La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

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evilaro
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La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por evilaro » 02 Ene 2019 11:24

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La Tiérra, el planéta sobrepobládo
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Prólogo

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Bréves nótas sóbre las funciónes del
Ministério de los «Territórios Lejános»

Nótas jocósas escrítas por la diósa Amír (en sus inícios y sin experiéncia en éste trabájo), en su priméra misión como única Inmortál en la náve que debía llevár el fuégo al planéta que lo había perdído.

El Réino·Universál (R·U) tiéne un Ministério muy especiál llamádo «Territórios Lejános» pára los cásos en que algúna galáxia, sistéma solár o planéta de su «Réino», ténga problémas y su responsabilidád es la de resolvérlos.

Cási siémpre éstos sucésos se preséntan a ciéntos o míles de áños luz del céntro del Réino·Universál, péro cualquiér incidénte por muy distánte que esté, si no se resuélve, al finál siémpre acába creándo problémas al Réino·Universál.

Éste ministério fué creádo cuando por priméra vez se recibió un mensáje de solicitúd de auxílio de un planéta que pedía que les enviásen «El Fuégo», ya que lo habían perdído y llevában generaciónes sin él. El fuégo en ése planéta, por su combinación de gáses no se podía creár en él y había que traérlo de fuéra de su planéta y galáxia y según paréce tenía que venír désde muy léjos.

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A pesár de los ciéntos de áños que tódo el procéso íba a llevár, la ilusión de ayudár a ésos extráños fué tal, «en especiál debído a que lo que pedían éra tan símple», que el cósto de enviár úna náve con fuégo, núnca fué discutído y fué el início de la ayúda a los necesitádos del univérso.

El moménto del despégue de la náve con la ayúda, fué el evénto más vísto en la história del univérso.

En el céntro del vehículo espaciál y visíble désde fuéra grácias a úna estructúra de cristál, se púso úna preciósa antórcha que se había encendído con la láva de un volcán histórico y mítico, y que se mantúvo ilumináda duránte tódo el trayécto pasándo por míles de planétas e informándo a su páso del motívo de ése fuégo, la razón del viáje y de la disposición del Réino·Universál de ayudár a quién lo necesitáse.

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Náve llevándo el fuégo al planéta que lo perdió

Cuéntan que cuando la antórcha descendió sóbre el planéta que lo había pedído, las géntes entráron en la náve y con respéto acercáron viéjas vélas e ilumináron con éllas tódas las cásas de su planéta.
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La cantidád de planétas, sistémas soláres y galáxias que se uniéron al Réino·Universál por ésta acción de solidaridád al necesitádo fué enórme.
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Cuando éste Ministério se ocúpa de úna misión, hay múchas cósas a considerár y tiéne sus própias réglas debído a lo particulár de éstas misiónes.

Ponémos aquí algúnos conséjos, réglas o sugeréncias «de úna manéra no oficiál», pára el reclutamiénto, comunicaciónes, logística de éstas misiónes y algúnas respuéstas a pregúntas frecuéntes que se nos hácen.

Recuérde que éstas nótas fuéron escrítas por la diósa Amír y sin ningún valór oficiál, péro el hécho de que estuviésen relatádas por úna persóna con experiéncia y presentándo el ládo humáno de la aventúra, hízo que éste documénto se hiciése muy populár éntre tódos los participántes de las misiónes: Sorprendéntemente por el mísmo R·U, por los voluntários, los técnicos, los tripulántes y hásta pára los que pedían la ayúda. Algúna vez Amír comentó que algúnos de los mejóres conséjos u observaciónes, se los habían dádo algúnos de los colaboradóres ántes mencionádos y que élla con múcho caríño había recopiládo. Amír, con su enórme simpatía lográba solucionár problémas que a ótros desbordaban.

Éntre tódos los míles de documéntos, tratádos, normatívas y protocólos necesários pára cáda misión, éste éra el priméro que se leía.
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.1 Lo más rápido que podémos enterárnos de su probléma es a la velocidád de la luz y lo más rápido que podémos resolvérlo es a ésa mísma velocidád. Dependiéndo de en dónde esté su planéta, la solicitúd de ayúda nos llegará generaciónes después de que se hága y cuando la recibámos, se necesitarán várias generaciónes pára preparárlo tódo, llegár a ustédes, examinár el probléma y tratár de resolvérlo. ¡Piénsenlo bién ántes de pedír ayúda!

