CPIV- Al límite de ...- Katia

Relatos que optan al premio popular del concurso.

Moderadores: kassiopea, noramu

Avatar de Usuario
Arwen_77
Vivo aquí
Mensajes: 13592
Registrado: 23 Sep 2007 20:49
Ubicación: Comunidad de Madrid

CPIV- Al límite de ...- Katia

Mensaje por Arwen_77 » 07 Abr 2009 22:07

AL LÍMITE DE…



“¿Será este mundo el infierno
de otro Planeta?”

Aldous Huxley


Al límite de la Vía Láctea una nave flota con sus desorientados ocupantes. Junto a ellos, un misterioso e imprevisible agujero negro y un planeta adamantino surgido de las fauces de aquél, confirmando así las más modernas pautas científicas sobre el particular.

Pero esto es lo de menos. Cuatro hombres y cuatro mujeres no recuerdan cómo fueron a parar a este borde galáctico, y tampoco el tiempo que había pasado: lo mismo podían ser eones.

Alana, rubia y esbelta, era lo que se diría una “sana hedonista”. Sólo pensaba en dormir, divertirse y escuchar música. Soportaba la realidad a duras penas. Ella solía decir que “una sobredosis de realidad sería letal”, acompañando la frase de una risa irónica. Su afán: la evasión.

Richmond, un maduro y profundo hombre de familia; sociable y carismático. Extrañaba en todo momento a su esposa y a su hija. Las llamaba “sus musas”. Se hacía de querer fácilmente por todos.

Tiziana, mística y profunda, se refugiaba en sus creencias. Desconfiada e introspectiva, analizaba ávida todo lo que ocurría. Prefería escuchar a hablar.

Robert, excéntrico y además, imprevisible. Una bomba de relojería que se sabía que estallaría en cualquier momento, ignorándose sólo cuándo. Un tipo peligroso y libertino. De mente turbia y muy sucia, había intentado prácticamente tener relaciones con las 4 mujeres de la flota. Una de sus amigas probablemente llegó a caer en sus garras.

Zulina, no precisamente un ángel. Parecía ocultar algo. Su mirada era inquisitiva y acerada, y a la vez vacía e impenetrable como la misma materia oscura del Universo. Agresiva y mordaz; su adrenalina la impelía a buscar trifulca con los demás

Valtimer, compositor de letras y música. Un artista, o una mente divergente. Siempre ideando una nueva melodía en su mente. Era muy amigo de Alana, tanto que parecían del mismo sexo. Los demás tripulantes se empeñaban en “emparejarlos” mentalmente, pero ellos tenían claro que lo suyo era fraternidad y amistad en estado puro. Alana escuchaba las canciones de Valtimer y se evadía con ellas. Ambos eran diletantes…

Diana, una cabeza alocada en toda regla. Nunca había llegado a madurar pese a sus 37 años, y ya no tenía intención de hacerlo. En apariencia sociable pero a la vez superficial. Le divertía gastar bromas a los demás, especialmente procaces. Por su delgadez, se creía atractiva y superior a las otras sin serlo objetivamente. “Vampirizaba” emocionalmente al resto de la flota con una eficiencia difícil de creer.

Stanley, una mente maquiavélica y algo trastornada, adulador hasta extremos insospechados. Presumía constantemente de ser muy masculino. Con un carácter frío, “no era trigo limpio” (dijo en una ocasión Zulina, en constante confrontación con él, obteniendo cierta delectación en ello). Cuando él estaba presente, callaban cobardemente. Stanley les intimidaba.

