CN1 - Carmen Jones - Ororo

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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CN1 - Carmen Jones - Ororo

Mensaje por lucia » 15 Dic 2012 21:07

CARMEN JONES

Carmen Jones nació del odio clavado en el barro, de las entrañas revueltas de
la tierra, de las heridas que la atraviesan. Del dolor de una noche y el zumbido del
miedo. Su primer latido, un golpe seco contra el suelo; su primera lección, el desprecio
hacia una raza.
Carmen Jones nació cuando no debió, creció como pudo y vivió bajo las
normas. También juró venganza.

Aquellas navidades transcurrían de forma diferente. La familia había decidido
reunirse en la antigua casa de los abuelos para celebrar juntos la nochebuena. Edith y
Peter Lawson habían propuesto, muy emocionados, un cambio de planes dos semanas
antes y nadie había podido negarse. En pocas ocasiones los nietos habían visitado esa
zona y estaban encantados y ansiosos. A Tim le hacía especial ilusión viajar hasta
esa casa perdida en mitad de ninguna parte. Ahora que los abuelos habían reformado
la antigua mansión y habían decidido instalarse en ella, era una ocasión única para
conocerla.

—Vamos hacia Sabana, Georgia.
—Ya lo sé. Es una manera de hablar —contestó a Alice, su hermana pequeña.
—Ninguna parte no existe, estúpido.
—Qué sabrás tú.
—Y menos sentido tiene estar en medio de ninguna parte, ¿entiendes? —insistió
Alice con un tono de superioridad que sacaba de quicio a Tim.
—Pregúntale a papá, a ver qué te dice él.

Así solía librarse de su hermana que acudía siempre al regazo de papá y
se quedaba con cara de boba y los labios muy prietos cuando no comprendía sus
explicaciones. Tim, aliviado, pudo continuar mirando por la ventanilla del coche.

Su madre, mancillada al amparo de la nada, la crio sola, despacio y con ganas.
En un mundo de hombres donde la fuerza y el aliento a whisky eran poder, Carmen
Jones y su madre poco tenían que hacer, pero sus atractivos cuerpos, su piel de ébano
y sus ojos rasgados tenían mucho que decir. Muchos rehusaban mirarlas; otros, se las
comían con ojos de lobos hambrientos. Mordían sus delicados cuellos y aullaban al
compás de sus lamentos.

El jardín de la antigua casa no era como Tim lo había visto en antiguas
fotografías. Ni el camino de piedra; ni las escaleras. Todo le parecía demasiado
superpuesto e impersonal. Nuevo sobre viejo. Se sintió algo molesto por ello sin
comprender por qué y acarició la gélida barandilla antes de entrar en la casa. Un
escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Aun así, no la soltó hasta llegar al último escalón.

En el gran salón, su padre leía a la luz de las llamas, Alice hablaba sola mientras
jugaba con una antigua muñeca de porcelana. Se escuchaba el canturreo de la abuela en
la cocina y los tacones de Martha, su madre, caminando de un lado a otro. Tirado en la

alfombra boca arriba ante la indiferencia de su familia, se quedó anonadado contando
el número de pequeños cristales que componían la enorme lámpara. La reina del salón,
como solía decir su abuela.

—Vamos a cenar dentro de nada. ¿Te has lavado las manos? —interrogó su
madre acercándose.
—Sí, mamá… —contestó Tim sin saber lo que le había preguntado.
—Déjame ver… ¿Qué son estas manchas? ¿Qué has estado haciendo? ¿Y todo
este barro? Corre ahora mismo al lavabo y compórtate, que ya tienes una edad.

Tim continuó tumbado unos segundos ante la mirada furiosa de su madre y
levantó los brazos queriendo alcanzar la lámpara desde el suelo. Ahí tumbado todo
parecía pequeño. Todo estaba a su alcance. Giró la cabeza y divisó la chimenea y
el árbol de navidad. Desde esa perspectiva, guiñando un ojo y acercando un dedo,
podía tocar las llamas del hogar sin quemarse. Tras una última orden de su madre,
se incorporó y marchó despacio, viendo pasar un pie delante del otro a medida que
se dirigía al cuarto de baño. Subió de puntillas las escaleras de madera, abrió el grifo
del agua caliente y esperó a que el vapor empañara el espejo mientras continuaba
sumergido en sus pensamientos.