.2 A los únicos planétas que ni intentámos ayudár, son aquéllos que se están alejándo tan rápido del céntro del Réino·Universál que por múcho que córran nuéstras náves, cáda día, ésos planétas están más léjos. Y los ótros son aquéllos que están tan léjos, que cuando recibímos la solicitúd de ayúda, suponémos que ya ni exísten o no existirán cuando lleguémos. A tódos éllos les sugerímos que créen o se acerquén a un céntro de ayúda más cercáno.

¡Hum!, en relación a nuéstros buénos vecínos: el Réino de los Agujéros Négros, no es que no querámos ayudárles, acordámos con éllos, que allí nosótros no nos metémos y éllos correspondiéndo, no sálen.

.3 Si el que presénta el probléma y solicitúd de ayúda espéra respuésta duránte su vída es probáble que séa competéncia de ótro ministério. Si piénsan que en únos ciéntos de áños, ustédes mísmos lo podrían resolvér, no envíen ningúna solicitúd.

Los problémas más moléstos pára nuéstro departaménto, son los que ya no exísten o ya se han arregládo o cambiádo cuando los hémos ído a resolvér o que la solución no éra la deseáda. Recuérde que si tenémos que volvér a comenzár el procéso, como mínimo lo dejarémos pára los próximos milénios, síglos o si hay prísa, pára la próxima generación. Asegúrese de explicár bién lo que quiére y si lo solucióna ántes de que nosótros lleguémos, ¡por favór, avísenos!

Un mensáje con sólo la palábra ¡AUXÍLIO!, nos sírve de póco.

.4 El encontrár génte pára úna misión en la cual sólo los tataraniétos llegarán, no es fácil de conseguír. Múchos de los que píden el trabájo, no están bién de la cabéza, lo comprendémos, péro éso no impórta, lo importánte es el estádo mentál de sus descendiéntes, el que súbe a la náve no tiéne náda que hacér y además, allá no llegará.

No es necesário que la génte que se envía, sépa náda del probléma o cómo resolvérlo. Lo deberá aprendér la generación que séa la que llégue al destíno.

.5 Los que más sufrén ésta situación en el viáje son los que ni han partído, ni llegarán, o séa los que nácen y muéren en la náve. En nuéstro círculo intérno se les lláma —los pringádos—, hay un monuménto en el Réino·Universál dedicádo a éllos, por su labór tan póco reconocída.

.6 Hay que enviár siémpre ménos génte de la necesária pára resolvér el probléma. Ya se reproducirán los necesários duránte el viáje. No cuénte con polizónes, autoestopístas, astropatéras, o emigrántes legáles o no pára completár la misión, éso núnca ha ocurrído. Éntre planétas lejános, tódo ésto no exíste. Por éso las pruébas de salúd física y fertilidád son obligatórias.

.7 Llevár tódo lo necesário… lo de que, «el que no tiéne memória tiéne piérnas, aquí no sírve».

.8 En el destíno ya no existirá la persóna de contácto y puéde que ni se acuérden de que han pedído ayúda. Es por ésto que siémpre insistímos que indíquen úna persóna y dirección altérna por si acáso.

.9 Con un gran esfuérzo y gran cósto energético, tódas las náves puéden ir a más de la velocidád de la luz, péro es mejór ir un póco más lénto y así no viajár a oscúras, podér escuchár la rádio y leér. A más de la velocidád de la luz, tódo es oscuridád, no se óye náda y no sabémos el porqué.

.10 A pesár de que las náves tiénen úna bibliotéca razonáble lléve buén materiál de lectúra, várias generaciónes lo leerán. Que séan en el idióma de éste ministério, el Esperánto. Las óbras complétas… de cualquiér autór, Las Mil y úna Nóches, De la Tiérra a la Lúna, El Viáje intermináble, 20 000 Léguas de Viáje Submaríno, La vuélta al múndo en ochénta días y Esperándo a Godót gústan múcho.

.11 Al partír, existirán múchos idiómas y rázas. Al llegár, sólo el idióma de ésta administración y algúno más, el tiémpo nuéstro amígo, nos háce el favór de arreglár éste castígo de las lénguas. La ráza de llegáda, será úna mézcla de tódas.

.12 ¿Y de las religiónes, qué pása con éllas? No nos está permitído comentár sóbre éste téma.