 ¡Preciosa canción, Valtimer! Me gusta especialmente el estribillo. Te superas por momentos. ¿Cómo te sientes hoy?
 Regular, amiga. Por cierto, ¿hay algo entre tú y Robert?
 ¿De dónde has sacado eso? ¡Ah! Lo dices por las indirectas de ayer en la comida. ¡Bah! Ese pirado le tira los tejos a todas; Tiziana estuvo a punto de caer en sus redes. ¡Pobre tonta! ¡Oh!
 Pues hablaba como si tú fueras algo suyo.
 ¡Bah! ¡Ni caso! ¿Sabes? Ayer estuve curioseando entre los libros de Tiziana. ¡Tiene tantos! He leído frases que no paran de darme vueltas en la cabeza. ¡Uf! Creo que debería irme a la ducha.
 ¿Cómo cuales?
 Son tantas… A ver: “El hombre es un lobo para el hombre”, esa cita me parece muy acertada. Se advierte al respirar la atmósfera que nos rodea. Es que no tenía ganas de leer ningún libro entero, y me las iba encontrando al azar por cualquier página. Otra: “Si cierras la puerta a todos tus errores, dejarás fuera la verdad” Pero mi preferida es ésta: “La felicidad sería posible si hiciéramos cada cosa en esta vida una vez nada más”. La repetición lo echa a perder todo, ¿no crees Val? (así le llamaba familiarmente).
 Pues mal acabaremos, porque nuestras vidas se han convertido en una cotidiana redundancia: todos los días se están haciendo hipnóticamente iguales. Es como estar atrapados en un bucle. ¿Estarán experimentando con nosotros? A veces pienso eso.
 ¡Val! ¡No! Cuántas veces habré de decírtelo, ¡piensa en positivo! Me gustaría pisar ese planeta, estoy aburrida de esta nave. Me produce claustrofobia. Me voy a la piscina de la cubierta 3. Hoy la ambientaré con un holograma terrestre. Añoro tanto la Tierra…

Antes de zambullirse, vio que Robert estaba haciendo unos largos y tuvo el irrefrenable impulso de huir, y creyendo que no estaba haciendo ruido alguno, hizo un intento fallido de correr inadvertidamente.

Fue entonces que le espetó secamente:

 ¿Qué temes? –farfulló Robert.
 Nada –repuso Alana.
 ¿Venías con tu traje de baño preparada para relajarte? Siempre estás relajándote.
 Y tú siempre etiquetando a los demás.
 ¿Quieres que te dé un masaje?
 ¡Vete al infierno!
 Eres insoportable.
 Es recíproco, créeme.
 Vaya, hoy realmente necesitaba este baño y tendré que irme.
 Descuida, toda tuya –dijo levantándose.
 Quería preguntarte si habías visto a Stanley o a Zulina –dijo ella.
 Ah, nuestros queridos amigos.
 Sí, ¡y en esta nave es difícil esquivarlos a ambos!
 Esa negatividad no te hace ningún bien, chica. Robert te la podría quitar en un abrir y cerrar de ojos.
 ¡Antes muerta!
 No lo digas muy alto.

Alana se asustó. Parecía desinhibida, pero estaba llena de temores. En realidad la muerte siempre le pareció atractiva: sería como una de aquellas siestas que tan asiduamente se tomaba, sólo que no tendría que llegar el momento de despertarse. No hacía tanta ostentación como Tiziana, pero ella también creía en… en un ser superior. Alana temía la vida, a los demás (se sentía muy identificada con esta frase: “El infierno son los demás”). Cada vez que cogía a hurtadillas uno de los libros de Tiz (le divertía abreviar todos los nombres), apuntaba en su agenda digital con el lápiz óptico las frases que más le gustaban. Estaba orgullosa de la colección que estaba creando.

 ¿Qué insinúas? –inquirió ella.
 Vamos a acabar todos muertos (Robert tenía una extraña sensación desde que se hallaban en la órbita de ese ignoto planeta).
 ¿Sabes algo que no sepa?
 ¿Me darás lo que te pida? –le guiñó un ojo.
 ¡Piérdete!

No, no le asustaba el hecho de desaparecer. Lo único que le aterrorizaba era el dolor, por eso estaba todo el día anestesiada en su mundo, desconectada de la realidad. ¿Y si les esperaba un final horrible? No podía soportar el solo concepto. ¡Qué curioso! Fue preguntarles por Stanley y Zulina y reaccionar él de esa manera. ¿Tendría que ver con ellos? Pero… ¿Qué habría querido decir exactamente? Sintió una súbita jaqueca.
Mientras estaba absorta en sus pensamientos, Robert se marchó. Por fin sola –o eso creía-, suspiró. Y activó el holograma terrestre. Sueña, se decía a sí misma: “Que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Quizá lo que estaban viviendo no era de verdad; era todo tan extraño y surrealista. Aunque a ella la misma realidad le parecía surrealista, ahora que lo pensaba. El agujero negro insondable los iba a tragar, puede que fuera eso a lo que se refería Rob. Pero se había ilusionado con la idea de que era una fuerza creadora, influida probablemente por las novedades científicas que decían que los agujeros negros, al contrario de lo que se había pensado siempre, no sólo absorbían la energía que había a su alrededor, sino que también eran la causa del nacimiento de nuevas estrellas, sobreviviendo sólo aquéllas, de entre todas las generadas, que eran lo suficientemente fuertes para escapar a su fuerza gravitatoria. Puede que alguna vez, el adamantino planeta hubiera sido uno de esos astros. ¿Pues no decían que el agujero negro que había en medio de la Vía Láctea era el motor de toda ella?

