CN1 - Volverás por Nochebuena - Nínive

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
Cruela de vil
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CN1 - Volverás por Nochebuena - Nínive

Mensaje por lucia » 16 Dic 2012 15:49

VOLVERÁS POR NOCHEBUENA

“Observo las figuras que adornan las ventanas del edificio. Los Reyes Magos y los camellos se dibujan
con nieve formando curiosos tapices. Estoy feliz con mi abrigo nuevo. Es tan caliente y suave… si fuera
rosa sería perfecto, aunque este azul pálido también me gusta.

Mamá me ha dejado bajar sola al parque porque ha quedado con ese hombre de nuevo. No me cae
bien. Tiene una sonrisa en la que enseña todos esos dientes amarillos, como de lobo. Pero mi mamá se
ríe cada vez que él nos espera en la escalera. Y me gusta que ella se ría.

Me encanta este aparato que han puesto nuevo en el parque. Gira y gira sin parar. Pero es más
divertido cuando hay alguien para darte impulso y tú te dejas llevar. Es tarde y todo está vacío. La luz es
gris y la luna brilla en lo alto.

¡Un momento! Ya no estoy sola. Una figura menuda se acerca despacio a mí. Hasta que no está
cerca no veo que es una niña con un vestido rojo. Tiene cara de muñeca de porcelana, como esas
que veo en el escaparate de la juguetería de la esquina, con esa tez tan pálida y los cabellos rubios
cuidadosamente recogidos con un gran lazo. Pero ella está despeinada y el lazo cuelga deshecho
rozando su hombro.

―¿Quieres jugar conmigo?―siempre soy educada, como quiere mamá.

Ella no me contesta, pero se pone a empujar el artilugio dándome vueltas a toda velocidad. Empiezo a
reírme porque parece que el mundo se ha vuelto del revés y es él el que gira vertiginosamente mientras
yo me quedo quieta.

Una carcajada tímida sale de los labios de la niña. De pronto me frena y, cogiéndome de las dos manos,
me mira muy seria y me da un beso en la frente.

―Prométeme que serás mi amiga―suplica con una voz llena de miedo y soledad. El tiempo se congela
y las sombras nos cercan. Un alarido rasga el silencio y la quietud se rompe en pedazos de hielo.

Mamá se acerca corriendo, gritándome. Me coge entre sus brazos y me aplasta contra su pecho agitado
mientras nos alejamos rápidamente del parque. Levanto la vista un momento y me encuentro con el
rostro de la niña que me observa ya en la lejanía. Asiento levemente con la cabeza en su dirección y
ella me saluda antes de que la engulla la noche. Cuando llegamos a casa, mamá cierra la puerta con
llave. Me mira con incredulidad y ahoga una exclamación. En el espejo de la entrada veo ahora mi
reflejo. El abrigo nuevo se ha vuelto morado. Mi frente y mis manos están manchadas de sangre. El fino
cristal con mi rostro se agrieta en mil líneas, tras un horrible chasquido.”

Quiero despertarme de esta pesadilla pero no puedo. Unas manos heladas aprietan mis párpados con
fuerza y en mi cabeza resuena una súplica, «¿quieres jugar conmigo?»

Me despierto sobresaltada peleándome con las mantas. Un sudor frío resbala por mi piel y temblores
me sacuden como una corriente eléctrica. Otra vez ese sueño. Una fina punzada lacera mi frente, mis
dedos se tiñen con una minúscula gota de sangre que recorre sinuosa mi perfil. «¿Pero cómo…?». La
temperatura de la habitación interrumpe mis pensamientos. El vaho escapa de mi boca con cada jadeo.
Se ha vuelto a estropear la calefacción. ¿Cómo me podré duchar para la fiesta de la oficina?

Me levanto con ganas de salir de casa. Últimamente noto cómo el frío se ha colado por todos los
rincones. Eso me recuerda que tengo que ir a ver a mamá a la clínica y ya empiezo a ponerme
nerviosa. Seguro que ése es el motivo de mi sueño. Aquel día mi vida empezó a convertirse en una
pesadilla.

