El investigador privado (II relatos)

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
Cruela de vil
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El investigador privado (II relatos)

Mensaje por lucia » 01 Abr 2007 15:33

¿Ud. cree que todavía esté ahí?.
Pero señora, para qué la iba a estar llamando. Si no estuviese absolutamente seguro que entró, no la habría llamado.

La mujer se queda mirándolo. Inquieta se acomoda en su asiento y vuelve a fijar su vista sobre el hermético portón metálico del otro lado de la avenida, que apenas disimula su contundencia tras un árbol de ramas bajas.

¿Cuánto cree Ud. que pueden cobrar en un lugar como éste? – dice después de un rato.
Este vale $ 22.000.
Infeliz...esta mañana cuando le pedí plata para el supermercado me dijo que no tenía un peso...

El hombre tan sólo levanta los hombros, como disculpándose, y luego agrega:

A lo mejor lo pagan a medias.
Hmm
Pero el fin de semana y la víspera de festivo es más caro aún, creo que vale
$ 30.000 – le dice el hombre creyendo conformarla.

La mujer parece fustigarlo con el filo de su mirada. Luego cruza los brazos, se echa atrás en su asiento y en silencio se vuelve a obligar a fijar su mirada sobre el portón.

¿Pero por qué se demora tanto? – irrumpe unos minutos más tarde, hablando consigo mismo.

Esto no es nada, una vez estuve ocho horas esperando que saliera una mujer.

Ella lo mira con incredulidad.

Es cierto – dice el hombre marcando su afirmación con la cabeza.
¿Y cuanto llevan estos allá adentro?

El hombre estira su brazo, grueso, robusto, oscuro y velludo, y luego lo recoge para observar su inmenso reloj.

Tres horas y veintiséis minutos – responde satisfecho y casi con orgullo de manejar la información precisa.
Pero, ¿qué hace tanto rato?.

El hombre la mira confundido, casi avergonzado.

Bueno...supongo que hace lo que tiene que hacer...
No hombre, me refiero a qué hace en todo ese tiempo...
- Pienso que está dentro del tiempo que se demoran habitualmente las personas
Me refiero a que cómo puede tomarse tanto tiempo en algo que su casa hace tan sólo en cinco minutos. ¡Infeliz!.

Al hombre parece incomodarle el descontrol que la mujer comienza a manifestar en ese instante. Levanta levemente su brazo y sujeta con cuidada energía el de la mujer.

Nada de escándalos señora. Recuerde que hay que actuar con mucha sangre fría. Cualquier error y echamos todo a perder.

La mujer aprieta sus ojos bajo sus párpados y luego gira su cabeza hacia el costado.

¿Ud. cree que él me importa mucho?.
Bueno, no sé pues...si Ud. pagó por este seguimiento supongo que es porque le importa.
Para que Ud. sepa, me importa un pico...perdón...me importa un comino lo que él pueda estar haciendo. Yo ya le expliqué a su jefe que voy a pedir el divorcio sólo para asegurarle una pensión digna a mis hijos.

El hombre aprovecha que ella permanece mirando hacia el costado para recorrer su cuerpo con la vista.

Una vez vine con una mujer que decía que lo único que quería era ver cómo era la otra tipa. Decía que ella a su vez tenía su rollo con otro gallo por lo que no le importaba nada lo que hiciera su marido.
¿Y?.
Bueno de repente los vimos salir. Los “tortolitos” no paraban de besarse, venían abrazados de tal forma que el pobre hombre apenas podía conducir su auto.
¿Y qué pasó con la esposa?.
Le dio un ataque de histeria aquí adentro, decía que lo quería matar...
Pero, ¿por qué?.
Bueno, creo que fue porque se dio cuenta que se trataba de una mujer mucho más joven, bella, elegante, fogosa.... ¿Qué le pudo encontrar a esa perra?, repetía una y otra vez. Y yo callado, sin poder decirle que en realidad el hombre tenía muy claro sus gustos.

La mujer ha vuelto a quedarse en silencio. Abre su cartera y saca un pequeño pañuelo que comienza a estrangular entre sus manos.

¿Y cómo es esta? – pregunta después de un rato casi con la voz quebrada.

El hombre parece sorprendido y luego tarda expresamente su respuesta.

- Ud. la tiene que haber visto alguna vez en la oficina de su esposo... es alta, rubia, delgada...
Porque seguramente no ha tenido hijos la puta de mierda...
No, no tiene, es soltera
Solterona – le corrige ella y lanza su pañuelo retorcido contra el parabrisas del auto.

El hombre prefiere no continuar su descripción y abre un poco la puerta del vehículo, sólo lo suficiente como para ponerse de pie sobre el cemento, por unos segundos, para estirar un poco sus piernas.

¿Ud. es casado? – le pregunta la mujer cuando él vuelve a instalarse en su asiento.

El hombre sonríe con una leve mueca en su rostro.

No – responde tan sólo.
Tal vez, es difícil decidirse cuando se han visto tantas cosas.

Él tan sólo se encoge de hombros.

Quiero salir a dar una vuelta, me desespera estar aquí sentada, esperando.
No puede señora. Si él sale y la ve, podemos echar todo a perder. Recuerde que en esto lo principal es el factor sorpresa. Ud. le cae de repente ante el juez con fotos, vídeo, mi testimonio y todo.
¿Y?
Bueno, ya le explicó mi jefe; el hombre se siente culpable, miserable, podrido y Ud. aprovecha su comparecencia ante el juez para hacerle todo tipo exigencias. Así funciona esta cosa.