.13 No se pregúnta núnca a los aspirántes si deséan volvér… El que se va, no vuélve… y si álguien viéne, no es de los que se han ído de aquí.

.14 Sólo se pára o disminúye la velocidád, si al páso está algúna de las Siéte Maravíllas del Univérso. O séa que no se hácen escálas (El motívo reál es que después de habérlas hécho en los inícios de éste Ministério, la génte núnca volvía a subír a la náve).

.15 En el espácio hay pócas sómbras, póstes, líneas eléctricas o anténas, y tódo se muéve muy despácio, es el sítio perfécto pára fotografiár y ustéd tendrá múcho tiémpo. Lléve úna buéna cámara; sí, digitál, síno ¿en dónde va a revelár los carrétes?

.16 No, no hay sistéma de congelación criogénico que le permíta llegár con vída al finál.

.17 El idióma oficiál del Réino·Universál —el Esperánto— es el que se úsa en tódas las misiónes de éste ministério, tódos los participántes deberán aprendérlo duránte el viáje pára su comunicación. Al ser fácil, se podrán entendér con tódos los de la náve y al llegár, los que recibirán la ayúda no tendrán problémas en aprendérlo en póco tiémpo: si es que todavía no lo sáben y si es necesário pára resolvér el probléma.

.18 Reclutamiénto:
Un buén sistéma pára conseguír génte pára la misión, es pagárles el suéldo de tóda la vída por adelantádo, ésto atráe a los que tiénen algúnas obligaciónes importántes, o que deséen tomárse las vacaciónes de su vída ántes de partír, (las Vacaciónes Galácticas, las lláman algúnos). El suéldo de úna vída, da pára múcho.

Hay ótras persónas a las cuáles el viáje les puéde interesár: Los arruinádos, los que los han dejádo su marído o mujér, los perseguídos por la justícia, un póco como la Legión Extranjéra Estelár, aquí no se pregúnta nómbre, se le da y no hay problémas con la justícia ya que núnca volverán, es en realidád, úna cadéna perpétua espaciál.

Sólo hay que recordárles que tenémos un equípo de seguridád muy eficáz, que le pondrá a bórdo, el día acordádo pára su despégue.

.19 Pregúnta: ¿Úna vez se ha partído, se puéde cambiár el rúmbo, amotinárse, parárse en el primér planéta que se véa? Respuésta: Buéno, hay únos, dos o tres motínes por generación péro la náve siémpre ha seguído su cúrso.

.20 Úna vez se lléga y se resuélve el probléma ¿qué se háce con la náve y la génte?

Lo increíble es que después de 20 o 100 generaciónes, los que lléguen, se póngan a trabajár y resuélvan el probléma, la última generación está tan ansiósa de llegár y realizár la misión que cási núnca hémos tenído problémas.

Al llegár la náve es de su propiedád, La náve lléva úna buéna bólsa de óro, «Monéda etérna de la Humanidád» pára instalárse en el nuévo planéta.

Núnca hémos recibído «úna náve devuélta», lo cual muéstra que la aceptación, agradecimiénto, y adaptación al llegár es totál.



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Capítulo I: El probléma

¿Cómo puéde un planéta llegár a sobrepoblárse?


Úno de los últimos planétas que se integró al Réino·Universál fué La Tiérra. Éste planéta siémpre había sído muy independiénte, muy lejáno y por ésta lejanía muy póco visitádo.

El motívo de su unión al Réino·Universál éra que ahóra necesitában ayúda, sus habitántes no cabían en el planéta.

La Tiérra había sído úno de los planétas más béllos que jamás había existído, lo que había creádo en sus habitántes un orgúllo y al mísmo tiémpo un aislamiénto a tódo lo de afuéra. Éra un planéta que había lográdo con múcho esfuérzo no tenér divisiónes políticas, un sólo idióma, el Esperánto muy fácil de aprendér, y que póco a póco fué adoptádo por tódo el Réino·Universál, úna sóla ráza (mézcla de tódas) y ningúna religión. Éra úno de los pócos planétas con úna de las Siéte Maravíllas del Univérso: Las Montáñas del Árco Íris.

Désde hacía síglos la población del planéta había continuádo creciéndo a un páso desorbitádo y los recúrsos naturáles no dában pára tal auménto de población y áunque los hubiése, no había espácio físico pára tánta génte.

