CPVII: El legado - Raelana

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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Eyre
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CPVII: El legado - Raelana

Mensaje por Eyre » 12 Abr 2012 15:40

El legado

Como cada tarde, Dieter salió de su casa en cuanto empezó a oscurecer. Su madre ya no le decía nada, sólo le miraba suplicante y desviaba los ojos hacia el pequeño Johan, preocupada por él. Nunca le había gustado que el niño correteara detrás de su hermano, bajando las largas escaleras hasta la calle. Johan tenía ya nueve años. No era un niño, o eso decía Dieter cuando su madre protestaba.
En realidad todavía lo era. Su hermano lo acompañaba pero siempre iba asustado y Dieter le revolvía los rubios cabellos en un intento de darle confianza, mientras se escondían entre las sombras de un sucio portal. Llevaba en el bolsillo la pistola de su padre. La cogía y apretaba la culata contra la palma de su mano. Siempre estaba fría y sus manos pegajosas. A veces tenía miedo de que el arma resbalara de su mano y la agarraba con mucha fuerza, pero nunca había pasado. No le hubiera gustado que Johan lo viera así. Tenía que ser valiente.
Johan se apretaba contra él en cuanto lo veían aparecer a lo lejos. El hombre caminaba despacio. Era alto y encorvado, como si llevara el peso de mil años a sus espaldas. No era un hombre joven, no lo había sido hacía nueve años. Sus cabellos habían encanecido del todo en ese tiempo hasta parecer un casco blanco sobre su cabeza; las arrugas de su rostro eran profundas y remarcaban una sonrisa que le gustaba exhibir. Dieter esperaba hasta que estaba lo bastante cerca, entonces levantaba la pistola y apuntaba. Seguía los movimientos del hombre con la vista fija en el punto de mira, siguiendo cada uno de sus pasos. El dedo sobre el gatillo, temblando. Sentía los brazos de Johan pegados a su cuerpo, rodeando primero sus piernas, más tarde su cintura, ahora casi los hombros. Durante nueve años. Nueve largos años.
La figura desaparecía y se perdía en las callejuelas y el corazón de Dieter empezaba a tranquilizarse. No había disparado. Nunca lo hacía y eso lo atormentaba. A veces pensaba que nunca sería capaz de disparar.
Ya no era un niño asustado, se decía. Ahora era un joven de mirada huidiza, que apenas conservaba el acento del país de sus padres. El país donde nunca había estado. El padre que su hermano no había conocido. Tantos recuerdos que no tenían…
—Se va, Dieter.
—No es el momento, Johan. Todavía no —respondía en voz baja.
Su hermano suspiraba y volvían juntos a casa. Su madre sonreía al verlos entrar. Tenía ya los cabellos grises, pero conservaba aún el fuerte acento y, a veces, pronunciaba palabras en alemán. Sus hijos no querían hablar ese idioma, como si el pasado de sus padres no fuera parte de ellos.
—Si no lo es ¿por qué bajamos todas las tardes, Dieter?
El joven no contestaba a su hermano. Johan no había conocido a su padre, pero él sí. Él había estado delante cuando lo mataron. Había visto la bala entrando en su pecho, la mirada de su asesino, la sangre derramada. Había sentido miedo y había llorado.
Dieter no olvidaba. Se vengaría. Lo había prometido. Cuando fuera mayor, cuando pudiera sostener la pistola en la mano sin que ésta temblara. Era lo más difícil, dejar de temblar. El arma pesaba cada día un poco menos.
Al día siguiente preparó de nuevo la pistola. Su madre lo miraba de reojo, dejándolo hacer, queriendo pedirle que no saliera esa noche, que olvidara, pero sin atreverse a decirlo. Johan salió de su habitación y se quedó dudando. Dieter lo esperó en la puerta. No se dijeron nada. «¿Por qué? ¿Para qué?» Dieter lo comprendía. El niño no había conocido a su padre, no podía sentir lo que sentía él. Sacudió la cabeza. No pensaba obligar a su hermano a acompañarlo así que cerró la puerta y bajó las escaleras muy despacio, esperando oír el familiar portazo y las pisadas apresuradas de Johan a su espalda.
Se quedó un momento en el portal, esperando. No oyó nada.
La calle estaba en silencio. Era la primera vez que salía solo. Le parecía que la pistola le pesaba en el bolsillo más de lo habitual, como si al ir con él, su hermano compartiera el peso, aunque no la tocara. Se escondió en el portal, como todos los días. Esperó con paciencia. Ya se distinguía la figura a lo lejos. Caminaba muy despacio, cojeando; desde hacía algunas semanas caminaba con bastón.
Dieter cogió la pistola y la empuñó, sin llegar a sacarla del bolsillo. Todavía estaba demasiado lejos y ya le sudaban las manos. Vio entones a un chico salir de su portal. Johan. Su cabello rubio parecía anaranjado a la luz del atardecer. El niño se paró un momento y miró al hombre que se acercaba. Enorme, imponente a pesar de su bastón. El asesino del padre que nunca había conocido. No parecía peligroso, tan encorvado, con esa leve cojera que lo hacía reconocible a distancia. Le dedicó una sonrisa al niño cuando pasó por su lado, se acercó a él y le revolvió el cabello. Dieter, escondido, tragó saliva. Su mano apretó con fuerza la pistola, la sacó del bolsillo, extendió el brazo, apuntó.
Veía a Johan en línea con el punto de mira. Veía al hombre que daba una palmada en el hombro de su hermano y continuaba su camino, acercándose a él. El corazón de Dieter se aceleraba, como todos los días. Sentía la adrenalina recorrer sus venas. Su pulso temblaba, hoy más que nunca. Él no era un asesino, por eso no podía disparar. No era capaz de matar por la espalda.
Avanzó. Un solo paso, luego otro. Se alejó del portal hasta que las sombras quedaron atrás y su rostro quedó bañado por la luz de las farolas. Parpadeó, deslumbrado, pero siguió caminando hasta situarse delante de él, interrumpiéndole el paso. Sosteniendo la pistola con las dos manos. El dedo en el gatillo. Tantos muertos. Ni siquiera sabría quién era él. Pensó un momento que el peso que encorvaba la espalda del asesino era el de los hombres que había matado.
El hombre se detuvo y miró a Dieter sin perder la sonrisa. El joven apretó los labios, tensó los músculos. Lo único que sentía en ese momento era el dedo sudoroso presionando el gatillo.
—El hijo del alemán —susurró el hombre. Tenía la voz muy ronca, le salía de las entrañas. Dieter tragó saliva. Sabía quién era, lo había reconocido. Mejor. No tendría que explicarle por qué iba a morir.
—Las cosas no tienen por qué ser así, chico —añadió el asesino. Dieter negó con la cabeza. Tenía que ser así. Había esperado nueve años. Tenía la edad de Johan cuando su padre había muerto, allí mismo, a la puerta de su casa, delante de él. El hombre suspiró, y fue un suspiro triste.
Era el momento.
Dieter disparó. Y cerró los ojos. O quizás cerró los ojos antes de disparar. No lo sabía. De pronto todo daba vueltas a su alrededor. Oyó el grito de Johan, muy lejano. Olía la pólvora que flotaba en el aire. El arma pesaba tanto que tenía que soltarla. Sintió frío, mucho frío, más que dolor. Delante de él avanzaba el asesino, cojeando, con una pistola en la mano. «¿Cuándo ha disparado?» Dieter cayó al suelo. No sabía de dónde salía la sangre. «¿Del pecho? ¿Como mi padre?»
—No tenía por qué haber sido así —volvió a repetir el hombre, guardando su arma. No se molestó en coger la pistola de Dieter, sólo la apartó del cuerpo con un movimiento de su bastón. Johan había llegado a su lado y lloraba, lo agarraba del brazo con fuerza.
El hombre empezó a alejarse. Dieter lo veía todo borroso, cada vez más borroso, más oscuro. El asesino se volvió y los miró por última vez. Johan levantó el rostro lleno de lágrimas.
«Ahora entiendes, Johan, ahora entiendes», pensó Dieter.
—Hasta dentro de nueve años —susurró el asesino, sonriendo al niño, antes de darse la vuelta y perderse en las callejuelas. Johan se quedó quieto, presionando el brazo de Dieter. De pronto lo soltó. Se levantó y caminó unos pasos, hasta llegar al arma que había sido de su padre y después de su hermano. La cogió. Pesaba mucho.
La miró un momento y después la guardó en el bolsillo, se acercó de nuevo a Dieter y se acurrucó a su lado. No tenía miedo, había dejado de llorar.
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Isma
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por Isma » 15 Abr 2012 12:19