Cuando más feliz estaba, cuando más evadida, apareció Stanley. Se levantó como un resorte. Pensó: “¡Maldita sea! No hay forma de escapar” Se ignoraron mutuamente. Stanley estaba muy extraño. Eso se comentaba desde que el fallido affaire acabó entre ambos; pero aquello pasó en la Tierra y sabe Dios cuánto tiempo hacía. Richmond los conocía a ambos, y, pese a sus obligaciones conyugales y paternales, fue un auténtico bastión para ella. Él representaba lo que ella siempre había admirado en un hombre: estabilidad, confianza, seguridad y fuerza. La admiración era recíproca: su generosidad, nobleza, claridad e inteligencia no le pasaban desapercibidas.
Ellos habían estado hibernados durante el viaje, o al menos eso creía Alana, y cuando despertaron se vieron en esa situación. Perdidos en medio del espacio vacío. Sin embargo, los astrónomos negaban que la materia oscura fuera un arcano. Pensaban que era un gas tenue e incapaz de producir luz, que alcanzaba hasta el más recóndito de los parajes del inexplorado espacio.

Se fue a buscar a Val, con el que permaneció departiendo durante horas. Luego se abandonó voluptuosamente al sueño y otro día empezó, otro aparentemente idéntico a los anteriores.

 ¿Qué tal, Tiz? Tienes mala cara.
 No he dormido bien, Alana.
 ¿Y eso?
 Últimamente me ha dado por pensar qué hacemos en este lugar. ¿Te imaginas que la entropía sea la causa?
 Más bien el caos, ¿no? No sé, Tiz. No seas apocalíptica; ni menciones esa palabra, por favor. Sí, es cierto que nada es estático, y todo está en constante movimiento. ¿Sabes? No sólo me apasiona la Astrología, también la Astronomía. La distancia entre la Luna y la Tierra fue enorme en el cielo hace eones. Todo cambia con el tiempo, aunque nosotros, limitados en nuestra corta existencia en parangón con el infinito espacio, tendamos a creer que no está sucediendo nada. Según tengo entendido, la constante expansión del Universo (acelerada cada vez más) era la que hacía que los planetas se fueran alejando: como pintar unos puntos negros en un globo de aire, es decir, a medida que éste se iba inflando, aquéllos se alejaban entre sí. Pero ¿y ese planeta pegado al agujero negro y de color diamante?
 Estoy cansada, Alana.
 Yo ayer tuve una sesión holográfica en la piscina recreando la Tierra. Casi me la estropean.
Me gustan tus libros, en ellos aprendo. Mi preferido es “La Biblia”
 Y el mío.

Diana apareció de improviso buscando el bote de leche en polvo y quejándose de lo limitado de las provisiones a la vez que se sentaba con ellas para desayunar. En su habitual palidez facial se reflejaba el hastío propio de las personas que han vivido demasiado.

Tiziana presentaba una tez muy demacrada. En realidad hacía tiempo que se encontraba frágil y exhausta. Y mientras Alana le hablaba, se desvaneció… para siempre.

Alana se bloqueó por unos instantes. El pulso se le aceleró frenéticamente. Su cara estaba casi glauca antes de expirar, y oyó a Tiziana musitar un “por fin”

Sintió envidia. Unos celos terribles. En cierto modo, la odió. Tiz ya no despertaría jamás. Brotaron espontáneas y furtivas lágrimas de sus ígneos ojos. “Nadie llora por nadie”, le aseguró en una ocasión su progenitora. Todos lloramos por nosotros mismos.