Carmen Jones estuvo con su madre hasta el final. Ella siempre pensó que no fue
la enfermedad la que se la llevó, sino los demonios blancos que la acechaban. Se quedó
sola al amparo del señor y ahí empezó su maldición. Noche tras noche, día tras día.
Pero tuvo una idea. Tomó todo lo execrable de su vida y creó una capa tersa y suave,
opaca, sin fisuras, a juego son su piel oscura. Piel sobre piel. Recreándose, había
cubierto ceremoniosamente todo su cuerpo con la tierra que le había dado la vida,
especialmente por sus codiciados muslos. Doble piel. Nadie más volvería a tocar su
verdadero cuerpo. Protegida, aislada, enmascarada. Carmen embadurnó su cuerpo con
una capa insondable de rencor.

—¡Venga abuela, no te hagas de rogar! —suplicó Alice.
—Todos los años igual, hijita. ¿No preferís otra historia? Si queréis terror, terror,
de acuerdo. ¿La del fantasma de Rene Asche Rondolier? ¿El hombre de dos cabezas de
Georgetown?
—¡No! ¡Carmen Jones! Queremos escuchar esa historia otra vez, ¿verdad, Tim?
—¿Los lagartos de Sweetylake? —insistió Edith Lawson.
—Abuela, por favor –colaboró Tim mientras todavía se quitaba restos de tierra
de las uñas.
—¿Todavía estás así? —interrumpió su madre— Qué uñas llevas. Anda, trae.
Pero si estás más sucio que antes —.Y con un pequeño cepillo comenzó a limpiar a
fondo las manos de su hijo.

La abuela Lawson comenzó puntualizando que hacía exactamente doscientos
años de lo acontecido y, como era habitual, los dos niños se dejaron engullir por la
famosa historia que su abuela contaba mejor que nadie.

En un mundo de blancos, su piel se llamaba tentación. Negra como la noche.
Negra como las cosas que sólo suceden en la noche. Carmen Jones sabía que los volvía
locos. Caminaba despacio, viendo pasar un pie delante del otro. Tacones, la falda
sobrepasando el límite de las pantorrillas, la cintura alta y la blusa desabrochada lo
suficiente. Sabía cómo atraer los instintos más sucios de los hombres. Ella los limpiaría
a cambio de sus almas.

Al principio, era un suplicio sentirse como un juguete en manos torpes y
ansiosas. Más adelante, su capa protectora de barro, de tierra mojada y desprecio la
ayudó a sobrellevar la situación. Orgullosa, ofrecía las curvas de su naturaleza, los
labios carnosos que ellos no estaban habituados a morder, los ojos rasgados que les
observaban silenciosos cuando sus consciencias les abandonaban.

Afuera llovía. La abuela continuaba con su versión de la historia y los niños,
embobados, permanecían atentos como si fuera la primera vez que la escuchaban.
Martha, tras consultar el reloj de pared y comprobar que quedaban todavía veinte
minutos para sacar la carne del horno, se aproximó al ventanal. Llovía con fuerza y
las pocas hojas que todavía quedaban en las copas de los árboles eran arrancadas con
brutalidad por el viento huracanado. La decoración luminosa con la que sus suegros
habían engalanado el exterior de la mansión parpadeaba. A la vista del panorama, se
abrochó con dedicación la chaqueta de punto y calmó un repentino escalofrío cruzando
los brazos contra el pecho. Se giró y vio al abuelo haciéndose el dormido.

—Así que, sola y desamparada, cayó en manos del pecado. Pero se dice que no
es que cayera en él, sino que lo llevaba consigo. Ella era el pecado.
—¿Pero qué podía haber hecho, abuela?
—Siempre hay opciones, Tim.
—No siempre.
—Cállate, Tim. Ahora viene lo mejor. ¡Deja a la abuela que continúe!

Afuera llovía. La tierra ansiosa se abría sedienta para recoger el agua que caía.
Penetraba en ella y la saciaba. Entonces, su interior se removió, renació, sucumbió a
la vida. Despertó por fin. No podía abrir los ojos ni podía moverse, no tenía sentido
del olfato, pero sabía que la tierra húmeda con su particular aroma estaba ahí. La
sentía. Una sacudida recorrió su cuerpo haciéndolo temblar. Quería salir, pero carecía
de fuerzas. Recordó. Un espasmo alzó su cabeza y dirigió su brazo rígido hacia la
superficie.