Sin ser consciéntes de éllo y sin parár, se había procedído al córte de árboles y la extracción de tódos los recúrsos naturáles y en consecuéncia a la desaparición de tódo típo de animáles y plántas.

Las resérvas naturáles, bósques y cualquiér sítio en dónde hubiése álgo de comída fuéron póco a póco arrasádos. Los ríos, lágos y máres no podían abastecér a la cantidád de pescadóres que intentában sacár álgo pára comér. Y la Tiérra estába muy léjos de cualquiér ótra galáxia o planéta habitádo que le pudiése ayudár.

A pesár de que el Céntro de Información del Réino·Universál sabía de la situación, ni se planteába el hacér álgo con el probléma hásta que recibiésen úna clára solicitúd de integración y de ayúda.

Lo que había sído un planéta lléno de bósques, ríos y montáñas nevádas, se había convértido en un desiérto repléto de génte.


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La tiérra desiérta

Las guérras o las enfermedádes cáda vez ménos frecuéntes ya no éran suficiéntes pára equilibrár la población.

Los Terrícolas núnca utilizáron los moméntos más apropiádos pára reducír la población: por ejémplo las épocas de progréso económico, o duránte las revoluciónes industriáles por su mayór eficiéncia o cuando se túvo un mayór conocimiénto del límite de lo que en realidád un planéta puéde alimentár y mantenér.

En ésos tiémpos de bonánza se hubiése podído absorbér el increménto de la vejéz, (que ocurriría al hacér bajár la natalidád) de úna manéra múcho más fácil que en épocas de dificultád. Cuando hay úna gran riquéza generál el envejecimiénto de la población se puéde soportár y acomodár sin problémas. Es fácil cuando acéptas el vivír con ménos.

Y al contrário, cuando por desgrácia ocurrían sangriéntas guérras o péstes que diezmában la población y hásta en épocas en donde el descubrimiénto de nuévos planétas, hízo que úna gran párte de la población se fuéra a —colonizárlos-conquistárlos-expoliárlos—, la respuésta humána ánte tal pérdida éra la de incrementár los nacimiéntos, en lugár de aceptár tal «desgrácia» como álgo positívo y mantenér la población bája, áunque fuése por aquéllo de que «cuántos ménos seámos más nos tocará y más comerémos».

Un sistéma tan símple como limitár a dos híjos por paréja no debería ser difícil de lográr: la génte lo aceptaría ya que no estaría en cóntra de la morál ni de la economía y la población se controlaría.

Duránte míles de generaciónes, los prejuícios moráles, económicos, religiósos, políticos y sóbre tódo técnicos —al no contár con un buén sistéma anticonceptívo— habían impedído la limitación reál de la natalidád.

Cáda vez que por algúna situación coyunturál, la población bajába y la vejéz aumentába, al no podér pagár ésa vejéz se recurría a plánes de ayúda a la natalidád.

Algúna vez hásta se recurrió a traér inmigrántes de ótros planétas, con los consiguiéntes problémas, lingüísticos, religiósos y culturáles, que por suérte duráron póco grácias a la capacidád de La Tiérra pára integrárlos o séa, «hacér desaparecér ésos eleméntos diferenciadóres».

¿No hubiése sído más fácil aceptár que se puéde convivír con persónas de más edád, o séa en úna sociedád más viéja si tódos nos conformámos a vivír con ménos?

Es curióso ver como es más fácil exterminár a tódo un género de animáles, que reducír en álgo la humanidád. ¿Cómo es que no saltáron las alármas al ver que espécie tras espécie, todás íban desapareciéndo del planéta? Si un lágo desaparecé, en princípio nos déja más espácio pára nosótros. Péro en realidád nos quíta recúrsos y nos lléna la vída de su recuérdo, de sus histórias y de múcha soledád.

Es lógico que los humános quisiésen tenér múchos híjos pára que les cuidáran en la vejéz, péro ahóra que ésto por desgrácia ya no es así, ¿qué interés hay en tenérlos en tal cantidád: dos por paréja, ¿no es ya úna enormidád?, ¿no se cúmple con dos la cuóta morál debída a ésta humanidád?

Como éste procéso de sobrepoblación había tardádo ciéntos de generaciónes en producírse, fué muy difícil el decidír cuándo y cómo actuár sóbre él. Si el cámbio hubiése sído más brúsco, el planteárse algúna medída hubiése sído más fácil.


