CF 2 - Nostalgia - Ororo

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
Cruela de vil
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CF 2 - Nostalgia - Ororo

Mensaje por lucia » 15 Oct 2016 20:46

NOSTALGIA

—Vos veréis, a medida que avanzaba por el paso del Lobo que, como bien sabéis, se halla flanqueado por hayas y abedules, comencé a ver que no iba mal encaminado. De los árboles despuntaban hojas doradas y ocres y los tenues rayos del otoñal atardecer me dotaron del necesario coraje para continuar. El camino se estrechaba y, como quien fuera presa de una ensoñación, la vi.
El posadero, prendado del discurso del joven, ni siquiera pestañeó. Sus ojos, abiertos como platos, reclamaban más y más información. El pizpireto muchacho, ducho en el arte de la pillería, supo que lo tenía en el bolsillo.
—Pues bien, la vi. Sus cabellos ondulados se mecían con una gracia similar a las espigas al sol y, arrullada por el sonido del manantial, descansaba sobre la hiedra —continuó el chico alardeando de su recargada prosa que, curiosamente, tenía un efecto hipnótico en su interlocutor.
El jovenzuelo no se percató de ello, pero en ese instante dos hombres fornidos a los que la vida había curtido a base de peleas, hicieron acto de presencia en la taberna. Se acomodaron en la barra y apoyaron los codos inclinándose levemente hacia adelante.
—¿Pero cómo es eso posible, muchacho? ¿Cómo un ser mágico de esa índole va a vivir en el bosque? —El tabernero, que no tenía ojos para nadie más en ese momento, obvió la presencia de los nuevos clientes—. Cuéntame más —suplicó.
—Vos veréis —siguió el joven dirigiendo su pícara mirada hacia la jarra ya vacía—, la muchacha apareció en el bosque sin saber cómo. Me contó a través del llanto de su mirada que no sabía quién era y que allí se hallaba varada. —Alzó la jarra que el dueño del local había rellenado al punto y dio un enorme sorbo de cerveza que rezumó por las comisuras de sus labios.
—¡Camarero! —gritó uno de los hombres— ¿Aquí se sirve uno mismo? ¡Diantres! Lo que hay que aguantar.
La regordeta figura del tabernero se desplazó de un brinco a la altura de los dos hombretones y, con una desdentada sonrisa, les atendió.
«Bonitas posaderas», pensó Aysa, que se encontraba sentada en una mesa enfrente de estos cuatro personajes. Desde que había llegado a la localidad hacía dos jornadas no había visto a ningún joven tan apuesto como ese muchacho y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro. «Carne fresca», dijo para sí. Y continuó bebiendo ese asqueroso brebaje que en la zona llamaban cerveza.

Las olas del mar son equilibrio, son vida y muerte. Las mágicas ondulaciones desplazan mi cuerpo, que flota, aunque a veces parece volar. Me mecen suavemente, manteniéndome prácticamente en el mismo punto del océano, pero parece que esté recorriendo distancias inimaginables. El medio líquido transporta sonidos desterrados del pasado, llantos apagados de ballenas, sordos crujidos de naves a la deriva. Y yo aquí, en este inmenso lugar que se me queda pequeño. Oscuro, aún desconocido. Tan profundo.

—¿Así es como llegaste hasta aquí? Absurda historia —sentenció Aysa que ya había entablado conversación con el joven Raygar—. Y harto increíble.
—Os juro que así fue. Mis pasos fueron guiados por un destino incierto que…
—Basta –gritó Aysa—, ya han sido suficientes historias por hoy. Me preguntaba si dispones de alojamiento para esta noche…, algún lugar lo suficientemente cómodo para descansar las…, posaderas.
—Pues… -Raygar se detuvo a meditar unos instantes mientras contemplaba el precioso color pardo de sus ojos. Unos ojos grandes, seductores, ávidos de aventuras y nada inocentes. —Aquí mismo, mi amigo el posadero, me tiene reservada una de las cámaras que…
—No se hable más. Pasaré la noche contigo.
Raygar sonrió e íntimamente pensó que era normal que las chicas se fijaran en él: al fin y al cabo la calvicie sólo había afectado a parte de su, antaño, frondosa melena y él se encargaba de disimular cuidadosamente la coronilla con exóticos pañuelos, diversos abalorios y sombreros algo pasados de moda. Se levantó del taburete al tiempo que Aysa y emprendieron el ascenso por las escaleras aprovechando que el obeso tabernero quitaba el polvo a una vieja botella de ron.