―¿Vendrás por Nochebuena, querida?

―Claro, señora Luz. Vendré a cenar con mi madre. ¿Quiere acompañarnos? Traeré unas gotitas de
licor de café para amenizar un poco la noche. No creo que a las enfermeras les importe hacer la vista
gorda por un día. ¿No le parece?

Alicia miró por un momento a su madre ávida de cualquier reacción por su parte. Nada. Continuaba con
la mirada extraviada en la pared del fondo, aislada del momento presente.

―Mamá―llamó mientras le giraba su cabeza, tomándola por el mentón.―Me voy ya. ¿Quieres que el
próximo día te traiga algo de casa? ¿Tu rosario, quizá?

Los médicos le habían aconsejado que limitara el uso de sus objetos de culto porque empeoraban los
síntomas de la enfermedad, pero que recordara, nunca había pasado una Navidad sin el rosario de la
bisabuela.

Al no obtener respuesta, acercó su cara lentamente a la mejilla surcada de arrugas para darle un beso
de despedida. De pronto, los ojos de su madre enfocaron perfectamente los suyos y una mano nervuda
aferró su cuello con una fuerza inusitada.

―¿Estás rezando todas las noches, pequeña?―la voz rota de su madre arañó su memoria y
evocó escenas casi olvidadas. Las horas arrodillada en el reclinatorio hasta que no sentía las
piernas; la visión de la carne lacerada cuando, una versión más joven de la mano que ahora la
sujetaba, desmontaba el cilicio que rodeaba su muslo; el dolor no hacía falta recordarlo, seguía ahí,
acompañándola siempre.

―Si rezas no caerás, no te engullirá. Pequeña, está esperando, esperando. No puedo más…no puedo.
El tiempo se acerca, te acecha, te espera. Reza, reza, reza…¡Reza!¡Reeezaaa!

Alicia vio por el rabillo del ojo cómo iba llegando el personal de la clínica alarmado por los gritos, pero
los dedos que le atenazaban la garganta aflojaban ya la presión.

―Mercedes, querida, cálmate. Eso es, suelta…despacio…despacio―la señora Luz sostuvo
delicadamente los brazos de su compañera de habitación y la obligó a sentarse de nuevo.―Ya está
Alicia, ahora se calmará. Vete tranquila, yo cuidaré de ella. Me gusta tener a alguien a quien cuidar.

La joven salió del cuarto trastabillando. La última imagen que tuvo antes de traspasar la puerta fue
cómo la señora Luz cubría los hombros hundidos de su madre con un chal negro. Volvía a parecer una
anciana frágil y derrotada.

Las lágrimas pugnaban por salir a borbotones, pero logró retenerlas hasta dejar atrás los pasillos
asépticos y fríos de la clínica. Una vez fuera, amparada por la oscuridad de la noche invernal, ríos
helados recorrieron su rostro, mientras el aullido que rasgó su garganta se perdía bajo el viento ululante.
Ya no lo soportaba más.

Cuando llegó a casa, lo primero que hizo fue rebuscar en los altillos para sacar los espejos que su
madre había guardado hacía mucho tiempo. Los fue colocando en su sitio con reverencia mientras se
admiraba en cada uno de ellos.

Luego, uno a uno quitó los crucifijos que adornaban cada pared y los fue metiendo en una bolsa de
basura. También hizo lo mismo con las imágenes de la Virgen, las estampas, y los relicarios. Un
estremecimiento recorrió su cuerpo al ver las paredes desnudas y desprotegidas. Pero no se permitió
tener ninguna duda al respecto.

Seguía sin agua caliente, pero la ducha fría le sentó bien. Calmó sus ojos irritados y aplacó la ira que
sentía. Se tomó un momento para admirar el vestido que se había comprado para la ocasión, y casi
se arrepintió de su osadía. Pero el recuerdo de su madre agarrándola del cuello volvió a colorearle las
mejillas de furia.