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Sobrepoblación

La situación se había creádo de úna manéra tan lénta, que ya se considerába normál. Se habían adaptádo a éllo y no se acordában de lo que tuviéron o se pensába que éra úna leyénda lo que se contába, de lo maravillóso que fué múcho tiémpo atrás.

Póco a póco el planéta fué tomándo su aspécto actuál de aridéz, el auménto del pólvo en la atmósfera impedía la posibilidád de ver su sol, lo que producía úna gran uniformidád de la temperatúra del planéta, si bién en las montáñas éra múcho más frío. La temperatúra eleváda y la escaséz de recúrsos propiciáron la desaparición de la rópa.

Los edifícios y cásas fuéron cayéndo sin posibilidád de reconstrucción, las pócas que se cuidában y mantenían éran pára las funciónes de salúd y de gobiérno.

Por suérte el planéta éra ríco en dos materiáles, (dos típos de húmus) que al triturárlos y unírlos se podían comér. Y el água, parecía inagotáble, ya que salía de úna inménsa cantidád de agujéros gigantéscos, que apareciéron cuando los ríos desapareciéron) y ésa água sólo desaparecía, cuando múcho más allá éra absorbída por la tiérra.


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Agujéros de água

De éstos agujéros no sólo salía água, a véces algúnas plántas, tróncos, semíllas y algún que ótro animál que éra devorádo jústo al salír. ¿De dónde venían ésas fuéntes? A nádie le parecía interesár o núnca se buscó su orígen.

Grácias a ésta «comída y bebída» se podía sobrevivír y la salúd éra buéna.

Y éste había sído el aliménto de tódo el planéta duránte generaciónes... y la población seguía creciéndo.
* * *

La génte no tenía nómbre, ni sítio en dónde vivír, dába lo mísmo comér aquí, que allá, dormír en éste agujéro o en el ótro, no existía el concépto de família o de amistád.

En tódo el planéta sólo había quedádo un árbol, úna espécie enórme y muy curiósa que no moría, continúaba creciéndo siémpre, ráma que moría, ráma que crecía, lo llamáron: El Árbol de la Tiérra.


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El árbol de La Tiérra
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Capítulo II: La ayúda

Cuando el Réino·Universál recibió la solicitúd de adhesión tomó cártas en el asúnto, su dictámen fué muy símple, córto y exácto: «excéso de población» ... cláro.

En el dictámen no se comentába náda sóbre la polución, ni la fálta de combustíbles fósiles, o del auménto de la temperatúra del planéta, sostenibilidád, o úso más racionál de los recúrsos, efécto invernadéro, náda de tódo éso que es lo típico cuando se búsca a álguien a quien culpár.

El probléma éra cláro y símple, había demasiáda génte. La génte éra el probléma y no al revés.

El planteamiénto no fué:

... ¿qué nos fálta o qué tenémos que hacér pára mantenér ésta génte y salvár el planéta?, o ¿cómo podémos mejorár la situación?, a pesár que vémos que siémpre va empeorándo.

Típo: hay que ser más eficiéntes, reducír consúmos, ser más ecológicos, o séa mejóras, péro de caríz temporál péro manteniéndo la báse del probléma.

...Síno, ¿cuánta génte sóbra pára salvár el planéta? Radicál péro la única solución viáble.

Contrólas la población… y lo demás se te dará por añadidúra.

La posibilidád de traér comída... que en realidád no les faltába, éra impracticáble, el sacár múcha población del planéta, imposíble.

La sobrepoblación es un probléma habituál en los humános del univérso y éste conflícto el Réino·Universál lo conóce muy bién, ya que es un probléma que se repíte en tódas las épocas y en tódos los sítios, ya que los humános considéran que la inteligéncia es úna cualidád superiór a cualquiér ótra ley naturál y por tánto, son los humános los que tiénen el derécho a sobrevivír y piénsan que puéden cubrír tódo un planéta y el univérso y hacér úso de tódo lo demás, sin límite.

Úna de las medídas que se propúso aplicár, fué la de la anulación de la inteligéncia a tódos los Terrícolas duránte algúnas generaciónes y así estuviésen en igualdád de condiciónes con los ótros séres, péro ya éra muy tárde pára ésa medída ya que habían pócos «ótros séres» en La Tiérra pára que ése sistéma, (que ya había sído aplicádo con éxito en ótros planétas) pudiése funcionár. Los humános sin su inteligéncia son présa fácil en cualquiér médio.

