Los inicios - Marga (II relatos)

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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Los inicios - Marga (II relatos)

Mensaje por lucia » 01 Abr 2007 15:34

Nunca me había gustado conducir, pero esa noche era el único modo de llegar a tiempo y, aún así, no las tenia todas conmigo, pero tenía que intentarlo.
María, delante del espejo terminaba de darse el último retoque. Su hermana, su…




Todos los del pueblo decían que había sido un milagro pero ella sabía que no, de milagro nada.
En su familia, simplemente esas cosas ocurrían con bastante frecuencia y a nadie le extrañaba. Ella intentaba explicarlo pero nadie le escuchaba.
Hacía cinco años ya que había llegado a aquél pueblo y sabía que se quedaría para siempre. Había nacido al otro lado del mundo, como le gustaba contar.
Que no era de aquél lugar estaba claro pues su piel oscura no se parecía a la de ninguno de sus vecinos. Si de algo alardeaban los habitantes de Selem era de que, durante generaciones, no se habían mezclado y su piel blanca, el pelo rojo y los ojos verdes los hacían fácilmente reconocibles.
A Maura le costó mucho tiempo y esfuerzo hasta que consiguió entrar en su…




Estaba en el andén del metro cuando le vi. Coincidíamos en la bufanda (una de colores que vendían en uno de los puestos del Rastro). Nuestras miradas, al cruzarse, se detuvieron más de lo habitual. Si en ese instante hubiera recordado que mi bufanda había sido un regalo, nada hubiera pasado. Simplemente me dije: “si coincidimos en la bufanda, seguro que coincidimos en algo más”.
En eso tenía razón pero las concordancias que teníamos no fueron las que a mí me habrían gustado.
(El tiempo se hace eterno en las salas de espera de los hospitales)
Hacía el mismo recorrido de metro de lunes a viernes y había comprobado que era normal coincidir con las mismas personas.
Volvimos a coincidir en varias ocasiones. Yo observaba su bufanda que, a veces, cambiaba pero que nunca desentonaba con su cuidadoso aspecto.
Se bajaba del metro una parada antes que yo y jugaba a adivinar algo sobre su vida, ¿trabajo?, ¿relaciones sentimentales?, ¿ocio? Me gustaba estudiarle y pensar: hoy ha dormido poco, se lo noto en las ojeras que malamente puede disimular. Me interesaba por los libros que leía y, si mi presupuesto lo permitía, me lo compraba.
Hasta que un día, cuando…




¿Por qué se producen los acontecimientos en unos días determinados?
¿Cuántas veces habíamos visto las fotos?
Después de cada viaje, nada más llegar a casa, pasarlas de la cámara al ordenador y de éste al CD. Luego acudir a Juanjo para que trasladara a papel las que más nos habían gustado. Esas fotos en papel que ahora estoy ordenando, clasificando en carpetas físicas, no virtuales de ordenador, ¿cuántas veces las habíamos visto? Momentos nuestros, instantes robados a las ciudades visitadas, ese gesto, esa mano, esa sonrisa… pero… esta vez, mi vista se quedaba con una imagen que se repetía en alguna foto. No sabía qué era, pero algo había en esas copias… Abrí el álbum y empecé a revisar las fotos de ese viaje una a una.
¡Me quedé asombrada! Mis sospechas no eran infundadas. ¿Cómo era posible? En el Coliseo, en… en… ¡siempre que había gente a mi alrededor, ahí estaba él!
¿Es posible que los turistas coincidan en la misma ciudad tantas veces? Pasé al álbum de Florencia, al principio no conseguía verle pero… ¿sí?... ahí estaba, en el puente, a mi lado, sonriendo, con una camiseta azul.
Y finalmente, en Venecia…