Deslizó el satén negro por su piel y colocó los tirantes en su lugar. Cepilló su melena oscura hasta que
brilló como el vestido, poniendo unas gotas de perfume en el nacimiento del cabello cuando terminó.
Delineó los labios con un lápiz rojo y les rellenó del mismo color hasta que quedaron jugosos como
una fresa madura. Cubrió los párpados de dorado y terminó de definir sus pestañas con rímel. Sólo
entonces admiró su trabajo en el espejo. Era una mujer guapa, joven y deseable. El vestido dejaba ver
sus curvas y era escandalosamente corto. El escote bajaba en pico dejando ver el comienzo de unos
senos suaves y llenos. Acarició su contorno pensativa.

―No vayas―el susurro de aquella voz en su mente paralizó su gesto. Un soplo de aire helado onduló
su pelo e hizo rodar el maquillaje por la mesilla. Notó cómo un dedo bajaba por su columna vertebral,
recorriendo la piel desnuda de la espalda. Todo su ser comenzó a temblar sin control.

Alicia cerró los ojos con fuerza y se concentró en lo que estaba haciendo. «No. No puede ser. Ahora no.
Esto no me está pasando.»

Se calzó los zapatos de tacón y poniéndose el abrigo a toda prisa, salió dando un portazo.

Caminaba lentamente envuelta por las luces de neón de las calles principales de la ciudad. El frío ahora
no la inquietaba como le sucedía en casa. Sumida en oscuros pensamientos, ajena al ambiente festivo
que intuía en los peatones con los que se cruzaba, intentaba poner un poco de cordura en el caos que
la envolvía. «Mañana mismo hablaré con la Dra. Pino; ella sabe mucho de estos casos. Si comienzo
pronto con el tratamiento lo podré controlar. Las voces se callarán y podré seguir con mi vida. Me
tomaré unas pequeñas vacaciones cuando logren controlar los síntomas. Todo irá bien, ya sé cómo va
todo esto. No acabaré como ella. No, eso no puede pasar.»

Casi sin darse cuenta, se encontró entrando en la sala donde se celebraba la fiesta de su oficina.
Saludando levemente a los compañeros que ya habían llegado y sorteando conversaciones incipientes
que no le interesaban, llegó hasta la barra situada al fondo y se acomodó en uno de los altos taburetes.
Le apetecía beber algo fuerte, algo que ahogara la incertidumbre y la condena que era ser hija de quien
era. Su destino estaba sellado desde el momento en que nació. Esas malditas voces eran el principio
del fin; el camino hacia la locura.

Tras el tercer whisky, su vida ya no le parecía tan oscura. Los colores de la sala eran más brillantes y la
música le acariciaba suavemente. Comenzó a balancearse a su ritmo y alguien le tomó de la cintura y la
sacó a bailar.

No conocía a aquel hombre alto y atractivo que le apretaba contra su cuerpo. Y no la importaba. El
calor, por fin, le humedecía la piel. Las manos que le tomaban la cintura comenzaron a recorrer sus
curvas con intensidad. Le daba vueltas la cabeza, y sentía una necesidad feroz de compañía; por eso
se dejó llevar cuando él acercó sus labios a los suyos y cuando la condujo, disimuladamente, hacia los
aseos mientras la abrazaba por detrás sobándole los pechos.

―Puta…

―¿Cómo has dicho?― A Alicia aún le zumbaban los oídos por la música, aunque en aquel baño
llegaba muy amortiguada.

―Yo no he dicho nada, preciosa― le respondió mientras metía las manos por debajo del vestido y
acariciaba la tela del tanga con un dedo, haciendo que ella lanzara un gemido.

