Consejos literarios

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zanbar
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Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 04 Nov 2011 17:04

Como mi blog creo que lo visito yo y los bots de spam :cunao: , aprovecho para compartir aquí algunos consejos literarios que recopilé y reconstruí. Hace tiempo que no los actualizo cuando cambié de web, aunque tengo por ahí uno en mente y quizá lo suba cuando tenga tiempo (jua).

Esta era la introducción sobre "cómo empezar a escribir"

http://lucreciaseoscurece.wordpress.com ... -escribir/

Para quien pueda servirle de ayuda :wink:


Empezar a escribir

… Ardua tarea, si uno no sabe por dónde comenzar.

Este espacio lo dedico a dar una pequeña recomendación que sirva como introducción en el arte de escribir ficción. Hay numerosos apuntes en Internet que pueden servir de ayuda para quien está comenzando o lleva poco tiempo escribiendo, y algunos de ellos están en la sección de ENLACES. No me extenderé demasiado, dado que lo único que haría sería repetir lo mismo o plagiar algunos apuntes que poseo, así que me limitaré a proporcionar un esquema muy básico de partida, algo así como mi propia reseña literaria para quien pueda servirle de orientación.

Yo me dedico a escribir novelas, y hasta ahora pertenecientes al género de suspense o al de humor. En mis relatos varío la tónica y aprovecho para hacer experimentos. Pero a lo que iba; ¿qué necesita uno para empezar a escribir? Generalmente, una historia. Yo empecé a escribir la mía, mi primera novela (hasta entonces me había limitado a algún relato suelto, artículos de opinión, módulos para partidas de rol y un libro-juego) en 2004, y lo hice a partir de un sueño. Dicho sueño me dio la idea, una idea que en sí no es que fuera muy original, pues versaba sobre un capítulo de una conocida serie de televisión (Buffy the vampire slayer). Lo importante del asunto fue que me dio pie a necesitar volcar esa historia en alguna parte. No tenía mucho, en realidad, tan solo la VOLUNTAD de querer escribirla, por diversión, que ya era mucho; sentarme ante el ordenador y comenzar a teclear día tras día sin desfallecer… Si puedes hacer eso, vas por buen camino.

Tienes tu historia, vagamente, como imágenes sueltas que necesitas hilvanar. Puedes tomar notas, hacer un guión, definir a los personajes, crear cronologías, buscar textos que te puedan ayudar a documentarte sobre cuestiones técnicas de detalle… Pero no necesitas mucho más: DEJA QUE LA HISTORIA FLUYA SOBRE LA MARCHA. Mucha gente se pierde por el camino, se agobia. Hay quien recomienda capitularla, estructurarla. En realidad, solo necesitas crear fragmentitos, ir poco a poco. Luego ya les darás forma global, crearás un índice si te hace falta. Mi primera novela tenía esa estructura de partes, capítulos y secciones numeradas. Lo cierto es que facilita bastante el proceso, pero no hay por qué encorsetar el texto. Si te resulta más fácil, hazlo así, y luego ya podrás definir los párrafos y suprimir la numeración que no te haga falta.

Escribe tu historia y contémplala crecer durante el camino. Comprobarás que tienes ideas, quizá debas detenerte y planificarlas un poco, pero solo un poco, no pretendas tener todo el libro de antemano escrito en tu cabeza. Muchos escritores consagrados dicen que es bueno no saber qué final va a tener una novela, y es cierto. Aunque puedas tener una vaga idea al respecto, tal vez consideres varias posibilidades sin decidirte por ninguna, o tal vez descubras sobre la marcha un final más interesante.

Ya tienes lo básico. Tienes ganas de escribir, constancia, y una historia. Escribe y escribe, y no te preocupes por si estás cometiendo fallos gramaticales y demás. Si es la primera vez que escribes algo grande, te vendrá bien fijarte en la estructura, en los párrafos, en el estilo de otros libros. Adóptalo como un primer modelo antes de definir el tuyo. Yo tomé el “IT” de Stephen King.