—Por eso dicen que su espíritu todavía ronda por aquí. Durante la nochebuena
se la ve caminando cabizbaja, triste, arrepentida de sus actos, sin rumbo fijo.
—Qué pena que muriera así.
—Era el castigo para quien no cumplía las normas, pequeña.
—Querrás decir para los negros —matizó Tim.
—Eran otros tiempos, querido. También murieron muchos blancos en manos de
negros. Fue una época oscura.
—¿Tú la has visto durante estos años, abuela?

—No, por suerte no me la he encontrado. Pero Margie, ya sabéis, nuestra
vecina, la vio la nochebuena pasada. Dice que no fue más que una sombra, un pálpito,
un escalofrío recorriéndole el cuerpo; pero Margie tiene la seguridad de que era ella.
Se quedó petrificada. Hubo un momento en que el espectro la miró y sus ojos negros
brillaron como el fuego.
—¡Qué pasada! ¿Y realmente es tan guapa? ¿Pudo verla bien? —preguntó Alice
encantada.
—Dice, como el resto de testimonios, que vaga desnuda, exhibiendo su cuerpo
como hacía cuando vivía.
—¿Y tú te crees esa historia, enana?
—¿Por qué no iba a creerlo, pequeño? Mucha gente la ha visto durante todos
estos años. Nosotros siempre hemos viajado a Washington para visitaros en estas
fechas, por eso no hemos tenido oportunidad de verla… —convino misteriosamente
Edith Lawson.

Alice miró los ojos de su abuela asustada pero, seguidamente, apareció en sus
labios una pícara sonrisa. Se encontraba completamente seducida por la leyenda.

—Acusarla de robo y condenarla a tantos latigazos después de todo lo que tuvo
que pasar no fue justo —añadió Tim negando con la cabeza.
—Así es, Tim. Os he contado esta historia miles de veces… pero, ¿te encuentras
bien?
—Morir de esa manera tiene que ser terrible… —prosiguió.
—Te noto pálido.
—Estoy bien —.Y se levantó del suelo.
—¡Pero hijo! ¿Qué llevas en las botas? —inquirió su madre desde el ventanal.
—Sólo es tierra, mamá. Nada peligroso —contestó con una mueca.
—Pero si te las he limpiado antes… —observó extrañada—. ¿Has vuelto a salir?
—Sólo es tierra…
—Michael, este niño ya está en la edad del pavo. Bienvenida, adolescencia…

Un brazo recubierto de tierra negra como la noche, negra como las cosas que
sólo suceden en la noche, atravesó la superficie. Los huesos de los dedos crujieron uno
por uno. Al poco, otra mano emergió del fondo de la tierra como queriendo agarrarse
al cielo. Ambos brazos en alto. Todo a su alcance. Poco a poco, el resto del cuerpo
de Carmen Jones fue aflorando. Un parto agónico; el nacimiento de algo muerto. Un
castañeteo de dientes de lo que ya debería ser polvo y estar olvidado. Pero Carmen
Jones jamás se rindió. Jamás se detuvo. Su cuerpo denostado no había llegado a
descomponerse nunca.

—Tim, ¿estás bien?
—Tim, haz el favor. No pasa nada si has desobedecido. Pero abre la puerta.
—Este niño me preocupa, Michael.
—No te obsesiones, Martha. Es la edad…
—¿Tim? Sal ahora mismo del cuarto de baño.
—¿No hueles a quemado?

Mojada de arriba abajo, siguió absorbiendo las gotas de lluvia a través de los
jirones de su piel. Desnuda, comenzó su danza macabra caminando arrítmicamente
por la yerma superficie. Se detuvo. Un chasquido de huesos anunció que había girado
súbitamente la cabeza hacia la mansión Lawson. Buscaba. Y había encontrado.

Tim lloraba encerrado en el cuarto de baño. Sentía rabia, odio, injusticia. No
comprendía por qué. Se levantó del frío suelo y apoyó los brazos en el lavabo. Alzó la
cabeza para ver su reflejo en el espejo y, de pronto, se detuvo en seco. Un chasquido en
la ventana le hizo girar la cabeza bruscamente hacia ella. Se acercó. Y vio.

