CRI: Cuestión de cuernos - Vientoo (3º Jurado)

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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CRI: Cuestión de cuernos - Vientoo (3º Jurado)

Mensaje por lucia » 09 Oct 2011 16:52

Cuestión de cuernos

Mariquilla
Hola, soy Mariquilla os voy a contar como es mi mama: Mi mamá tiene la sonrisa chiquita aunque sus labios son grandotes porque siempre sonríe. Su pelo es marroncito y con olas. A veces le gusta llevar moño. Tiene las manos pequeñitas, no como papá que tiene manos grandes que arañan. Y la gusta mucho llorar cuando ve pelis románticas, que eso no significa que esté triste.
Creo que mama está preocupada por algo porque últimamente no se ríe mucho.

Antoñito
Hola soy el hermano de mariquilla, os hablaré de mi mama: es la mejor mama del mundo, aunque sea bajita y gordita. Lo sé porque nunca me llegan las manos para abrazarla. Pero bueno eso no me importa, cuando sea mayor llegaré. Me gusta su olor, siempre huele al detergente ese italiano, al de mar… mar… ¡Marsella! Mi mama huele a jabón de Marsella, Además siempre se está moviendo: cuando limpia, cuando cocina, cuando va a la compra… ¡Ah! otra cosa.
Mi mama hace las mejores lentejas del mundo y unos bocatas de tortilla…

Milagros
Soy Milagros, y ahora no estoy en una buena racha. La cosa está fatal. Antonio, mi marido trabaja en los albañiles y apenas gana dinero. Le pagan tarde y mal. Y eso que él lo mismo vale pa un roto que pa un descosío: Si hay que quedarse a horas extras, pues se queda; lo mismo te pone un azulejo que una baldosa; que hay que ir al quinto pino a una ñapa, pues va. Y el pobrecito mío me viene a casa con las manos destrozás. Y eso ¡eso no está pagao ni con to el oro del mundo! Ël dice que la culpa es de la crisis, la maldita crisis. Siempre la dichosa bicha negra que nadie quiere echarse a la cara y que amarga como el culo de un pepino
Pero ahí están, esos gastos del diario empeñados en asomar la cabeza como una tortuga fea: la hipoteca, el comedor de los niños, las clases particulares, la ropa, el calzado, los libros …
He de hacer algo: conseguir escaleras para limpiar; una casa pa hacer faenas, ¡da igual que esté en el quinto pino! Y si hace falta me ofrezco para cocinar. Ahora más que nunca He decidió que se lo diré a to el mundo ¡Nos hace falta el dinero ya!
Aquel día la Milagros le contó que buscaba trabajo al rechoncho y charlatán del tendero; al morito que le hacía pedacitos el cordero; a las niñas cajeras del MERCADONA e incluso a los agueletes que jugaban a la petanca todos los días. En una palabra la Milagros le dijo “a to quisqui” que buscaba trabajo. Pero todo fue en vano. Un día su vecina “la Chelo” mientras la comentaba lo mala que se estaba poniendo la vida, sin que ni porque le lanzó un dardo envenao:
- “chica métete a puta total…”
Milagros la miró entreverá, de esa forma que miran los toros de MIURA cuando atisban algo rojillo. Y ella “a la chita callando” como la gitana que encuentra un billete engurruñado en el suelo y mira en rededor no vaya a ser que un listo le robe su fortuna, se metió en su fardiquero aquella idea. Pero en su cabeza la mera insinuación de la más que cotilla de la Chelo así de sopetón y sin preámbulos le conmovió los cimientos de la decencia. Mostrándose mentón en alto y brazos en jarra escupió por su boca chiquitita y redonda:
- “Mi chichi está pa mi Antonio na má, ¡y punto!”
Bueno hija era sólo un comentario que yo no insinuaba na de na– esgrimió la otra para defenderse. Pero cuando Milagros se quedo a solas como buitres alrededor de su presa, comenzaron las dudas y la preguntas a sobrevolar su sesera:
¿Es que yo voy a valer pa eso? ¿Y si se entera mi Antonio? – ¡me cuelga seguro!
Así durante un rato intentó alejar la idea de su mente. Pero la realidad es terca y testaruda, se empeña cual ola en volver a tocar de nuevo la orilla y más aún en tener siempre, siempre la puñetera razón. Así comenzó a ver en sueños los números rojos de la cuenta corriente como unos payasos de atracción de feria que le sacaban la lengua; a sus niños caminado hacia al colegio casi descalzos y con las mismas deportivas viejas y rotas; a platos sobre la mesa vacíos con una mísera sopa de aguacherri por único sustento.
Así pasaron unas cuantas semanas. Y Milagros, muy digna, aguantó. Le dio un apretón a las cuentas, doble vuelta de tuerca para buscar pa qui y pa lli donde ahorrar: Se acabó el sacar billetes de bus o metro, se levantarían temprano y llevaría a los niños a pie al cole. De nada sirvieron las quejas y protestas de sus pequeñajos
- Hijos míos ¡hay que madrugar que la necesidad obliga!
Ofú mama, ¡que yo tengo una hartá de sueño! Protestaban como almas en pena la Mariquilla y el Antoñito!
¡Pa riba! luego por la noche os acostais una mijina antes ¡y yas ta! – exigió la Milagros.
Se acabó el comedor del colegio, además la ración de jamón en los bocatas se cambió por una única rodaja de sencilla y económica mortadela de aceitunas; se terminaron los TETRA BRICKS chiquininos de sabores exóticos, botellita de agua del canal y zumbando. Pero la cuenta bancaria pese a los ajustes seguía cuesta abajo. Y a Milagros la sola idea de no poder con la casa le revolvía el estomago. Llegó un día que no, que ya no le quedaban recursos. Sólo por las noches encontraba consuelo aferrándose al cuello de su Antonio como un naufrago a un tarugo flotante. Un Antonio que en cuanto llegaba del currelo se dormía de sopetón hasta el día siguiente. Mas en su sesera jamás estuvo preocuparlo por lo que ella consideraba eran sus responsabilidades…
Un día mirando el periódico en la sección de contactos encontró un texto que le sorprendió: “Chica morena, jóven, guapa, limpia se ofrece para masajes”
Ella no era precisamente joven, tampoco más o menos guapa, pero eso sí, a limpia no le ganaba nadie. Leyó otro anuncio
“Rumana, practica el francés, griego y se aviene a tríos”
PUf!!, ¡pos si que hay que ser casi una acróbata para dedicarse al oficio más viejo del mundo!. Dedujo una cosa: Ponerse en circulación era tan sencillo como insertar un anuncio en un periódico y cual pescador, esperar y esperar. Siguió leyendo:
“Ama de casa necesita ingresos, me ingreso tu miembro por un módico precio, mejor en tu casa, sólo 50 euros” Tendría mucha, pero que mucha competencia
Uf – exclamó mientras pensaba que cobrar 50 euros no estaba nada mal, no…
Temblorosa pero ya más que decidida dejó su mensaje:
“Hola, soy una mujer madura y Cariñosa. Cocino bien y… me gusta mucho hablar y…”

