La epístola de la semana

Aquellas maravillosas cartas.

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madison
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 04 Jul 2016 10:06

:60:

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 18 Jul 2016 15:26

A veces, bueno, cada vez más, cada noche, a cada hora me asaltan pensamientos de culpabilidad. Culpable porque no soy capaz de darte tanto como mereces. Culpable porque soy incapaz de aminorar tu tristeza. Culpable porque debería cuidarte yo más que los médicos.
Ahora que es el buen tiempo, los recuerdos se agolpan y los olores y también los sabores.
Tu voz llamándonos para comer. Y te veo, sí, no puedo dejar de verte y oírte a esa hora temprana, porque a ti siempre te ha gustado madrugar, en eso nos parecemos, yo cogida de tu mano camino del mercado, tú advirtiéndome de que gastara cuidado en los columpios, que no me ensuciara la ropa, que no soltara de la mano a mi hermana.
Eras tan valiente y decidida. Me impresionaba tu soltura. Ahora me impresiona verte ahí postrada en esa cama de hospital, completamente inmóvil y aún así, tantas ganas de sanar, de volver a ser la que eras, o al menos algo parecida a lo que eras.
No creas que porque calle no me doy cuenta. Te observo. Callo y observo cada gesto que haces, leo en tu mirada y me muero de pena y pido a no sé quien, que haga algo para que te cure. Y disimulas, y dices que lo entiendes. Y sí, supongo que es así, pero a mí me supera esta situación.
¿ Sabes qué? A lo largo de los años, pensé que papá y tú solo os soportarais, por el roce de los años y eso, ahora me mata la emoción al comprobar que lo vuestro es una gran y verdadera historia de amor.
No para de hablar de ti, y el otro día camino del hospital me comentaba...yo que siempre he sido hombre de estar en la calle, ahora se me hace grande y sombría.
Está triste. Porque le faltas tú.Nosotras estamos tristes porque nos falta ver la escena de los dos.
Los dos en casa.Los dos cogidos de la mano en la calle. Vuestros paseos y vuestros piques.
Yo te he querido siempre, no me cuesta decir te quiero, ni besarte un millón de veces. Pero ahora no me basta con eso, quisiera abrazarte hasta romperte, meterme en ti, cuidarte las venticuatro horas al dia, quiero ser como tú,como persona, como madre, como hermana. Pero sé que nunca llegaré a ser asi. Soy más egoista, más insoportable y peor persona. Lo sé. Y tengo que vivir con eso.
Aún así, te quiero infinitamente mamá

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lucia
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por lucia » 18 Jul 2016 19:48

Qué bonito, Madi. Y qué buena sorpresa daros cuenta de lo de tu padre :mrgreen:

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madison
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 18 Jul 2016 23:11

Ay si,me encanta, nos encanta verles asi...ojalá puedan volver a sus paseos diarios y a sus piques de a ver quien le pone las gotas a quién....

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 19 Jul 2016 15:28

( He pedido permiso para exponerla, porque me ha encantado, el autor es Lluís Fernández)

