CN3 - Historias cortas por Navidad - Gisso (Ganador)

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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Ratpenat
Murciélago
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CN3 - Historias cortas por Navidad - Gisso (Ganador)

Mensaje por Ratpenat » 01 Ene 2015 11:23

Historias cortas por Navidad


“Y los muertos se alzarán… I”

Es medianoche en un cementerio cualquiera, de un poblado cualquiera. Un repiqueteo da fe de ello. Nieva; lógico, por Navidad suele hacerlo por esta zona; y hoy es Nochebuena. Bueno, ya no. Un cuervo curiosea un montón de tierra y nieve recién removida de la que emana una fragancia penetrante y dulzona. Le gusta. Algo comienza a agitarse, el cuervo se para, expectante. Una espalda emerge de súbito del montículo asustando al cuervo, que alza el vuelo alejándose con el corazón en el pico. A la espalda le sigue un hombro, luego, un brazo, un cuello, un rostro. Un grito terroso de liberación. La figura se queda de rodillas unos momentos, observando algo bajo de él, y prueba a incorporarse. Falla y da con el rostro en tierra. Lo intenta de nuevo mientras brama. Lo consigue y, dando tumbos, comienza a caminar sin rumbo, confuso, gorgoteando. Su andanza poco dura. Un fuerte golpe desde atrás, directo a la cabeza, lo tumba de nuevo. Una de sus piernas tiembla hasta que un nuevo golpe le destroza el cráneo, paralizándola. La pierna. A él. Otro golpe aplasta el cerebro. Otro. Y otro. Y otro más convierte la cabeza del recién levantado en un amasijo sanguinolento de piel, músculo, hueso, dientes, materia gris, ojos y pelo que se mezcla con la nieve y la tierra.
—De mi cementerio no se escapa ni un muerto viviente, ¿¡te ha quedado claro, hijoputa!?
El sepulturero, y vigilante, apoyado en su pala, ebrio por completo y algo más, observa el cuerpo, sonríe, le tira el cigarro de coca casi consumido y, agachándose trastabillando, recoge una botella de vodka del suelo, se pone una pastilla en la boca y le da el último trago. Luego la lanza contra una lápida y comienza a meterlo de nuevo en el agujero.
—Feliz Navidad, puto zombi de mierda…

“Maldito hijo de puta”

—Me voy, cariño, no tardaré en volver. Es una urgencia.
La mujer a punto está de apartarle el rostro cuando su marido se acerca a darle un beso, pero se contiene y lo ve desaparecer por la puerta, otra vez en el día de hoy. Acercándose a la licorera se sirve un generoso vaso de whisky. Lo bebe de un trago y se sirve otro. «Maldito hijo de puta», piensa mientras, copa tras copa, deja el tiempo pasar. Está harta de sus escarceos amorosos. Al menos, antes, lo intentaba disimular. Ya no. Y más en un día como hoy. Se asoma por la ventana, que refleja las luces del árbol de Navidad, y observa a su hijo jugar en el jardín. Parece una postal, una triste postal navideña. Le recuerda tanto a él. Y encima… Llora y bebe de un trago el resto del vaso. «Maldito hijo de puta». Ya no aguanta más, hace tiempo que tenía que haber hecho lo que está a punto de hacer. Sube por las escaleras hasta la habitación, entra y mira la cama desecha recordando con asco la noche anterior. Abre el armario y saca una maleta oculta, ya lista. Había aprovechado la primera desaparición para prepararla, ahora en la segunda, solo faltaba dar el paso definitivo. Piensa en todos estos últimos años y como ha cambiado. «Maldito hijo de puta», y se decide. Pero primero una nota. No. Mejor llamar más tarde. Baja las escaleras con la maleta, no pesa mucho, solo lo necesario. Al llegar a la puerta, unos momento de indecisión. Lo que va a hacer es un gran paso para una nueva vida, ¿mejor? Quién sabe… Alarga la mano hacia el pomo y justo en ese momento la puerta se abre. Sus miradas se cruzan. Hay algo en el brillo de sus ojos que le da pavor. La mujer se echa a temblar. «¡No, joder! ¿por qué?». Silencio que, al final, se rompe.
—Mamá, me alegra que al final te hayas decidido.
La mujer observa con miedo a su hijo. Intenta, con la mirada, darle una oportunidad para huir, para cambiar. Parece que da un paso pero enseguida retrocede. La mujer, cabizbaja, sale de la casa esquivándolo y, sin volverse, sube al coche, lo pone en marcha y, olvidándose del cinturón, se aleja internándose en la tormenta que está a punto de estallar, sin imaginar que ese será un viaje sin retorno. Pero ya no puede echarse atrás, el destino sigue su curso. «Maldito hijo de puta».

