CN3 - El fin de la Tierra - Orr

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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Ratpenat
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CN3 - El fin de la Tierra - Orr

Mensaje por Ratpenat » 01 Ene 2015 11:12

El fin de la Tierra

Justo jugaba con su móvil de última generación. Era Nochebuena, pero estaba de guardia, concretamente de Guardia Civil. Era su trabajo. Le venía de familia; su padre fue panadero y su abuelo agricultor. Le gustaba su trabajo porque era muy tranquilo. Tras algunos problemillas de conducta, y una orden de alejamiento interpuesta por la mujer del ministro del Interior, le habían destinado a su pueblo natal, en la costa de Galicia, un lugar apacible donde nunca sucedía nada. Lo malo de su trabajo es que a veces le tocaba trabajar en fechas señaladas. En este caso, Justo se hallaba en el cuartel, sin poder celebrar la Nochebuena con su mujer y sus suegros. Estaba tan feliz que incluso había pedido insistentemente a sus superiores no cobrar ese día, pero no se lo permitieron.
La noche era hermosa, en el cielo despejado brillaban las estrellas y la luna nueva. De pronto, sonó el teléfono del cuartel. Una mujer hablaba nerviosa y atropelladamente al otro lado del auricular.
-Señora, tranquilícese –dijo Justo-. Explíqueme pausadamente lo que sucede.
-Mi marido construyó un rayo laser gigante y pretende destruir la Tierra. Dice que es un extraterrestre y que vendrán a buscarle de su planeta esta noche.
-De acuerdo, me dice su dirección si es tan amable.
Justo apuntó la dirección en un papel y colgó el teléfono. Se puso en marcha enseguida. Cogió el arma reglamentaria, la porra y unos polvorones para picar. Arrancó el Peugeot de la Guardia Civil y condujo raudo y veloz hasta la dirección donde se estaría cometiendo el supuesto mundicidio. Era una vivienda unifamiliar en las afueras del pueblo, en pleno campo. Las estrechas calles del pueblo estaban vacías, pero las casas bullían de alegría festiva en su interior. Hacía un frío considerable y además empezaba a nevar.
“¡Qué tiempo de locos!” pensó Justo justo cuando llegaba a la dirección indicada. Aparcó el coche y salió, observando el lugar tranquilamente. Era una casa de piedra, con varias ventanas, una puerta y un tejado en la parte superior; no parecía haber nada extraño en ella, salvo una luz verde fosforito que irradiaba toda la vivienda.
El agente se personó ante la puerta y golpeó la madera con los nudillos repetidas veces.
-¡Abran, coño, que me pelo de frío! –gritó.
La puerta se abrió y tras ella apareció una anciana entrañable y ligeramente asustada.
-Recibí una llamada indicándome que en esta dirección habría un hombre intentando destruir el mundo con un rayo laser.
-Sí, le llamé yo. Pase, agente –Justo entró.- ¿Quiere tomar un café?
-No, gracias, estoy de servicio. ¿Tiene turrón?
-Sí.
-Pues comeré un poco de turrón, gracias. Y un café, si es tan amable.
De pronto una risa diabólica procedente del piso de arriba hizo retumbar las paredes.
-¿Qué fue eso?
-Es mi marido. Está en el piso de arriba con el rayo laser del que le hablé.
-Maldición, el piso de arriba… esto es peor de lo que pensaba.
Justo subió las escaleras con desgana. En una habitación a oscuras había un hombre viejo, de pelo blanco, manejando lo que parecía un rayo laser de diez metros que salía por la ventana.
-¡Deje lo que está haciendo! –gritó Justo, apuntándole con la pistola.
El anciano se giró sobresaltado, y dijo, con una voz estentórea que hizo vibrar la estancia:
-¿Quién es usted y qué hace en mi casa?
-Agente Justo, de la Guardia Civil –dijo Justo-. ¿Cómo se llama usted? Identifíquese.
-Amable –respondió amablemente el anciano.
-De acuerdo, ¿sería usted tan amable de decirme que hace con un rayo laser gigante apuntando hacia el suelo?
-No es un rayo laser, agente; es un… telescopio. Para ver las estrellas… ya sabe, la Osa Mayor, el Re Menor…
-Un telescopio.
-Sí.
-Para ver las estrellas.
-Ajá.