Quieta. La mirada vacía, fija, impasible hacia el ventanuco del primer piso
de la casa. Sabe a quién acudir. La piel putrefacta de su espalda rezuma pus ante el
hallazgo. Ella ya no puede sentir, pero está llamando. No puede ver, sus cuencas están
vacías, pero le está mirando. El viento agita su cabello y eriza sus pezones. Lo que
fueron sus caderas señalan hacia el ventanal del salón de forma descarada.

Tim ahoga un grito de terror. Es Carmen Jones. No lo puede creer. Abre los ojos
como nunca lo ha hecho antes y siente. Escucha el lamento. Una lluvia de tristeza y
abandono le abate y le deja casi sin sentido. El escozor de la espalda y el clamor de la
entrepierna le paralizan.

Sus rizos y sus ánimos arrastran por el agua. La tarde, magullada, se acurruca
para dejar paso a la oscuridad. Carmen recuerda su vida, su historia, la historia.
Dirige la mirada a la planta baja dejando los brazos a ambos lados de su cuerpo al
balanceo del viento. Del interior emerge una cálida luz que recorta y afila las sombras.
Cálida para quien puede dormir sin tener pesadillas.

En la cocina cunde el pánico. La carne se ha quemado. Martha y Michael han
bajado las escaleras a trompicones ante el olor a chamuscado e intentan solucionar la
catástrofe ante la mirada ingenua de Alice.

—¿Dónde está la abuela, Alice? —pregunta su madre con cierta recriminación.
—En el salón, con el abuelo —contesta la dulce niña mientras intenta ventilar el
habitáculo con un modoso movimiento de muñeca.
—¡Será posible! —grita tras tirar la bandeja al suelo causando un ruido
estrepitoso.
Se dirige al salón y se encuentra a sus suegros abrazados contra el cristal de la
ventana. Edith tiembla y se acurruca en el pecho de Peter.
—¡Edith! ¿Se puede saber qué…?
—¡Fulana! ¡Malnacida! ¡Púdrete en el infierno! —profiere Peter fuera de sus
casillas mientras agarra fuertemente a su mujer.
—Pero, Peter, ¿qué…?
—¡Fuera de aquí! ¡Nadie quiere volver a verte! ¡Y menos yo!

Edith rompe a llorar.

—Ya hiciste suficiente daño a mi familia ¡Olvídate de todo! ¡Déjanos en paz!

Martha se queda estupefacta asistiendo a la escena. Con paso inseguro, se acerca
poco a poco hacia la ventana. No consigue ver nada con la tromba de agua que está
cayendo.
—Déjalo, Peter. Déjala. Se irá. Al final se irá —pronuncia entre sollozos Edith.
—No se irá. Nunca se irá y lo sabes. Todas las nochebuenas aparece por la zona.
¿En qué momento me engañaste para acceder a celebrarla aquí?
—No me culpes de lo que hizo tu familia, Peter —contesta furiosa Edith
apartándose de él.
—¿Ahora te parece mal lo que ocurrió? ¿Ahora estás de su parte? ¿Hace más
de doscientos años que sedujo a mi bisabuelo arruinando su reputación y su fortuna, mi
legado, y ahora te parece mal?
—¡Dejadlo ya! —La voz de Tim resuena en la estancia como un grito agónico.

Toma mi rabia, toma todo mi odio, difúndelo, que todos lo conozcan. Carmen
Jones tuvo un pasado. Nunca tendrá un futuro, pero vivirá en ti. ¿Duelen las bofetadas?
¿Sus uñas te desgarran la piel? Lamo tus latigazos, todo pasará, pequeño. Hazlo y
vivirás en mí.

Ante la sorpresa de los tres, Tim está de pie sobre la alfombra coronada por la
gran lámpara del salón. Los cristales refractan la luz de las bombillas repartiendo claros
y sombras por toda la estancia. Un reflejo más potente atrae la mirada de Martha. Un
enorme cuchillo cuelga de la mano de Tim.

—Tim, hijo, ¿qué te ocurre? ¿Qué haces? Tranquilo, deja eso —intenta calmarlo
mientras se acerca a él.