“Mentiras”

«Trece años, joder, trece malditos años engañado —tap, tap—. ¿Qué le has pedido este año a Santa Claus?, si te has portado bien, te lo traerá... ¡Una mier…! —tap. Tap, tap—. ¡Mierda! ¿Cómo no me he dado cuenta hasta ahora? Hale, a dormir, que si no, no vendrá, ¿Papá, qué haces despierto? No nos irás a robar los regalos, ¿verdad? —tap, tap—. No, claro que no, ¡era él! Y yo, defendiendo su existencia, me he convertido en el payaso y puto loco de la clase —tap, taptap, tap—. Pero no, esto no quedará así… No. Se acabaron las mentiras, las cartas que no sirven para nada, los regalos que no he pedido y sobre todo —tap—, sobre todo las pastillas de colores. Estoy harto de tanto engaño. Tómatelas, es por tu bien… ¡Y una mierda! No me las volveré a tomar, ya no me las tomo, son malas, ¿verdad? No me dejan pensar. No. Esta noche no me engañarán, será la última vez, ¿verdad que sí? Sí, ha llegado la hora, ¡mierda…! —tap, taptap, tap.»
La pelota se aleja por el jardín hasta meterse en un arbusto.
—¡Vamos! Regresemos a casa, la tormenta no está muy lejos. ¿Te acuerdas del secreto que te conté y que teníamos que hacer? Hoy es el día.
Se acerca a la puerta y la abre. Su madre con una maleta está al otro lado. Se miran.
—Mamá, me alegra que al final te hayas decidido.
Su madre, tras unos momentos de inseguridad, se aleja hasta el coche sin darse la vuelta. El niño la observa.
«Nunca más, ¿verdad? Hoy es el día de nuestra venganza. Ya no nos engañaran más…»
Se mete la mano en el bolsillo y saca unas cápsulas. Las aplasta con rabia y las deja caer al suelo. Entra y cierra la puerta.

“Trabajo navideño”