La muerte de Tiz le había parecido bella, serena, incluso codiciable. Su amiga había muerto, mientras ella se veía obligada a morir día tras día lentamente, entre las paredes de esa nave, sobreviviendo. Reaccionó. Suspiró. Se enjugó el llanto y llamó a voz alzada a sus compañeros.

El agujero negro empezó a atraer a la aeronave con una fuerza centrípeta prácticamente irresistible. Esto sucedió después de que el cuerpo de Tiziana fuera introducido en una cápsula que fue lanzada al espacio sideral. Alana no paraba de llorar lastimosamente. Fue entonces cuando la nave empezó a descontrolarse y Zulina se puso inicialmente al mando de la misma. Parecía que iban a ser absorbidos, y los más oscuros presagios de muerte invadían sus circuitos neuronales. Richmond, con su superior experiencia y maestría, desplazó a Zulina a los mandos adicionales, tomando los principales. “¡Enderézala, enderézala!” –exclamaba Zulina. A Diana le dio un súbito ataque de ansiedad (ingería cotidianamente pastillas de muchos colores, ya que sufría de depresión desde que en la Tierra se supo que su padre, afamado astro-físico, se dedicaba en su tiempo libre a acosar mujeres).

Los demás trataron de ayudar en lo que pudieron. Alana dijo a Valtimer: “Es el final”. Él asintió en silencio.

Quemando todo el combustible consiguieron salir del campo gravitatorio del agujero negro en dirección al… al misterioso planeta.

“¡Aterrizaje de emergencia!” –exclamó Richmond. Zulina lo corroboró moviendo la cabeza de arriba abajo por dos veces.

Finalmente, a pesar del pánico que les producía, aterrizaron en el planeta y salieron con sus cascos de oxígeno. Parecía verde visto desde el exterior, pero en realidad era azul… azul verdoso. Muy similar a la Tierra. Se levantaron los cascos.

Divisaron unas rocosas montañas cubiertas en su parte inferior por esponjosas nubes níveas. Parecían misteriosas islas flotando sobre éstas. Y como si vinieran volando desde las mismas, aparecieron ellos:

Los habitantes.

Los pobladores se asemejaban mucho a los humanos. Un planeta con CO2, agua y la temperatura adecuada para albergar vida inteligente. El sueño hecho realidad. El proyecto “SETI” en búsqueda de inteligencia alienígena ahí se hallaba frente a ellos: materializado, hecho tangible. Antaño una conferencia de científicos terrestres declaró que las “supertierras ” podrían ser más comunes de lo que se pensaba. No tenía sentido el etnocentrismo; el hallazgo de perclorato en Marte, producto de frecuente uso en la fabricación de explosivos, quitó lustre al descubrimiento de agua en el Planeta Rojo, y consecuentemente redujo la esperanza de dar con vestigios de vida evolucionada en un cuerpo celeste cercano al nuestro.

Richmond era el único triste. Recónditamente siempre esperó volver a ver a su familia, que ahora sabía ya irrevocablemente perdida. Alana y él se miraron. El tiempo se detuvo para los dos. Se tomaron de la mano.

Diana y Robert se miraron con complicidad, y a su vez, contemplaron el paseo lento pero firme que emprendieron Alana y Richmond, en calidad de embajadores de la flota, hacia aquellos extraterrestres. Pero…

¡Dios!

¡Había algo familiar en ellos!

Eran ellos mismos, pero con distinta indumentaria y diferentes peinados. Daba la sensación de que habían llegado al borde mismo del Universo y habían visto lo que se encontraba al otro lado. Sí, se trataba de un Universo paralelo, cuyo final limitaba con el del nuestro. Cuando iban a saludar a sus dobles, algo sorprendente acaeció: un potente haz irisado de luz magenta los envolvió, deshaciendo sus átomos. Por unos segundos, sintieron como si no existieran. Tras retomar la conciencia de sí mismos, se vieron en la aeronave de nuevo, la cual orbitaba ahora un planeta azul. Alana exclamó: “¡Es la Tierra!” Sin saber cómo, una fuerza desconocida les había hecho regresar a casa. Como si dicha energía hubiera actuado movida por el miedo a una quiebra de la propia realidad.