La mujer se queda pensando. Sus ojos rojos y brillantes parece que van a estallar. Al cabo de un rato irrumpe en una destemplada exclamación.

¡¿Pero que mierda hace que no sale?!.
Ahora puede estar viendo películas.
¿Películas?
Sí, son películas especiales
Podría llevarlas para la casa
¿Para la casa?

De pronto se escucha el sordo ruido metálico de una cerradura electrónica y el portón se comienza a descorrer.

Tome la máquina fotográfica - le ordena el hombre, en tanto él dirige el foco de la cámara de vídeo hacia el pequeño espacio que comienza a producirse entre el muro y el portón.
No, no son ellos – dice un instante después, decepcionado.

La mujer lo mira con cierta desconfianza.

¿Y si no estuviera adentro?.
No, tiene que estar.
Pero suponga Ud. que hubiera salido por otra parte.
No puede, esta es la única salida.
Pudo haber salido a pie y haber dejado el auto.
No señora, no piense en cosas que no tienen nada que ver con la realidad
¿Y si de repente hubieran salido?
Mire señora, eso es casi imposible, el único momento en que pudo haber sido fue en la primera media hora en que fui al baño al café de la esquina.

Tras un nuevo espacio de silencio el portón se comienza a abrir nuevamente.

Son ellos dice el hombre, comience a tomar fotos.

Instantes después aún cuando el automóvil se aleja la mujer no lo deja de fotografiar.

¡Infeliz, desgraciado...maricón...!

El hombre la coge de ambos brazos y trata de calmarla.

Pero señora, Ud. sabía que esto iba a ser así, le ruego que se calme – le dice cogiendo la cabeza de la mujer y posándola sobre su hombro.
Siento mucha rabia, humillación... dice ella e irrumpe en un llanto que comienza a estremecer todo su cuerpo.

Pero señora – dice el hombre confundido – mi jefe le dijo que esto iba a ser fuerte.

Tras un largo rato la mujer parece calmarse. En ese instante el hombre pone en marcha el vehículo.

Espere, nunca he conocido uno de estos lugares, ¿tiene unos minutos para que podamos pasar?.

El hombre la mira estupefacto.

¿Entrar?. Para entrar, hay que pagar, señora
No se preocupe, pasemos.

El hombre mueve levemente la cabeza y en forma lenta enfila su vehículo hasta la entrada. Instantes después una amplia, elegante y confortable habitación los acoge con un suave aroma a perfumada limpieza. La suave música romántica fija la ambientación.

La mujer se adelanta unos pasos y comienza a recorrer los diversos espacios que se articulan en torno a la habitación. Cuando termina su recorrido se deja caer fuerte sobre la inmensa cama que la recibe solemne en el centro de la habitación.

Esto es un lujo – dice la mujer mientras observa a través del espejo del cielo la imagen del hombre que ha permanecido de pie junto a la entrada. De pronto, se sobresalta con el sonido del citófono, que luego coge con precaución.

Aló

“Bienvenidos a Paraíso, qué desean servirse señores” – la mujer queda estupefacta por la cortesía con que la trata la recepcionista, mira al hombre y le pregunta:

Yo necesito un Whisky, ¿qué desea servirse Ud.?.
Si, creo que un whisky con bastante hielo andaría bien, gracias.

La mujer se ha puesto nuevamente de pie y ha comenzado a recorrer el resto de la habitación. Coge al pasar el control remoto y enciende el inmenso televisor en donde de inmediato aparece una pareja que hace profusamente el amor de maneras que a ella le resultan extrañas y desacostumbradas.

Minutos después de haber bebido todo el contenido de su vaso la mujer se acerca al hombre, instalado en una de las sillas que se ordenan alrededor de una mesa circular.

- ¿Ud. me encuentra atractiva? – le pregunta en un gesto de ingenua y rústica coquetería.

El hombre, desconcertado la observa confundido.

Bueno – dice con voz entrecortada - yo creo que Ud. puede ser del gusto de cualquier hombre.

La mujer inicia un breve paseo por la habitación. Sus pies descalzos sobre la gruesa alfombra impregnan de pretenciosa sensualidad toda la escena.

Entonces, Ud. me invitaría a ... hacer el amor – le dice cogiendo su corbata y metiéndose en el espacio de sus piernas entreabiertas.

El hombre parece no comprender las palabras de la mujer. La observa nervioso por un instante y luego se pone de pie.

- Perdón señora, pero yo hago el amor sólo con mi pareja.
- ¿Tiene miedo de infectarse?
- No.
- Entonces...
- ¿Entonces qué?
- ¿Entonces por qué no lo puede hacer conmigo?.
- Bueno...sencillamente porque mi pareja en un hombre.

La mujer se le queda mirando como tratando de descubrir aquel oculto detalle que pudo haber omitido en su observación del aspecto del personaje, que le hubiera permitido captar su singular gusto.

- ¿Nos vamos señora? – dice el hombre después de un instante.
- Vamos – dice ella, cogiendo su cartera y comenzando a caminar defalleciente.

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SLAVE
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Mensaje por SLAVE » 02 Abr 2007 04:11

Joer pobrecilla jajaja menudo día tenía :lol:
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takeo
GANADOR del III Concurso de relatos
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Mensaje por takeo » 15 Abr 2007 20:56

Vamos a darle una vuelta a esto

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Protos
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Mensaje por Protos » 22 Abr 2007 21:17

Sólo faltaría que en el juicio, saliera beneficiado el esposo. Un relato divertido. :D
"Cuando la mente puede, el cuerpo le sigue."

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