—Bi, Bi, Big Boy, no mmmme gugusta nada esto. ¿Esssstás sesssseseguro?
—No lo has oído, idiota, si no hacemos el trabajo acabaremos alimentando a los putos cerdos.
—Yaaaya, pero, ¿seseseguro que no hay o, o, o, tra salida?
—Ya lo hemos discutido.
—¿Sssssabes, Bi, Bi, Big Boy?
—Dime…
—Te quequeda mmmmuy bien el traje de Santa Claus.
—Gracias. A ti un poco grande, puto enano tartaja.
—Jajaja, ya loooo…. ¡Cuidado Bi, Big….!
—¡Joder imbécil me cago en la puta que te parió puto loco mira por dónde vas cabrón!
—No dededeberías apartarrrrrr la vi, vis, ta, al frente mmmientras condu, ces, Bi, Bi, Big Boy.
—Calla la puta boca.
—Que sesesepas que nnnno te voy a tra, tra, er esta noche reeeeegalos por mal ha, ha, blado.
—Jajajajaja. Bueno, ya hemos llegado, ¿te acuerdas de qué hay que hacer?
—Ssssssí. Cin, cin, co minutos Bi, Bi, Big Boy… … …
—Bueno, ¿vas a bajar del puto coche?
—…
—Venga, tranquilo. En quince minutos estamos en casa, ¿de acuerdo?
—De, de, acuerdo. Peeero mej, mejor apaga el cocoche aunqueeee dedejes las llaves puestas.
—Ok, bajemos. Tú vas por ahí, yo, por el otro lado.
—Qui, qui, quince miiiinutos yen cacacacasa…
—Mira mamá, es Santa Claus. ¡Santa Claus!, ¿me vas a traer lo que…?
—Quita de aquí, jodido niño. Te voy a traer una mierda.
—Mamaaaaaaá….
—Eso, vuelve a las faldas de tu puta madre.
«Ya han pasado los cinco minutos, Big boy, estoy preparado. Dios, por favor te lo pido, que todo salga bien y no volveré a…»
—¡Todo el mundo al suelo, esto es un puto atraco! Y como alguien se mueva, tendrá que recibir la felicitación de Navidad por güija, ¿ha quedado claro? ¡Venga, vacía las putas cajas!
«Big Boy me ha dicho que no hable, no puedo hablar, daría pistas… Venga, soltad la pasta. No por favor, no te resistas, no, ahora no…»
—¡Tú, puta! Nada de hacerte la valiente, no querrás volver envuelta en una bolsa negra a casa por Nochebuena, ¿verdad? Deprisa, me está empezando a temblar el dedo ¡Y joder, deja de llorar!
«Bien, bien, así me gusta. Gracias. Lo siento, ya falta poco, ahora tú… Espera, ¡un momento! ¿Ese que hace? No te levantes, no…»
—¡Alto, policía! Bajad el arma y nadie saldrá…
—Nnnnnno, Bi, Bi, Big Boy, ¡detente!
—¡He dicho que no os mováis!
—¡Aaaaargh!
—¡Maldito hijo puta! ¡Muere! ¡Muere, cabrón! ¡Muere!
—¡Aaaargh! Bi, Bi, Big Boy, me ha dadaado, me ha… ¡jjjjjjoder, estoy san, grando!
—¡Cabrón! ¡Que nadie más se mueva o acabará como él! ¿Tío, cómo estás?
—Me dududuele, estoy san, grando, Bi, Bi, Big Boy, me ha dado. Voy a moooorir…
—No, tío, no te vas a morir, joder. ¡Que nadie más se mueva o lo mato también! ¡Hijos de puta! Vamos, apóyate…
—Bi, bi, Big Boy… Aaaargh… Meeee du, du, ele mucho.
—¡Quieto! Joder. Puto policía. Uno menos. Vamos, tío, ya llegamos, sube.
—…
—Ya estamos, en marcha, tranquilo, tío… Joder, joder, joder. ¡Me cago en la puta!
—Bi, Bi, Big Boy, essssstoy sangran, gran, do mucho. ¿Nnnnno me ir, ás a dejar?
—No, no te voy a dejar, pero calla la puta boca, joder, deja que piense… ¡Ya está! Iremos a su casa, él es un matasanos y esto es por su culpa. Si no quiere acabar en la cárcel, tendrá que ayud…
—¡Cu, cu, cuidado Bi, Bi, Big Boy! ¡El cccccoche de en, en, fren..!
—¡Ah! La hostia… ¡Mierda, mierda! ¿Estás bien? Joder, creo que se ha salido de la carretera la muy puta y se ha ido por el barranco, ¡que se joda! Vamos, resiste, ya falta poco, si no me equivoco la casa está por ahí, por la carretera que venía esta puta, no muy lejos. Por ahora no nos siguen, todo saldrá bien. Cago en todo, joder, he matado a un puto policía y, tal vez, a una puta… ¡Jodida tormenta de nieve! Creo que me he equivocado… No, joder, no. Vamos bien. Aguanta.
—Bi, bi, Big Boy, tengo frío.
—La calefacción está a tope, joder, aguanta. ¿Sabes? Llevo una bolsa… ¡Una puta bolsa llena de dinero! ¿Y sabes? Vamos a marcharnos a un lugar donde siempre haga calor y las mujeres vayan en tanga y enseñando las tetas todo el día por la playa. ¿No notas ya el sabor de los mejitos?
—Bi, bi, Big Boy, se diiiiice, mo, mojjjjitos.
—Es igual, después de tomarnos diez, ¿te vas a acordar? Solo verás tetas y más tetas.
—Ten, go, frí, o…
—Aguanta, joder, tío, sniff. ¿Qué hacía un puto policía de paisano? Ya llegamos, sniff, sniff…
—…
—¡Ahí está! Vamos, baja, yo te llevo. Cuidado, no te caigas, apóyate. ¡Puta nieve! Vamos, ¡aguanta, joder! La puerta, ya hemos llegado, la puerta… está abierta, vamos dentro. Espera aquí, ahora vuelvo. No, no te dejo. ¿Hola? ¿Está ahí? ¿Matasanos? ¿Hay alg…? ¡Santo dios, joder! ¿Qué coño pasa aquí? ¿Qué hace ahí atado? Coño, joder, ¿quién ha hecho esto? ¡Auch…!
—Bi, Bi, Big Boy, ¿qqqqqué pasa? ¿Qqqqqué ha, ha ssssido e, se go o o olpe? ¿Oye? Ey, ey, chaval, ¿e, e, eres de la casa? Estoy herido… Ey, es espera, ¿qué haces con ese ba, bate? Nnnno, espera, cha cha, val. Bi, Bi, Big Boy, ¡ayúdame, oh, di di, dios, ayúdaaame, ayúdame por fa…!

