Cartas que nunca llegaron - Enrique Williams Álzaga

Aquellas maravillosas cartas.

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Cartas que nunca llegaron - Enrique Williams Álzaga

Mensaje por luisoroverde » 06 Sep 2012 22:26

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Recopilación por Enrique Williams Álzaga Enrique Williams Álzaga (1755-1812).
Numero de clasificación original: F2845.A66 W72 1984


Perseguido y hostigado, Mariano Moreno renuncia a la Junta en medio de amenazas a su vida, y se ve forzado a un exilio "diplomático". Es el comienzo del final para Moreno y su Revolución, un final que María Guadalupe Moreno, su esposa, ignora pero quizás presiente. Fiel a su esposo y sus ideas, las cartas de Mariquita a Mariano son a la vez una historia de amor y un testimonio de los tiempos difíciles por los que atravesaría la Revolución.
Triste, de salud quebrada, y en circunstancias poco claras, Moreno muere en altamar el 4 de marzo de 1811 sin alcanzar nunca su destino. Ignorando la suerte de su esposo, María Guadalupe Cuenca de Moreno sigue escribiendo durante meses cartas que se irán apilando en algún lugar de Londres, sin abrir, sin respuesta...

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Re: Cartas que nunca llegaron - Enrique Williams Álzaga

Mensaje por luisoroverde » 06 Sep 2012 22:36

Una de ellas..

Buenos Aires, julio 1 de 1811.

Mi amado Moreno de mi corazón: me alegraré de que estés bueno, gordo, y contento, yo, tu hijo, y demás familia quedamos buenas a Dios gracias; esta mañana estuvo don Alejandro el viejo, a decirme si quería escribirte, para mí no hay oferta más agradable que ésta, y así quisiera que todos los días hubiera proporción, para hacerlo, y te he escrito tantas cartas que si las recibes todas quizás te incomoden y te canses de leer tanta majadería, pero si me amas lo mismo que antes las leeréis con gusto y conoceréis que tu mujer es la misma y que ni la distancia ni nada de este mundo será capaz de que yo deje de querer a mi Moreno más que a mí misma.
Ha ocho días que llegó la mujer de Pérez sin que él lo sepa hasta que estuvo en el Luján, trae dos hijitas, fui a visitarla con Micaela, me hizo mucho cariño, me ha dado ganas de hacer lo que ella ha hecho, pero me contienen muchas consideraciones y la principal es saber que vos no aprobaréis cosa que haga sin tu consentimiento, pero a la hora que yo vea que te has olvidado de mí, o no me escribas a menudo y tu ausencia sea muy larga, cuando menos lo pienses me tienes a tu lado, y así ve de hacerme llevar, o verte pronto, porque de lo contrario no es vida la mía sin vos; nuestro Marianito está en libro de corrido, se acuerda mucho de vos y te extraña más todos los días, con que mi querido Moreno ven pronto, sino lo queréis hacer por mis ruegos hacedlo por nuestro hijo, y acuérdate de las promesas que me hiciste antes de embarcarte, no te dejes engañar de mujeres mira que sólo sois de Mariquita y ella y nadie más te ha de amar haste la muerte; otra no te servirá más que de apartarte de la gracia de Dios, de mí, de tu hijo y de hacerme infeliz para toda mi vida, y de que yo no tenga el consuelo de decir que mi Moreno desde que nos casamos no ha querido más mujer que la que Dios le ha dado; y no te enojes, mi querido Moreno, de mis recomendaciones. Esta tarde han echado bando para que ningún europeo salga de las siete de la noche en adelante, y que al primer tiro de cañón asistan al Fuerte o a los cuarteles, todos; los Patricios dicen que Elío se ha avistado a la Ensenada con ochocientos hombres de desembarco, yo a lo que temo es a las bombas, Dios les dé acierto a los nuestros. Nos han dicho que Balcarce, el de la expedición, ha renunciado, y Salinas también; me ha dada mucho dolor de dientes, y por eso dejo de escribirte más largo, recibe memorias de tu madre, Marianito, hermanas, la Marcela, y demás familia, y dáselas a Manuel en nombre de todas, y no dejes de escribirme, ni te olvides de mí, tu mujer que verte desea.

María Guadalape Moreno.

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