Percibo el sonido mortecino de la realidad; me fundo con la arena en las desasosegantes rocas de una playa desierta. El sonido de las olas es muy diferente aquí fuera. No me cansaré de escucharlo una y otra vez cuando me vea en la necesidad de emerger. Duele, pero hace que me sienta viva. Comencé a hacerlo hace varias lunas, y así continuaré. El sol se pone y su color de fuego poco tiene que ver con el calor que desprende, demasiado tenue para alentar mi espíritu. Si el viento arrastra alguno de mis cabellos, que lo lleve a donde otras manos puedan acariciarlo cargado de salitre y sentirme. Creer en mí.

La mañana despuntó entre gritos de abejarucos y el llanto de Raygar. Desde el catre, Aysa le escuchaba hipar y sonarse los mocos una y otra vez. «No estuvo tan mal», pensó ella recordando el mordisco que le propinó en una de las nalgas, y se le escapó una risita. Al ver que continuaba sollozando detrás de la puerta, se aseó como pudo en la limitada cámara y se vistió.
—¿Qué demonios...?
Raygar estaba tendido en el frío suelo completamente desconsolado.
—He vuelto a soñar con ella —murmuró.
Tras desayunar unos huevos revueltos con tocino, se sintió con las fuerzas necesarias para contárselo a Aysa, aunque prefirió que lo viera con sus propios ojos y llevarla a aquel lugar. Asombrada, la joven le siguió pensando ya en qué festín iba a sonsacarle a la hora de la cena cuando llegaron al paso del Lobo. Adivinó de lejos unos rizos rubios y se detuvo en seco. La figura que reposaba frente a sus ojos, la mujer, la niña, el ser o el monstruo inclinó su cuerpo grácilmente hacia ellos al intuir su presencia entre las hayas.

Tiempo de perdón, tiempo de soledad, tiempo y más tiempo. Entre nosotros hay un dicho: «El tiempo no es más que la vana ilusión de que el mundo se mueve». Puede que así sea en las aguas, mis ancianos y sabios congéneres saben de lo que hablan, pero aquí fuera, en esta desolada orilla, el tiempo es real. Y se mueven las aguas, ondulan las ramas de los árboles, los pequeños moluscos van y vienen al son del mar. Hasta mi canto, perdido en el tiempo, siente el paso de cada minuto, cada hora, cada día que paso aquí. No hay una nota idéntica a otra. Eso es para mí el tiempo ahora.

Raygar pensó que la escena era tan hermosa como las leyendas y cantares aseguraban desde hacía siglos. Historias casi olvidadas que no se equivocaban. El perfil más bello jamás imaginado flotaba entre cabellos infinitos de oro. Los labios más jugosos y, al mismo tiempo, más inocentes, delicadamente entreabiertos, mostraban asombro. Y los ojos, unos ojos profundos, cargados de destellos, guardianes de secretos. Su frágil cuerpo se encogió de temor por un momento, ocultando así con su larga cabellera unos senos pequeños y delicados. Raygar observó a Aysa que, extasiada, fijaba la mirada en la sirena mientras con la mano derecha se buscaba el corazón.
Cuando reconoció a Raygar la sirena se tranquilizó, puesto que ya lo había visitado en sueños y, es en ese mundo donde uno no puede engañar a otro. No tuvieron que decirse nada. Ella habló con la mirada.
No hay dolor, llanto, violencia ni odio en el lugar del que provengo. El océano es tan sabio como sus habitantes, y vivimos en perfecta armonía y comprensión. No hay cabida en nuestras mentes para buscar problemas o saciar inquietudes. Nos limitamos a observar y aprender, a ser sabios y etéreos, entes casi incorpóreos cuya felicidad se basa en la evasión y la aceptación de nuestra naturaleza. Tanto es así, que nadie se plantea, no ya romper, sino avanzar por un sendero diferente en el transcurso de la vida.
Juro que no quise hacer daño a esos hombres. Ellos tripulaban la nave que, enfrentada a la temible tempestad, luchaba por no hundirse ni estrellarse contra las rocas. Yo les advertí, les hablé de la única forma que sé, pero enloquecieron al escucharme. Tuve que acabar con ellos como me han enseñado, pues es mi naturaleza.