No te has ido. Durante nuestra vida fui previsor y guardé pedazos tuyos cada día. Pensabas que yo estaba demasiado abstraído, que perdía mucho el tiempo embobado mirándote. Pero es que te almacenaba, te codificaba, construía una nueva Alejandría con tus palabras, con tus gestos, con tus silencios, con aquellos silencios de sauce.
Levanté un ágora unipersonal y monotemático sobre el brillo de tu mirada, y otro más, entorno al destello intermitente en tus labios. Faro avisando de beso.
Mis cuatro brazos de Shiva, mis dos alas de albatros, mi única Olivetti con su ingente cantidad de palabras.
Las cosas de mí que te gustaban.
Archivé el acopio de amor por orden mitológico.
Lo helénico de tu pelo con los días de mar, lo celta de tu piel, en cada una de las venideras lunas y la sal, la sal de tu sexo, dispersa por todos los días del santoral.
Abarroté de ti una ciudad entera dentro de mi alma. Plazas conmemorativas del sonreír de aquel día, el nombre del tiempo detenido antes de un beso, calles celebrando el andar suelto de tu perseguir la brisa. Monumentos, edificios y farolas. Adoquín por adoquín, las playas de debajo, el café con sombra, la librería de pobre, el claustro de los romanos muertos.
Detallado urbanismo de amarte, las escaleras que nos subían a la habitación, la ventana al Nilo de uso mágico, el pendón de la baja edad media, donde aún las brujas debían ser buenas.
La esquina donde aparecerías a las seis, el olor a lluvia en agosto de la ciudad abandonada, mi creencia en que en los terrados de Barcelona vuelan sábanas, canciones y dioses alienígenas.
Aquello que amabas de mí.
La paciencia arquitectónica para construir un para siempre. La inquebrantable fe al poder de la risa, la perenne alucinación con lo unicelular y básico, el empeño tozudo de medir tu boca, una y otra vez, como el encuentro con un prodigio.
La pétrea convicción en la memoria generacional, de mil generaciones mirando al mismo mar, el profundo recuerdo heredado, inalterado y familiar, lo intacto de mirar al mar.
Guardé de ti todo de todos los días. Creías que dormitaba, que se me iban lejos las ideas, que vagaba por la estela de los gorriones. Que callaba y que apenas respiraba.
Pero estaba recitando el batir de tu pelo, el roce de tu blusa, la forma de tu pecho.
Cursaba estudios sobre tus andares, sobre tus voces y sobre la cósmica de tus ojos.
Guardaba para hoy, y para siempre, los porqués de amarte.
El porqué de que, aunque hayas muerto, de mi no te irás, no te has ido

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lucia
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por lucia » 19 Jul 2016 20:07

Gracias por subirlo aquí, Madi :60:

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 27 Sep 2016 21:47

Esta mañana mientras viajaba en tren, iba hablando conmigo y pensaba en mis cosas, pensamientos sobres esto o aquello, banalidades al fin y al cabo. De pronto sucedió algo, no sé muy bien qué, pero callé abrumada de melancolía, permanecí un buen rato así como ensimismada, y solo me volvió a la realidad oír un nuevo silbido del tren.
Y pensé en ti, sí, en ti. No me importa decirlo en alto, que se enteren todos. Aunque sé que nadie me comprenderá, ni siquiera tú lo entiendes. Y es lógico..
A veces, cuando te pienso dirijo una mirada intensa y algo perdida hacia al norte y empiezo a hablar para ti, sin prestar atención a nada ni a nadie. Y me digo que probablente, en algún momento a lo largo del día pronuncies mi nombre, y te preguntes por qué no hablo, por qué no te digo nada, y entonces tu voz se hace más aguda y ansiosa.
Te extrañarás de mi actitud, de mi ausencia, de mi silencio totalmente inmerecido
Pero quiero que sepas que todo tiene su momento y cuando éste llegue ya habré solucionado todos los impedimentos y entonces quien te nombre, quien te llame, seré yo.
¿Te das cuenta? Las horas pasan y nuestros días no coinciden. Será cosa del destino que nos unió para luego ponernos a prueba. Y le dio por hacerlo con dos personas como nosotros precisamente y además en unos de los momentos más extraños de mi vida, en una tarde de un día como éste, estando tú tan tranquilo y siendo yo para ti apenas un esbozo en tu vida.
Bajé del tren y fui caminando hasta casa me sentía algo perdida entre la gente, (ya sabes mi aversión a la multitudes) miraba las espaldas de los que iban delante de mí, espaldas tranquilas algunas, pero otras se movían nerviosas, como si llevaran a cuestas los problemas y la rabia acumulada de un día entero de trabajo y contrariedades, de pronto sentí miedo y las piernas me empezaron a temblar violentamente; intenté buscar un cigarrillo, lo encendí y empecé a sentirme mejor. Mientras lo encendía alguien tropezó conmigo y por su mirada supe que se puso furioso y gruñó algo que no entendí, pero siguió su camino sin darme tiempo a disculparme.
¿Sabes? Tiene mucho mérito ser como tú eres. Te haces querer. Callas como si no ocurriera nada, pero yo sé muy bien lo que eso significa y que en realidad estás esperando a que yo de el primer paso. Y lo comprendo. Ya lo creo que lo comprendo, eres el único hombre en que confío.
Continué caminando, ahora más despacio, mi mirada vagó otra vez viajando hasta donde probablemente tú te encontrabas en esos momentos, y así anduve hasta llegar a casa, sola, por la oscuridad de la calle.
Te conozco aún sin haberte visto en persona nunca. Conozco tus sentimientos, tus luchas, tus logros y tus derrotas.
Es precisamente por esas cosas por lo que resultas para mí el único que ocupa lugar en esta parcela de mi vida.
Desde entonces y sobre todo desde ahora cuando miro tus fotografías y leo tus correos todo ha adquirido otro rasgo mucho más bello, más intenso y con más brillo.
He pensado, he discurrido mucho hasta llegar a dar un nombre a todo esto que nos ocurre, pero no te lo voy a decir, quizá alguna vez, pero no por ahora.
Dices que soy una soñadora, pues sí y precisamente por eso discurrí hasta dar con ese nombre que nos identifica y nos hace aún más auténticos sí es que eso es posible. Tú también eres un soñador, no me lo puede negar
Es la condición de ser así lo que nos llevó a conocernos. Ya sabes que las sensibilidades se reconocen y se atraen. Ese es el camino. A pesar de que hay que arriesgar casi todo.
Pero nosotros podemos. Tenemos valor suficiente para atrevernos a lo que sea, somos algo así como uña y carne, cuando estemos frente a frente te lo diré. Nos lo diremos. Espérame. No te canses todavía de esperarme.