Sentada en el sofá, con una pierna apoyada en la antigua banqueta que tenía en la cocina. Había tenido que rescatarla del olvido pues era el único mueble que tenía en casa con una altura adecuada para que su pierna derecha pudiera descansar sin sentir demasiado dolor después de la operación.
(¿Accidente de tráfico? ¿Quién?)
No tenía que cerrar los ojos para recordar, las imágenes venían solas y más a menudo de lo que desearía pues, en cierto modo querría dudar. ¿O no? Sabía que el cerebro tiene sus propias “manías”, se habla de pérdida de memoria, de lapsus, pero lo suyo era evocación recurrente.
Él estaba muerto. Ella sabía que, de alguna manera, esa persona había intentado matarla. No le conocía de nada pero pasaban los días y esa cara, esos rasgos empezaban a resultarle familiares. Lo había visto pero ¿dónde?
Estaba segura que no lo conocía de nada. ¿Segura?
A medida que pasaban los días esa cara… esa cara… en algún sitio lo había visto.
Cuando se observa el rostro de alguien por primera vez, están aquellos que sabes que no olvidarás y aquellos otros que, al no destacar por nada especial, sabes que fácilmente desaparecerán de tus recuerdos.
Se aburría. Todo el día la televisión puesta; había leído toda la prensa, había escuchado música, pero se le estaba haciendo un poco cuesta arriba aquella situación de precaria movilidad, aunque todo el mundo le decía: “Tienes que estar contenta, has tenido mucha suerte”
Miró despacio la estantería que tenía delante: tantos libros, películas, recuerdos, fotografías, muchas fotografías. Le encantaba colocarlas por toda la casa ya fuera en grupos, marcos grandes, pequeños. Había todo tipo de composiciones y abarcaban desde su infancia hasta el último viaje.
Prefería tenerlas allí que guardarlas en un álbum. Le gustaba recordar, regresar a los lugares que había visitado. Habían sido muchos y los acompañantes no habían sido siempre los mismos.
Desde las fotos del colegio, pasando por el Instituto, compañeros/as de trabajo, algún amigo especial y las últimas con…
Se quedó un buen rato observándolas… ¡De repente!... no estaba segura, pero… intentó levantarse pero no pudo.
Llamó a su hermana, sabía que podía contar con ella para lo que fuera y estos días la tenía de enfermera. Sara apareció sobresaltada pensando que había sucedido algo grave, intentando deshacerse de los guantes de fregar.
Elena le pidió que se sentara a su lado en el sofá y mirara detenidamente todas las fotografías que había en la habitación y que, por favor, le acercara el ordenador. Quería revisar su archivo de fotos.
Primero le acercó el ordenador y después, sin entender muy bien qué quería su hermana, Sara empezó a observar las fotos. Las había visto mil veces y en alguna también estaba ella pero… no veía nada que llamara su atención.
Elena le señaló la foto de Amsterdam y le pidió que se la acercara, después Buenos Aires, Santiago de Chile, El Cairo, Petra… y entre las dos las colocaron sobre la mesa.
¿Seguía Sara sin ver nada que le llamara la atención?
- Mira, he cogido todas las fotos en las que estoy con alguien conocido y en las que siempre sale alguien de los ‘inevitables’ que pasan por allí. Es imposible estar sola pero ¿cómo es posible que en viajes y años tan diferentes salga siempre la misma persona?
- ¿Cómo? – preguntó Sara.
- Sí, fíjate bien – dijo Elena nerviosa, señalando varias fotos -. Mira aquí, el del jersey rojo, el de la camisa a cuadros, el del polo azul. ¡Fíjate! ¿¡No es increíble!?
Sara cogía las fotos, las pasaba una a una asintiendo con la cabeza, confirmando lo que había dicho su hermana.
- ¿Qué significa esto?
Miró a Elena y comprobó que su cara había cambiado, estaba pálida. ¡Ahora sabía quién era! Se trataba del conductor del coche blanco que, conduciendo en dirección contraria, había chocado con ella. Un piloto suicida, le habían dicho pero ahora sí, ahora se había dado cuenta que era un piloto asesino pero ¿por qué?...
Última edición por lucia el 24 Abr 2007 16:39, editado 1 vez en total.

takeo
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Re: Los inicios

Mensaje por takeo » 06 Abr 2007 12:05

Está muy bien

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Re: Los inicios

Mensaje por takeo » 15 Abr 2007 21:03

Vamos a dar una vuelta a esto

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Alicia
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Mensaje por Alicia » 19 Abr 2007 20:51

de los que llevo leídos, éste es, de momento, mi favorito.


Me he quedado con ganas de conocer todas las historias completas.

Y además, quien lo haya escrito juega con temas muy austerianos, cosa que me encanta.


Enhorabuena, seas quien seas :wink:


(y ahora, a seguir leyendo, que son un montón)

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Protos
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Mensaje por Protos » 22 Abr 2007 22:30

Yo también pensé al principio en el inevitable toque austeriano que estaba adquiriendo el relato. Pero el final excluye por completo ese azar que le atribuía. Es aterradoramente sorprendente. Me ha encantado.
"Cuando la mente puede, el cuerpo le sigue."

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marga
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Mensaje por marga » 23 Abr 2007 23:15

Ya por fin me descubro Alicia. Gracias , es algo que tenía ya escrito, olvidado en los cajones y Takeo me animó a ponerlo en el consurso, asi que aunque me costó , al final le hice caso, me alegro que hayas disfrutado. :lol:

Lo mismo para Protos. Gracias por tu comentario. Me alegra haberte sorprendido. :lol:
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Alicia
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Mensaje por Alicia » 01 May 2007 09:56

un besote, guapísima :)

lucero
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Mensaje por lucero » 26 May 2007 22:15

no me ha gustado... :?

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