Y, por desgracia, necesitarás talento. Todos queremos creer que eso se puede entrenar, pero lo cierto es que los cursos literarios, la formación lingüística… vienen muy bien, sobre todo para pulir y mejorar, pero casi con seguridad no te van a brindar esa capacidad, esa fluidez y esa creatividad que uno necesita y que se ha manifestado, posiblemente, desde la infancia. Ponte a escribir y fluye. Si te gusta lo que escribes (aunque tenga faltas y errores, como ya he dicho), entonces vale; no digo la historia, la idea, que puede ser genial, digo si TE GUSTA CÓMO LO ESCRIBES, si estás leyendo tu texto y el estilo se parece al que te gustaría leer en uno de esos libros que compras, te prestan o sacas de la biblioteca.

Eso es lo básico. Luego necesitarás HERRAMIENTAS. Las herramientas lingüísticas elementales ya debes haberlas aprendido en la escuela. Dificulta bastante el hecho de no dominar la lengua escrita. Si estás verde en algunos campos, como me pasaba a mí, no importa; todo lo que está almacenado en tu cabecita irá encontrando la forma de corregirse consultando diccionarios y viejos apuntes. Poco a poco irás puliendo; incluso existen cursos para eso: no te preocupes. En mi primera novela cometía muchas erratas del tipo “alrededor mío”, tiempos verbales confusos, adjetivación excesiva, carencia de tildes, etc. Se puede y se debe entrenar. No va a ser eso lo que te detenga, pero procura escribir medianamente bien o te verás más que supeditado a contratar los servicios de un corrector literario.

Otro tipo de herramientas son las del oficio creativo en sí, ese tipo de cosas que te harán falta para que tus textos posean la riqueza necesaria y que su lectura sea cuando menos interesante. Este tipo de herramientas son muy importantes y, como ya he dicho, si no las dominas ya, se pueden aprender a base de leer. Y es que ese es otro de los secretos del arte y oficio de escribir: LEER MUCHO Y ESCRIBIR MUCHO. ¿Que no tienes tiempo para leer? Mal asunto; te recomiendo que lo hagas, y no solo para aprender y disfrutar (que es de lo que va la lectura), sino también para no entumecerte; para enriquecerte y adoptar recursos estilísticos que quizá se te habían pasado por alto, tal vez aportando alguna variante que tú mismo incluyas para tus textos.

Pues bien, esas herramientas de estilo de las que hablo están ampliamente documentadas y las podrás encontrar en cualquier libro de “mejora de textos literarios”. Alba editorial tiene una colección bastante buena; son libros finitos y muy caros, pero el contenido lo merece. También me gustaría destacar un libro muy interesante a propósito del oficio de escribir: “Mientras escribo”, de Stephen King; no es un libro muy práctico en cuanto a técnicas concretas, pero sí aporta una visión muy personal y varios consejos muy tangibles (mundanos) sobre cómo narrar historias.

Estas técnicas de las que hablo mucho y concreto poco (quizá porque me extendería demasiado y plagiaría otro tanto), dichas así parecen alguna fórmula secreta para el éxito literario o algo parecido. No. Son simplemente recursos estilísticos que un buen narrador de historias va manejando conforme su pericia va en aumento. Abarcan desde la estructuración de la historia (por ejemplo, empezar a narrar de delante atrás o recurrir a los típicos flashbacks) hasta procurar suprimir los adverbios acabados en -mente. Con ellas y con tu propio talento, podrás pasar de escribir textos planos y vacíos del tipo: “Su novio la hizo callar y la llevó de la mano. Hubo un relámpago y ella pudo ver a su novio durante un segundo. La llevó de la mano hasta dentro”, a escribir algo más consistente como: “Su novio le hizo un gesto para que guardara silencio, y ella, por supuesto, lo guardó. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Estaba en un vestíbulo muy amplio, la luz de la escalera acababa de apagarse, y solo tenía la fría mano de su novio para proporcionarle seguridad. Un latigazo eléctrico seguido de un estruendo mostró durante un segundo la pose encorvada de su chico, quien la guiaba con una delicadeza en contraste con la rudeza con la que oprimía sus dedos”.