―No se debe jugar con extraños…―aquel susurro taladró sus oídos como un grito aterrador, mientras
todo se teñía de rojo. Las manos suaves que le recorrían la piel se volvieron garras que le arrancaban
jirones de carne. La boca que la besaba se convirtió en un pozo de oscuridad que le succionaba hacia
el abismo. Estaba paralizada en aquel horror de mordiscos, laceraciones y dolor. Algo se adentraba en
su alma para llevársela y sumirla en la oscuridad helada.

Aquel hombre ya no era humano. La sombra en la que se había convertido era un engendro de
podredumbre envuelto en un olor acre, de carne quemada, moho y ciénaga infecta. Una sombra de algo
más terrorífico que la esperaba cuando su abrazo fuera el definitivo.

―¡Uy! Perdón tortolitos, pero tengo que mear―la mujer que entró en los aseos devolvió la luz y la
cordura a la escena.

Su acompañante se separó un poco de ella y la miró entre interrogantes. Alicia lloraba en silencio. Con
un empujón le apartó bruscamente y salió dando trompicones hacia la algarabía del salón.

―¡Pensaba que te estaba gustando!―le oyó protestar en la lejanía.

Quería salir corriendo de allí, pero la gente no la dejaba pasar. Todo giraba sumido en el caos, las
voces y las carcajadas confundían sus sentidos. De pronto, los rostros de sus compañeros se voltearon
para mirarla al pasar. Decenas de ojos desaparecieron en la oscuridad, dejando cuencas vacías que la
señalaban sin ver.

―Puta…

―Te dijimos que no vinieras…

―No hables con extraños…

―Pronto…

El sonido del teléfono móvil resonando en su bolso acalló las voces. La gente seguía bailando y
bebiendo con normalidad. Por fin llegó a la puerta y respiró una bocanada del aire de la noche antes de
contestar. Las manos le temblaban.

―¿Alicia Martín? Soy la Dra Pino. Ehhh…lamento tener que comunicarle que su madre ha fallecido.
No…no sabemos cómo ha podido…en fin, sabíamos que tenía tendencias suicidas, pero estaba mejor.
De verdad, siento mucho que haya sucedido así.

―¿Cómo ha pasado?―la voz le sonó más fría de lo que pretendía.

―No creo que por teléfono sea…

―¿Cómo coño ha pasado?

Tras un pequeño silencio, la doctora contestó con un hilo de voz.―Se ahorcó con su chal. Alicia, lo
siento tanto, tenemos que hablar de…

El botón de colgado interrumpió lo que quiera que la doctora le fuera a contar. Sentía una mezcla de
dolor por la madre que había conocido en su niñez, y alivio por la madre en la que se había convertido.
¿Así acabaría ella, con esas alucinaciones? ¿Temblando cada noche y no pudiendo despertar a la
realidad? Alicia se sentó en un banco, derrotada, y allí la encontró el amanecer.

El día siguiente pasó como un sueño extraño. Todo era demasiado normal; el papeleo con la funeraria,
el entierro bajo la lluvia, las condolencias de los conocidos. Se acostó temprano arrebujada bajo las
mantas y durmió sin pesadillas. Estaba demasiado agotada para tenerlas.

La luz se filtra por la persiana de mi habitación dibujando motas de polvo que revolotean en círculos. La
casa está silenciosa, incluso el ruido del tráfico es menor del habitual. Es Nochebuena y no me quiero
levantar. Todo mi mundo está del revés y no encuentro la salida. «¿Esto es una depresión? No, no
puedo tener más enfermedades mentales de las que ya padezco».

Me siento casi todo el día enfrente de la televisión, con el mando de la mano, cambiando canales sin
ver nada en realidad. La casa se queja de la escarcha y cruje con cada revés del viento. Los sonidos
me llegan deformados y susurran terribles advertencias. Las ignoro. No puedo hacer otra cosa. Por los
espejos renovados bailan tinieblas que esquivan mi mirada. Me llaman, me acechan… ¿Voy a tener que
convivir con esto el resto de mi vida?