Un relato correcto. No llega a entusiasmarme, pero está bien escrito. Al principio no sabía si el que iba andando por la calle era el padre, pero supongo que es parte del misterio; no sabemos quién es ese hombre hasta más adelante. No entiendo por qué el intervalo debe ser cada nueve años; ¿quizás el asesino es quien vuelve pasado ese tiempo, para atormentar a sus víctimas? Creo que no, porque no parece tener intención de matar al chico cuando se enfrentan. Pero entonces, ¿por qué han de volver a verse dentro de nueve años? No me queda claro y no sé si hay un motivo que no capto o si es una casualidad. Lo único que se me ocurre es que el asesino quiere matar a los hijos del alemán sólo cuando tengan mayoría de edad.

Bueno, ya me voy por las ramas. Me gusta en concreto la incertidumbre del muchacho cuando recibe el disparo, ese flotar sin saber qué ha pasado.

Gracias por compartirlo.

Katia
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por Katia » 15 Abr 2012 13:26

Es confuso como dice Isma, pero también impecablemente escrito. Felicidades. Para ti:


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Re: CPVII: El legado

Mensaje por saltamontes » 15 Abr 2012 13:38

guau, quizás al principio es un poco confuso y tampoco entiendo muy bien que aparezca a los nueve años.
Me ha parecido bastante interesante y manteniendo la intriga totalmente hasta el final.
saludos!
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por elultimo » 15 Abr 2012 14:10

Lo primero que destaca en esta historia es una incoherencia con las edades. Si Dieter lleva nueve años apuntando a un tipo con una pistola y Johan tiene nueve años ahora y lleva nueve años acompañando a su hermano ¿lo ha estado acompañando desde que era un niño recién nacido?