Las herramientas de estilo son eso: aquello que hace más interesante, rico y variado al texto; aquello que procura no repetir adjetivos, no redundar, no explicar dos veces lo mismo… Muchos escritores noveles, no sé si porque pecamos de malos poetas, metemos mucho la pata diciendo cosas del estilo“Era tan bella y preciosa…”. A eso se le llama poner dos adjetivos sinónimos; uno de ellos sobra. Otras veces metemos la pata diciendo: “Estaba sediento, así que abrió el grifo para beber agua”, ¿y si no para qué iba a abrir el grifo? También solemos abusar de los adjetivos “pequeño” y “profundo” ¿Ha quedado ya claro a qué clase de herramientas me estoy refiriendo?

Esas breves anotaciones resultan bastante evidentes. Existen otro tipo de fallos que se nos cuelan sin que nos demos cuenta, como cuando decimos: “Llevaba mucho tiempo esforzándose en sus tareas. Se levantaba a las siete de la mañana abriendo el cuaderno de sumas y restas, adelantando trabajo para que por la tarde le diera tiempo a acabarse un capítulo de cada una de las restantes asignaturas. Procuraba ver sólo media hora de dibujos animados y enseguida volvía al escritorio, donde le esperaba el dolor de espalda, el lápiz cada vez más desgastado, y la sensación de que se fijaba demasiado en el papel; demasiado para su corta edad”. En un texto como este sobra la parte subrayada, porque anuncia el contenido de lo que a continuación explica. A nosotros, mientras lo escribimos, puede parecernos un resumen apropiado para lo que a continuación concretamos, pero en realidad no lo es. Si hubiésemos empezado el texto con un “Llevaba mucho tiempo levantándose a las siete de…”, habríamos obtenido la misma información, y mejor, menos reiterativa.

Pero si hay una técnica por excelencia (las estoy llamando técnicas, aunque no se trata tanto de técnicas como de formas de expresar ideas sin resultar plomizo), al menos para mí, es la que deriva de diferenciar entre “DECIR” y “MOSTRAR”. Estamos diciendo cuando escribimos: “Juan estaba cansado, así que dejó de trabajar”; estamos mostrando cuando explicamos: “Juan tenía las sobaqueras de un color oscuro delator, jadeaba y apenas si podía sostenerse en pie, así que dejó el azadón a un lado”. No se trata de utilizar una u otra forma de descripción, sino de conocerlas y saber adaptarlas según la intención y naturaleza de nuestro texto. Normalmente, es mucho más rico mostrar que decir, porque nos demuestra con imágenes que el lector puede “ver”, con hechos, con pruebas que, en efecto, el personaje está cansado.

También habrás de cuidar el tiempo de la narración. Si te encuentras describiendo escenas en donde todo transcurre a gran velocidad o en donde tratas de imprimir ritmo, necesitarás frases cortas, verbos que evoquen rapidez y movimiento, fijar la atención del texto sobre elementos que se muevan o sufran los efectos del movimiento de los personajes. A su vez, si estamos describiendo una escena en donde todo se desarrolla con lentitud, podremos recrearnos en frases largas y subordinadas, detenernos más en las descripciones de detalles, utilizar verbos que denoten lentitud… No hay que olvidar que todo en el texto guarda relación con todo. No se trata de rellenar páginas con palabrería barata. Se trata de decir lo apropiado para el objetivo que buscamos en el momento apropiado; todo lo demás sobra. Y no se trata de una cuestión de escribir best sellers o, por el contrario, literatura “densa”. Se trata de contar lo necesario, aunque nos salga un quijote.