Al caer la noche, me doy cuenta de que voy a cenar sola. Después de ver una multitud de familias
felices brindando tras la pantalla, me siento abandonada y vacía. Recuerdo entonces a la señora Luz y
la promesa que le hice. «De todas formas tengo que recoger algunas cosas de mamá en la clínica, asi
que puedo cenar con la señora Luz y hacernos compañía mutuamente. Mamá siempre me decía que
había que ser amable».

Meto en una bolsa una tableta de turrón, una botella de licor de café y dos ensaladas de las que vienen
ya preparadas individualmente. Como cena de Nochebuena no es gran cosa, pero por lo menos cenaría
con alguien conocido.

El camino hacia la clínica me resulta relativamente corto. Ya no siento esa losa en los hombros al
encarar el edificio de piedra blanca, aunque la culpabilidad por pensar así me impide caminar con más
alegría. Lástima que la Dra Pino no trabaje hoy, podría haberle consultado mi caso.

Paso por los controles de enfermería vacíos. Todos los trabajadores de guardia se han reunido para
una celebración conjunta. Los pasillos se encuentran oscuros y desiertos, como un gran laberinto
abandonado. Mis pasos resuenan con fuerza, enviando miles de ecos que rebotan mientras avanzo.

Cuando llego a la habitación que la señora Luz compartía con mi madre, la oigo sollozar tras la puerta
cerrada.

―Lo siento…yo no lo sabía…lo siento tanto―su voz entrecortada se filtra por la rendija de luz.

―Señora Luz, he venido a cenar con usted―anuncio, entrando en la habitación sin llamar.

La cara de la anciana se ilumina al verme y avanzo satisfecha hacia sus brazos. Me saluda con ternura
y se vuelve para cerrar la puerta con suavidad.

―Creía que no vendrías, querida, con todo lo de tu madre y eso. Me alegro tanto de que lo hayas
hecho. Yo se lo dije, pero no me creyó. Le dije que tuviera paciencia, que tú me no me olvidarías. Y has
venido.

Paso por alto sus desvaríos de anciana y empiezo a sacar los comestibles de la bolsa.

―Le he traído el licor de café, como le prometí, y las enfermeras ni se han enterado. Están todas muy
ocupadas dándose un festín.

―Es estupendo, pequeña. Así todo será más fácil. ¿Sabes? Tu madre casi lo consigue. Si te hubieras
olvidado de mi, todo hubiera sido distinto. Ella me hubiera abandonado otra vez. Pero ahora me
perdonará y volverá conmigo.

La observo extrañada. Creo que la muerte de mamá le ha afectado más de lo que pensaba. No es
normal que hable de ese modo tan confuso. Está mirando por la ventana hacia la oscuridad, y continúa
con su charla, como para sí misma.

―No me importó que ella matara a mi marido, al fin y al cabo se estaba follando a la zorra de tu madre.
Sólo Dios sabe por qué la dejó marchar a ella. Pero a mi pequeño….¿Por qué tuvo que matarle a él?
Le metió en la lavadora y…―la voz de la anciana se quebró por un momento y el silencio inundó la
habitación.

Sus palabras me paralizan. El frío comienza a lamer mis dedos como si volutas de niebla se elevaran
desde el suelo. La poca luz de la estancia se torna anaranjada y extraños susurros se deslizan por las
paredes. Huyo hacia la puerta e intento abrirla con desesperación, pero la manilla no gira. La salida está
bloqueada. Me apoyo contra el marco intentando encontrar alguna explicación a lo que estoy viendo.

De la oscuridad de un rincón, emerge una pequeña figura que avanza absorbiendo el poco calor que me
queda, como un pequeño agujero negro hambriento de los latidos de mi corazón. Siento como éstos se
van ralentizando con cada paso que aquel ser da, acercándose a mí.

La señora Luz se postra de rodillas y comienza a sollozar mientras abre los brazos en signo de
bienvenida.