Paquito
De ojos saltones y un tanto bizco, pelo acaracolado y cara con más lunares que un traje de gitana. La verdad es que el niño más que bonito siempre fue difícil de ver. Su madre como tantas madres ciegas de amor se hartó de decir durante toda su vida que su Paquito era diferente. El nunca entendió muy bien que significaba “ser diferente” pero le encantaba oír como su madre se lo decía ensortijando sus gruesos dedos en el pelo rizado mientras lo acariciaba.
Pero el tiempo es tozudo y se empeñó en explicarle clara y nítidamente aquel concepto: De tan diferente que era nunca tuvo novia ni nada parecido, no hubo mujer que se le arrimase, por mucho que el intentase…
Aquellos ojos empeñados en no fijar objetivo, la sonrisa a destiempo o quizás la manía de pasarse horas y horas; tardes y tardes escribiendo sus ficciones, lo habían convertido en un total y absoluto solitario. Así pasaron años y Paquito siguió más sólo que la una. Sus únicas novias. las que le duraron fueron virtuales: amantes con las que compartió mil y una aventuras y a las que amó como en mil vidas. No en vano tuvo algunas adictas a sus relatos. Pero a ninguna de ellas llegó nunca a ver, ni a tocar. Así Las mañanas, tardes y noches las pasó consolando sus deseos sexuales entre caricias con una mano, con otra e incluso por variar lo intentó con los pies. Pero le fue imposible. Alguna vez trato de hacer una cita a ciegas, mas en cuanto veían sus ojos indisciplinados, incapaces de fijar objetivo ellas huían despavoridas. Así entendió con toda dureza y rotundidad cual era realmente su “diferencia”
Ahora ya estaba cansado, la red había cambiado, la gente apenas chateaba, usaban la CAM y claro así en ese ámbito él estaba en desventaja.