Una vez tienes tu historia, tus herramientas y tus ganas de escribir, tendrás que aprender a sortear los obstáculos típicos de cualquier narrador de historias, aquellos que hacen que la historia flojee por alguna parte: exceso/falta de descripción, personajes pasivos, carencia de suspense, historia demasiado predecible, personajes planos y repetitivos, diálogos poco creíbles, falta de información, falta de verosimilitud, expectativas que no se cumplen… No existe una cura preventiva para esto. Necesitarás práctica y el hábito de revisar tus textos conforme vayas aprendiendo más sobre el oficio. Cuando yo escribí mi primera novela, me sorprendí de la historia, de lo enfermizamente fluida que me salía. Al principio, todo lo que escribía me gustaba. Tuve más o menos el desarrollo previsto para estos casos: me atascaba con detalles técnicos, me detenía en buscarlos y seguía adelante. Inventaba nuevas escenas, enlazaba cosas, tomaba notas y revisaba para corregir; pero sobre todo escribía, la historia se vendía sola. Cuando llegó el glorioso pero triste momento de cerrarla, llega el no menos triste (por lo arduo) proceso de corregirla. Y como era un novato, lo tuve que hacer muchas veces. Ahora suelo corregir mis novelas sobre la marcha, y luego, una vez acabadas, un par de veces más. Y hay que detenerse, ir muy poco a poco, y descansar. Si te das el atracón porque te entra la prisa, tus ojos lo verán todo bonito y se te colarán verdaderos gazapos. Pues bien; necesitarás corregir, mejorar el texto (lo que casi siempre implica acortarlo), completar alguna cosilla, pulir erratas, obtener una visión de conjunto de la historia, ver si el ritmo es el apropiado, si las escenas son lo que tú querías…, lo cual quedará más claro en una segunda corrección que ha de ser tan lenta (o más) que la primera. Si haces más correcciones, pues bueno, las que hagan falta, pero tampoco te vuelvas loco; te recomiendo en tal caso que busques algún libro de autoayuda de esos que hablan del perfeccionismo y te “cures” antes de seguir con el oficio.

Una novela puede parecernos un primor al principio, y un petardo inocente algo después. Dejar transcurrir un tiempo (meses y meses, incluso algún año) y luego volver a ella puede ser revitalizador. Hace poco volví a mi primera novela y descubrí la cantidad de torpezas literarias que había cometido. Mientras escribo este texto, la novela se encuentra en sus últimos retoques: yo lo llamo “pulido”; no me gusta trastocar demasiado mis textos, por irregulares que me parezcan. Prefiero que reflejen lo más fielmente posible la etapa de mi vida en la cual se escribieron. “Ese era yo y así escribía antes”, me digo. Lo que no soporto es que se me cuelen frases del tipo “Había una pequeña mesita”; ese “pequeña” innecesario hay que borrarlo sin piedad.

Recapitulando: descubre tu historia, ponte manos a la obra y no desfallezcas. Entrena tu técnica y sigue aprendiendo. Revisa tus textos, aprende de tus errores y sigue adelante. Esto, a grandes rasgos, es lo que he aprendido y he descubierto. Aún sigo leyendo y escribiendo: aún sigo aprendiendo. Haz tú lo mismo, es el mejor de los consejos.

¡Ánimo!

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zanbar
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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 09 Nov 2011 17:01

- Consejo 1.

Evitar hacer juicios de valor sobre personajes y situaciones.

En mi primera versión de “Lucrecia se oscurece”, recuerdo haber incluido una línea que definía a un personaje (el agente Carrascosa): “… Carrascosa se cuidaba mucho de no exaltar demasiado sus retorcidos y retrógrados valores…”. Dado que en este texto ni Carrascosa ni el narrador hacen alarde de cuáles son sus valores, dicho comentario es un juicio (mío) acerca de lo mal que me cae el personaje, y esto es un gran error. Un narrador ha de ser imparcial con sus personajes, y debe dejar al lector que sea él mismo quien los juzgue.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por Carlos Alberto » 11 Nov 2011 10:41

Así es, como dicen numerosos autores (Javier Marías, Umberto Eco...) una novela nunca debe ser un juicio por parte del escritor, ni de sus personajes ni de ningún aspecto ético o moral. Esa tarea le toca al lector, si le apetece emprenderla. Yo me estoy esforzando porque todos los personajes que construyo tengan su lado exasperante y su lado rescatable.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por GranFilósofo » 14 Nov 2011 22:38

Buenas noches:

¿Qué tipo de literatura hacéis?

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 18 Nov 2011 21:19

Gracias, Carlos :D

Y en cuanto al tipo de literatura que hago, normalmente tipo thriller orientado al terror, aunque también toco el humor e incluso tengo algo de fantasía épica.

Pero en los relatos toco todo tipo de géneros, incluso el erótico. ;-)

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 18 Nov 2011 21:20

- Consejo 2.
Coletillas.