Quieto. La mirada vacía, fija, impasible. Carmen Jones ha acudido a él y él ha
respondido. La espalda le arde y le martiriza, le enfurece a cada segundo. Se siente vil,
sucio y con todo el cuerpo en carne viva. Sujeta con fuerza el cuchillo y, sin dudarlo,
corre hacia su madre. Ésta le recibe con los brazos abiertos y con un esputo de sangre al
ser acuchillada. Rápido, como si lo llevara haciendo desde siempre, mira a sus abuelos
y dirige toda su furia hacia ellos. Despacha el arma sobre Edith, que sólo acierta a decir
suavemente “Hijo…” y se ceba con Peter Lawson, su abuelo, sangre de su sangre,
sangre de la sangre que un día destrozó la vida de Carmen Jones.

Seguidamente, una fuerte explosión sacude la cocina. Pasto de las llamas,
Michael lleva en brazos a una carbonizada Alice y, malherido, acaba cayendo al suelo.
Tim sonríe y dirige una mirada de complicidad hacia el ventanal.

Una brizna de hierba roza su pómulo intentando hacerle cosquillas, pero ella
no lo siente. Una mueca se dibuja en su rostro feliz y sereno mientras camina por el
valle con Tim de la mano. Él mira a lo lejos con el orgullo de quien ha hecho algo
importante. La ha salvado. Una lombriz asoma por la cuenca de su ojo, pero ella no la
siente. Tim, afectuoso, la retira y la lanza a la oscuridad. Marchan juntos en la noche.

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Saber
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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Saber » 16 Dic 2012 11:42

Me ha parecido una historia BUENÍSIMA.

Ha sido muy agradable de leer, los acontecimientos fluían uno tras otro sin asperezas. Ese juego de entremezclar la historia de Carmen Jones y la de Tim, hizo que el comienzo del relato, que es la parte con menos acción, no resultara lento sino misterioso. El final no fue demasiado sorprendente, pero claro... siendo "navidades terroríficas"... no había mucho que hacer.

Pues nada, en verdad que muy bien (:

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Ratpenat » 16 Dic 2012 14:11

Está bien relatado. El diálogo es acertado.
No me acaba de gustar ver los nombres en inglés, pero no es necesariamente malo.

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Nínive » 16 Dic 2012 20:20

¡Hola compadre de lo misterioso! :hola:
Buena pluma hay detrás de esta historia. Las historias entremezclándose, el punto onírico en la de Carmen...
Veo dos cosas que no terminan de convencerme, la primera es ese diálogo al principio entre los hermanos cuando van en el coche. Lo veo algo forzado y un tanto confuso. Otra, demasiadas alusiones a la tierra y a la noche (Lo onírico debería ser sólo un esbozo, pero creo que has abusado un poco, para mi gusto).
La historia tiene esa fuerza que te atrapa y es pasional, con gran dramatismo. Me ha gustado mucho, salvando esos dos detallitos que ya he comentado.
Enhorabuena por el relato :60:
Última edición por Nínive el 17 Dic 2012 10:16, editado 1 vez en total.
Mi página: Curvas de tinta y tatuajes del alma

Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Yuyu » 17 Dic 2012 10:06

Muy bueno.La mejor atmósfera que he visto hasta ahora y eso que el título me dejó :shock: ,puesto que estoy hasta el moño de Tadeo Jones, :mrgreen: .Además he aprendido una palabra nueva,execrable, :mrgreen: .Felicidades!!!!!!!!!!! :60: :hola:
Bleach - Tite Kubo
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La misión de Rox (Guardianes de la ciud.) - Laura Gallego
La profecía de la luna roja (LEdlV 7) - Terry Goodkind

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Ladrona » 18 Dic 2012 06:39

Muy buen relato, al principio me pareció confuso, pero conforme iba leyendo fui comprendiendo la intención de la historia.
Leyendo:

La Casa de los Espíritus - Isabel Allende

Recuento 2013

Mi estantería

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Berlín » 18 Dic 2012 09:38

Y mira que me gustan las leyendas contadas a la orilla de la chimenea, con la lluvia de fondo.
Muy chula la historia, tal vez un pelín picante para esos oídos tiernos, aunque me parece que la abuela a los niños no les habrá dado tantos detalles jaja

Una historia de venganza, de odio entre razas, de esclavitud, de supervivencia. Carmen Jones vuelve para vengarse, resurgiendo de la tierra como todas las nochebuenas.
Un relato ameno, interesante, bien escrito, me ha gustado. :cunao:
anónimo y misterioso escritor, felicidades.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"
http://siguiendolospasosdebarro.blogspot.com/

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Isma » 18 Dic 2012 11:47

Tiernísimos oídos los tuyos, Berlín. Que nos conocemos ya.

