CP XIV - El cuaderno de vida - Mister_Sogad

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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kassiopea
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CP XIV - El cuaderno de vida - Mister_Sogad

Mensaje por kassiopea » 18 Abr 2019 14:34

EL CUADERNO DE VIDA

Me había quedado helado mientras esperaba fuera de la cafetería. Con los dedos congelados había respondido con evasivas los mensajes de Sara en el móvil mientras ella trataba de sonsacarme si la estaba esperando fuera o si, por el contrario, había sido lo suficientemente sensato para estar caliente frente a una taza de café. Me conocía ya demasiado, lo que me inquietaba y a la vez fascinaba.

Entré finalmente y me senté en una mesa cercana al amplio ventanal. Con suerte podría verla llegar. Una solícita camarera reparó en mí, pero le señalé con un gesto que aún no había decidido qué tomar. De alguna manera mi mirada persiguió la apretada coleta de la chica cuando se alejaba y entonces capté la entrada de Sara.

Sonreí, estaba tapada hasta la nariz y se iba desprendiendo de ropa conforme se acercaba a la mesa. La enorme bufanda rosada dio paso a su rostro delgado y el gorro blanco liberó la ondulada cabellera de reflejos dorados. Me levanté cuando llegó a la mesa y se desprendía de los guantes. Un beso rápido, mientras me miraba algo nerviosa, precedió al vuelo del pesado abrigo beige que quedó doblado sobre una silla libre. Su figura estilizada estaba ceñida con un suéter blanco y unos pantalones granates.

—Estoy muy flaca, ya lo sé —fueron sus primeras palabras.

—Estas increíble —le solté tras un suspiro y una teatral mirada al cielo rematada por una sonrisa. También yo la conocía mucho ya.

Nos quedamos mirándonos un rato. A veces sucedía, llevábamos saliendo cerca de tres meses y desde el principio nos calamos el uno al otro. Ambos éramos muy observadores y detallistas. Cada vez que quedábamos, por ejemplo, nuestros ojos viajaban sobre el cuerpo del otro con ligereza, pero anotando cada detalle sin pasar nada por alto. El destino último era el rostro, ahí el repaso se hacía menos ligero y más generoso. Las primeras veces descubrí lo que habían sentido las otras chicas que habían pasado por mi vida y que de vez en cuando me habían echado en cara mi aguda mirada. Nunca antes me había sentido tan expuesto. Y, sin embargo, eso también me había liberado, era algo que no tenía que explicar, esconder o con lo que tener cuidado.

Hoy Sara tenía uno de esos días apagados, sonreía con suavidad, pero sus ojos mostraban cierta tristeza. Ella siempre lo achacaba al cansancio, algo a lo que recurría a menudo. Somos muy abiertos entre nosotros, hablamos de todo y la sensación de conocernos de toda la vida había estado siempre ahí. A pesar de todo había temas que eran un misterio para mí, como quizá le sucediera a ella con alguna de mis manías. Es una de las chicas más activas que he conocido en mi vida, y tiene un aguante físico que me había hecho sonrojar en muchas ocasiones ya. A mí, que siempre me he sentido satisfecho con mi estado de forma. Así que lo del cansancio pasó a formar parte de aquellas cosas que eran así porque sí, y ya está.

La pizpireta camarera rompió por un momento nuestro ritual y la alejamos tras pedir con rapidez. En ese momento descubrí algo en la mirada de Sara. Su sonrisa se ensanchó y apagó en un abrir y cerrar de ojos y echó mano a su bolso para sacar un cuaderno de piel, del tamaño de medio folio. Lo puso entre ambos y, mientras mantenía las dos manos sobre él, me miró fijamente, cogió aire y entreabrió la boca. No dio tiempo a salir ninguna palabra pues una lágrima empezó a resbalar por su mejilla izquierda y de inmediato se tapó los labios y desvió la cara a un lado.

—¿Sara? —Pregunté preocupado.

—Perdona, pensé que… —el nudo en la garganta se hizo más que evidente.