(Esta carta tiene remitente. Yo. Y tiene destinatario Tú)

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Megan
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por Megan » 02 Oct 2016 04:31

madison escribió:A veces, bueno, cada vez más, cada noche, a cada hora me asaltan pensamientos de culpabilidad. Culpable porque no soy capaz de darte tanto como mereces. Culpable porque soy incapaz de aminorar tu tristeza. Culpable porque debería cuidarte yo más que los médicos.
Ahora que es el buen tiempo, los recuerdos se agolpan y los olores y también los sabores.
Tu voz llamándonos para comer. Y te veo, sí, no puedo dejar de verte y oírte a esa hora temprana, porque a ti siempre te ha gustado madrugar, en eso nos parecemos, yo cogida de tu mano camino del mercado, tú advirtiéndome de que gastara cuidado en los columpios, que no me ensuciara la ropa, que no soltara de la mano a mi hermana.
Eras tan valiente y decidida. Me impresionaba tu soltura. Ahora me impresiona verte ahí postrada en esa cama de hospital, completamente inmóvil y aún así, tantas ganas de sanar, de volver a ser la que eras, o al menos algo parecida a lo que eras.
No creas que porque calle no me doy cuenta. Te observo. Callo y observo cada gesto que haces, leo en tu mirada y me muero de pena y pido a no sé quien, que haga algo para que te cure. Y disimulas, y dices que lo entiendes. Y sí, supongo que es así, pero a mí me supera esta situación.
¿ Sabes qué? A lo largo de los años, pensé que papá y tú solo os soportarais, por el roce de los años y eso, ahora me mata la emoción al comprobar que lo vuestro es una gran y verdadera historia de amor.
No para de hablar de ti, y el otro día camino del hospital me comentaba...yo que siempre he sido hombre de estar en la calle, ahora se me hace grande y sombría.
Está triste. Porque le faltas tú.Nosotras estamos tristes porque nos falta ver la escena de los dos.
Los dos en casa.Los dos cogidos de la mano en la calle. Vuestros paseos y vuestros piques.
Yo te he querido siempre, no me cuesta decir te quiero, ni besarte un millón de veces. Pero ahora no me basta con eso, quisiera abrazarte hasta romperte, meterme en ti, cuidarte las venticuatro horas al dia, quiero ser como tú,como persona, como madre, como hermana. Pero sé que nunca llegaré a ser asi. Soy más egoista, más insoportable y peor persona. Lo sé. Y tengo que vivir con eso.
Aún así, te quiero infinitamente mamá
No había leído esto Madi, lo has escrito con el corazón abierto, momentos de tristeza, de felicidad, de culpa, de inmenso amor, tantos sentimientos encontrados, pero que los has unido con tanta devoción, es una belleza que no me extraña viniendo de ti, ojalá tu mamá lo lea,

te quiero mucho :60:

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 02 Oct 2016 15:50

Yo también te quiero a ti!!! :60:

Por suerte, mi madre ya está en casa y poco a poco, entre todos intentamos volver a la normalidad, sabemos que al cien por cien no será pero bueno hay que adaptarse.
:60: :60:

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 02 Oct 2016 22:56

( He pedido permiso al autor y me lo ha dado para poner aqui su relato-carta )

Él levanta la vista y espeta que lleva días queriendo escribir una carta. Sí, como las que remiten los enamorados que, con su puño y letra, delatan los albores de una historia que sucede de espaldas al pretérito. Me gustaría que fuera una de esas misivas que, al leerlas, te devuelvan al principio, capaces de prologar un comienzo desconocedor de contiendas, un punto iniciático que ignora las palabras guerra, confrontación y división.
Créeme; muchos días queriendo escribirte que tu recuerdo poliniza mis horas cuando leo a cualquiera de mis autores imprescindibles, aunque asegures, cuando rompemos la tregua, que lo nuestro es ciertamente prescindible, cuando la prensa muda en optimismo, aunque a veces ubiques nuestro cuento en la sección de sucesos con pena y sin gloria, cuando escucho una canción del malogrado Gary Moore, pese a insistir que nosotros sonamos a requiem hasta cuando nos batimos a silencios, cuando en la tele programan aquella película que vimos en la semioscuridad de un cine de barrio, metiéndonos mano, aunque ahora no te guste el cine porque las caricias se quedan en casa custodiando la monotonía, y cuando la portada de un libro me reporta a ese tiempo incontestable que guarda nuestro pasado como Salomón su oro y como Cleopatra su celo.
Hace tiempo que necesito escribir un relato en el que convivamos los dos sin contemplaciones. En el que seamos protagonistas en un escenario calmo, en el que la culpa sea un eco febril y la excusa una canción de autoayuda mutilada.
Ansío compartir un trozo de este aprendizaje literario contigo. Decirte, por ejemplo, que el otoño sin ti sabe a otoño sin nadie, que las noches me alcanzan a traición y que el silencio es un lugar en el que escoran mis horas y mueren mis intenciones, cada vez que el litigio emocional empapa nuestro retablo.
------------------------
En esta cafetería, en la mesa contigua, una mujer le habla a un hombre sentado frente a ella. Dice que ya no le escribe correos electrónicos como los de antes. Eso es que no estás enamorado, que ya no nos encontramos al principio del principio, que peleamos más que hablamos y que las horas se van en discusiones y en guerras voraces y destructivas como una bomba nuclear. Ella le recuerda que se dieron el primer beso tutelados por el “Still got the blues” de Gary Moore y que en el cine se metían mano y se besaban y casi no se enteraban de aquella película que programaba el cine de barrio. Entonces aprovechaban la sesión contínua y se quedaban otra vez para enterarse del todo. Pero ese todo sólo abarcaba el pacer en los labios de uno y del otro y acababan enterrados vivos en caricias y jadeos quedos. Le comenta que una amiga suya le recomienda que vayan juntos a algún terapeuta para que ponga paz para hoy y gloria para el resto del calendario, o que vayan a alguna librería, como antaño, y compren algún libro juntos, uno de esos que expelen autoayuda, aunque sea, para leerlo a la par, en el mullido sofá, a la espera de la activación del mecanismo del lenguaje recíproco.
El hombre me mira. La mujer me mira también. Y yo, al verme descubierto, abandono la incursión en ese sitio y me pongo a escribir y a sorber café y a inventarle una conversación a la ausencia instalada entre ellos. Yo retomo el teclado y la pareja vuelve a sus tazas, a sus bollos, a sus periódicos desplegados sobre la mesa, a hablarse casi poco, a recriminarse casi mucho, y a tejerle un traje sin luces a este domingo que acaba de empezar.