Cínco generaciónes después se les propúso el «anticonceptívo planetário», un prodúcto que vertído en el áire con regularidád, redúce la capacidád de reproducción de tódos los humános, en proporción a la cantidád de anticonceptívo arrojádo y a los humános que quedásen. Básicamente la cantidád arrojáda sería la necesária pára que en cáda generación la población se redujése en un factór importánte péro no alarmánte.

Ciéntos de áños después, se aplicó la medída.
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Capítulo III: La recuperación

El anticonceptívo fué párte de las condiciónes que impúso el Réino·Universál pára aceptár el ingréso y prestár su ayúda.

Lo priméro que se comenzó a notár fué úna importánte reducción de los nacimiéntos, que en generál ya nádie quería o por lo ménos nádie considerába como álgo positívo. El auménto del número de viéjos, tampóco creába ningún probléma, ya que la comída éra abundánte y tódos colaborában y hacían su párte.

Las histórias que decían que hacía múchos áños se había puésto un sistéma pára reducír la población, quedáron un póco como leyénda, ya que ni siquiéra se sabía en dónde estába la fuénte de ése prodúcto y no se había sabído náda más del Réino·Universál.

De tódas manéras algúnos decían: reducír la población de un planéta, débe ser más difícil que perdér péso, y éso, es muy difícil.

Péro llegó un día que ya no húbo dúda, la población estába disminuyéndo, la génte que vivía en las montáñas más áltas, o séa en las condiciónes más dúras, púdo comenzár a descendér a mejóres temperatúras ya que abájo ahóra había álgo más de espácio.

Úna montáña muy álta que fué desalojáda, al póco tiémpo se cubrió de úna cápa de pequéñas plántas y hásta algúna minúscula flor.

La génte con caríño comenzó a recogér algúnas de las plántas y animáles que salían de los agujéros de água y los fuéron dejándo en ésa montáña, el resultádo fué desbordánte. Al habér pasádo tántos áños sin cultivár la montáña correspondió con un crecimiénto enórme.

A las pócas náves que pasában se les pedía si tenían plántas o animáles pára dejárles.

A la montáña se le llamó: el Primér Párque Repobládo de La Tiérra.


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La lénta péro segúra recuperación de La Tiérra

Los Terrícolas reaccionáron a ésta mejóra con úna gran ilusión y a partír de ése moménto comenzáron a escribír los evéntos más importántes de cáda generación y lo llamáron «El Líbro de las Generaciónes», que guardában júnto al Árbol de La Tiérra el que núnca moría.

Diríamos que con el tiémpo, la perdída de población se fué tomándo como álgo naturál y aceptádo. Úna vez más al ser un procéso muy lénto no creába ningúna alárma.

Los pócos problémas que ésta reducción de población podía presentár, desapareciéron póco a póco al comprendér que el descénso de la población éra un increménto en riquéza, úna mejór manéra de vivír, más fácil que hacér úna mayór producción pára obtenér un mejór nivél de vída o ser más eficiéntes. La reducción de la población aumentába la riquéza de tódos los Terrícolas sin tenér que trabajár más. A ménos Terrícolas, más de tódo pára tódos.

La régla de la sómbra, dió múcho juégo duránte un tiémpo. Si te písan tu sómbra se decía, es que sómos demasiádos, algúnos partían a mejóres tiérras... aquéllas en dónde no les pisásen la sómbra. Cláro que a algúnas hóras del día, la sómbra puéde ser muy... alargáda. Contába un hómbre con orgúllo que había lográdo duránte tres días que no le pisáran su sómbra.


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Úna sómbra de longitúd razonáble pára que no te la písen.

Al fin entendiéron que no había náda que justificáse el deséo de úna mayór población, no había náda que se lográse por ser múchos más, ¿nos darán un prémio al ser un billón o hay úna méta marcáda a la cuál debámos llegár? ¿Es en realidád necesário ver a un ser humáno cáda mes, o tenér a nuéstro vecíno más cercáno a ménos de mil pásos? Si un río no lléva péces… no es que fálten péces, es que sóbran pescadóres. Los ríos tiénen los péces que tiénen, núnca serán más, es el número de pescadóres lo que paréce que no tiéne límite.