En ese momento, la sirena formó con sus hermosos labios una amplia sonrisa y unos colmillos afilados aparecieron como puñales de mármol. Los dos muchachos dieron un paso atrás al ver semejante dentadura en una cara tan dulce, pero continuaron seducidos por su mirada. Continuó hablando de tristeza, de incomprensión y, finalmente, de querer romper con el mayor secreto de su estirpe y darse a conocer al resto del mundo. Ansiaba que creyeran en ella, que pudieran olerla, tocarla, dotarla de identidad.
Es como no existir, por mucho que yo sepa que estoy aquí.
¿Y qué podían hacer por ella? ¿Dónde iba a esconderse? La destrozarían cuando la descubrieran. ¿Cómo ayudarla?
El sol había alcanzado su cénit y los chicos consideraron oportuno volver a la ciudad. Tendida, su espectacular cola multicolor brillaba como deben de brillar las piedras preciosas. Sus ojos, de un insoportable azul turquesa, centellearon con pasión en cuanto se dieron la vuelta para retornar por el angosto sendero.

—Raygar, ahora te entiendo. Soñaste con ella, ¿no es cierto? Con esos ojos que atrapan y no te sueltan. ¿Has sentido su tristeza?
—Así es. La primera noche que soñé con ella todavía no la había visto. Me guió en sueños con un dulce canto para inmenso gozo de mis sentidos. Me mostró el camino. Y desde que la descubrí aquí hace dos días no he podido conciliar el sueño. Veo esa mirada y esa dulzura, pero también la determinación y el arrojo.

Después de calentar el cuerpo con un poco de carne de vaca y varias copas de vino, fueron a pasear por el río. Un pequeño puente permitía cruzar a la otra orilla y, mientras caminaban por él, Aysa comenzó a ponerse furiosa.
—¿Desde cuándo es necesario que los demás crean en ti para existir? ¿No es absurdo? Existes porque existes. Y punto. Estás aquí, tienes carne, tienes pellejo —dijo enfurecida pellizcándose el brazo—, ¿qué más necesitamos?
El discurso trascendental no era el preferido de Raygar, que solía salir bien parado alardeando de su prosa tan vacía como la última jarra de vino que había apurado en la taberna. Así que se limitó a asentir y a dar indicaciones sobre la ruta que harían.
—Seguidme por aquí, Aysa. No hay mejor lugar que la ribera del río para huir del mundanal ruido de la urbe y digerir bien las viandas. Vos no conocéis el lugar todavía, pero me consta que…
—¡Vamos! —interrumpió descortésmente—. Yo tengo muy claro que estoy aquí por mucho que otros se empeñen en decirme que no. ¡Soberana estupidez! La vida es sencilla: sólo hay que sobrevivir y cuidar este cuerpo que es el que te mantiene con vida.
Dicho esto, dio un puntapié a un guijarro y apoyó con furia los brazos en el muro que conformaba el puente. El río llevaba bastante caudal, pero las aguas estaban calmadas. Las nubes se reflejaban en ellas, pero también se adivinaban las formas del lecho del río. Permaneció sumida en sus pensamientos durante unos segundos contemplando cómo las algas y plantas sumergidas eran mecidas por la corriente. Por un momento, consiguió abstraerse de la realidad y se imaginó moviéndose a su son, dejándose llevar por el sinuoso movimiento. Comenzó a escuchar un murmullo de voces extrañas, murmullos tapándose los unos a los otros. Voces infantiles, pero voces sabias. Sin apartar la mirada del agua, sucumbió a los cantares y, dejándose llevar, comenzó a divisar sombras entre los guijarros que las aguas moldeaban. El reflejo de las ramas de un árbol ancestral que descansaba pesadamente en la margen izquierda comenzó a danzar. Las ramas tomaron vida y, siguiendo el son, empezaron a retorcerse. Elegantemente primero. A los susurros se sumaron sonidos amortiguados de tambores lejanos y el reflejo del árbol aceleró el ritmo. Las ramas se retorcían hasta formar siluetas terroríficas enroscándose las unas con las otras para, más tarde, liberarse del ovillo y mostrar su longitud y fortaleza imparables.
—Aysa… —dijo Raygar con preocupación—. Aysa, por favor…
Pero Aysa ya no estaba allí. Al reflejo de las ramas danzantes, tambores y murmullos, se sumaron risas, coros de voces y todo ello vibrando en sus oídos y palpitando en su cerebro. El latido en las sienes se volvió insoportable y fue entonces cuando consiguió ver. El agua era un espejo, pero devolvía la imagen de un mundo insólito. Mostraba un universo azul y transparente, donde seres plagados de escamas brillantes coleteaban de forma incesante por doquier. Lucían con los rayos del sol como hermosos seres marinos víctimas del trance de alguna antigua ceremonia.
—Escuchad, no tenéis buena cara. Creo que deberíamos tomar el atajo que lleva a…
En ese momento, de un empellón apartó a Raygar de su lado y con un ágil movimiento subió al muro del puente de piedra. Aguantó el equilibrio sin apartar la mirada del fondo del río y sin dejar de sonreír en una suerte de mueca de dolor. No necesitó hacerse la pregunta de qué era todo aquello, por qué veía lo que veía, qué estaba ocurriendo. Simplemente, lo supo.
Cuando saltó, el amargo grito de Raygar se desplomó con ella hasta el río. Su cuerpo cayó con la seguridad de los que conocen la verdad y se reunió con los lirios y jacintos, que celebraron su encuentro con dulces movimientos.