Mario Castillo Ros

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por Aben Razín » 03 Oct 2016 09:10

madison escribió:A veces, bueno, cada vez más, cada noche, a cada hora me asaltan pensamientos de culpabilidad. Culpable porque no soy capaz de darte tanto como mereces. Culpable porque soy incapaz de aminorar tu tristeza. Culpable porque debería cuidarte yo más que los médicos.
Ahora que es el buen tiempo, los recuerdos se agolpan y los olores y también los sabores.
Tu voz llamándonos para comer. Y te veo, sí, no puedo dejar de verte y oírte a esa hora temprana, porque a ti siempre te ha gustado madrugar, en eso nos parecemos, yo cogida de tu mano camino del mercado, tú advirtiéndome de que gastara cuidado en los columpios, que no me ensuciara la ropa, que no soltara de la mano a mi hermana.
Eras tan valiente y decidida. Me impresionaba tu soltura. Ahora me impresiona verte ahí postrada en esa cama de hospital, completamente inmóvil y aún así, tantas ganas de sanar, de volver a ser la que eras, o al menos algo parecida a lo que eras.
No creas que porque calle no me doy cuenta. Te observo. Callo y observo cada gesto que haces, leo en tu mirada y me muero de pena y pido a no sé quien, que haga algo para que te cure. Y disimulas, y dices que lo entiendes. Y sí, supongo que es así, pero a mí me supera esta situación.
¿ Sabes qué? A lo largo de los años, pensé que papá y tú solo os soportarais, por el roce de los años y eso, ahora me mata la emoción al comprobar que lo vuestro es una gran y verdadera historia de amor.
No para de hablar de ti, y el otro día camino del hospital me comentaba...yo que siempre he sido hombre de estar en la calle, ahora se me hace grande y sombría.
Está triste. Porque le faltas tú.Nosotras estamos tristes porque nos falta ver la escena de los dos.
Los dos en casa.Los dos cogidos de la mano en la calle. Vuestros paseos y vuestros piques.
Yo te he querido siempre, no me cuesta decir te quiero, ni besarte un millón de veces. Pero ahora no me basta con eso, quisiera abrazarte hasta romperte, meterme en ti, cuidarte las venticuatro horas al dia, quiero ser como tú,como persona, como madre, como hermana. Pero sé que nunca llegaré a ser asi. Soy más egoista, más insoportable y peor persona. Lo sé. Y tengo que vivir con eso.
Aún así, te quiero infinitamente mamá
Ahora que ando en una situación parecido, ¡me sigues emocionando, madi! :60: :cry:
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por madison » 03 Oct 2016 15:22

Gracias, Aben y te digo como a Megan, te quiero mucho :P

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Re: La epístola de la semana

Mensaje por Aben Razín » 03 Oct 2016 16:16

madison escribió:Gracias, Aben y te digo como a Megan, te quiero mucho :P
¡Ya sabes que es recíproco, madi :60: y también para tí, Megan! :60:
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por Aben Razín » 04 Oct 2016 09:49

Querida amiga, compañera de su vela:

Me duele tanto dolor, tanto desprecio y tanta ignominia. Me gustaría, ahora que lo sé, haberte quitado algo de ese sufrimiento para que pudieras haber visto la Vida de otra manera, pero, como muchas veces, he llegado tarde y lo lamento. También repudio mi falta de decisión, ahora que estoy replanteándome tantas cuestiones, y mi ausencia de valentía aunque hubiera quedado mal, ¡qué más hubiera dado, si nadie me conoce!, :(

No sé si estaré mucho más tiempo a tu lado, porque entiendo que debo volar, aún a sabiendas de que me vaya a tropezar mil veces, pero, a menudo, me veo fuera de tantos lugares que últimamente he estado sin ningún pudor, :roll:

Siempre que mire una vela, ¡tenlo por seguro!, me acordaré de ti, mientras tanto recibe un poema, un beso o una lágrima, depende lo que necesites, :wink:

Tuyo, :hola:
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Re: La epístola de la semana

Mensaje por lucia » 04 Oct 2016 20:46

Esa valentía la tienes. No hay mas que ver la carta. Ahora solo queda que se la enseñes a ella.

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