La decisión
Harto de tanta “manola” decidió que por una vez en su vida tendría un contacto, cercano, tangible, verdadero. En una palabra real. Lo haría carne con carne con una mujer. Problemas económicos no tenía. Su madre hija única de un reputado banquero le dejó lo que no se gastaría en cien vidas: dinero a espuertas.
Aquella mañana abrió el periódico dispuesto a satisfacer sus sueños lujuriosos. Así leyó y releyó comentarios de chicas de contactos. Podía imaginar a una de aquellas maravillosas hembras entre sus brazos proporcionándole placeres indescriptibles. Se desquició con la ensoñación, le empezaron a sudar y a temblar las manos. Siguió leyendo. Unas líneas, por su singularidad y sencillez respecto al resto llamaron su atención:
Hola, soy una mujer madura y Cariñosa. Me gusta mucho hablar y…
Decidió que la llamaría.

Vestida para la ocasión
Contempló el espejo. Los pequeños ojos castaños entre sonrosados pómulos, la media melena morena como siempre: limpia y ordenada. En su simplicidad se sentía nerviosa. Se sabía normal, más bien del montón, no en vano fue ella la que conquistó al Antonio cuando allí en el barrio le coqueteó con su aleteo de pestañas y el reordenamiento de sus tetas, que esas, esas sí que las tenía espléndidas. Recordó nítidamente la primera vez cuando él la miró descaradamente con aquella pinta a mitad de camino entre el torero chulo y el picoleto machote. A ella aquello le revolucionó las entretelas, nunca un hombre la había mirado así. Y no es que el Antonio fuese un adonis griego, pero entre la densa mata de pelo rizado de su pecho y aquel bigote de guardia civil ella había descubierto el amor.
Fue todo rápido. La primera vez en aquel SINCA MIL, los apremios, las estrecheces, esos nervios desconocidos… Le encantó que él la deseara, que tomase su cuerpo con aquella ansia desmedida y que al final gritase de forma ininteligible su nombre entre repetidos estertores. Aunque ella no sintiese nada más que la humedad en los dedos de aquel sexo flácido y totalmente derramado del que desde entonces sería su Antonio.
Volvió a leer el mensaje de su primera cita en el móvil y rompió a llorar. Mirándose al espejo una lágrima turbia y tristona asomó por la mejilla. Mariquilla entró en ese momento en la habitación, la observó con aquellos ojos como platos y al descubrirla así disparó la pregunta
¿Qué te pasa mama?
Na hija, que he cortao unas cebollas y…ya …ya sabes tú… - la niña con su peculiar voz de cantinela replicó:
Mama, hay que meter la cebolla antes en el congelador para no llorar -Qué bien habla la jodía, no como su madre – pensó la Milagros. Luego respondió:
- Sí hija, tienes razón. Te lo he explicado mil veces y yo voy y…y no me aplico el cuento. Anda Vete a jugar con Antoñito que seguro que te extraña.
La Milagros se secó las lágrimas con el dorso de la mano. Sacaría fuerzas de flaqueza Si había ganado en “supervivientes” la Rosa Benito esa, ¿ella no iba a poder llevar su casa? Se Arregló el moño colocándose un vestido con botones a la espalda blanco de una pieza muy mono. Salió a la calle como una exhalación, sin mirar atrás. Volvió a mirar el mensaje: “está bien. Sean 50, nos vemos en sol. Llevaré una flor blanca, cerca hay una pensión que…Junto al oso y el madroño eso ahí nos vemos… con una rosa blanca”

Nervios
Paquito se puso una chaqueta y pantalón negro, zapatos blancos, un cordel de cinta de raso azulito atado al cuello y un perfume de los guenos. Se lanzó a la calle seguro de si mismo, como un torero que se echa a la plaza dispuesto a salir por la puerta grande. En poco tiempo se encontró descendiendo por la calle PRECIADOS. Se le ocurrió pensar sobre una cosa: ¿como sería ella? ¿Y si era una mujer horrible?
- Uff - pensó aturdido. Pero ¿Y si fuese más de lo que esperaba? ¿Qué sería de sus arrestos, su gallardía? En la cabeza mil ideas combatiendo una contra otra; en la mano la rosa blanca sufriendo el sol de las 5 de la tarde de un verano inclemente. Navegando entre las ideas soñadoras: poemas, versos, palabras hermosas. Por otro lado él yo cabal:
- ¡chico que vas a quedar con una puta! Entonces sacaba pecho, se atrevía a chulear.
Al llegar al oso y el madroño miró a un lado y a otro. Nadie. En su reloj aún faltaban 15 minutos.
¡Maldita manía de llegar siempre pronto a las citas! ¿Y si cuando le viese salía huyendo? Maldiciéndose, se arrepintió de estar allí. Volvió a mirar el reloj. Sólo había pasado un minuto y los nervios que le reconcomían dejándole hecho una birria.