-¿Y por qué está apuntando al suelo y no al cielo, que es donde suelen estar las estrellas?
-Porque… esta noche hubo lluvia de estrellas y… estoy mirando los charcos que se formaron.
-¡No me diga! ¿Puedo mirar por su telescopio? –preguntó Justo, acercándose al artilugio.
-¡Está bien, lo confieso! –chilló Amable-. Sí, me ha pillado, es un rayo laser. Llevo años construyéndolo con el único fin de destruir la Tierra.
-¿Eh? Quiero decir… ah, claro, ya…
-Supongo que ahora querrá conocer al detalle el porqué de mis malévolos planes –dijo Amable, mientras encendía un retroproyector.
-No, bueno, yo… -titubeó Justo, confuso-. ¿Entonces no hubo lluvia de estrellas?
-Una empresa de construcción muy importante en mi galaxia me contrató para llevar a cabo una misión. Proyectaban la construcción de planetas residenciales de vacaciones en el Sistema Solar. Es un buen sistema; tranquilo, bonito y soleado. Pero nos encontramos con el problema de que había un planeta ya habitado, así que me enviaron para estudiar la Tierra y a sus habitantes. Vi que sois una raza atrasada y primitiva, no se os puede considerar vida inteligente; de hecho, estáis destruyendo vuestro propio planeta y no os parece importar. Los polos se derriten, las especies animales se extinguen, los bosques desaparecen y en la tele ya no echan nada bueno. Sin embargo, lograsteis enviar gente al espacio y cada vez avanzáis más en el conocimiento del universo. Por tanto, teníamos a una raza sumamente estúpida, pero con posibilidades de colonizar otros planetas en breves. Si construyéramos en vuestro Sistema, no tardaríais en daros cuenta, y nos atacaríais. Y sois unos seres demasiado estúpidos y violentos como para entablar una relación amistosa con vosotros. Así pues, la única solución razonable que vimos fue la de aniquilaros mediante la desintegración total de vuestro planeta.
-Espere un momento, no le entiendo muy bien. ¿De qué raza dice que es usted? ¿Es judío?
-¡No, idiota! Soy un extraterrestre. Fui enviado hace más de cuarenta años a la Tierra. Evidentemente, adopté una forma humana para no levantar sospechas mientras fabricaba un rayo laser con la potencia suficiente como para destruir este planeta sin dejar rastro. La construcción de este artefacto ha sido una tarea ardua y compleja que me ha llevado años. Pero al fin terminé. Y esta noche lo activaré y destruiré la Tierra.
-Pero usted morirá también –observó Justo.
-No. Mi empresa enviará una nave espacial para recogerme antes de que el rayo laser haga efecto. Como recompensa, me regalarán un planeta en primera línea de sol. Con piscina. Mire, le voy a enseñar los planos…
-No es necesario –dijo Justo-. Oiga, ¿me llevará con usted? Para no morir y tal.
-No. Toda la raza humana debe ser exterminada.
-¿Y su mujer también es alienígena?
-No, ella es humana, y evidentemente desconoce mi verdadera identidad.
-¿Entonces por qué se casó?
-Para pasar desapercibido y relacionarme mejor con los humanos. A pesar de ser un extraterrestre que no conocía nada referente a la raza humana, me ha resultado sorprendentemente fácil integrarme en la sociedad gallega.
Una figura refulgió en el cielo y se acercaba a la casa.
-Parece que mis compañeros ya vienen a buscarme –dijo Amable-. Llegó la hora. Este es el fin de la Tierra.
-¡Ni hablar! No pienso permitirlo –gritó Justo.
El agente desenfundó su pistola y apuntó al anciano con ella.
-Queda usted detenido por… intento de… aniquilación terrestre… bueno, no sé si existe un delito así; en cualquier caso, tendrá que acompañarme. Le pondré las esposas.
Pero Amable rió, y de pronto le envolvió un brillo blanco que cegó al agente Justo. Amable se deshizo de su forma humana, dejando ver su auténtica apariencia. Era una masa gelatinosa de color naranja chillón. Aterrado, Justo disparó su pistola, pero las balas impactaron en el cuerpo de Amable sin causarle aparentemente ningún daño. La siniestra masa se acercó reptando hacia Justo y, estirando parte de su cuerpo, envolvió el arma del agente, que retrocedió petrificado.