Empecé a sentir algo raro en el estómago y cómo se me secaba la boca. Mi mano voló para tratar de acariciar la que aún permanecía de centinela sobre el cuaderno, pero apenas mis dedos la rozaron la apartó e hizo el gesto de que me detuviera. Me paralicé. Mientras, ella rebuscaba en el bolso para sacar un pañuelo y seguía esforzándose por eludir mi mirada. En mi cabeza empezó a tomar forma una idea. Algo frío y desagradable que pensaba haber dejado atrás, hacía casi tres meses.

—Sara, ¿he hecho…?

—Espera, por favor —musitó por lo bajo.

Asentí y me replegué en el respaldo de la silla. Permanecí rígido y, ahora sí, dejé que mis ojos se despegaran de ella. El cuaderno seguía ahí, la piel debía ser de imitación, pero tenía esa sensación de calidez de ésta. Era de un marrón vivo, con los bordes y las esquinas desvaídos del uso, hacia la mitad estaba ceñido por una goma elástica del mismo color, que lo mantenía apretadamente cerrado. Era liso, en su superficie no había ningún grabado o dibujo, tan solo un puñado de arañazos rebeldes apenas visibles. A Sara le gustaba escribir y, en mi opinión, era bastante buena. Había sido algo difícil convencerla para que me dejara leer las historias que creaba, pero al final lo había conseguido, no todas, claro, pero sí las que ella consideraba “pasables”.

Tardó un poco más de la cuenta en deslizar el pañuelo por sus ojos, luego lo mantuvo apretado con fuerza en la mano. Regresó la sonrisa, aunque parecía más bien una mueca desvaída. Aspiró y expulsó el aire despacio. Finalmente, nuestros ojos se encontraron y, por primera vez, su mirada me resultó extraña.

—Quiero… quisiera darte esto —dijo acariciando el cuaderno.

—¿Qué pasa, Sara? —ni siquiera le eché una ojeada a aquel objeto.

—Lo empecé cuando nos conocimos. ¿Sabes qué es un cuaderno de viajes? —ella también pasaba por alto mi pregunta.

Antes de que volviera a mentar su nombre compuso una expresión muy seria en su rostro y me quedé callado.

—Un cuaderno de viajes es como un diario en el que vas anotando el día a día de un viaje que estas realizando —continuó —. En él apuntas tus experiencias, tus pensamientos, o lo que quieras, incluso fotos o dibujos. De manera que cuando vuelves a casa y pasa cierto tiempo puedes recordar los momentos que viviste en ese viaje gracias al cuaderno.

Ahora su mano parecía repasar la textura de aquella piel amarronada con suavidad. El silencio se alargó hasta que la camarera nos puso delante las tazas y se marchó tras una media sonrisa.

—Aquí he ido anotando lo que me iba sucediendo al conocerte —su voz se iba atenuando—. Ha sido un viaje muy bonito.

—¿Estamos…? ¿Estamos cortando? —pregunté con un nudo en el estómago.

Ella enfrentó mi mirada tan solo un momento, luego la bajó y dejó que su pelo se derramara enmarcando su rostro. Vi cómo sus labios se movían, pero no alcancé a escuchar nada. No importaba, el suave asentimiento me golpeó las entrañas.

—¿Por qué? —alcancé a musitar.

—Hay algo que no he querido contarte hasta ahora. Pero prométeme que no vas a odiarme.

No sabía qué decir, mi mente era un torbellino. Mantuve los labios apretados. En su cara se reflejó entonces una pena enorme. Esta vez dejó que las lágrimas recorrieran libremente las mejillas hasta perderse en el cuello apenas visible.

—Como he dicho esto es como un cuaderno de viajes. De hecho, lo nuestro ha sido un viaje que sabía que querría atesorar desde que nos tropezamos en la parada del autobús aquella tarde.

Poco a poco su voz iba adquiriendo un tono sereno.

—En otras circunstancias lo guardaría solo para mí. Este y el resto que fuera escribiendo.

Una idea acabó prendiendo en mi mente. No es que no me amara, no es que yo hubiera hecho algo malo, no es que se hubiera dado cuenta que ella podía estar con alguien mejor, como estúpidamente estuve temiendo las primeras semanas de salir con ella. Era… otra cosa.

—¿Qué te pasa, Sara?