Me ha encantado esta historia. La de Carmen Jones, intercalada con la mundana travesía de los niños hacia la casa de los abuelos. Dibujando un dolor que no se apaga con la muerte, pero sólo con trazos, dejando a la imaginación del lector -poderosa, siempre más insondable que las palabras- encontrar las razones. Nos identificamos con los pequeños, inocentes como ellos del devenir de la historia, y nos dejamos arrastrar junto a la abuela para que nos cuente su historia. Ahí, como un niño, hubiera querido que se explicara más. Pero los niños siempre quieren más y siempre se quedan con las ganas, como yo. Me gusta el contraste de la casa, el calor de la chimenea y del asado, frente al frío temporal que hay fuera. Parece comparar la vida contra la muerte.

La posesión es inevitable, poéticamente justa. La explosión del asado, con trocitos de pavo chamuscado por toda la cocina, quizás no. O quizás sí, si es que el calor simboliza la vida; entonces la explosión adquiere un significado distinto. Y puesto que estamos de parte del niño vengador, no nos duele la sangre derramada de la familia, y salimos del relato con la muerte andando de la mano, bajo la lluvia.

Me gusta, en definitiva, todo, lo que está muy bien y lo que simplemente está bien. El carácter y la sensación que transmite, lo que va más allá de las palabras.

¡Gracias!

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por shirabonita » 18 Dic 2012 13:09

He disfrutado mucho con la lectura de este relato.
Al principio me ha resultado algo confuso, porque creía que la historia de Carmen y los Lawson eran simultáneas...hasta que la abuela sugiere contar la vieja historia a los nietos.
(debo estar bastante espesa)

Me gusta mucho cuando una historia está "metida dentro de otra historia" como las matroskas (y como sucede en este relato)
La ambientación está muy lograda, sobre todo cuando la lluvia ablanda la tierra y Carmen sale de ella, cubierta de barro , dispuesta a lograr su venganza :boese040:
Felicito al autor o autora. Es un trabajo estupendo y muy bien transmitido.
Como un gran cielo, color verde claro, desearía que mi corazón fuese así de inmenso. (Emperador Meiji)

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Lifen » 18 Dic 2012 15:29

Si que es un buen trabajo, muy bueno. Muy intensa la figura de Carmen Jones, de la que no me gusta nada el nombrecito (es que me suena como a chiste, es cosa mía, por supuesto, le quita un poco de esa intensidad, pero pasando sobre él como de puntillas la cosa funciona igual de bien. :D )

También me ha chocado que la abuela les contara a los niños esa historia tan escabrosa. No se dice en ningún momento que edad tiene Tim ¿verdad? Es que da la impresión de ser un niño y yo creo que si fuera un adolescente la cosa sería más creíble, aunque menos impactante, desde luego.
Lifen
¿Nunca has pensado en participar en el Club de Lectura? Pues ya va siendo hora!!! 8)
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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por jilguero » 19 Dic 2012 19:47

Un relato de los que más me ha gustado hasta ahora, salvo al final. Es decir, me parecía estupendo ese irnos contando la vida de la protagonista de la leyenda pero con pequeños retazos, entre sombras. Sin embargo, cuando ya el abuelo empieza a contarnos directamente lo que pasó y, sobre todo, cuando el niño se transforma en su aliado, esa magia desaparece para mí. Digo esto porque me ha dado pena que esta historia tan bien trabada y tan original haya terminado de una manera más convencional. ¿Qué final me habría gustado? Pues que ella hubiera desaparecido tal cual había aparecido, como una leyenda, como una silueta adivinada tras los cristales o vista solo en la imagniación del niño. También me parece que una abuela nunca contaría los detallles escabrosos a los nietos pero eso lo veo como una pega menor.
Y dicho todo esto, quiero decirte, anónimo autor, que pese a mi crítica anterior, con este relato he sentido por primera vez envidia en este concurso. Me gusta la historia que has montado. Sí, me gusta mucho, aunque ya no tanto la forma en la que la has rematado. Pero, por supuesto, pasa a la lista de relatos a votar. :60:
Me pregunto si detrás de esta apasionada Carmen Jones no se escondeará la creadora de otros muchos personajes exagerados y pasionales...Sí, sí, estoy pensando en tí :D
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por kassiopea » 19 Dic 2012 21:16

Carmen Jooooones... mezcla de morenaza española y diosa de ébano de allende los mares... después comentaré tu relato :wink:

Ahora debo ir a vigilar el horno, no sea que me ocurra lo mismo que a los Lawson :twisted: :twisted:
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por jilguero » 19 Dic 2012 22:03

Isma escribió:Tiernísimos oídos los tuyos, Berlín. Que nos conocemos ya.