Evítalas, salvo que sean deliberadas. En mi primera versión de “Lucrecia…”, abusaba mucho del adjetivo “pequeño”; también es habitual repetir el adjetivo “profundo”. Pero no sólo hablo de adjetivos que pueden suprimirse o cambiarse por otro similar. También hablo de formas de expresión, de construcción de oraciones. Por ejemplo, en un texto que recientemente he revisado, he notado que utilizo mucho la coletilla “por supuesto” para hilvanar sentencias o para darle más énfasis a una oración aislada.

Una coletilla es deliberada cuando decides que quieres que esté ahí para cumplir determinado objetivo de atmósfera o para crear cierta resonancia en tu texto; pero cuando se trata de una forma de expresión inconsciente que se torna repetitiva, debes evitarla en lo posible. Comprobarás que suprimiendo aquellas palabras o nexos que no son necesarios tu texto gana fluidez. Quédate solo con lo necesario, repite cuando quieras repetir, crea tu propio estilo y sáltate este consejo cuando seas consciente de tu decisión.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 23 Dic 2011 15:10

Consejo 3. Superar el bloqueo

Fácil de decir. Los bloqueos de escritor frecuentemente van acompañados de problemática psicológica que es la que te impide rescatar tu creatividad del limbo mental en el que la tienes almacenada. En este breve consejo no puedo decir otra cosa que: respira, tómatelo con calma, y arregla lo que tengas que arreglar en tu cabeza. Por lo que a empezar (o volver) a escribir se refiere, sólo hay una cura: ¡hazlo! Tras un periodo sin escribir nada (por lo menos a mí me pasa), es difícil arrancar de nuevo, sobre todo si eres un escritor novel corriente, es decir, que no te ganas la vida con esto y por lo tanto necesitas ocupar tu tiempo en otras numerosas tareas; así, el agobio por la falta de tiempo y la falta de fluidez fruto del desentreno pueden llevarte a ponerte nervioso al teclado, a sentir que no avanzas, a no estar seguro de que lo que escribas sea bueno… No te exijas volver a escribir al mismo ritmo que cuando estabas inspirado; tómate tu tiempo y ve poco a poco, mejor eso que nada. Si te encuentras fatigado y los plazos no te apremian (y a veces incluso cuando los plazos apremian), lo mejor es escribir aunque sea una página, o un párrafo. Con el paso de los días verás que tu texto va creciendo. Es cuestión de que no te desentrenes del todo, que aproveches los huecos de tu agenda para mantener la maquinaria engrasada. Por otro lado, debes recordar que escribir es mejor que quedarse parado por las dudas paralizantes; ya habrá tiempo más adelante para pulir, corregir y documentarse mejor; de momento que el boceto no se detenga demasiado, eso te dará confianza, y la confianza es lo que nunca debes perder.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por GranFilósofo » 27 Dic 2011 11:41

zanbar escribió:Consejo 3. Superar el bloqueo

Fácil de decir. Los bloqueos de escritor frecuentemente van acompañados de problemática psicológica que es la que te impide rescatar tu creatividad del limbo mental en el que la tienes almacenada. En este breve consejo no puedo decir otra cosa que: respira, tómatelo con calma, y arregla lo que tengas que arreglar en tu cabeza. Por lo que a empezar (o volver) a escribir se refiere, sólo hay una cura: ¡hazlo! Tras un periodo sin escribir nada (por lo menos a mí me pasa), es difícil arrancar de nuevo, sobre todo si eres un escritor novel corriente, es decir, que no te ganas la vida con esto y por lo tanto necesitas ocupar tu tiempo en otras numerosas tareas; así, el agobio por la falta de tiempo y la falta de fluidez fruto del desentreno pueden llevarte a ponerte nervioso al teclado, a sentir que no avanzas, a no estar seguro de que lo que escribas sea bueno… No te exijas volver a escribir al mismo ritmo que cuando estabas inspirado; tómate tu tiempo y ve poco a poco, mejor eso que nada. Si te encuentras fatigado y los plazos no te apremian (y a veces incluso cuando los plazos apremian), lo mejor es escribir aunque sea una página, o un párrafo. Con el paso de los días verás que tu texto va creciendo. Es cuestión de que no te desentrenes del todo, que aproveches los huecos de tu agenda para mantener la maquinaria engrasada. Por otro lado, debes recordar que escribir es mejor que quedarse parado por las dudas paralizantes; ya habrá tiempo más adelante para pulir, corregir y documentarse mejor; de momento que el boceto no se detenga demasiado, eso te dará confianza, y la confianza es lo que nunca debes perder.