El devenir de la vida nos lleva a tomar decisiones que creemos nuestras como fruto de las disyuntivas que se nos presentan, pero están impresas en nuestro ser desde que nacemos. Así pues, yo no decidí apartarme de mi pueblo, puesto que estaba escrito que emergiera para continuar con la leyenda. No proferí cantos y proyecté sueños en las mentes de los hombres para ser descubierta como individuo y, así, afianzarme y revocar mi inexistencia. Al contrario, todo ello estaba escrito, porque a esto nos debemos. Necesitamos tanto que crean en nosotros como ellos precisan nuestra mágica existencia. Lo comprendí cuando la mujer de ojos pardos cayó al agua. Porque no cayó y tampoco decidió caer. Simplemente, volvió. Y, gracias a mí, recuperó la memoria y su propia esencia.
Se puso el nombre de Aysa en honor a su madre, pero ella no lo recordaba. Anduvo dos jornadas por el mundo terrestre disfrutando de los placeres más básicos. Olvidó por fin que el tiempo para nosotros no existe, que es la vana ilusión de que el mundo se mueve.
¿Qué sería de nosotros sin ellos? Pero, ¿qué sería de ellos sin nosotros? Piensan que somos fruto de la fantasía, del éxtasis de algún iluminado, de la alucinación que provocan algunas sustancias. Y que así sigan.


—Vos veréis, no conocí en esta ciudad mujer como aquélla. Frondosa cabellera, seductores ojos pardos, decidida y realmente voraz —comentaba a un grupo de pescadores el joven Raygar—. Sus carnes, prietas y suaves; su andar, grácil y delicado. ¿Que os dé una prueba de ello? ¡Aquí la tenéis viejos lobos de mar! —En ese momento, Raygar desanudó sus pantalones y mostró a un público sediento de fantasías una cicatriz en el glúteo derecho. —Esto sólo es capaz de hacerlo un ser maravilloso! —carcajeó—. Pero, un momento, todavía no os he referido lo mejor. ¿Habéis oído hablar de las sirenas?

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Ratpenat
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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Ratpenat » 17 Oct 2016 23:28

Raygar se ve que es un tío bueno enamorado de una sirena y es algo creído y Aysa una chica con nalgas bonitas y atrevidilla. Lo que a veces no me queda claro cuando está contando y cuándo pasan las cosas. En las cursivas se comenta cómo él mata a una tripulación por su naturaleza, pero en el último párrafo habla de Aysa, así que era la historia de Aysa realmente y no de Raygar.

Al final viene contando una historia a otro grupo sobre la sirena, sobre Aysa y el mordisco que le da al culo. Y diría que al protagonista le gusta también exagerar las historias para hacerlas más interesantes.

El relato me ha gustado aunque a veces no he estado seguro de haberme enterado de todo. Esperaré a ver qué comentan y si veo que no me he enterado (que ya me pasa mucho) lo releeré más a fondo, tengo la sensación de haberme perdido algo.

Fantasía bonita, pero a veces me ha resultado liosa. :hola:
Última edición por Ratpenat el 18 Oct 2016 16:33, editado 1 vez en total.