Por otra parte, si a su padre lo mataron hace nueve años, ahora Dieter debe de tener 18, con lo que lleva desde los 9 años queriendo matar al asesino de su padre; demasiada indecisión veo yo ahí. El papel de la madre creo que es nulo en la educación de sus hijos, porque 9 años queriéndole decir que se olvide y nunca decirle nada… bueno, supongo que será cosa de la genética eso de la indecisión.

Me quedo con todas esas incógnitas y muchas más: Por qué matan al padre, que importancia tiene que sea alemán, por qué tanta redundancia a los nueve años… Además, no me ha transmitido deseos de venganza por parte de Dieter, más bien que es un cobarde, no he sentido ganas de que disparara de una vez, de animarlo a que lo hiciera.

Creo que le falta profundizar un poco más y quizás, dando más detalles que nos hicieran meternos más en la historia, se hubiera conseguido.

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Re: CPVII: El legado

Mensaje por andres451 » 15 Abr 2012 20:30

Vaya legado le dejó Dieter a su hermanito. Una clara ejemplificación de que la venganza genera más venganza. Es un círculo vicioso que no conoce porqués.
Quizás, el alemán que murió era un nazi despiadado, quizá no. Es algo que posiblemente esté a interpretación del lector, lo que si es relevante, es que a los ojos del protagonista, el malo es el tipo que mató a su ser querido y punto. Lo mismo le pasará a Johan y posiblemente el legado continúe.
Me gustó mucho.
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por elultimo » 15 Abr 2012 20:37

No entiendo por qué hay que hacer la correlación alemán = nazi

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andres451
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por andres451 » 15 Abr 2012 20:44

elultimo escribió:No entiendo por qué hay que hacer la correlación alemán = nazi


Así lo interpreté yo. También aclaré que podía ser nazi como que no. Te guste o no los alemanes tuvieron una época oscura.
A mi, con este relato, se me vino aquella época e inevitablemente lo situé en ésta.

Vos con tu opinión, yo con la mía.
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por elultimo » 15 Abr 2012 20:58

Nadie está discutiendo ni defendiendo a los alemanes. Yo me limito a comentar el texto y en ningún momento se hace referencia a nazis ni a nada por el estilo. No es mi opinión, es sólo que en la historia no hay nada que me haga pensar así.

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Re: CPVII: El legado

Mensaje por andres451 » 15 Abr 2012 21:01

elultimo escribió:Nadie está discutiendo ni defendiendo a los alemanes. Yo me limito a comentar el texto y en ningún momento se hace referencia a nazis ni a nada por el estilo. No es mi opinión, es sólo que en la historia no hay nada que me haga pensar así.



A vos no, a mi si.
Ni siquiera sé por qué estamos discutiendo esto.

Cada lector tiene su interpretación.
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por elultimo » 15 Abr 2012 21:09

andres451 escribió:
elultimo escribió:Nadie está discutiendo ni defendiendo a los alemanes. Yo me limito a comentar el texto y en ningún momento se hace referencia a nazis ni a nada por el estilo. No es mi opinión, es sólo que en la historia no hay nada que me haga pensar así.



A vos no, a mi si.
Ni siquiera sé por qué estamos discutiendo esto.

Cada lector tiene su interpretación.


Andrés, no estamos discutiendo, sólo defendemos nuestro punto de vista :60: Y claro que cada lector tiene su interpretación, por eso yo (lector) doy la mía.

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Re: CPVII: El legado

Mensaje por andres451 » 15 Abr 2012 21:11

¿Pero tu interpretación es sobre el cuento o sobre mi opinión?

En fin, dejemoslo ahí :60:
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Re: CPVII: El legado

Mensaje por elultimo » 15 Abr 2012 21:28

Sobre el relato pero, si viene a cuento, también sobre tu opinión.

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Re: CPVII: El legado

Mensaje por Nínive » 15 Abr 2012 22:41

Pese algunos fallos argumentales que ya han expuesto, el estilo y la redacción me gustan.
Hecho de menos que el resto de los personajes no tengan "peso" en la historia, y el asesino tampoco me convence.
La idea argumetal me parece original. Se le podía haber sacado más partido.
Sigue trabajando, tienes buena base. :60:
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Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: CPVII: El legado

Mensaje por Gisso » 16 Abr 2012 10:10

Una historia de venganza que me parece normalilla aunque bien escrita, buscando dramatizarla al utilizar niños. Pero hay varias cosas que no entiendo, aparte de las ya expuestas, ¿cómo una madre deja salir a su hijo con la pistola tan solo mirándolo? ¿Y porque pasa el asesino todos los días por su puerta?¿por qué espera tanto tiempo? No me ha llegado a convencer, pero gracias por el relato :402: Imagen.
Última edición por Gisso el 18 Abr 2012 09:14, editado 1 vez en total.

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