Me ha encantado esta historia. La de Carmen Jones, intercalada con la mundana travesía de los niños hacia la casa de los abuelos. Dibujando un dolor que no se apaga con la muerte, pero sólo con trazos, dejando a la imaginación del lector -poderosa, siempre más insondable que las palabras- encontrar las razones. Nos identificamos con los pequeños, inocentes como ellos del devenir de la historia, y nos dejamos arrastrar junto a la abuela para que nos cuente su historia. Ahí, como un niño, hubiera querido que se explicara más. Pero los niños siempre quieren más y siempre se quedan con las ganas, como yo. Me gusta el contraste de la casa, el calor de la chimenea y del asado, frente al frío temporal que hay fuera. Parece comparar la vida contra la muerte.

La posesión es inevitable, poéticamente justa. La explosión del asado, con trocitos de pavo chamuscado por toda la cocina, quizás no. O quizás sí, si es que el calor simboliza la vida; entonces la explosión adquiere un significado distinto. Y puesto que estamos de parte del niño vengador, no nos duele la sangre derramada de la familia, y salimos del relato con la muerte andando de la mano, bajo la lluvia.

Me gusta, en definitiva, todo, lo que está muy bien y lo que simplemente está bien. El carácter y la sensación que transmite, lo que va más allá de las palabras.

¡Gracias!

Isma, qué comentario tan bonito y bien hecho. Envidia siente Jilguero del autor, tanto por la historia que nos ha contado como por recibir un comentario así :60: .
Última edición por jilguero el 20 Dic 2012 17:24, editado 1 vez en total.
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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por Vientoo » 20 Dic 2012 06:57

Menos es más, y con pocas palabras se pueda entrar en el alma de una mujer torturada para entender su dolor y luego justificar sus venganzas. Pero claro, hay que tener destreza para elegir esas “pocas palabras”
Descubrir una historia que te invite a seguir con la lectura hasta el final es como el hallazgo de tréboles de cuatros hojas, quizás por eso luego, se agradece tanto la maestría en la redacción.
Un abrazo.
Último relato en "los foreros escriben" "La mirada (1º)"

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Re: CN1 - Carmen Jones

Mensaje por ukiahaprasim » 20 Dic 2012 17:21

Nuevamente, un unico relato para hoym, y esta vez el agraciado he sido yo...

Magnifica historia de historias que transcurren paralelas, que se arriman, se tocan, se entrelazan y acaban fundiendose en una sola..

Uno de los puntos fuertas, la diferencia de tono y estilo entra la narracion de la historia de Carmen, y la historia actual... así, sin necesidad de carteles, ni señales ni avisos, apenas el lector comienza un nuevo parrafo, sabe perfectamente a que historia pertenece lo que está leyendo...

La verdad es que, al principio, al ver en titulo en la lista de relatos, me pareció un titulo flojo, anodino... pero apenas he leido el primer parrafo, el titulo ha sido el relato, y el relato ha sido el titulo... Ahora, la musicalidad de "carmen jones" parece la unica alternativa.... solo su nombre parece tener cabida en el ritmo del relato...

Eso si, he de decir que el final del relato, la escabechina en sí, me ha defraudado notablemente,
Cuando lo anodino se vuelve sublime, uno espera mucho mas del climax.
Y no me refiero a la manera de acabar, sino a la manera de narrarlo... pis-pas, tres cuchilladas, una explosion y a otra cosa...

La explosion tampoco cuadra mucho.... no me refiero a lo antinatural, la incongruencia temporal de alguien pasto de las llamas llevando en brazos a alguien carbonizado ...

Carmen es la voluntad, el niño es el arma... cualquier otro agente para la venganza no es solo superfluo, es una intrusion, una imperdonable infidelidad en esa malsana relacion.

Ukiah
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