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Sinkim
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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Sinkim » 18 Oct 2016 16:06

Rat, Aysa también es una sirena, de hecho lo explica la otra sirena casi al final:

"Lo comprendí cuando la mujer de ojos pardos cayó al agua. Porque no cayó y tampoco decidió caer. Simplemente, volvió. Y, gracias a mí, recuperó la memoria y su propia esencia.
Se puso el nombre de Aysa en honor a su madre, pero ella no lo recordaba. Anduvo dos jornadas por el mundo terrestre disfrutando de los placeres más básicos. Olvidó por fin que el tiempo para nosotros no existe, que es la vana ilusión de que el mundo se mueve."

Todas las partes en cursiva son pensamientos de la sirena, por eso pone que mató a los marineros :lol:

Me ha gustado mucho esta historia, me ha parecido muy bien contada y bastante original dentro del mundo de las sirenas :lol: El protagonista me ha caído muy simpático con ese picaresca y esa habilidad para contar historias :lol:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Ratpenat
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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Ratpenat » 18 Oct 2016 16:32

Qué mal :? Voy a tener que aprender a leer antes que a escribir.

Nada, volveré en unos días, cuando no tenga que hacer :desierto:

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Gabi » 19 Oct 2016 03:26

Felicitaciones :D
Me gustó mucho, el final me lo vi venir pero disfruté mucho el relato.
Está bien escrito y entretiene.
Gracias por compartirlo, suerte! :60:
"Sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón".

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por jilguero » 20 Oct 2016 07:53

Un relato que he leído con agrado y, como me gusta mucho la naturaleza, he disfrutado tus descripciones mucho. Me ha costado un poquillo entender la parte en cursiva a qué correpondía pero creo que al final me he enterado.
La forma de escribir me ha parecido muy correcta.
Cosas a mejorar pero que tienen mucho que ver con los gustos personales, pues que pones demasiado idílico ese otro mundo y hay momentos en que tiene uno la sensación de que hay cierta moralina detrás de tus palabras. Por otro lado, esta mañana tuve la sensación de que había cosas innecesarias en los diálogos y en dar detalles sobre si el tabernero estaba limpiando o haciendo cualquier otra cosa, pero en la relectura ya más calmada he visto que tampoco es tanto y que con ello solo pretendes crear el ambiente.
Conclusión: un relato que me ha resultado grato de leer (eso siendo Fantasía es meritorio conseguirlo conmigo), que está bien escrito. No me ha producido entusiasmo, pero sí que me ha parecido una lectura agradable para una tarde otoñal como la de hoy.

Por cierto, no sé si es un gazapo o queriendo: se supone que estamos en un río pero hablas del mundo marino :shock:
Última edición por jilguero el 20 Oct 2016 20:09, editado 3 veces en total.
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



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Landra
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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Landra » 20 Oct 2016 09:08

Bien escrito, fluído, pero no me ha enganchado, no he podido disfrutar de la historia. Creo que hay talento en estas palabras, pero quizás mal encaminadas.
F: 6 H: 4 E: 3 G: 2
Dos más dos igual a cinco, de toda la vida.

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Berlín » 20 Oct 2016 09:27

Que pena que tu sirena no se llame Parténope. ¿Conoces la historia de Parténope? Pues resulta que Odiseo, que regresaba de la guerra de troya ordénó a sus hombres taparse los oidos con tapones para evitar el canto de las sirenas. Ordenó también que lo ataran a él a un poste, de este modo aunque las oyera cantar no podría lanzarse en su busca. Como no consiguieron su objetivo una de las sirenas hubo de morir y esta sirenita era Parténope. Su cuerpo fue arrastrado hasta la orilla de un lugar que pasó a llamarse Parténope por ella, por la sirena. Luego este lugar fue Napoles. Y ahora me está dando una rabia inmensa porque yo he estado en Nápoles y no sabía de la existenca de ese monumento a Parténope.


Isma...

Ya paro. Autor, tu relato no me ha disgustado, pero me ha costado mucho entrar en él. Luego ya leído encuentro que no esta mal, pero le falta cierta magia que hubiese hecho que yo me posara a tus pies porque los temas mitólogicos me hipnotizan.
La escritura es de diez y las descripciones son muy bellas, en eso tienes mi admiración.