Una rosa perfumada.
Descendía lentamente PRECIADOS. La decisión habitual en su caminar se había mutado por un pavor y una vergüenza paralizantes. ¿Y si el tío era un bestia? ¿Y si la pedía cosas raras? Se detuvo en seco a unas decenas de metros del final de la calle.
¡Maldita sea! – exclamó asustada mientras temblaba. Miró a los escaparates y todo lo que observaba le parecía absurdo. Volvió a dirigir el paso hacía el punto de reunión. Ahora estaba apenas a unos metros. De nuevo se detuvo echa un flan. Se le ocurrió detener la mirada en los maniquís del CORTE INGLES eran niños y niñas que la sonreían burlones ¿De qué demonios se reían? ¿De su cobardía?

El reloj
Volvió a mirar el reloj. Estaba Agitado, nervioso sólo habían pasado dos minutos. ¡Que agobio! – pensó que para colmo de males no se había traído un libro. Amenizaba las esperas leyendo ¡Ahora como demonios se entretendría! Su ojos se posaron en un escaparate del CORTE INGLES. Allí encontró Maniquís de figuras imperturbables eran niños que sonrían ¿Pero de que? Una pregunta le asaltó ¿y cómo reconocería a su cita a ciegas? Habían quedado en sitio y hora pero él no tenía ni idea de cómo era ella. Miró la rosa. Avergonzado la escondió en su bolsillo. En un instante decenas de maldiciones que comenzaban a ser audibles se le escaparon de la boca.
- ¡Maldita sea este calor! – exclamó
Una mujer que observaba también el escaparate le contestó.
- Sí, es cierto. No hay quien lo soporte, hace demasiado calor. Paquito también contestó intentado retener su ira
- Es agosto y es normal que en esta fecha ocurra. ¡Quien pudiera volar a un lugar fresco y alejado del sol, vivir huyendo del calor como en invierno huyen del frío las aves
- ¡Uy! – exclamó la mujer – que bueno suena eso. Me recuerda a unas golondrinas y a un poeta
- No es exactamente lo mismo que decía él: “volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar”
- Esa, esa es! . Nunca llegué a aprendérmela pero de niña pero me gustaba a mi el poema ese…
- Es de Bécquer, todo un romántico. Milagros le miró. Pero no atisbó sus ojos tras aquellas oscuras gafas de sol. Por unos segundos había olvidado lo de su cita. Observó su reloj. Ya era la hora y ahí al lado estaba el oso y el madroño, el lugar donde estaba citada. El personaje que tenía que aparecer que no, que no asomaba la gaita. Aquello la hizo de alguna forma alejar el pavor a la cita con el desconocido. Tal vez no venga – pensó para respirar más tranquila. Mientras que no aparezca el de la rosa blanca…
- ¿Es VD de la zona? Le preguntó Paquito.
- No, para nada, yo soy de Vallecas pero vine por aquí por…
- Por compras claro. Todo el mundo viene a PRECIADOS por compras
- Bueno, la crisis obliga y pocas compras por no decir ninguna se puede hacer cuando no hay perras…
- Es cierto. Y muy duro el tener que subsistir sin ingresos. A veces en estos casos sólo con imaginación se puede salir
- ¿Con imaginación? No mi niño si no tienes dinero difícil ¡pero que muy difícil! – contestó Milagros desquiciada volviendo a mirar su reloj. ¡Ya habían pasado 10 minutos!
- Esperas alguien – interrogó Paquito
. ¡No! Digo… sí
- ¿Es una cita?
- Bueno sí, pero…
- Tal vez peco de indiscreto
- ¿Qué eres un cotilla? – preguntó María risueña dejando una risa nerviosa al darse cuenta de que llevaba ya unos minutos hablando con un completo desconocido. En ese instante una pregunta que la asaltó la llenó de orgullo: “¿Estaba ese muchacho intentando ligar con ella?” Se atusó el pelo, infló un poquito más sus ya de por si grandes tetas y sonrió. Miró más detenidamente para descubrir en el bolsillo del pantalón de él, arrugada y semioculta una rosa blanca. En ese momento los mofletes se le sonrojaron, le temblaron las carnes y las piernas…. ¡El… era él el de la cita! Paquito al verla con pupilas dilatadas mirando la rosa blanca se cercioró también del entuerto.
- ¿Eres Milagros?
- Bueno… yo… veras, no quería…
- Perdona si me equivoqué
- No. Digo sí, sí soy Milagros.