―¡Mi pequeña, mi niña! Has venido por fin. Me perdonarás ¿verdad? Yo no quería…fue ese momento,
cuando vi a tu hermano, morado, sin respirar…y cogí aquel cuchillo. Tú te reías y me decías que había
sido divertido y solo sé que todo se volvió rojo y tu pelo estaba goteando y te callaste de repente. Te
sacudía y no me hablabas. Pero ahora me perdonarás por dejarte sola con las sombras ¿verdad? Yo
sé que fueron ellas las que te prometieron un regalo si hacías aquello. Pero yo te he traído tu regalo de
navidad. Lo que querías, mi niña, lo que querías.

Con los ojos desorbitados, observo aterrada cómo la figura se convierte en una niña de bucles
despeinados, y un gran lazo desecho cayéndole por el hombro. Su vestido blanco está teñido de
sangre. Ríos rojizos se deslizan por sus brazos, borboteando desde la brecha donde tendría que haber
estado su corazón. Su flujo baila al compás de mi pulso, cada vez más débil, cada vez más frío. Me
tiende las manos descarnadas dedicándome una sonrisa ávida de mí. Sus cuencas vacías se me clavan
como dos inmensos pozos de oscuridad.

―Perdóname querida. Tu madre casi lo consigue. Ella te quería mucho y sólo te estaba protegiendo.
Era una buena madre. No como yo. Lo entiendes ¿verdad? Aún era muy fuerte a pesar del acoso de
las sombras durante tantos años. No podían entrar en tu casa, ella las mantuvo alejadas de ti. A las
sombras no les gustaba nada. Pero tú sí. A mi niña le gustas, dijiste que serías su amiga. Y tú nunca
rompes tus promesas ¿no? Tu madre te enseñó a ser educada…

La anciana agarra mi cuerpo entumecido, girándome hasta situarse por detrás. La piel de mi cuello se
abre con un silbido al paso del filo acerado del cuchillo. La vida se me escapa por la herida mientras
la niña me aferra con sus manos y me besa en la frente. Mi ser se desliza hacia ella sin remedio. Hice
una promesa. Su abrazo me envuelve con latigazos de dolor. Dolor por mi madre, por mi muerte, por la
eternidad. Me arrastra hacia el abismo más profundo del que nadie podrá rescatarme jamás. Señor ten
piedad de mi alma…

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Nínive
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Nínive » 17 Dic 2012 13:39

¡Hola amigo de lo oscuro! :hola:
Lo primero que te quiero decir es que hay dos narradores en ésta historia, 1ª persona, 3ª persona y luego vuelve a 1ª, sin que haya una separación plausible de las partes. No sé si ha sido despiste y problema del corta-pega de los relatos, pero resulta un poco confuso.
La historia me ha parecido compleja, en un relato corto cuentas muchas cosas y no sé si ha quedado pulido del todo.
Miedo, miedo no he sentido, pero sí inquietud y angustia por no saber qué le estaba pasando a la protagonista realmente. Pero con todo, me ha gustado.
Enhorabuena por el relato. :60:
Mi página: Curvas de tinta y tatuajes del alma

Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Gavalia » 17 Dic 2012 14:08

Es inquietante y desde luego bastante complejo. En algun momento tuve confusión al identificar quien hablaba, y la verdad es que del todo no lo he entendido. Por lo demás, cumple sobradamente el objetivo como cuento de terror. Miedo no me ha dado pero como dice Ninive, angustioso es un rato.
Felicidades
La mamá arropaba a su pequeño niño invidente mientras le susurraba al oído...
Si no te portas bien... cambio los muebles de sitio... :twisted:

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por leonita » 17 Dic 2012 14:30

Más que acojonado, me ha acongojado. He sentido mucha angustia por esta muchacha que pensaba que se estaba volviendo loca :noooo: Como ya han apuntado, el cambio de narrador de 1ª a 3ª y vuelta a la 1ª es confusa pero eso no quita que me haya gustado mucho.
:101: Mi prima Rachel - Daphne du Maurier

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Lifen » 17 Dic 2012 14:44

Es un relato inquietante, no he podido evitar pensar en las muñecas de porcelana que no me gustan nada, a lo mejor, de ahí viene esa inquietud que me ha creado el relato. Que una vez más, es original, como los tres anteriores que he leído.