Posiblemente vuelva, a ver si al final esa sirena tuya de sonrisa lobuna y ojos de miel me seduce del todo.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"
http://siguiendolospasosdebarro.blogspot.com/

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por prófugo » 23 Oct 2016 00:51

Estimado(a) autor(a):

Excelente relato!! :-)

Desde sus primeras oraciones hasta las últimas desprenden fantasía de la buena..como si estuviera leyendo El nombre del viento.

No culpo de nada a Raygar..yo también caería rendido a los encantos de esas sirenas..como Aysa...y más si me deja una cicatriz en la nalga :meparto:

Escribes de lujo..yo sería totalmente incapaz de escribir así de bien como tú. Dominio maravilloso del lenguaje..describes el paisaje del relato de maravilla..haces que el lector entre y se sienta parte de la obra...y posees un sentido del humor que me encanta.

Quiero que esta criatura entre en el recopilatorio! Con esto creo que te demuestro lo mucho que me has gustado :D

Enhorabuena y un fuerte abrazo crack! :60:

Enviado desde mi ALE-L21 mediante Tapatalk
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Gisso » 23 Oct 2016 12:01

La verdad que es un relato bonito y da pena la confesión de la sirena sobre el accidente. Pero la historia la veo algo confusa, he tenido que releer varias partes del relato para intentar encajar las piezas. También es un poco confuso el encuentro de la dos sirenas (¿por qué hay dos, no?) y el por qué una de ellas se "humaniza" olvidando lo que es. Sí, la explicación está en los parrafos en cursiva, pero tras la lectura me deja la sensación que se me escapa algo. Me gusta la narrativa de este relato y el paisaje con ese toque poético, me ha fascinado ciertos pasajes.

Por cierto, ¿qué os ha dado por las sirenas en este concurso :cunao: ?

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Nínive » 24 Oct 2016 19:43

Ay... mal día tengo para comentar tu relato, autor. Si eso ya te invito a algo cuando termine todo esto.

Historia

Pues la idea de base no está mal, pero es que me falla mucho cómo está hilado y la conclusión. Esa sirena que se olvida de que es una sirena cuando no se nos ha dado ninguna pista al respecto de su naturaleza... No me convence nada. Son como dos historias cosidas a la fuerza por un cordel basto. No me funciona.
Por ese mismo motivo falla la congruencia y se me desmorona el resto de la ambientación.

Personajes
La sirena que es sirena, pues bien. Tiene ese modo de pensamiento de las criaturas mágicas, que no se parece mucho al humano y a la vez sí. Aunque a mí los textos en cursiva me han sacado de la historia y rompen bastante el ritmo, pero como personaje está bien.
Raygar también me desconcierta porque de repente es alguien a quien le importa bastante poco lucrarse con esa historia, como que se pone a llorar porque ha soñado con la sirena. No sé...
Y Aysa, pues es que ya te lo he dicho. Creo que este personaje, en el que recae el final, debería haberse trabajado más y que no choque que sea una sirena. Que lo lea y diga: "Anda, por eso hacía lo que hacía, o por eso pensaba así".

Narración
La narración es buena, y menos por el cambio de ritmo que imponen los pensamientos y que yo habría contado de otra manera para que se supiera la historia, está bastante bien llevado. Lo que me desmarca también de la historia es alternar el tono socarrón con el poético.

Un... :60:
Mi página: Curvas de tinta y tatuajes del alma

Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Fernweh » 25 Oct 2016 00:06

¡Hola autor/a!

Lo más destacable del texto, a mi parecer, es lo maravillosamente bien que escribes. Es una delicia pasearse por tus letras, aunque también tengo que decir que, sobre todo en las primeras líneas, Raygar me ha cargado un poco con su prosa, vamos que me viene alguien hablando así y, en vez de mantener la atención como el tabernero, yo me duermo, fijo :cunao: . Pero veo que pretendías que fuera así de cargante, así que...

En los pensamientos de la sirena creo que es donde más se aprecia ese arte que tienes para escribir, que no digo que en el resto no, pero ahí me has dejado babeando de envidia.

Sin embargo, la historia que cuentas no ha llegado a cautivarme del todo, y eso ha hecho que en ocasiones fuera paseando sobre tus palabras como un barco a la deriva, muy agustito y bien mecida por las olas, pero sin saber muy bien hacia donde me dirigía.

Eso no quita para que el relato merezca mi aplauso, pues es dificl conseguir que sienta tanto placer al leer a pesar de no haberme cautivado la historia que encierran las palabras.