—Pero yo no sé si podré leerlo en otro momento y no tiene sentido que lo guarde —volvía a hacer como si no me hubiera escuchado —. Así que he decidido que lo tengas tú. Así podrás recordarme mejor.

—¿Qué está pasando? No entiendo nada. ¿Te vas a alguna parte? —sin darme cuenta mi tono se había vuelto algo estridente, posiblemente mi mente había dado con otra posibilidad que no estaba dispuesto a decir en voz alta.

Me mostró una expresión desencajada que hizo saltar todas mis alarmas. Se había puesto pálida y mostraba los dientes apretados entre los labios entreabiertos. Ya no me miraba directamente, ahora sus ojos parecían perdidos en algo por encima de mi cabeza. Esta vez sí pude atrapar una de sus manos y la atraje hacia mí.

—¡Sara! —elevé la voz lo suficiente para volver a recuperar su atención.

Me miró de nuevo y trató de liberar su mano, pero sin mucho esfuerzo.

—No me odies.

—No voy a hacerlo. Dime qué pasa, por favor.

En ese momento me relató que tenía una enfermedad difícil de curar, un tipo de cáncer que trató de explicarme muy vagamente, y que en apenas una semana tratarían de quitarle con un tratamiento agresivo. Las palabras quimioterapia y dolor aparecieron unas cuantas veces y me erizaron la piel otras tantas. En todo momento intentó suavizar lo que narraba, pero en su rostro no podía ocultarse ya la angustia que lo asolaba.

Hacia la mitad de la historia comenzó a acariciar mi mano de modo mecánico, luego fue suavizando el gesto hasta que al acabar de hablar me sorprendió tratando de acercársela a los labios. No pude evitar retirarla, despacio, pero con firmeza. La angustia se acentuó en su cara.

—No te odio, ¿de acuerdo? Pero, ¿por qué quieres alejarme de ti? —ni yo mismo entendía por qué empezaba a sentir rabia por dentro.

—No quiero que veas lo que me va a pasar. No quiero… no quiero atarte a mí si ni siquiera sé si saldré de esta.

—Pero… —traté de reducir la ira encendida en mi interior —. ¿Ya lo sabías? Cuando nos conocimos, ¿esto ya sabías qué te pasaba? —no lo lograba.

—Quizá sí que merezca tu odio…

—Sara…

—…dejé que te enamoraras de mí. Pero te quiero tanto…

Y se derrumbó, delante mío. Comenzó a sollozar sin descanso, sus hombros saltando arriba y abajo. Me levanté, me arrodillé a su lado y empecé a acariciarle el brazo. No estaba seguro de qué debía hacer, solo quería apretarla contra mí. No sé cuánto tiempo debió pasar, en algún momento una voz femenina nos ofreció un vaso de agua, pero dejamos que la pregunta muriera en el aire y nos dejó solos de nuevo.

Cuando Sara se calmó me ofreció unos ojos hinchados y una nariz sonrojada. Yo le ofrecí un fugaz beso en los labios. Nuestras frentes se tocaron y empezamos a hablar en susurros.

—No puedo ofrecerte esto —me dijo.

—Déjame intentarlo al menos.

—Será… será horrible, desagradable.

—De acuerdo.

—Puede que no sea yo misma la mayor parte del tiempo.

—De acuerdo.

—No puedo…

—No me quedaré si no quiero quedarme. ¿Entiendes?

—Entonces… si no va bien te vas, ¿de acuerdo? No te quedes solo porque te sientas obligado.

—Claro que no, tranquila.

Por fin apareció una sonrisa real en su boca. Tímida, pero ahí estaba. Me erguí y regresé a mi asiento. Nos miramos un largo rato hasta que, como puestos de acuerdo, ambos miramos el cuaderno entre nosotros.

—Quédatelo. Pase lo que pase —me dijo con firmeza.

La miré y luego acaricié la tapa de piel por primera vez. Por un momento tuve la tentación de convencerla para que volviera a meterlo en su bolso y olvidara el tema, pero ahora fue su mano la que se colocó sobre la mía y apretó.