¿Se puéde juzgár el poderío, felicidád, economía de un planéta por su población? Mil, un millón, mil millónes o un Googól. ¿Cuál es la cantidád de génte óptima en un planéta?

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Un googól es un úno seguído de cién céros


¿Hay algún científico que nos puéda dar la ecuación de su población ideál?

Úna manéra de mirárlo sería:

La cantidád de habitántes por km² varía múcho, péro ún território típico podría tenér 100 habitántes por km². Pára ver la situación mejór, podríamos decír que en éste cáso que planteámos cáda persóna (de promédio) tiéne 1 hectárea de tiérra, 100 x 100 métros, o séa úna manzána de úna ciudád.

Si nos dijéran que éso es lo que tenémos por persóna y que con ésa tiérra tendríamos que vivír pára siémpre, ¿podríamos en 100 x 100 m ponér nuéstra cása, granéro, camínos, nuéstros cultívos, nuéstra váca, póllos, pózo pára el água, árboles pára cortár madéra pára calentárnos y cocinár... podríamos?, pués si pensámos que sí, debémos pensár que hay múchas regiónes con múcha más población y que en ésos 100 x 100 m tiénen 5 habitántes y creciéndo… ¿podríamos vivír? Y roguémos pára que la tiérra séa fértil.

Ótra manéra de vérlo es basándonos en el água, que éso sí es muy necesária. Podríamos dividír el totál del água de un planéta por el água necesária por persóna y ótros animáles y úsos imprescindíbles, ¿no nos daría éso úna buéna idéa?

Y por último: por tamáño físico de las espécies (en generál cuanto más gránde es la espécie menós indivíduos de éllos hay):

Los humános deberíamos ser ménos que los lóbos (péro sómos múchos más) y podríamos ser algúno más que los leónes o elefántes, o séa, muy pócos y múchos ménos que en la actualidád.

Si algúnas espécies desaparécen de un planéta, ¿no es el moménto en que los humános nos reduzcámos pára equilibrár, qué háce al hómbre un ser tan especiál?

Si no hay naciónes, religiónes o creéncias, que al ser más, puédan dominár al résto, pués no hay necesidád de ser el mayór, ni ser múchos pára que no nos domínen los demás. Al estár tan léjos de tódo, si nos atácan pirátas galácticos ¿a dónde van a írselo a gastár?

Los Terrícolas prónto aprendiéron que si querían el dóble de árboles, animáles, comída o tiérra, sólo tenían que ser la mitád, no había necesidád de robár.

Ser ríco, está en ser ménos, el ser un potentádo, es ser muchísimos ménos.

¿No estábamos en El Paraíso cuando éramos sólo dos?

Se puéde llegár a tenérlo tódo en éste múndo, sólo hay que ser úno.

... y si éres sólo úno, ¿no éres Diós?

Algúna vez se estúvo a púnto de parár el procéso de reducción... péro es que, cómo ménos es más, no se insistía.

La priméra cosécha que se obtúvo de un frúto muy especiál y que sólo únos pócos... por sortéo pudiéron probár se convirtió en úna fiésta planetária y cáda áño se podía dar ésa frúta a más génte, ésta fiésta dába úna idéa clára de la mejoría que se estába produciéndo en el planéta.

La riquéza per cápita del planéta aumentó en ésa proporción y cási sin hacér náda.

Éstas mejóras animáron a la población a aplicár su própia reducción de la natalidád además de la que ya existía. La cantidád de híjos por áño éran mínimos. Úna generación no estába satisfécha si ése número no bajába más, éra la méta generacionál, si úna generación no disminuía en múcho la población, no éra úna buéna generación.

Como no había necesidád de tenér híjos pára dar a úna cáusa y ya no había ningúna cáusa pára tenérlos, la única cáusa válida éra tenér ménos híjos.

Los pócos híjos, se convirtiéron es los híjos de tódos, y tódos éran sus pádres y mádres, y los pádres reáles éran sólo «los que los habían tenído», ¿quién te ha tenído? se preguntába a véces, la respuésta siémpre éra bastánte inciérta.
***

Las llúvias comenzáron a aparecér, el ciélo cáda día éra ménos súcio, los bósques comenzáron a crecér, las montáñas tenían sus priméras niéves y los ríos con éstas llúvias y alimentádos por los agujéros de água se multiplicában y canalizáron tódo el planéta.