¡Enhorabuena y mucha suerte! :60: :60:
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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Megan » 25 Oct 2016 00:12

Es una bonita historia, pero algo complicada de entender.
Creo que merece una segunda lectura, porque escribes muy bien.
La descripción de los lugares y de los personajes está muy bien narrada.
Que tengas mucha suerte :60:

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Isma » 25 Oct 2016 22:13

Terminé de leer el relato en voz alta. El acantilado seguía resonando con el choque de las olas, metros más abajo. La hierba ondulaba y parecía continuar más allá del borde, hacia el mar encrespado. Me sentí tonto. Me había pedido que leyera el relato allí arriba, a la hora en que el sol estaba más alto. Había asegurado que mis palabras le llegarían aun cuando no hubiera nadie. Pero es que no había nadie: na-di-e.
En fin. Por lo menos era un lugar hermoso, un punto de encuentro entre aquella tierra cuajada de montañas y el mar que abrazaba el archipiélago. Me disponía a abandonar el lugar cuando reparé entonces en una pareja de aves. una especie de rapaz y un jilguero. Incluso para mí, que carezco de la más mínima noción de ornitología, me pareció extraño. Ambos estaban juntos y miraban hacia donde yo estaba.
—No es lo que parece —dijo la rapaz.
—¿Gavilán?
—Sí. Oye, luego te lo explico. ¿Me ayudas a salir? Llevo tantos días como pájaro que ya ni me acuerdo de lo que es una persona. Tira de este ala.
Me acerqué y seguí sus instrucciones. Después de un complicado ejercicio de origami, del ave rapaz emergió mi amigo Gavilán. Estaba desaliñado y olía un poco a choto, pero parecía contento de verme.
—Un buen cuento ese que me has leído. Gracias. Me ha ayudado a volver a ser humano.
»Porque, ¿sabes? En tu relato también hay una persona que vuelve a ser lo que había sido. Y hay un personaje que conoce el poder de las palabras. Las palabras dan forma al mundo que nos rodea. Es magia, la magia más potente que existe. Aquel que teje historias también construye la realidad. Ojalá el cuentacuentos hubiera conocido el verdadero nombre de la sirena. Todo habría sido más fácil.
No dije nada. Era tan fácil escucharle... Gavilán es una persona sencilla, pero en este lugar donde la tierra se funde con el mar le tienen por un gran hombre. Gavilán, antiguo pastor de cabras; Ged, poderoso archimago de Terramar. La brisa marina soplaba con fuerza. El jilguero trinó y Gavilán enrojeció.
—Estoo... bueno. Gracias por leerme el relato, pero estam.. estoy cansado y tengo que descansar —hizo un gesto casual con la mano—. A tu casa.
Y en mi casa estoy.

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Re: CF 2 - Nostalgia

Mensaje por Isma » 25 Oct 2016 22:38

Me ha gustado. Una de las cosas que más, el bucle que haces con el cuentacuentos. Comienza narrando su encuentro fantástico con la sirena (por cierto, ¿qué hace la sirena tan pancha fuera del agua? ¿No se deshidratan?) y al final del relato incorpora el segundo lance a su repertorio. Circular, muy bien.

Por otro lado me pareció un relato honesto. Tiene claro el objetivo. Una sirena que busca el perdón. Otra sirena que recuerda y siente la llamada. En ambos casos, nostalgia, que es el anhelo de lo que se tuvo. Con un enfoque diferente, al presentar la historia en retrospectiva, desde el punto de vista (distorsionado) del trovador. Con las mujeres en papel protagonista (que la fantasía ya tiene bastantes héroes masculinos, gracias). Con una semiescena de sexo, incluso, con mordisco en el trasero incluido (estoy muy sensible con esos temas).

Ahora que los interludios en cursiva se hacen un poco confusos, al usar un lenguaje muy poético que encima pertenece a un personaje al que no se presenta de verdad hasta mediados el relato. Ya he mencionado lo de la sirena en mitad del hayedo. Y otro detallito que yo corregiría es que en cierto momento se menciona la calvicie de Raygar y su antaño "frondosa" melena. Sin embargo por otras partes se describe como joven. Aunque no es imposible, sí es extraña esa mezcla descriptiva.

Ah, Jilguero - las sirenas pueden ser tanto de agua salada como de dulce. Habiendo dos, se entiende que una proviene del mar mientras que la otra es más de ríos. Cuestión de gustos.

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