Respecto al cambio de persona, a mi no me ha resultado confuso ya que he entendido que la tercera persona está reservada para el mundo real, en el momento en que aparece o va a aparecer la niña de porcelana vuelve la primera persona, como al principio.

Si que me ha resultado confuso, sin embargo, el momento en que aparece la madre corriendo como una loca a buscar a su hija cuando se le suponía divirtiéndose con alguien y también las manchas de sangre en el vestido de Alicia que no tienen mucha razón de ser.
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Berlín » 17 Dic 2012 16:27

¿O sea que la madre de la niña maquiavélica del abrigo rojo(la misma niña que mete a su hermanito en la lavadora, mata al padre que da igual porque se tiraba a la madre de la prota que era una zorra) mata a Alicia porque ésta no había cumplido la promesa de ser amiguita de su hija?

A mi es que me ha flipado mucho la vida de esa pobre mujer que tenía una hija demoníaca que metió a su hermanito en la lavadora (una muerte limpia) y luego se cargó a su padre, y se va al parque y le da vueltas a una niña y le pide que sea su amiga, le da un beso en la frente y la persigue desde la muerte, y la pobre mujer agarra a Alicia y le rebana el pescuezo para que por fin su hija tenga una amiguita en el más allá... jeje

Bueno, anónimo escritor, todas estas barbaridades son una broma maligna de las mías. Me lo he pasado en grande, aunque me ha resultado algo confuso a veces, pero no es culpa tuya, es que ando muy mal de sueño.

Un abrazo
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Berlín » 17 Dic 2012 16:50

Bueno y ahora en serio.
¿Por qué la retirada de espejos en toda la casa?
¿De quien es la voz que oye Alicia? Por un momento he pensado que Alicia es esquizofrénica y todo está en su cabeza, pero entonces de qué la protege su madre?
El tema del cambio de 1ª a 3ª y vuelta a 1ª persona no me ha molestado para seguir con la historia, lo que me molesta es no entenderla del todo. Y es que la historia tiene los ingredientes necesarios para intrigar al lector.

La visión de ese parque desierto a la luz de la luna, los colores de la ropa de las niñas, el aparato dando vueltas, pero sobre todo la imagen de esa niña con cara de muñeca de porcelana me han perturbado mucho (aunque a mi no hace falta perturbarme mucho pues ya lo estoy jaja)

...en fin, que ya ves que me ha gustado si no no estaría dándole tantas vueltas.
Ya me explicarás.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por ukiahaprasim » 17 Dic 2012 17:10

Berlín escribió:¿O sea que la madre de la niña maquiavélica del abrigo rojo(la misma niña que mete a su hermanito en la lavadora, mata al padre que da igual porque se tiraba a la madre de la prota que era una zorra) mata a Alicia porque ésta no había cumplido la promesa de ser amiguita de su hija?

A mi es que me ha flipado mucho la vida de esa pobre mujer que tenía una hija demoníaca que metió a su hermanito en la lavadora (una muerte limpia) y luego se cargó a su padre, y se va al parque y le da vueltas a una niña y le pide que sea su amiga, le da un beso en la frente y la persigue desde la muerte, y la pobre mujer agarra a Alicia y le rebana el pescuezo para que por fin su hija tenga una amiguita en el más allá... jeje


Creo que se te olvida señalar que despues de que la niña se cargara a su hermano en la lavadora, su propia madre la mata a ella... :mrgreen:

acongojante y acojonante relato, la verdad
De esos que te gustan porque te hyacen sufrir...

Ukiah
MENSAJE ESCRITO EN ASCII PURO, VT100 COMPATIBLE (Vamos, que no pongo tildes porque no me place... si acaso, alguna que se me escape)
MI LISTA DE INTERCAMBIO
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por David P. González » 17 Dic 2012 17:14

El ambiente es angustioso y los hechos están muy bien relatados.
A mí tampoco me ha confundido el cambio de 1ª a 3ª y de nuevo a 1ª persona.
Me ha gustado.