-¡Estúpido humano! –dijo el extraterrestre con voz estentórea, mientras se estiraba acorralando a Justo contra la pared-. No podrás detenerme. Ningún humano podrá detenerme. Te voy a matar.
Justo cerró los ojos. Cuando ya temía su fin y se consolaba pensando que aun así esto era mejor que cenar con sus suegros, de pronto, algo vino volando desde el cielo e irrumpió en la casa atravesando la pared. Se trataba de un hombre gordo, con una frondosa barba blanca y vestido de rojo. Había aparecido a bordo de un trineo impulsado por varios renos. Justo lo reconoció al instante.
-¡Papá Noel!
-¡Justo! –gritó Papá Noel.
-¿Me conoces?
-¿Eh? No, no, decía que “justo”, que sí, en efecto, soy Papá Noel.
-¿Quién eres? –aulló Amable-. ¡Te mataré a ti también!
-En la Tierra se me conoce como Santa Claus –dijo Papá Noel solemne-, y he venido con un saco lleno… ¡de hostias!
Papá Noel comenzó a dirigir golpes de kárate contra Amable, con una agilidad sorprendente en alguien tan orondo. Se abalanzó sobre Amable y le agarró con ambas manos.
-¡Tú, trae el saco, rápido! –le gritó a Justo.
El agente cogió el saco vacío que había en el trineo, y lo acercó. Papa Noel estrujó a Amable, que chillaba suplicante, reduciéndolo a una bola. Lo introdujo con dificultad en el saco, que cerró rápidamente ayudándose de una cuerda. Justo sacó su porra reglamentaria y golpeó con furia el saco donde el extraterrestre se agitaba sin parar.
-El peligro aún no ha acabado –dijo Papá Noel mirando por la ventana-, parece que vienen refuerzos.
En efecto, una nave espacial en forma de cacerola se aproximaba hacia el jardín de la casa.
-¿Qué hacemos? No contaba con esto –se lamentó Papá Noel.
Entonces, Justo miró el rayo laser gigante que sobresalía por la ventana y tuvo una idea. Lo sujetó y lo enderezó hasta tenerlo apuntando hacia la nave. Cuando tuvo la nave en el punto de mira, apretó un botón que ponía “on”, y un rayo de color verde salió disparado con tanta potencia que Justo cayó al suelo por el retroceso. El rayo impactó contra la nave y ésta desapareció. Se había desintegrado totalmente.
-¡Aleluya! –gritó Papá Noel-, has salvado el planeta Tierra. Toma una corbata.
-Gracias… ¿de verdad eres Papá Noel? No me puedo creer que existas, todo el mundo cree que no existes.
-Lo sé. Y espero que no digas nada. Si Hacienda se entera de que existo me meterán un palo que no me quiero ni imaginar.
-¿Pero cómo te enteraste de esto?
-Estaba en el Polo Norte preparándome para salir, comprobando los regalos, los albaranes y demás, cuando gracias a mi súper-oído escuché tu conversación con Amable. En cuanto me enteré de que unos alienígenas pretendían destruir la Tierra, vine directo hacia aquí para tratar de evitarlo. Fue una suerte que llegara a tiempo. Y fue una suerte que todo esto haya pasado esta noche en concreto, que es la única que trabajo. Si llega a pasar cualquier otro día del año, que estoy de vacaciones, ni me habría enterado.
Se oyeron pasos. Era la mujer de Amable subiendo las escaleras.
-Será mejor que me vaya, ya es hora del reparto –dijo Papá Noel montando en su trineo.
-¿Qué harás con el extraterrestre? –preguntó Justo señalando el saco donde Amable aún se revolvía en vano.
-Se lo daré de comer a mis renos. También me llevaré el rayo laser para que no caiga en malas manos. Lo dejaré en Estados Unidos.
-Feliz Navidad, viejo.
-Feliz Navidad, Justo. Y que Dios te bendiga.
-Venga, circule.
Papá Noel salió por la ventana dando marcha atrás y se alejó volando por el firmamento. Poco después, la anciana entró en la habitación; y estuvo a punto de desmayarse.
-¿Qué pasó con la pared? –chilló-. ¿Y dónde está mi marido?
-Es una larga historia, señora, y mi turno ya ha terminado. Feliz Navidad.
-Oiga, no se vaya. Mi marido me da igual, pero la pared ¿quién me la paga?
Justo salió de allí, volvió al cuartel, se cambió y regresó a su casa. Sus suegros ya se habían ido, y su mujer la esperaba en el salón, viendo la televisión.
-Hola, ¿qué tal el día? –preguntó.
-Bien –respondió Justo-. Nada del otro mundo.