¡Es cierta la teoría de la física cuántica que (mediante complicados teoremas matemáticos) demostraba la existencia, no sólo de un universo infinito, sino de múltiples universos o realidades superpuestas: un multiverso! –pensó Alana, a la vez que lamentó “perder” a Richmond, pero como ambos se dijeron en un momento de emocionada confidencia, en otra vida seguramente estarían juntos…


FIN
No tiene los permisos requeridos para ver los archivos adjuntos a este mensaje.
:101: Lorenzo Blanco y los crímenes inoportunos - Eduardo Arias

Ama y haz lo que quieras
Recuento 2019

Avatar de Usuario
ciro
Vivo aquí
Mensajes: 26911
Registrado: 25 Feb 2006 11:31

Re: CPIV- AL LÍMITE DE ...

Mensaje por ciro » 14 Abr 2009 15:35

Correcto relato de cifi. No me gusta el final, pero es un gusto personal nada mas.
Suele ser más rentable escuchar que hablar. No hagáis como yo. Cosecha propia

Atali
Me estoy empezando a viciar
Mensajes: 455
Registrado: 08 Jun 2007 22:31

Re: CPIV- AL LÍMITE DE ...

Mensaje por Atali » 14 Abr 2009 16:30

El usuario se ha dado de baja porque cree que los moderadores de este foro carecen de respeto.
Última edición por Atali el 18 Abr 2010 11:40, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Nieves
Foroadicto
Mensajes: 4941
Registrado: 26 Nov 2008 18:38

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Nieves » 15 Abr 2009 22:16

Pues a mí no me ha gustado mucho :? . Encuentro demasiados personajes, y descripciones demasiados exhaustivas que no aportan mucho a la historia.
Imagen

Avatar de Usuario
Minea
No tengo vida social
Mensajes: 1059
Registrado: 08 Dic 2007 22:07
Ubicación: Palma de Mallorca
Contactar:

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Minea » 16 Abr 2009 15:54

Interesante tema y bonito final. Lo que menos me ha gustado ha sido que se presenten tantos personajes cuando luego no aparecen mucho, si se hubiera centrado en los protagonistas principales hubiera ganado.

takeo
GANADOR del III Concurso de relatos
Mensajes: 5072
Registrado: 05 Mar 2006 12:19
Ubicación: Al noreste de Madrid

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por takeo » 16 Abr 2009 18:09

Dos hojas leídas de seis. El principio parece la ficha que se hace el escritor para luego desarrollar el relato. Cuando empieza la acción, no sé hacia donde van los diálogos, no tienen ni chicha ni limoná.
Ya he comentado que este tipo de relatos no me atraen pero si a ese hecho incontestable se une el principio del relato, soy incapaz de seguir con él.
Lo siento pero creo que los personajes se deben definir en la trama no que me lo explique el autor.

Avatar de Usuario
Emperatriz_Infantil
Foroadicto
Mensajes: 2870
Registrado: 25 Abr 2007 11:10
Ubicación: Reino sin fronteras de Fantasia
Contactar:

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Emperatriz_Infantil » 16 Abr 2009 19:37

El tema me parece muy interesante, pero la forma de contarlo no me ha gustado mucho. Son demasiados personajes, y solo hablan 3 o 4 de ellos.
El final tampoco he llegado a entenderlo, pero está muy bien escrito, seguro que en una historia más larga, gana muchisimo más.

Kisses
:101: Leyendo: Amanecer Rojo, Pierce Brown
:101: Leyendo 2: Rusia, Edward Rutherfurd

Recuento 2019 Libros

Reto PopSugar 2019

Avatar de Usuario
Ororo
Diosa de ébano
Mensajes: 9137
Registrado: 14 Oct 2008 18:30
Ubicación: En África

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Ororo » 17 Abr 2009 10:15

Me atrae la idea de los universos paralelos y me ha gustado saber que los tripulantes de la nave habían "despertado" en ella sin saber qué había pasado.
Sin embargo, no está muy bien desarrollada la historia. Como dice Takeo, la relación de personajes como si fuera una lista no es muy atractiva. Las conversaciones que mantienen son más bien superficiales y, si están preocupados por el agujero negro y su trayectoria, no se capta en sus diálogos.
Un pelín más de emoción! :D
No soy lo que escribo; soy lo que tú sientes al leerme.