En ese instante el nerviosismo pasó al lado de Paquito que se sonrojó como un tomate, le tembló la voz e incluso fue incapaz de articular palabra. Milagros al ver el estado de Paquito sus miedos se evaporaron. Delante de aquel muchacho era más experimentada, más veterana. Recordó el tiempo en que trabajó en una residencia de ancianos, cuando hablaba con aquellas persoas temblorosas, atenazados por el miedo de la soledad. En aquellos momentos sólo había una cosa que pudiera hacer para ayudarlos. Cogió la mano blanca de Paquito y la acarició con sus dedos, lenta, muy lentamente. Le sonrió suavemente mientras le susurraba:
- Tienes la piel suave
Aquel gesto tan cercano y humano, derrotó a Paquito
- Gra… graci…as. Luego medió entre ambos un silencio largo, infinito. A penas si fueron unos minutos pero pareció más, mucho más. Una mirando las pupilas de cristal de él. Otro sin atreverse a quitar las gafas para que no se le detectara el estrabismo.
-Pu… puedo invitarte a un helado – le preguntó él.
-Claro, gracias – sonrió ella
Accedieron a una heladería cercana y pidieron un par de helados de limón. Paquito, torpemente comenzó a hablar:
Yo… nu…nunca he esta…do con una mujer que…
Para mí también es la primera vez – explicó ella
Paquito sonrió y a ella le pareció todo incluso divertido.
Es mi primera vez. Pero necesito el dinero – adujo Milagros.
- En.. entiendo, claro… to..toma dijo extendiendo un billete de 50 euros como habían acordado. Milagros miró el trozo de papel sobre la mesa y estuvo tentada de cogerlo sin ningún miramiento y metérselo en el bolso, como la habían aconsejado. Pero sabía que significaba tomar aquel dinero, y a lo que obligaba. Así que finalmente…
Extendió su mano y lo tomó lentamente, lo dobló y se lo metió en el bolso. Paquito al ver el gesto tragó saliva.
- ¿Dónde quieres que vayamos? - Preguntó ella
- Cer…cer…ca de a… qui hay un hostal – tartamudeo él.
- Va..le – respondió ella agachando la mirada.
Paquito extendió el brazo para indicarle al camarero que le cobrase los helados. Al poco tiempo ascendían por unas estrechas y antiguas escaleras hasta un cuarto piso sin ascensor. Paquito introdujo la llave. La puerta rechinó como un bostezo antes de abrirse. No había mucha luz, las persianas estaban casi bajadas y olía un mucho a cerrado.
- ¿Te gusta el sitio? – le preguntó él. Ella no contestó pero pensó: ¿Qué más da el sitio? Es un trabajo y… he de hacerlo.
- Bien, está bien - respondió
- Si… si no… te gusta, po… po…demos cambiar. Milagros se quedó un poco fría. No estaba acostumbrada a aquello, aun así contestó:
- Está bien, no pasa nada – respondió, luego se dirigió al dormitorio y de espaldas a Paquito empezó a desabrocharse el vestido por detrás. Entonces sin entender qué ni porque comenzó a hipear, a derramar densas gotas de lágrimas acompañadas de un silencioso llanto, un llanto demasiado comprensible para él. Paquito se acercó hasta su espalda desnuda y la detuvo.
- No… no hace falta que… que lo hagas…si… no puedes… - mientras le hablaba dulcemente, sus dedos delicadamente, peinaban, mimaban, atusaban el pelo de Milagros. Aquello la desconcertó, la destrozó, la trajo aún más dudas. Semidesnuda, sin verle en la penumbra y sin embargo…aquellas manos que la cuidaban... ¿Por qué aquel simple gesto la resultó tan…? ¿Cuándo fue la última vez que una ternura? ¿Por qué no se sentía mal? La voz de Paquito se hizo más fluida.
Milagros te entiendo perfectamente. Es tu primera vez y… y necesitas el dinero y…
No… no dejes de hacerlo – le exigió Milagros
El… ¿el que? – interrogó sorprendido
NO de… no dejes de… acariciarme…
Era la primera vez, la primera vez en la vida de Paquito que una mujer no huía ante su presencia, que estando junto a él no…no … Milagros se volvió en la penumbra. Sus senos desnudos eran lomas blancas en la oscuridad de una habitación donde dos desconocidos... Las aureolas grandes, generosas. En el rostro de ella ya no había miedo, ni nerviosismo, ni en las manos que se deslizaron lentamente hasta la camisa de Paquito y poco a poco, lenta, muy lentamente deshojaban el árbol blanco de su deseo…
Luego ella cerró los ojos.
Y el mientras la amaba, no dejó de recitarle poemas…