—De acuerdo, me lo quedaré. Pero lo leeremos juntos cuando pase todo —le lancé a modo de desafío.

Ella compuso una expresión tan tierna y cariñosa que sentí como la sangre se agolpaba en mi rostro. Asintió lentamente y volvimos a mirarnos como siempre lo hacíamos.
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Mister_Sogad
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Mister_Sogad » 23 Abr 2019 14:49

Triste historia la tuya, autor/a! Me gusta la idea, ese cuaderno, aunque quizá me hubiera gustado más si hubieras añadido más "chicha" al respecto, no sé, tal vez que ella lo hubiera abierto al azar y leído un fragmento o, incluso, enseñar alguna cosa añadida en el texto (una foto? un dibujo?).

En cuanto al tema: sabes? Cuando la chica descubre lo que se guardaba me ha venido a la memoria una peli que vi un par de veces hace tiempo. No recuerdo el nombre, los protagonistas eran Charlize Theron y creo que Keanu Reeves (o como se escriba...). En esa peli ella le había escondido tambien una enfermedad a él durante su relación.

Suerte primaveral. :60:
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lunaroja
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por lunaroja » 23 Abr 2019 19:55

Un relato romántico y triste que transcurre sin demasiados sobresaltos.
Quizás también opino como Mister_Sogad, que le falta un poco de "sorpresa" o más dinamismo. Aunque el tema quizás no de para muchas sorpresas.
Agradable de leer y con un final abierto y esperanzado.

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raumat
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por raumat » 24 Abr 2019 09:13

Un relato muy emotivo.
Creíble, razonable e interesante reflexión sobre una dramática situación que nos podría sobrevenir a cualquiera.
Muy bien escrito.
Gracias al autor por compartirlo y suerte en el concurso.

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Tolomew Dewhust
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Tolomew Dewhust » 24 Abr 2019 15:34

Más adelante daré una segunda vuelta. De momento te traigo las primeras impresiones.

Lo que más me atrae de un texto es su idea. Luego, la narración. Este está muy bien narradito, con eso ya me tiene ganado. Limaría un pelín los primeros párrafos de adjetivos, que son demasiados: el ventanal es amplio, la camarera solícita, su coleta es apretada, la bufanda es enorme y rosada, el rostro delgado, el gorro blanco, la cabellera ondulada, los reflejos dorados, el abrigo beige y su figura estilizada... Sin duda nos hacemos una idea del contexto, pero a la hora de leerlo suena un poco forzado.

En cuanto a la idea, creo que se queda corta para un texto tan largo, se queda pronto sin más recorrido. En contraposición, por ejemplo, al de caperucita (por citar uno al azar), allí tenemos un mundo abierto, un trayecto, varios personajes, escenas de acción y además se nos deja caer que todo aquello tiene lugar en un mundo postapocalíptico. Con la misma extensión, este relato nos cuenta un café entre dos amigos cuasi compañeros sentimentales, uno de los cuales está enfermo. Podría valer, pero faltan flashback, o anécdotas que se cuenten entre ellos, confidencias... algo que rompa.

Una vez dicho que está muy bien contado y que a poco que traigas una historia que a mí me resulte fascinante (que soy rarito para eso) me tienes poniendo chinos como un loco (de estos: :chino:), reconozco que me quedo con historias donde pasan más cosas o vemos un mundo distinto y tal.

No obstante, buen trabajo.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Berlín » 24 Abr 2019 20:59

Seguramente lo que voy a decir es horrible y tendrás luego todo el derecho a odiarme, pero mira, yo no sé si es porque trabajo en un hospital o qué, pero mi piel se ha vuelto un tanto dura. Seguro que no es tu relato, que soy yo, así que no des por válido este comentario, pero no me ha conmovido como debía hacerlo tratándose de algo tan doloroso y tampoco tengo muy claro por qué. Porque a lo mejor me he vuelto más dura me emocionan cosas más pequeñas. Me fijo más en un silencio, en una mirada, en un gesto, al menos cuando de dolor se trata.