“No desearás”

Las manos recorren las curvas de su ardiente cuerpo mientras los labios se recrean en sus voluptuosos pezones. Gime, una cascada de placer humedece su sexo y, en un arrebato, agarra la cabeza de su amante por su sedoso y oscuro pelo y lo guía hasta él. Arquea su cuerpo de gozo al sentir como bebe de ella e introduce la lengua en su tórrido interior. Atrae con fuerza su rostro, lo necesita sentir más profundo; necesita más. Separa la cabeza de su mojada entrepierna y la acerca a su boca. Mientras mordisquea el lóbulo de su oreja, le susurra «fóllame». Él, separándose, la observa con ojos encendidos. «Fóllame», repite con voz entrecortada y lasciva. Siente como penetra en ella y su cálida erección la colma. Cierra los ojos y se deja llevar. El calor de sus cuerpos se acompasan en un ritmo lento y que, poco a poco, va ganando en intensidad, el sudor se entremezcla con cada roce de piel. Su fuego interno crece con cada envite hasta que el placer la desborda y no puede contener más el orgasmo. Pierde el control, tiembla, gimotea y araña la espalda, al mismo tiempo que él la llena de su ardiente jugo. Sus cuerpos se quedan unidos un momento en completa armonía y éxtasis hasta que se separan. Silencio. Ella alarga la mano hacia la mesita, coge y enciende un cigarro. Volutas de humo se mezclan con el olor a sexo que ha invadido la habitación.
—¿Se lo has dicho ya? —dice ella. Silencio—. No se lo vas a decir, ¿verdad? —silencio. Da una calada—. Estoy embarazada —suelta el humo.
Él sigue callado mientras la observa. Levantándose, se acerca a su ropa interior y pantalones y comienza vestirse.
—Puedes ir a mi clínica, te lo haré gratis.
Ella se levanta hacia él y, con rabia, lo abofetea.
—No me trates como a una puta. Nunca has tenido intención de abandonarla, cabrón…
Enmudece al verla a través del espejo, como siempre en silencio, apoyada en el marco de la puerta, observando sin parar de girar un lápiz de color rojo. Se da la vuelta.
—Cariño, ¿cuántas veces te ha dicho mama que no tienes que entrar en su habitación? Vete a jugar al comedor y pórtate bien, o si no, esta noche Santa Claus pasará de largo.
La niña, en su eterna mudez, da la vuelta y se marcha dando vueltas a su lápiz rojo.
—Deberías llevarla también a la clínica, tal vez pueda hacer algo mejor por ella.
—Sabes quién es mi marido, podría hacerte la vida imposible si se enterara, así que no…
—Toma.
La acalla lanzándole una bolsa llena de pastillas. La agarra y se abre, cayendo algunas sobre la alfombra. Con rapidez, se agacha a recogerlas. Él se aleja mientras se pone la camisa.
—Deberías de ir en cuidado con lo que dices. Sabes que me necesitas, mientras que para mí eres una más. Quédatelas. Son un regalo. Si quieres, ya sabes dónde encontrarme.
De rodillas, desnuda y con la bolsa apretada en el pecho, lo ve marcharse. Llora, cansada. Su vida es una mierda, abraza su única válvula de escape. Ya no aguanta más, tiembla, sigue llorando, se levanta a la cocina y coge una botella, cualquiera que tenga cuarenta grados de alcohol, y vuelve a la habitación. No puede más. Pastilla, trago. Solloza y grita. Pastilla, trago. Solo hay una forma de huir de todo. Un puñado de pastillas, trago. De su marido, de su hija, de su vida. De él. Se acaba las pastillas y la botella y se recuesta dejándose llevar. Su mente se aleja, su cuerpo, convulsiona. Se acabó. Ya de noche su hija entra y, sin soltar su lápiz rojo, se recuesta junto a ella. Su papá no ha regresado. Nota como su mamá se enfría y se acurruca más para darle calor, le acaricia el pelo, limpia sus espumarajos, cierra sus ojos desorbitados. Se duerme pensando en Santa Claus. No vendrá.

“Son los padres”