FIN.

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Tolomew Dewhust
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Tolomew Dewhust » 01 Ene 2015 17:15

:batman:
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Nínive
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Nínive » 01 Ene 2015 20:28

Lo que me he podido reír... :lol: :lol:
Ya me pasaré con más calma, autor. Pero que sepas que no es tarea fácil que yo llegue a la carcajada. :60:
Mi página: Curvas de tinta y tatuajes del alma

Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

Shigella
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Shigella » 02 Ene 2015 11:44

"he venido con un saco lleno… ¡de hostias! "

Creo que cuando acabe el concurso le pediré permiso al autor para utilizar esta frase de firma.

Pues no sé qué decir, aparte de que no me importaría haber escrito esto. No hay derecho, leñe, sois muy buenos. :evil:

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Gavalia
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Gavalia » 02 Ene 2015 11:44

Es una historia muy divertida con momentos estupendos. Los chistes no los veo forzados, al contrario. Justo es un personaje de lo más singular que prefiere morir antes que cenar con su suegra
Te entiendo Justo :cunao:
Sin embargo no te has documentado del todo bien. Justo no está esa noche de guardia civil, en todo caso es un guardia civil que esa noche se encuentra de servicio, no sé si me explico. Tampoco entiendo muy bien que digas que le viene de familia cuando hablas de panaderos, a no ser que quieras decir que a la familia le gustaba el cuerpo de la Guardia Civil pero sigue sin cuadrarme. Parece cosa nimia desde luego, pero creo que la ficción que propones es cuando menos entretenida y original, pero la parte que es realidad creo que debe ser coherente con la misma. Lo encuentro bien redactado, si existen errores deben ser de poca monta pues se lee del tirón.
Buen relato
897
:hola:
Una madre arropaba en su camita a su pequeño niño invidente y mientras esto hacía, le susurraba al oído...
Si no te portas bien... cambio los muebles de sitio... :twisted:

Shigella
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Shigella » 02 Ene 2015 11:47

Gavalia escribió: Tampoco entiendo muy bien que digas que le viene de familia cuando hablas de panaderos, a no ser que quieras decir que a la familia le gustaba el cuerpo de la Guardia Civil pero sigue sin cuadrarme.
Es un relato de humor absurdo, ahí está la gracia. Luego a lo mejor este chiste tiene un sentido que yo no he pillado, pero para mí la gracia es que no lo tiene :mrgreen:

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por joserc » 02 Ene 2015 11:57

Qué jartá reír que me he pegado. Qué bueno eres, autor/a.

No tengo más que decir. Eres cojonudo/a.

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Gavalia » 02 Ene 2015 14:57

Shigella escribió:
Gavalia escribió: Tampoco entiendo muy bien que digas que le viene de familia cuando hablas de panaderos, a no ser que quieras decir que a la familia le gustaba el cuerpo de la Guardia Civil pero sigue sin cuadrarme.
Es un relato de humor absurdo, ahí está la gracia. Luego a lo mejor este chiste tiene un sentido que yo no he pillado, pero para mí la gracia es que no lo tiene :mrgreen:
Lo pensé :mrgreen: pero también pensé... éste no se va de rositas, ea :cunao:
Una madre arropaba en su camita a su pequeño niño invidente y mientras esto hacía, le susurraba al oído...
Si no te portas bien... cambio los muebles de sitio... :twisted:

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Berlín » 02 Ene 2015 19:24

Arrggggg ese "Venga, circule" del final me ha enamorado jajaja ¡que bueno, lo que me he llegado a reír!

Estupendo, en serio, me has alegrado el dia. :60:
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Sinkim » 02 Ene 2015 20:11

:meparto: :meparto: :meparto:

Absolutamente genial, me ha encantado :cunao: :cunao: ¡Felicidades autor! :D

Gava, la frase de la familia es como te ha dicho Shigella, puro humor absurdo, esperas que te vaya a decir una cosa y te sale con algo que no tiene nada que ver :lol: Pratchett es muy aficionado a hacer eso también :lol:

Me está gustando mucho encontrar tantos relatos de humor en este concurso :lol: :lol:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Nínive » 02 Ene 2015 20:14

Yo, la única pega que le pongo a este relato es que la guardia civil va siempre en pareja... o en trío. 8)
El resto es absolutamente genial.
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Sinkim » 03 Ene 2015 12:04

Se me había olvidado comentar la genial frase referente al brillo de la Luna nueva :meparto: :meparto:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por barrikada » 03 Ene 2015 12:30

Exceptuando las motivaciones que tiene el extraterrestre de aniquilar la tierra, el resto me ha parecido bastante bueno. En primer lugar la forma de escribir está muy bien elegida, quizá sin entrar en muchos detalles, pero dejando un relato que se hace muy amena para el lector. Por otro lado esa mezcla entre costumbrismo, surrealismo y ciencia ficción, equilibrada, con muy buenas pasadas de rosca, aunque me ha apenado un poco que a las reivindicaciones de la pobre mujer se las pasaran por el arco del triunfo. El personaje de Papá Noel también me ha parecido un puntazo, es más, cuando aparece el relato se vuelve más hilarante, aún si cabe, y nos regala los mejores momentos, pero también me quedo con la estupidez/simpleza del guardia civil.

En fin, un relato muy divertido. Me lo he pasado bomba!
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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Sinkim » 03 Ene 2015 13:57

Las motivaciones de los extraterrestres me han recordado a los de La guía del autoestopista galáctico que destruyen la tierra porque va a pasar una autopista galáctica por aquí :lol: :lol:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CN3 - El fin de la Tierra

Mensaje por Shigella » 03 Ene 2015 14:06

Sinkim escribió:Las motivaciones de los extraterrestres me han recordado a los de La guía del autoestopista galáctico que destruyen la tierra porque va a pasar una autopista galáctica por aquí :lol: :lol:
Sí, a mí también. :roll:

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