El largo y tortuoso camino de vuelta.
Milagros Volvió a casa meditabunda, reflexiva, rara. Pero no estaba triste. A lo lejos una figura, una silueta conocida, unos andares que le resultaron familiares. La pregunta se asomó impertinente: ¿Era él? Fue a alzar la mano, a saludarle. Pero entonces comenzó a pensar. ¿Qué hace él por aquí si me dijo que estaba en…?
En ese instante algo sacudió los cimientos de sus emociones. Hay imágenes dolorosas, visiones que se te meten en el alma como cuchillos oxidados. Una mujer se acercaba a él y le tomaba por la cintura. Ver a su Antonio con otra fue como si le arrancaran el corazón. En su dolor y sin saber por qué extraña idiotez decidió seguirle. Así le vio entrar nada más y nada menos que en un restaurante de postín.
¿Pero cómo? – se preguntó ¡si no tenemos un duro! – pensó indignada. Posó sus ojos en la carta de menús. El más económico no bajaba de 50 euros ¡50 asquerosos y necesarios euros! Todo se derrumbó en la vida de Milagros. Algo que era sólido y hermoso quedó marchito y deforme. No sólo el Antonio la ponía los cuernos sino que encima hacía pasar estrecheces a su familia gastándose el poco dinero que tenían en una amante. ¡Era pa matarlo!. Sintió que se quería morir, que le faltaba el aire y que sus grandes tetas no podían respirar a la velocidad de sus pulmones. En ese instante un mensaje le llegó al móvil
“era mi primera vez, y aunque fuese como fue para mi resultó hermoso” (Paquito)
De seco se le cortó la pena, el dolor y hasta los cuernos perdieron talla…
Aquel día lo pasó fatal con la incertidumbre de no saber que hacer, pa dónde tirar o como vivir a partir de ahora, desolada, sucia, idiota, hundida… Sólo una cosa se le ocurrió: Quedar con Paquito. Necesitaba hablar e intuía que él era el único que podría escucharla.
En aquella cita a la luz de la tarde Paquito se quitó sus gruesas gafas de “culo de botella” e intentó por una vez en su vida centrar sus pupilas. Fue difícil, pero lo consiguió al menos unos instantes. Para Milagros resultó suficiente. Aquella tarde él mirándola a los ojos la escuchó, rozó su mano y le dijo suavemente al oído “estoy aquí para lo que necesites” En 10 años que llevaba casada con el Antonio jamás una palabra así tan hermosa, jamás un comentario dulce, ni caricia, ni apoyo, ni lindeza… Milagros descubrió cuán equivocada estaba en aquello del amor
Así se volvieron a ver una tarde más y otra, y otra. Y se amaron un atardecer más, y otro y otro. Y para Milagros no fue igual que con Antonio. Un día al llegar a casa lo primero que hizo fue tras abrazar fuertemente a sus hijos reunirlos para intentar hablarles entre lágrimas:
- ¿Mama te pasa algo! – preguntó la niña a la que intuición y entendederas para tan poca edad no le faltaban. Milagros cogió aire para respirar hondo y tras sonreír de la forma más hermosa que podía le dijo a sus hijos:
No hija no me pasa nada, solo que hoy por fin he encontrado el amor.
FIN
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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Emisario » 13 Oct 2011 01:48

Está bien narrado, he disfrutado la parte del encuentro frente a la vidriera. No está nada alejado del romanticismo, del que sostiene la protagonista primero por uno y luego por el otro.
Saludos

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Arwen_77 » 13 Oct 2011 12:37

Me ha gustado muchísimo, tanto que hasta le perdono ciertos laísmos a destiempo (no dentro de las faltas premeditadas) , faltas de diéresis y alguna otra faltilla.
Lo he leído con auténtico interés de principio a fin. Una historia con las dosis justas de humor, realidad, sentimientos. Auténticamente romántica en un entorno nada propicio para ello. Enhorabuena al autor.
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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Katia » 13 Oct 2011 16:43