Observa en silencio como se marcha su madre. Por un momento le hubiera gustado ir con ella, pero como dice Jimmy, su hermanito mayor, es una maldita mentirosa. Los dos lo son, pero él más, por eso a ella la ha dejado marchar. «¿No te das cuenta? Son ellos. Es papá, nos ha tenido engañados toda la vida. Encima, sus pastillas no nos dejan ser como realmente somos. Nos droga. Pero es hora de nuestra venganza. Te contaré…». Billy sabe que hoy ha llegado el día. Está nervioso, la espera se hace larga mientras vigila por la ventana. La noche hace rato que ha caído. Unas luces, un coche. Papá ya está ahí. Se esconde en su posición y, cuando entra, Jimmy salta sobre él y lo golpea con el bate en la cabeza. Cae al suelo inconsciente. «Vamos Billy, ayúdame. ¿No irás ahora a echarte atrás? Ya sabes lo que nos ha hecho…». La voz de Jimmy lo saca de su indecisión y se pone en marcha. Lo coge y lo arrastra hasta una silla, junto al árbol de Navidad, donde lo ata y amordaza. Su hermanito mayor le lanza un cubo de agua fría para despertarlo. Papá abre los ojos, desorientado primero, confundido después para finalizar aterrorizado. Intenta decir algo, pero no puede, intenta escapar, tampoco. Jimmy comienza a golpear con el bate sus piernas, brazos y tórax mientras le recrimina sus mentiras, sigue con varios puñetazos y bofetadas en la cara. La sangre comienza a saltar, sobre todo al arrancarle un trozo de oreja con el bate. Billy se aleja a un rincón pero incapaz de dejar de mirar. La sangrienta y cruel escena, iluminada por las luces navideñas y acompañada por la voz de Louis Armstrong, le da un toque hipnótico. Le quita la mordaza y, antes de que pueda gritar, le mete un puñado de pastillas en la boca. «¡Trágate tu propia medicina!», grita Jimmy y le golpea con el bate. Una amapola de sangre florece de sus labios. Escupe pastillas y trozos de diente antes de que lo vuelva a amordazar. Un nuevo golpe le revienta el ojo derecho.
—¿Hola? ¿Está ahí? ¿Matasanos?
«¡Joder! Billy, ¿no hemos cerrado la puerta? —le recrimina Jimmy—. Escondámonos…»
—¿Hay alg…? ¡Santo dios, joder! ¿Qué coño pasa aquí? ¿Qué hace ahí atado? Coño, joder, ¿quién ha hecho esto? ¡Auch…!
Jimmy ataca al recién llegado Santa Claus y, de un golpe, lo tira al suelo. Luego, lo remata.
—Bi, Bi, Big Boy, ¿qqqqqué pasa? ¿Qqqqqué ha, ha ssssido e, se go o o olpe? ¿Oye?
«Vaya, tenemos otro intruso. Acaba con él, Billy, te toca a ti, no tengas miedo.»
Observa el bate lleno de sangre que tiene entre las temblorosas manos, da la vuelta y se acerca a la entrada. Hay otro Santa Claus tirado en el suelo, está sangrando.
—Ey, ey, chaval, ¿e, e, eres de la casa? Estoy herido… Ey, es espera, ¿qué haces con ese ba, bate? Nnnno, espera, cha cha, val. Bi, Bi, Big Boy, ¡ayúdame, oh, di di, dios, ayúdame…!
El primer golpe es demasiado flojo y queda semiinconsciente, con convulsiones. Cierra la puerta antes de rematarlo tras tres golpes más.
«Bien hecho Billy. ¿Ves como tenía razón? Los mayores son todos unos mentirosos, siempre engañándonos, pero esto ha terminado. Ya volvemos a estar juntos, a ser nosotros mismo y así, nadie nos podrá detener. Ni engañar de nuevo. Tenemos más cuerpos que esconder, sí, pero no tengas miedo, lo tenemos todo bajo control, ¿no es cierto? Unas pocas pastillas más, otra botella y el puto adicto alcohólico no se dará ni cuenta, solo habrá que hacer el agujero un poco más grande y el lago tiene espacio para aparcar otro coche, ¿verdad? Nadie sospechará de unos simples y tristes niños abandonados, de nosotros. Pero antes, acabemos con papá. Te lo dejo a ti…»
Billy observa el bate entre sus manos, el valor vuelve a él tras sus palabras. Se gira y pone rumbo a terminar la faena. Se acabaron las mentiras y ya nadie lo separará de Billy. ¿O era Jimmy?

“El trato”

—Vaya mierda de café sirven aquí. Bueno, entremos en materia. Ya sabéis que me debéis mucha pasta… No, no me cortes Big Boy, no me importa vuestra puta mala racha. Os he salvado demasiado el culo, las drogas no son baratas… Sí, ya sé que hacéis lo que podéis, pero eso no me sirve. Tengo una clínica, una familia y varias putas que mantener y por dos mierdas como vosotros… No, no quiero más excusas; ¡y tú, calla! Me pones nervioso cuando hablas. Quiero el dinero y lo quiero ya. Joder, ¡qué asco! Camarera, ¿esto de dónde lo sacan, del retrete? Sí, a ti te iba a dar… ¿Habéis visto que culo? Sigamos, quiero el dinero y lo quiero ya. Me da igual que lo robéis. Seguro que hoy los centros comerciales y tiendas estarán a reventar… ¿Y yo qué coño sé? Disfrazaos del puto Santa Claus, pero quiero mi dinero y lo quiero antes de dos días, conozco una granja donde los cerdos están muy hambrientos y les vendría bien una buena cena por Navidad. Con dinero, más drogas y ventas; sin dinero, pienso para cerdos, ¿está claro el trato? Elegid… camarera, ¿qué hace al acabar el turno? Espero que más café no.