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por jilguero » 17 Dic 2012 17:52

En general, la ambientación creo que muy lograda y produce inquietud. Pero Jilguero se ha acabado haciendo un lío porque no le queda claro si las cosas suceden de verdad o si más bien es que todos los personajes están mentalmente enajenados y sus alucinaciones acaban siendo coincidentes. Quizás con una relectura gane el argumento.
De momento, aciertos formales :D , pero ya no tengo tan claro si aciertos argumenatales :shock: . Pero el relato tampoco es que sea malo.
Por cierto, la niñita maléfica me ha hecho acordarme de la Blanquita de Kassio (como verás, Kassio, tengo muy presentes tus relatos: creas personajes que impresionan a Jilguerillo). ¿Será este el tuyo? :60:
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



Los hilos de Ariadna :60: El niño del tirachinas

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Dori25 » 18 Dic 2012 19:37

Hala que miedurri!!!!
A mi si me ha dado miedo, con la niña maléfica y luego la vieja loca confesando de repente (siempre me sorprende en estos relatos como una persona tan loca puede disimular hasta que llega el momento culmen de la narración).
Que sí que me ha gustado!!!
Lucía en Londres. Mapp y Lucía, 3
Recuento 2019
Este año me he hecho un sandwich fantástico, entre Mariki y Judy.

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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Ladrona » 18 Dic 2012 20:07

Me ha gustado el relato, aunque a mi también me confundió el cambio de 1° a 3° y luego a 1° persona de nuevo.

Por lo demás ha sido una lectura que me ha metido en todo ese ambiente, además mis personajes de terror favoritos son las niñas con cara de muñeca de porcelana, muy buen relato, muy logrados los elementos, me ha gustado como la protagonista describe su propia muerte
Leyendo:

La Casa de los Espíritus - Isabel Allende

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Yuyu
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Yuyu » 19 Dic 2012 09:43

Me ha gustado y me parece que está bien escrito,pero me perdí un poco en el tema de los personajes,quién era quién y demás.Tengo que volver a leerlo pero en general bien.Felicidades!!!!!!!!!!!
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Ororo » 26 Dic 2012 11:42

Me ha gustado bastante este relato. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas pero, en general, me ha gustado.
Lo bueno es que me gusta cómo está contado y ambientado. Mantiene la intriga todo el tiempo y, lo mejor, juega con la enfermedad mental de la protagonista, con lo que no sabes si lo que está viendo y escuchando (esas voces...) son reales o no. Creo que es una buena jugada e incluso la habría alargado hasta el final, dejando al lector con la duda tras acabar de leerlo.
Lo malo es que el final me ha parecido rocambolesco. Una vuelta y otra vuelta y otra deducción para atar cabos de pronto y dejarlo anudado. Se junta mucha información al final sobre el pasado de los protagonistas. Pienso que un final más sencillo (e incluso abierto, como decía antes) le hubiera favorecido.
Pese a lo bien escrito que está en general, alguna frase me ha rechinado y algún leísmo me he encontrado. También pienso que al principio, en el sueño, los pensamientos de una niña no acaban de cuadrar con lo escrito. No me veo a una niña (aunque sea en un sueño) diciendo "los camellos se dibujan con nieve formando curiosos tapices" o "la luz es gris y la luna brilla en lo alto" ni "El tiempo se congela y las sombras nos cercan. Un alarido rasga el silencio". Estas frases deberían estar adaptadas al lenguaje infantil.

Pero vamos, me ha gustado bastante. Demasiadas vueltas al final, pero un recorrido bueno :wink:
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Re: CN1 - Volverás por Nochebuena

Mensaje por Isma » 27 Dic 2012 20:49

Me ha gustado... volveré para comentar más que hoy no me da tiempo.

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