Me parece bastante machista y absurdo. Una especie de "revival" de los Hermanos Quintero en aleación con el esperpento de Valle Inclán. Es muy superficial. No me causa risa. No he terminado de leerlo, con la primera mitad he tenido más que suficiente, a otro.
La amabilidad sólo puede esperarse de los fuertes, son los débiles los que son crueles (Leo Rosten)

Lee mi novela El colisionador de hadrones

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Isma » 13 Oct 2011 20:04

:shock:

...

:shock:

¡Qué chulo! Me ha debido de pillar con falta de cariño, porque me ha emocionado y todo. Me ha parecido una historia muy bien contada. El tono, la aproximación y la historia; originales, sinceros, atrayentes, actuales. Creo además que es muy, muy difícil escribir en un vocabulario deliberadamente incorrecto, que resulte gracioso y que no se pase de la raya. Aparte de las incorrecciones deliberadas, hay otras menores que se podrían haber corregido con un repaso. Pero esos fallos menores no me ha importado en absoluto.

Muy bien, de verdad que muy bien. Gracias, y felicidades

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Conphoos » 13 Oct 2011 23:35

No me ha gustado demasiado.

Si bien al principio la redacción no me parecía mala, según avanza la historia el texto está cada vez más descuidado. Hay mayúsculas donde no debe haber, falta o sobra alguna tilde, hay algún laísmo y alguna frase mal construida. Además, hasta en una ocasión Milagros se transforma momentáneamente en una tal María.

Después, la jerga que utilizan los personajes pretendiendo ser barriobajeros me chirría demasiado. Me guste o no, que esto se aprecie en los diálogos está relativamente justificado. Sin embargo, no le veo ningún sentido cuando se trata del narrador. Además, da la sensación de que a ratos al autor se le olvida, por lo que chirría aún más.

La parte de los hijos, si bien de manera aíslada no está mal, no le veo su función en el conjunto.

Como puntos positivos, decir que el hilo narrativo es bueno: a pesar de las erratas que he comentado, la historia se sigue con facilidad. Y la historia, en general, me parece relativamente original.

Me da la sensación que el escritor o escritora que hay detrás tiene capacidades para algo mejor, pues hay frases y momentos bastante buenos.
Última edición por Conphoos el 13 Oct 2011 23:40, editado 1 vez en total.

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Albabooks » 13 Oct 2011 23:38

No me ha gustado nada, entre el lenguaje y el argumento en sí... Como dicen más arriba, me ha chirriado en conjunto :?

Mil perdones al autor :(

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Ororo » 14 Oct 2011 13:34

A mí me ha parecido bastante gracioso, fresco, esperpéntico y espontáneo.
Parece que se haya escrito del tirón y la lectura es fluida y sencilla.
Sin embargo, el argumento me ha parecido poco original. Es como el típico comentario en tono jocoso en un grupo de amigos llevado a relato.
Y ya, de forma personalísima, prefiero que algo peque de excesivamente culto que de excesivamente callejero pero, como digo, es algo nacido de mi retorcida forma de ser :P
No soy lo que escribo; soy lo que tú sientes al leerme.

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por imation » 15 Oct 2011 00:43

Un relato muy simpático, con humor negro, bien escrito. Tiene ternura y a la vez morbo . La unica pega la estructuración del relato, al principio parece un poco como teatro, luego cambia y resulta un poco liosa o extraña. Me ha costado entrar en él, pero luego muy bien.

El anuncio de la ama de casa que necesita ingresos y se ingresa el miembro me ha encantado :lol:

El birolo me ha enternecido un poquito, pero una pregunta ¿hace el amor con las gafas? :lol: . Y claro que sí, que se vaya con él, que ademas es mas joven y mas majo :lol:
Confundimos información con conocimiento
***
Se dispersa y se reúne, viene y va

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kassiopea
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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por kassiopea » 15 Oct 2011 08:25

Como ya han comentado otros compañeros, la parte formal de este relato deja un poco que desear. Chirrían algunas faltas (que despistan de la lectura), el vocabulario "callejero" (adecuadísimo en los diálogos) no debería ser usado por el narrador y en cierta ocasión Milagros se llama María :boese040:

Sin embargo, el hilo narrativo está muy bien llevado y la historia fluye fresca, amena, con inteligentes destellos de ironía, pinceladas esperpénticas y mucho mucho cariño. ¡Porque se nota que el autor (creo que es autor) ha creado estos personajes con muuuucho cariño! Además, aún le veo otro punto a favor: la ausencia de pretensiones :boese040: El autor ha escrito este relato dejando que fluyera tal cual, con valentía y una seguridad que da envidia. Y lo arroja al mundo como si dijera: "Aquí lo tenéis, podéis decir de mi relato lo que os dé la gana." Con dos cojones (lo digo desde la admiración) :mrgreen:

Bueno, todo esto lo he deducido yo, que soy una fantasiosa. Mil perdones si me he pasado :oops:

El final del relato me ha encantado. ¡Milagros y Paquito merecen ser felices, claro que sí! Cuando él le dice "Estoy aquí para lo que necesites" me he emocionado y todo. Mis felicitaciones y muchas gracias por tu relato :P

Intuyo quién es el autor :wink:
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Berlín » 15 Oct 2011 10:17

Quitando esas faltas de ortografía, algún laismo impertinente y esas mayúsculas levantándose como torres en medio del campo, a mi este relato me ha emocionado mucho. Será el otoño traidor. Será que he estado recientemente en la capital y el relato me ha recordado sus calles del centro. :cunao: :cunao:

Eso si, autor/a, revisa muchísimo antes de enviar tus trabajos.

En fin, siento predilección por las historias de amor entre gente corriente, nada de guapos y estilizados, que esos ya los veo en la tele.

Una historia contada de forma sencilla, con cariño, con faltas de ortografía, pero que en algunos momentos me ha emocionado mucho. Así que, un abrazo para el autor.
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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Berlín » 15 Oct 2011 10:28

Por cierto no me gusta el titulo que le has puesto al relato, yo lo hubiera bautizado así:


Lágrimas de cebolla


bueno, esto es una chorrada de sabadito por la mañana, con ganas de atormentar un poco a la peña. :mrgreen:
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CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Desierto » 15 Oct 2011 11:35

Bueno pues parece que más o menos nos llevamos todos una opinión parecida. Historia de la vida misma, cruda y enternecedora a un tiempo; pero los vulgarismos en la voz del narrador sobran y las faltas y erratas muestran una absoluta ausencia de revisión.
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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Elisel » 15 Oct 2011 12:25

Lo siento mucho, pero a mí no me ha llegado. Le falta trabajo. Faltan tildes. Faltan diéresis. Hay errores de puntuación. Al final voy a usar un "copiar y pegar". Las MARCAS COMERCIALES, las CALLES, los nombres de las TIENDAS, las palabras provenientes del INGLÉS y los MODELOS DE COCHES no se escriben enteros en mayúsculas. Molesta. Lo tomaría como un recurso literario si estuviera perfectamente escrito, pero no lo está.

? escribió:es la mejor mama del mundo, aunque sea bajita y gordita


Con ese "aunque" se sobreentiende que una mujer baja y gorda no puede ser buena madre.

? escribió: Chica métete a puta total


No sé si aquí falta una coma o dos comas y puntos suspensivos:
-Chica, métete a puta total.
-Chíca, métete a puta, total...
No estoy muy "puesta" en la materia y no sé si hay putas totales y putas parciales. A mí me da que es la segunda opción. Hay mucha diferencia entre las dos frases. Para que veas lo que hace una comita de nada.

? escribió:Paquito empezó a desabrocharse el vestido por detrás


¿Paquito lleva vestido? Pues ahí tienes un filón sin explotar.

De verdad, ¿tanto cuesta repasar un texto como es debido?
Leyendo: Un abogado rebelde (John Grisham)

Amor Sinfónico:http://www.harpercollinsiberica.com/hqn ... ico-detail

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Re: CRI - Cuestión de cuernos

Mensaje por Ororo » 15 Oct 2011 13:16

Elisel escribió:No sé si aquí falta una coma o dos comas y puntos suspensivos:
-Chica, métete a puta total.
-Chíca, métete a puta, total...
No estoy muy "puesta" en la materia y no sé si hay putas totales y putas parciales. A mí me da que es la segunda opción. Hay mucha diferencia entre las dos frases. Para que veas lo que hace una comita de nada.


:meparto: :meparto:
Me gustará saber cuál es tu relato y cómo lo has comentado cuando todo esto termine :lol:
No soy lo que escribo; soy lo que tú sientes al leerme.

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