“Un regalo de última hora”

El círculo está a punto de cerrarse. ¿Por qué tuviste que ir a comprar ese regalo? Caminabas contento, entre el tumulto navideño de última hora, por acabar tu jornada un poco antes y aprovechaste para acercarte al centro comercial con una idea en la cabeza. Querías sorprender a tu mujer. Sí, sabías que algo pasaba con ella, que las cosas no iban bien, pero estabas convencido de que todo se solucionaría. Entraste en la agencia de viajes y contrataste una semana completa, todo pagado, a un lugar paradisiaco, lejos del frío y de este triste lugar. Todo se arreglaría, ¿verdad? Los tres, disfrutando del calor y la playa, felices por fin. No te costó conseguir las vacaciones gracias a tu impoluta hoja de servicio. Entonces, pensaste en ella, en tu pequeña, y cambiando tu camino, cambiaste tu destino. Y el de tu hija. Parecía que la nueva terapia iba bien, que comenzaba a mostrar sus sentimientos. Estabas feliz y quisiste comprarle un regalo, un oso de esos, blanco, gigante y muy suave. Tal vez mostrara un atisbo de sonrisa, de alegría, pensaste mientras cambiabas de rumbo. Te sentiste afortunado al ver que te llevabas el último gran oso peludo, sedoso y bobalicón que quedaba en la tienda. Y llegó el momento, esperando en la cola. ¿Por qué te levantaste? ¿Por qué no te quedaste en suelo sin sacar el arma que, por aciaga casualidad, no dejaste en la comisaría tras cambiarte? Los dos Santa Claus se hubieran llevado el dinero y tú hubieras regresado a casa, tal vez a tiempo para salvar a tu mujer, seguro para salvar a tu hija. No, no podías dejar de ser un héroe, por eso te hiciste policía, y esta era una nueva oportunidad. La bala se hizo un hueco en tu corazón. Sí, al menos fue rápido y no viste como tu sangre manchaba la inmaculada blancura del oso peludo, sedoso y bobalicón. Solo te dio tiempo a pensar en tu pequeña, la que ya no iba a recibir su regalo por Nochebuena. Y así sellaste su destino, olvidada y encontrada demasiado tarde junto al cuerpo de su madre en un silencio eterno junto a su lápiz rojo. El círculo se ha cerrado... ¿O todavía no?

“Y los muertos se alzarán… II”

Despierta. No puede moverse, algo lo cubre por completo paralizándolo en la oscuridad. El dolor, la fría humedad y la sensación de asfixia se hacen insoportables. Nervioso, intenta incorporarse, pero un gran peso se lo impide. «Joder, ¿dónde coño estoy? ¿Esto es tierra?», piensa. Intenta gritar. Imposible, no puede mover casi la boca. Siente el sabor ferroso de la sangre en ella. Con la lengua nota que le faltan piezas dentales o parte de ellas. Entonces recuerda, un flashback de imágenes sueltas, pero recuerda. Su hijo golpeándole con un bate, gritándole cosas sin sentido, metiéndole en la boca sus pastillas. «¡Joder! ¿Desde cuándo las había dejado de tomar? ¡Maldito trastornado!». Un último flash, estando semiconsciente, hace comprender su situación: lo ha enterrado creyéndole muerto, y no solo. Se tranquiliza y, cogiendo fuerzas, intenta salir empujando hacia arriba, o eso cree, con sus brazos y que tiene bajo el cuerpo. Gracias a eso ha tenido un colchón de aire para seguir respirando, gran error. El dolor es insoportable, está molido a palos, pero no desiste. La tierra comienza a moverse, no la han aplastado lo suficiente, segundo gran error. Sigue con su prolongada flexión hasta que comienza a emerger al exterior. Escucha un batir de alas. Ya está casi fuera, un grito de júbilo hace que, al respirar de nuevo, se llenen sus pulmones con el frío aire nocturno. Se queda de rodillas, aunque sea un auténtico infierno, dejando que el oxigeno regrese a sus pulmones y corriente sanguínea. Observa el cuerpo que hay debajo de él, entre la tierra. «¿No es Big Boy?». No es hora para indagar. Prueba a levantarse, le fallan las rodillas y da con el rostro de nuevo el suelo. Las tiene más destrozadas de lo que pensaba, pero eso no lo va a detener. Ya piensa en su venganza y eso le da fuerzas. Bramando, se pone en pie y errático, comienza a caminar. Confuso, se queda mirando a su alrededor. «¿Estoy en el cemente…?»
Última edición por Ratpenat el 03 Feb 2015 18:43, editado 1 vez en total.

