¿Y ahora qué?

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Crúoras
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¿Y ahora qué?

Mensaje por Crúoras » 27 Nov 2008 17:23

¿Y AHORA QUÉ?


Mataron a mi familia, hicieron una masacre en mi pueblo, quemaron las casas de aire y cristal, mis amigos cayeron de las torres de vigilancia y por si fuera poco, mi reclamo al cielo se quedó en un grito de silencio.
Un día, sumido en la desesperación y cuando empezaba a ser fuerte para sobrevivir a la epidemia producida por los muertos: apareció un ser ante mí, una silueta donde se podía ver las respuestas escritas en el cielo estrellado que reflejaban los brillos de sus ojos. No hablaba, pero oía sus respuestas en mi mente. La silueta me ofreció un nombre para dirigirme a ella, el cual era: “El forjador de guerreros”.

El forjador me entrego La espada, que acabaría fundiéndose con mi brazo como una extensión de mi cuerpo y me enseño a manejarla diciéndome -La espada no mata, su filo no corta, su punta no penetra, tan solo es metal inerte ¿Pero qué ocurre si alguien sabe como usarla? Puede llegar a ser el arma letal más poderosa que existe. Así aprendí a utilizarla como el mejor.
El forjador me entregó El escudo, me enseño a manejarlo y a conocerlo tan bien como La espada diciéndome -Con la espada matarás a tus enemigos pero recuerda que no puedes controlarlo todo, tus rivales también saben luchar, así que debes aprender a defenderte, sabes que en la batalla no solo estas tú y que deberás proteger a otros ¿Cómo lograrás hacerlo sin escudo?-
.
Por fin estaba preparado para la batalla y me dirigía al encuentro de los asesinos (Ya que no se muere a manos de uno sino de varios), cuando El forjador me detuvo y me preguntó -¿Cómo sabrás quienes son tus enemigos? Hace mucho que ocurrió ¿Ahora podrías identificarlos? Sabes que no- Continuo a pesar de mi enfado -Para poder hallarlos, tendrás que entrenar la paciencia y sabiduría, así obtendrás la meta que anhelas-.
Me entrenó con piedras, acarreándolas todo el día y toda la noche en mi actividad física. Además en mi entrenamiento mental me comentó El forjador que observase a las piedras atentamente y que esperase a que me hablaran. Tardé tiempo hasta que comprendí que las piedras no hablan, pero si que transmiten mensajes a través de lo que le rodea y así descubrí que son necesarias para la vida.

Era la hora de la verdad, estaba listo y pronto llegaría el momento de la venganza. Justo cuando me marchaba me entregó un último regalo. Una armadura, me sorprendí al verla ya que debía pesar toneladas. Cuando me la puse era tan ligera como la ropa, me informó que eso era motivo de mi entrenamiento.
Y antes de desaparecer se despidió con las palabras siguientes -La armadura te protegerá cuando no puedas atacar ni defender o cuando surja un imprevisto, recuerda que quitársela a tiempo puede ser beneficioso- Dicho esto se despidió.
Hice un gesto de asentimiento y despedida, a la vez que desaparecía pude percibir como murmuraba algo que no entendí y que ahora comprendo: “Es justa la venganza. Pero estos años de entrenamiento perdidos y desaprovechados para nada”.


_____


Viaje por un tiempo indeterminado cruzando desiertos, los días y las noches transcurrían uno detrás del otro hasta que una mañana, por fin, encontré el cáncer que debía erradicar.
Mire a mis enemigos y aunque eran diferentes a lo que esperaba me enfrenté a ellos.
Mientras luchaba iba agradeciendo el entrenamiento y los consejos de El forjador de guerreros. La sangre que brotaba de mis contrarios me hacía más fuerte y furioso cada vez ¡Claro que algún golpe recibí! Pero no era nada comparado con el daño que ellos habían hecho sufrir a otros, a mí, aquel que juré devolvérselo.
Cuando cayó sin vida el último cuerpo sanguinolento, me senté a descansar y a disfrutar del espectáculo que formé. Como el pintor que contempla su obra finalizada.

Disfruté desde luego, pero cuando me puse a pensar en todo, me di cuenta de las últimas palabras del forjador “era justa la venganza” y al pensar que había ganado con ello llegue a una conclusión: nada, solo mucho tiempo desperdiciado.
Lo único que había hecho era lo que más odiaba precisamente de mis enemigos.
Me enfadé y le quise echar las culpas al forjador, pero lo único que él había hecho era darme lo que más necesitaba entonces. Me percaté de mis errores y lo malo es que él ya no estaba allí para ayudarme.
Me quede como al principio, solitario, herido en mi corazón y con un cementerio por casa.
¿Y ahora que?

No tenía a nadie, la muerte parecía disfrutar conmigo, me había convertido en su representante en los campos de batalla.
Pero algo dentro de mí se negaba a reconocer esa situación, no sé que era ¿Tal vez los restos de las enseñanzas de El forjador de guerreros (pues todas sus lecciones no se referían solo al combate) o tal vez era el último grito de la impotencia?
Fuese lo que fuese tomé una decisión: la fuerza, el coraje y la pasión que poseía para la lucha la utilizaría en la búsqueda de un nuevo hogar donde las plantas creciesen por el agua y no por las lágrimas vertidas por el dolor.
Me pondría en marcha en busca de un destino incierto, en busca de un pueblo de paz, No sé si lo encontraría o lo que pasaría pero esperaba lograrlo, ahora si daría mi vida por ello.

______

Allá a lo lejos y tras meses de un incontable caminar a través de inhóspitos parajes, vislumbré un pueblo de casas brillantes de múltiples colores, que me recordaban a mi antiguo hogar de aire y cristal, solo que algo diferente. Cuando me quedaba poco, a punto de cruzar la última duna me dio miedo y me paré pensando en que podía ser una ilusión, una visión en mi cerebro. Mi cuerpo se paralizó de pronto, miedo y confusión me aturdían.
Pero cuando alcé la cabeza vi una mano que se extendía ante mí, una mano imprecisa, cuando me erguí vi una silueta familiar de ojos estrellados.
El forjador de guerreros que se encontraba delante, le habló a mi mente como siempre -Te esperaba hace tiempo. Aún me queda una cosa que decirte: éste será tu hogar de paz, serás acogido y como quieras vivir tu vida será solo tu decisión. Pero jamás olvides mis enseñanzas, ya que te servirán en un futuro; esta buena gente necesita de un protector y creo que ese puede ser tu destino, ahora debes seguir adelante. Hoy será la última vez que nos veamos, así que recuerda todo lo ocurrido y continua tu camino-.
Vi como El forjador de guerreros se desvanecía ante mis ojos como una bruma.
Siempre recordaré sus ojos y la sonrisa que se le podía entrever a veces y sobre todo sus enseñanzas.
Ahora y delante de mí me esperaba un futuro, un pueblo, un hogar y una compañera para seguir con mi vida.
¿Y ahora qué ocurrirá?
Relatos, ilustraciones y más cosas de rol en http://cruoras.wordpress.com/

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