No me odies, piensa que tu relato está muy bien y correctamente escrito, en serio.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"

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rubisco
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por rubisco » 26 Abr 2019 14:04

Hola, autor. Hola, autora :hola: :

Las relaciones son montañas rusas. Lo normal es que tras una subida optimista el vagón caiga arrastrado por el vacío hasta volver a enlazar con otra subida, pero si la estructura de la montaña rusa tiene un fallo de diseño o de mantenimiento puede que el coche se separe de las vías y se estrelle. Eso es lo que has venido a contarnos, y lo has conseguido a la perfección.

El guión, como te digo, está bien hilvanado y creo que funciona muy bien. El lenguaje utilizado me parece espectacular; da la sensación de que acaricias cada fotograma para descubrir todos los detalles sin abrumar con la información proporcionada. Además, sabes describir muy bien, y lo haces con gusto, disfrutando de cada palabra que añades al texto.

También manejas muy bien el ritmo. Has sabido hacer que el relato transcurra a la velocidad a la que querías en cada momento. Eso también es un punto muy a tu favor.

Sin embargo, me ha fallado algo fundamental: el hype. El protagonista se ha pasado medio relato diciendo ¿qué ha pasado? ¿qué he hecho?, haciendo que el lector esté cada vez más ávido de saber qué ha ocurrido y, cuando llega el momento de desvelarlo, lo sustancias en un párrafo como si fuera un hecho secundario dentro de la historia.

Te he de reconocer que ese tratamiento tan liviano de este aspecto, que considero fundamental en la historia, me ha desinflado y me ha hecho tener una peor experiencia del resto del relato. Ojo, la parte final me parece sublime, pero queda empañada por lo que he comentado. Claro, comparo con la forma en que yo hubiera planteado el relato. Seguramente en cómputo global yo lo habría escrito muchísimo peor.

En cualquier caso creo que el relato tiene muchas papeletas para estar arriba por su, a mi juicio, gran calidad literaria.

Gracias por compartirlo y mucha suerte :60: .
"La papelera es el primer mueble en el estudio del escritor"

¡Ya puedes visitar mi sitio web!

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Gavalia
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Gavalia » 26 Abr 2019 20:50

En líneas generales el relato transmite bien lo que cuenta aunque no me termina de emocionar como es su intención. Quizá, dentro de la suficiencia de la redacción, para mi gusto, ciertas frases no funcionan demasiado bien "me había hecho sonrojar en muchas ocasiones ya" y alguna que otra más. Las redundancias tampoco ayudan. Es fácil perderse con algunos verbos. Lo digo por el recurrido "había" de marras en el que todos caemos.
El tema lo tratas con cariño, se nota, y además lo merece, pero se me queda algo plano. Una mesa y dos personas hablando. No ocurre nada más, salvo las detalladas descripciones de cada escena y no alcanza el punto de emoción necesario para no echar de menos algo más. Los diálogos son sencillos, sin complicaciones. Creo que desahogan el texto haciéndolo más ameno. Como yo lo veo, creo que necesita algunos arreglos para que el relato fluya mejor y de paso toque más la patata.
Por cierto... cuaderno de vida o de viaje. Tanto monta...
Saludos y suerte.
-¡Qué felices éramos hace quince años!
-Pero si en ese entonces no nos conocíamos.
-Por eso María, por eso... 8)

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Megan » 28 Abr 2019 21:11

Autor/a, me gustó tu relato.
Muy emotivo, triste y con mucho amor en el centro.
Fueron tres meses, pero mostraste que algo había surgido de tal forma
que los mantenía muy unidos y en un momento ella le dice que lo quiere mucho.
El final, cuando él le dice van a leer el cuaderno juntos, es notorio que él también
la quiere mucho. En fin, ojalá no termine mal, porque me daría mucha tristeza.
Me gusta tanto lo romántico que se me caen las lágrimas cuando pasa algo así.
Lo narraste muy bien y las descripciones son muy buenas, me encantó.

Suerte y gracias por compartirlo :D

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por ACLIAMANTA » 29 Abr 2019 14:29

A pesar de que la idea no es la más original o novedosa es un relato bien tejido y mejor escrito (aunque con exceso de adjetivos para mi gusto).