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Tolomew Dewhust
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Tolomew Dewhust » 01 Ene 2015 19:56

:164nyu:
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

Shigella
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Shigella » 02 Ene 2015 12:27

Me costó mucho enterarme de qué iba esto. La historia un poco demasiado sórdida para mi gusto, pero reconozco que está bien hilada. El momento final en el que rematan al padre "zombie" tiene su gracia.

Me queda la duda de quién es el que le remata. Al principio dice que es su cementerio, pero se supone que el hijo le había enterrado él mismo en el jardín o algún sitio cercano. Si es el propio hijo, ¿qué hace con coca, vodka y pastillas, si ni siquiera quería tomarse sus pastillas? ¿Será el otro papá noel? Creía que había matado a los dos...
Otro que me tendrán que explicar.

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Wintermute » 03 Ene 2015 19:28

Pues a mi en una primera lectura me ha encantado, de mis favoritos. Se me escapan cosillas para las que necesitaré una segunda lectura, pero me gusta la variedad temática y la combinatoria de las historias.

Creo que el escritor demuestra mucha versatilidad y que le ha dedicado un esfuerzo titánico a encajarlo todo (quizá no encaje totalmente si nos ponemos a mirarlo con lupa, pero qué más da). Mis gustos literarios seguramente estén demasiado influenciados por el cine, pero me ha parecido una peli de episodios tarantiniana y eso... me encanta... he podido imaginarme en mi cabeza las escenas y... el público ha aplaudido unas cuantas veces.

Excelente.
El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Gavalia » 03 Ene 2015 19:55

La idea me gusta. Presentar tu trabajo como si fueran varias historias separadas que confluyen al parecer en una sola no es nada fácil de conseguir. La confusión se presta a liar la historia, a no ser que seas capaz de concentrarte lo suficiente al leerlo para que la coherencia del relato aparezca brillando por si sola y no tengas que releer tan especial trabajo para enterarte, si no tanto de los detalles, si de la historia en general. A mi si me ha parecido que el círculo queda cerrado. Cuestión de darle vueltas y buscar incoherencias, cosa que no me apetece nada. Creo que tu propuesta hubiera quedado mejor en una historia más lineal, pero para gustos autores, y además ¿Por qué no? :roll:
Sois tan buenos que intentáis evolucionar a como de lugar en vuestros trabajos, y eso es bueno. Yo sigo prefiriendo pulirme en lo básico que es lo que me agrada, pues intentar rizar el rizo es algo que me queda muy lejos y además no me agrada cambiar de estilo.
Suerte y ánimo con las críticas que algunas puede que sean duras.. :roll:

977
:wink:
-¡Qué felices éramos hace quince años!
-Pero si en ese entonces no nos conocíamos.
-Por eso María, por eso... 8)

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Gisso » 03 Ene 2015 23:40

A la espera estoy, autor/a, de que Tarantino saque la peli de este relato :cunao: . Buff, menudo cacao mental llevo, aquí hay que montar la historia como si fuera un puzzle. Tendré que hacer alguna que otra relectura. En un principio pensaba que iba a ser unas navidades zombis, pero nada más lejos de la realidad. Ha habido momentos que se me ha encogido el corazón (pobre niña :( ) y otros que me he partido de risa, como:

—Mira mamá, es Santa Claus. ¡Santa Claus!, ¿me vas a traer lo que…?
—Quita de aquí, jodido niño. Te voy a traer una mierda.
—Mamaaaaaaá….
—Eso, vuelve a las faldas de tu puta madre.


Me he imaginado al pobre niño :lol: . Pero quitando de algún momento, es un relato muy, muy oscuro y duro. Y complicado...

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Sinkim » 04 Ene 2015 20:37

Me ha gustado mucho, me ha parecido un puzzle muy bien montado y donde todas las piezas encajan a la perfección :D ¡Felicidades autor, eso es muy dificil! :lol:

Una cosilla que me ha descolocado es la frase que has puesto justo al principio "Un repiqueteo da fe de ello." No entiendo como eso puede dar fe de nada :?