Katia
Vivo aquí
Mensajes: 6474
Registrado: 14 Dic 2007 21:20

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Katia » 17 Abr 2009 10:19

Me parece incorrecto opinar de un relato que no se ha leído íntegramente, por lo que siendo coherente conmigo misma, hay uno de los 40 en el que me ha sido imposible pasar de la primera página, ergo me abstendré de comentarlo :D

Este relato peca de estatismo, si bien se ve que hay detrás una labor de documentación sobre los conceptos astronómicos que se van desgranando y a su vez, desde el punto de vista del lenguaje, la ortografía está bien. Le falta, por tanto, más acción. Los personajes, como dice Atali, podrían haber dado más de sí.
La amabilidad sólo puede esperarse de los fuertes, son los débiles los que son crueles (Leo Rosten)

Lee mi novela El colisionador de hadrones

Blog: Oceanica

Avatar de Usuario
Emma
La Gruñ
Mensajes: 9139
Registrado: 17 Abr 2007 20:31
Ubicación: En mi Gruñidera

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Emma » 17 Abr 2009 20:18

No entiendo tanta descripción de personajes cuando al final la jerga científica parece lo más importante del relato…me ha dejado fría :roll: Formalmente correcto.

Avatar de Usuario
Gabi
Vivo aquí
Mensajes: 15887
Registrado: 16 Feb 2008 21:27
Ubicación: Argentina

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Gabi » 19 Abr 2009 15:29

Coincido en cuanto a lo del "listado" inicial que se hace de los personajes, también se mi hizo un poco largo.
Me parece una historia interesante y que está muy bien escrita.
"Sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón".

Avatar de Usuario
lucia
Cruela de vil
Mensajes: 67106
Registrado: 26 Dic 2003 18:50

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por lucia » 19 Abr 2009 17:14

Debo reconocer que no me ha quedado claro el planteamiento de la historia ni el porqué de tanta descripción inicial cuando de los 8 personajes solo aparecen realmente cuatro o cinco.

Y lo de los universos paralelos tampoco resulta bien aprovechado, parece una forma rápida de salir del atolladero.

Los diálogos, bien (¡pero con guiones!).

Avatar de Usuario
Aprendiz de Meiga
No puedo vivir sin este foro
Mensajes: 575
Registrado: 20 Jul 2008 20:37

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Aprendiz de Meiga » 19 Abr 2009 17:28

Me encanta la idea del final, del universo pararelo. Me gustaría más si la historia estuviese centrada en eso, porque se hace corto cuando empieza lo interesante.

Coincido con el resto en que son demasiados personajes.
"Que no haya sueños que se queden pendientes"

Avatar de Usuario
Matu
Me estoy empezando a viciar
Mensajes: 389
Registrado: 29 Jul 2008 05:24
Ubicación: Argentina

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Matu » 23 Abr 2009 00:50

La idea es buena, pero la lista de personajes al principio me pareció pesada. Además, me hice lio con tantos personajes presentados tan de golpe. El texto no me dijo demasiado en sí, pero, además del argumento, hay una frase que quiero resaltar:
“Nadie llora por nadie”, le aseguró en una ocasión su progenitora. Todos lloramos por nosotros mismos.Esta parte me hizo acordar a un fragmento de Rayuela, a un pensamiento de Oliveira cuando quiere consolar a la Maga :wink:

Avatar de Usuario
Merridew
Vivo aquí
Mensajes: 6980
Registrado: 05 Sep 2006 20:44

Re: CPIV- Al límite de ...

Mensaje por Merridew » 27 Abr 2009 09:57

No sé si me gusta o no, me parece el relato más "raro" (tampoco sé si en el buen o el mal sentido de la palabra). Un estilo original, sin duda, y una forma de contar las cosas totalmente alejada de mi forma de hacerlo, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que sea algo malo. La lista de los personajes, aunque me pareció un pegote extraño, también lo tomé como ejemplo de un estilo diferente (y además, no sé por qué, me recordaba mucho a una peli de serie B: me imaginaba a todos en blanco y negro, y un narrador hablando de ellos mientras sonaba una música típica de los años 40 ó 50).

Tendré que dejar que madure en mi mente para opinar mejor.
Lo que eres me distrae de lo que dices

Responder