El autor se esfuerza por transmitir sensaciones y sentimientos, pero lo manido del tema junto con el hecho de que parte del desarrollo y el desenlace se adivinen bien temprano, hacen que se desperdicie la oportunidad de generar en el lector un sacudón más acorde con lo dramático de la situación.

Suerte para el autor.
Para cuando me ves tengo compuesto,
de un poco antes de esta venturanza
un gesto favorable de bonanza
que no es, amor, mi verdadero gesto.

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Mario Cavara » 30 Abr 2019 20:33

Un relato bien escrito. Los personajes están muy bien perfilados desde el principio, lo que facilita al lector la tarea de descubrir tanto su aspecto externo como sus interioridades.

Me atrevería a decir, no obstante, que es un texto demasiado aséptico, en cuanto a que arriesga poco. Mantiene en todo momento una línea plana, con una prosa más que correcta, pero adolece de falta de momentos de brillantez literaria que, a mi juicio, lo habrían engrandecido. Y eso que oportunidades para el lucimiento no faltan, en especial cuando Sara confiesa su deletérea enfermedad. Ese es el fastigio de la historia y, por tanto, el momento de aprovechar la tensión dramática para lucirse en la narración haciendo uso de las figuras y recursos que la literatura pone a nuestro alcance. Pero no, esta sigue en su línea correcta pero apocada, sin incorporar apenas figuras literarias que la realcen.

En definitiva, un relato al que no se le puede poner pero alguno en cuanto a construcción, pero que, sin embargo, no emociona por su belleza.

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Ginebra » 30 Abr 2019 20:58

muy bien narrado, peeero... no sé cómo explicarlo, pero me falta algo, porque no acaba de emocionarme como debiera, o como yo creo que debería ser... y eso que lo haces bien, eh? lo he repasado y está super bien, dominas el lenguaje, la estructura, como nos va llevando al desenlace; eso sí, el final esperanzador me gusta mucho
mucha suerte! :D
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Sinkim » 02 May 2019 12:27

Me ha gustado mucho esta historia, me ha parecido muy tierna, emotiva y muy bien escrita :D :D

Durante la lectura he estado con la mosca detrás de la oreja porque me sonaba toda la escena y no recordaba a qué, por fin me he acordado, hace unos meses vi una película que tiene una escena casi identica Cuernos (Horns) - Alexandre Aja (2014), basado en el libro del mismos título: Cuernos - Joe Hill con la diferencia de que
la enfermedad de la chica y el auténtico motivo de la ruptura permanece en secreto hasta el final de la película
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Mister_Sogad » 05 May 2019 06:58

Regreso a tu historia, autor/a.

¿Y si hubieras jugado más con el escenario de tu relato? Me explico, ya te comenté que en mi opinión parecía faltar algo de "chicha" en tu texto; tal vez desarrollando el momento en que ella le explica a él su enfermedad eso se solucione un tanto pero, déjame comentarte mi idea.

Veamos, jugar con el escenario: me refiero en plan añadir acción a las emociones interactuando con el lugar y sus objetos. No sé, por poner ejemplos: levantarse rápido y tirar una silla, derramar o romper una taza, gritar o apartar a la camarera, un intento de huída de la cafetería, ... Todo ello con los sentimientos a flor de piel (rotura taza = crispación). No sé si me explico, sería también jugar así con las imágenes que hagas "aparecer" en la mente del lector.

Estoy pensando... De esta manera también puedes implicar a personajes secundarios que pueblen la cafetería, ¿no? Que participen de algún modo, tensión, discusión o, simplemente, prestando atención (y haciendo que tus protas sientan sobre sí sus miradas...).

Mucha suerte. :60:
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Re: CP XIV - El cuaderno de vida

Mensaje por Iliria » 05 May 2019 20:46

Poco más que añadir a lo que han comentado los compis, autor/a. Un relato correcto en la forma, lenguaje, estructura... sencillo y claro. Agradable de leer.
Sólo dos cositas: ¿Se conocen muy bien sólo con 3 meses? (perdona, igual no lo he entendido bien) Y lo segundo, a pesar de que intentas transmitir emoción, quizá me ha faltado sentirla realmente, he echado en falta alguna frase más contundente.

Gracias y suerte :60:
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