La explicación del zombie me ha encantado :cunao: :cunao: Aunque se me hace dificil creer que un niño por muchas personalidades que tenga sea capaz de cargar con varios cadáveres, llevarlos al cementerio (supongo que en coche) y enterrarlos :lol: :lol:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Orr
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Orr » 04 Ene 2015 22:16

Curioso relato. Me parece muy difícil crear un puzzle así, por lo que tengo que felicitarte. Es una historia cruda, quizá demasiado, ese lenguaje a veces se pasa de soez. La parte del tartamudo se me hizo un poco cansina, y la descripción sexual no me pega mucho en un relato así; por lo demás, creo que es un buen relato, me ha gustado. La parte del principio y el final en el cementerio es muy buena.
Saludos.
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Miss Darcy
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Miss Darcy » 05 Ene 2015 00:04

¡Madre del amor hermoso!

Al principio no me enteraba de nada, pero al final van encajando las piezas y más o menos me he enterado de que iba la historia. Considero que hacer que relatos tan dispares encajen es difícil, pero un tipo de relato tan sangriento no es mi tipo de relato :oops:

Aún así tu relato tiene un merito tremendo, enhorabuena :D

Un abrazo :60:
:101: Leyendo: Crónicas de la Dragonlance

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Topito » 05 Ene 2015 08:25

Me gusta el formato. Fallan algunos puntos abiertos, pero con repaso de argumento y personajes se hila mejor y listo. Eso es parte de la corrección y ya sabemos que en estos concursos no tenemos tiempo para ello.

Fallo que le veo... La historia es más propia de un relato, digamos medio, que de uno corto. Aunque quedaría muy bien apañado en una novela corta: 80 páginas, o 100. Así se puede desarrollar por capítulos y casar a la perfección todos los frentes abiertos.

Este relato está metido con calzador y se nota.

No obstante, buen trabajo.

Gracias por tu aporte, compi.
Última edición por Topito el 15 Ene 2015 20:40, editado 1 vez en total.
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por joserc » 05 Ene 2015 22:08

Pulp Fiction, sin duda alguna. Varias historias que confluyen. A ratos se hace un poco difícil seguirlas y quizá el lenguaje un poco exagerado con el uso de palabrotas y demás.

Es un trabajo estupendo, muy currado y pensado para que todo encaje, sin embargo, no ha acabado de engancharme y tampoco sabría decir por qué exactamente. Quizá lo que te he puesto en el primer párrafo. El lenguaje usado es, quizá, lo que más me ha pesado.

Gracias por compartir.

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por barrikada » 06 Ene 2015 18:45

Impresionante. Ha habido un momenroe que he estado a punto de dejarlo sobre el primer tercio de lectura. No encontraba sentido a tantas historias inconexas... Pero cuando he visto que todo tenía relación... Me he quedado anonadado y he disfrutado como un cochino. Me suena a un tipo de cine anglosajón que no es de mi agrado, me habré perdido algún detalle, pero este tipo de planteamientos me gustan.

También, salvo algún error puntual, lo he visto muy bien escrito. El trabajo que hay detrás, brutañ. Enhorabuena!!!
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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por ukiahaprasim » 07 Ene 2015 00:16

Mecaguentusmuelas... Que jodido eres .. Y que bueno..

Que manera de enredarnos con piezas tiradas como al azar, como quien tira cachuetes a un mono, para luego ir juntandolas poco a poco para que cobren sentido...

La ultima pieza, como en todo puzle, es esa cuyos colores no parecen encajar en ningun lado, hasta que solo queda un hueco, y tu la pruebas esceptico, hasta que de repente encaja como la seda y todo cobra sentido.. Putos zombies :meparto:

Si eres quien creo que eres, eso significa que has sublimado, concentrado y potenciado algo que has hecho antes de maneras mas.sutiles, y te ha salido una autentica bomba. :lista:

Y sino, tengo algun otro candidato..

Ukiah

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Larús » 07 Ene 2015 04:34

Me ha encantado. Todos los relatos, independientes, se ven trabajados aunque deslavazados en un principio. Y el título despista. Pero clac! La historia cobra sentido y todas las piezas encajan, hasta ese último zombie que quiere salir de la tumba. En la segunda lectura, sabiendo lo que iba a encontrar, he disfrutado como una enana.

Felicidades autor :60:

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Re: CN3 - Historias cortas por Navidad

Mensaje por Spicata » 07 Ene 2015 14:38

BRUTAL :shock: :shock: :shock:


(sobran las palabras)
"son tiempos difíciles para los soñadores"

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