Estás muy acertado en este consejo que das, sin embargo, yo añadiría que ante todo esto es muy relativo. Hay escritores que les viene bien un truco y a otros que no les ayuda nada ese concreto sino otros. Por ejemplo, hay escritores que no son capaces de hacer muchos borradores, no se sienten a gusto escribiendo de esa manera, y aunque le aconsejes que es mejor hacerlo así, para ellos es peor. Esos escritores prefieren hacer textos completos, y lo que hacen es borrar cada línea o cada párrafo seis o siete veces (o más) hasta que lo que han escrito dice lo que realmente creen que tiene que decir y lo dejan ya como texto terminado. Entonces cuando terminan de escribir el libro ya han terminado la obra al completo, si acaso retocan algo pero poco porque ya la han ido retocando poco a poco a lo largo de la escritura.

Sin embargo, hay escritores, y gente que aconseja hacer esto, que prefieren hacer varios borradores porque así se sienten a gusto. Hay escritores que pierden la inspiración si están parándose cada pocas líneas para corregir y prefieren hacer 2 o 3 borradores hasta que dejan la obra como concluida (bueno, concluida a falta de que la editorial le dé el visto bueno, claro).

Entonces es a lo que voy, que todos los consejos que podamos dar deben ser siempre bajo el lema de que esto es relativo, que si ves que un consejo no te funciona lo mejor que debes hacer es buscar otro que sí lo haga.

Y, hablando de consejos, voy a dar uno:

- Aunque es relativo, puede funcionarte lo de no escribir siguiendo el orden cronológico de la historia; es decir, escribe lo que te venga a la mente, por ejemplo si se te ocurre algo que aparece en el capítulo 5 o 6 pues escribe ese capítulo o esa parte del mismo que tienes ahora en tu mente. Luego ya habrá tiempo para ordenar lo que has escrito en su orden concreto de 1, 2, 3, 4...

Hay escritores que hacen eso y les va bien. Hay escritores que no soportan tener que escribir siguiendo el orden de los sucesos, empezando por el primer capítulo, continuando por el segundo y así hasta llegar al último. En lugar de eso, prefieren escribir capítulos sueltos y luego ordenarlos cuando los tienen todos escritos.

Bueno, hay muchos consejos en el arte de la literatura. Pero ya digo que siempre desde el relativismo más absoluto. Lo que hay que hacer es encontrar y quedarse con aquellos consejos que nos funcionan y que nos hacen más fácil el trabajo de escribir, que puede volverse lento, pesado y dificultoso.

Posdata: Y sobre el tema del bloqueo, muy frecuente en los escritores (tanto en principiantes como en profesionales), yo sólo veo una solución, o al menos a mí solamente me funciona una cosa: escribir rápido, lo primero que me viene a la mente, que salgan 2 o 3 folios (o más) por lo menos ese día, y no pararse a corregir, eso nunca porque me vuelvo a bloquear y para corregir ya habrá tiempo.

Normalmente, al menos en mi caso, cuando mejor escribo y cuando mejor plasmo la idea que quiero expresar (aunque luego tenga que corregir cosas) es siempre cuando escribo deprisa. Lo que pasa es que, claro, luego hay que tomarse mucho tiempo para coregir todo eso que se ha escrito tan deprisa, tal y cómo ha venido a la mente.

Un saludo. Espero que sean de ayuda estas palabras.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 08 Ene 2012 14:20

Muchas gracias, Gran Filósofo; pues la verdad es que llevas toda la razón, los consejos siempre son relativos y no dejan de ser algunas pautas que a veces pueden recordarte cómo retomar el buen camino, o que te ayudan a darte cuenta mejor de algunos detalles que a veces se pasan por alto.