El interés en la recuperación del planéta se convirtió en un púnto de unión y de ilusión.

En la hója Número 1 320 del Líbro de las Generaciónes cónsta:
«Un día, después de vários días de llúvia, se comprendió y se púdo ver lo que éra la 7ª Maravílla del Univérso, dóce montáñas en semicírculo alrededór de un precióso lágo se pobláron de plántas. Cáda úna de las montáñas con plántas de flóres de un sólo colór y en el mísmo órden que los colóres del Árco Íris. Y cuando éste apareció, cubriéndo las dóce montáñas, vímos la 7ª Maravílla».
***

Se podía afirmár que ya había áreas sin población y hásta con abundáncia de plántas y animáles, hásta algúnas pequéñas cásas aisládas, huértos y cultívos.

En úna nóta en la hója Número 2 345, se había escríto:
Que ya se podía caminár vários minútos sin ver a nádie y la existéncia de manádas de animáles en algúnos lugáres éra ya habituál.

De la vestiménta se hablába, que como el sol se veía más, había que cubrírse el cuérpo: a véces hacía múcho calór y a véces múcho frío.

Más adelánte en la hója Número 3 401 del Líbro de las Generaciónes:
Aparéce un pequéño avíso que indicába la dificultád de encontrár paréja a úna distáncia cercána y la quéja, médio en bróma, que los preciósos bósques lo estában cubriéndo tódo y los lárgos y ondulósos ríos éran un probléma pára cruzár.

En la hója Número 4 525:
Se coménta la proposición de reunír a la mayór cantidád de génte delánte del Árbol pára sabér cuánta población vivía en el planéta y qué medídas tomár.

La última hója del Líbro de las Generaciónes:
Decía que se habían reunído frénte al Árbol de La Tiérra, tres hómbres y dos mujéres, tódos fuéra de la edád de procreár.
***

Nóta enviáda al Céntro de Información del Réino del Universál escríta por los que contrólan tódo el procéso de asisténcia a Los Territórios Lejános:

«Los humános de La Tiérra han desaparecído. De sobrepobládo a deshabitádo, ¿cómo es que nádie pidió ayúda al ver que estában desapareciéndo?

El planéta que nos dió el Esperánto, idióma que usámos en nuéstro Réino·Universál no tiéne aquí quien lo hablé.

¿Qué hémos hécho mal?»

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F I N

Por Emílio Vilaró


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Re: La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por lucia » 02 Ene 2019 19:58

Efectivamente, Emilio, se necesita un número mínimo de personas para que una población sea viable... pero mucho antes de alcanzar esos niveles se resiente el conocimiento.

Por cierto, el número de hijos para asegurar el reemplazo de la población está en unos 2,1 hijos por pareja.

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evilaro
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Re: La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por evilaro » 03 Ene 2019 16:00

lucia escribió:Efectivamente, Emilio, se necesita un número mínimo de personas para que una población sea viable... pero mucho antes de alcanzar esos niveles se resiente el conocimiento.

Por cierto, el número de hijos para asegurar el reemplazo de la población está en unos 2,1 hijos por pareja.
Pues sí Lucia, es cierto, algunos países tienen este coeficiente mucho más alto y otros no llegan.

Emilio

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Re: La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por lucia » 03 Ene 2019 16:17

Sí, en Europa la media está por debajo de ese valor, lo que significa que quieran o no los xenófobos hay que dar la bienvenida a aquellos que vienen de fuera. Ahora, que también a los que están muy por encima de esos valores y tienen ya restringidos los recursos no les vendría mas acercarse a los valores europeos.

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Megan
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Re: La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por Megan » 10 Ene 2019 16:33

Emilio, lo leí, pero no con la calma necesaria, necesita una relectura, está muy interesante, prometo volver pronto, porque tengo que cumplir con otro reto y no me dan los tiempos :hola:

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Re: La Tierra, el planeta sobrepoblado, (Ciencia Ficción)

Mensaje por evilaro » 10 Ene 2019 17:02

Megan escribió:Emilio, lo leí, pero no con la calma necesaria, necesita una relectura, está muy interesante, prometo volver pronto, porque tengo que cumplir con otro reto y no me dan los tiempos :hola:

Megan:

Vuelve cuando quieras... pero antes de la próxima Navidad ;)

Emilio

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