Es verdad que cada escritor tiene su método; yo he escuchado muchas veces eso de que se recomienda empezar por otro capítulo si lo ves más claro y tal, pero a mí me gusta ser metódico e ir desde el principio, y corregir siempre que puedo, aunque es cierto que para tener sensación de "avanzar" prefiero no mirarlo mucho en la primera escritura y luego ya ir puliéndolo.

Un saludo!!

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 08 Ene 2012 14:22

- Consejo 4.
Ambientación-documentación.


Un tema que da para muchos consejos… De momento sólo daré una pincelada. Confieso que la documentación no es mi fuerte; tal vez por el tipo de historias que escribo, tal vez por pereza. Así que matizo este consejo con la prudencia de la duda (¿alguien puede darme un consejo a mí?). Aún no se me ha ocurrido escribir un libro que exija una documentación profunda. Por ejemplo, y aunque el caso no es muy paradigmático, Dan Brown y su famoso “El código Da Vinci”; una de las cosas que mucha gente olvidó es que el autor, aunque se documentó lo suyo (y sorprende que luego cometa las torpezas, no sé si deliberadas y ofensivas, de “La fortaleza digital”), no era un ensayo histórico; es decir, era ficción. Y la ficción implica inventar, interpretar, jugar con los datos. No hacía falta tanta polémica para una simple novela (salvo porque el autor y las editoriales sabían muy bien lo que se estaba vendiendo). En fin, lo que trato de decir es que si uno ha de escribir sobre un contexto o época que no conoce directamente (por ejemplo, un viaje a Australia), primero habrá de recopilar datos (o darse un garbeo por allí…) para hacer verosímil la historia que se pretende contar, más aún si pretende ambientarla en una época pretérita. Uno necesitará saber qué ocurrió, cuál era o es el contexto sociopolítico, etc. Pero no necesita saberlo todo, o más bien, no necesita contarlo todo. Basta algún detalle que nos transporte a aquella época, pero no una extensa descripción de paisajes y costumbres para demostrar nada al lector. Una serie de simples detalles (una mirada, un desfile, una noticia en el televisor, un recuerdo…) pueden bastar para lograr la verosimilitud. Uno debe conocer más información de la que cuenta, eso nunca hay que olvidarlo.

El requisito de documentación depende de la profundidad y complejidad del texto; es muy fácil acabar metiendo la pata por conocer las cosas de oídas, y pongo un ejemplo cachondo: tendría gracia que un escritor extranjero intentando describir una playa típica de la costa de la Región de Murcia acabase destacando “el ordenado y ocasional desfile de los bañistas hacia las papeleras depositando sus basuras y colillas”; así, nuestro escritor despistado que se ha leído los folletos turísticos describiría las arenas como limpias, y las aguas como libres de toda medusa… No digo con todo este rollo que uno deba desplazarse cada vez que debe escribir sobre algo que no conoce directamente, aunque eso no estaría nada mal; pero sí debe andarse con cuidado y recordar que no debe describir todas y cada una de las limitaciones del civismo y limpieza de los españoles, de los murcianos en particular, pero sí evitar cometer este tipo de fallos.

Bueno, y si uno no da más de sí… mira, recuerda que estamos escribiendo ficción, y si todavía sientes la necesidad de excusarte, hazlo al principio o al final de la novela a modo de nota aclaratoria permitiéndote “ciertas licencias” o disculpándote por los errores cometidos. Hombre, no seas tan… como Dan Brown y no digas verdaderos disparates sobre una ciudad, y menos si son ofensivos. Lo triste es que un escritor novel puede cometer una inocente metedura de pata y ser despreciado por ello, mientras que otros se inflan a vender libros que riman con basura.

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Re: Consejos literarios

Mensaje por Retrhil » 13 Ene 2012 17:57

Dios bendito.... esto es superinteresante!!!

Gracias a tu aporte ahora estoy un poquito más cerca de mi objetivo ^^

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 17 Ene 2012 19:49

De nada, de nada; en breve, más ;-)

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Re: Consejos literarios

Mensaje por zanbar » 21 Ene 2012 20:11

- Consejo 5.
¡Pule tus oraciones!


Fíjate en esta oración que escribí hace poco. En el texto alguien le dice a la protagonista que mire la pantalla de un portátil:

María se fijó en la pantalla atrayéndola hacia sí con las manos como si fuera otra hoja de papel plastificado.

Asumiendo que seas de esos escritores que dedican un tiempo a corregir lo que escriben, es posible que te des cuenta de las meteduras de pata al escribir algo como lo anterior. Las oraciones deben ser pulidas siempre, aunque el contenido de la misma sea comprensible. Esta que acabo de poner como ejemplo está penosamente escrita, y a continuación diré por qué.

- En primer lugar María se fija en algo que le muestran; fijar es un verbo que expresa el fin de una acción, y el resto de la oración (“atrayéndola hacia sí”) es algo previo, que tendría su utilidad si hubiera algo de especial en la forma en que María se fija en la pantalla (que no es el caso). Luego está lo de “con las manos”. ¿Con qué la va a atraer, con los dientes? (tampoco es el caso, dado que ni está maniatada ni es minusválida). El resto de la oración alude a otras partes del texto que no vienen aquí al caso.

- Una forma mejor de expresar dicha oración sería la siguiente:
María atrajo hacia sí la pantalla como si fuera otra hoja de papel plastificado.

Estate siempre atento a fallos de este tipo así como a la limpieza y comprensibilidad de tus textos. Este tema daría para muchos consejos más…

Y, rizando más el rizo, y gracias a Marcelo Choren, podríamos seguir…
Como si fuera otra hoja de papel plastificado, María atrajo la pantalla hacia sí.

¿Qué ganamos?

Dejamos “lo importante” (María atrajo la pantalla) para el final de la frase, es lo que queda en la cabeza del lector y hace de nexo con la oración siguiente. Otra cosa, la oración termina con un “sí” (valdría cualquier palabra aguda) que mejora la musicalidad de la oración, si se me permite la analogía.

Siguiendo con la frase, “hacia sí” es un pleonasmo, ya que previamente hemos escrito “Atrajo la pantalla”. El pleonasmo es un efecto buscado que opera como refuerzo (P. Ej. “con sus propios ojos”). No confundir con la redundancia que es un error de redacción.

Como si fuera otra hoja de papel plastificado, María atrajo la pantalla.
La frase ha perdido ritmo.

María atrajo la pantalla como si fuera otra hoja de papel plastificado.
Ahora “lo importante” ya no es el gesto de María, sino —mediante el símil— el valor que le da a la pantalla (el de otra hoja de papel plastificado).

En fin, hay muchas variantes posibles, y cada una produciría un efecto distinto en el lector.

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Saber
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Re: Consejos literarios

Mensaje por Saber » 22 Ene 2012 15:15

Zanbar. Tus consejos, sobre todo los de las oraciones, me encantan... Por desgracia, en mi caso son un poco dolorosos, ya que no suelo darme cuenta de qué tiene de malo la oración que pones como ejemplo, hasta que lo explicas xD. Bueno, gracias por los consejos.

GranFilósofo
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Re: Consejos literarios

Mensaje por GranFilósofo » 23 Ene 2012 19:28

Hola:

Muy buen aporte, Zambar. Después de terminar el primer borrador (o el primero y segundo si haces un primero muy ligerito) se debe pulir todo lo que se pueda. Un borrador no deja de ser un diamante en su estructura no pulida, que luego hay que pulir, mejorar cada uno de sus lados y embellecerlo, darle brillo y dejarlo resplandeciente. Esto es lo que hay que hacer con el texto, tomarse un tiempo para embellecerlo pero siempre después de haber escrito la obra al completo.

A la frase que expones, a poco que la retoquemos mejora mucho:

María se fijó en la pantalla y la atrajo hacia sí como si fuera otra hoja de papel plastificado.

Aunque se podría narrar de muchas formas, un mismo mensaje se puede contar de muchas formas.

El tema de pulir las oraciones es algo que depende de cada escritor; hay escritores que pulen mientras escriben y otros que lo dejan para el final. Yo estoy en un punto intermedio, si veo que acabo de escribir algo que no me convence del todo lo retoco rápido pero siempre trato de no detenerme mucho, eso prefiero dejarlo para el final. Lo primero es terminar la estructura del diamante y luego ya habrá tiempo para embellecerlo y perfeccionarlo.

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