CF 2 - Secretos del océano - Raumat

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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CF 2 - Secretos del océano - Raumat

Mensaje por lucia » 16 Oct 2016 15:13

Secretos del océano


Samuel había salido con su pequeña barca, como casi todas las mañanas, a pescar algo para la cena. También hoy iba a ser un día muy caluroso. Era todavía muy temprano pero ya se adivinaba que el sol, dentro de poco, apretaría de firme. Después había pensado visitar una de sus calas preferidas, la cala de los corales blancos, donde nunca acudía ningún otro pescador. Allí, con toda la playa para él, levantaba los brazos al cielo y se sentía el rey de los mares. Se pegaría un buen chapuzón en las transparentes aguas, bucearía pegado al fondo siguiendo a los peces multicolores y disfrutaría de la belleza de los espléndidos arrecifes de coral que escondía aquella cala.
Pero ese día los peces no parecían muy dispuestos para convertirse en la cena de Samuel. Por más que éste lanzaba una y otra vez la caña, el cebo siempre se mantenía intacto. Cambió de lugar varias veces pero no picó ni uno. Así que en vista del nulo éxito, el joven pescador optó por dejar en paz a los peces y puso la pequeña embarcación rumbo a su apreciada caleta.
Había estado allí en muchas ocasiones y nunca se había encontrado con nadie. Era un privilegio poder contemplar el espectáculo que ofrecía el mar intentando escalar las brillantes rocas de la cala sin conseguirlo. En pleno centro de la rada, como si fuera el guardián de aquel pequeño paraíso, se alzaba un agudo peñasco que desafiaba a quien osara conquistarlo.
Pero esa mañana, al dejar atrás el recodo que señalaba el comienzo de la ensenada, se llevó una sorpresa. Porque allí, en el peñasco, había alguien. Todavía la barca estaba lejos, pero ya se podía distinguir con claridad el perfil de una figura sentada sobre la roca. Una figura femenina cuyos cabellos, por efecto del viento, parecían querer tirar de ella hacia el mar.
La barca fue acercándose lentamente y cuando Samuel pudo ver a la mujer con precisión quedó fascinado.
Porque no era una joven como las que había conocido hasta ahora. Era físicamente distinta. Su piel tenía un tono ligeramente violáceo y sus larguísimos cabellos eran del color del oro. Estaba completamente quieta, como dejándose admirar por las criaturas de la cala, sin prestar ninguna atención a cuanto la rodeaba. Su dorada melena seguía agitándose, la cabeza se apoyaba en un brazo y sus ojos miraban hacia abajo. Parecía que ni siquiera hubiese advertido la llegada de Samuel. Era bellísima, la criatura más bella que el pescador había visto en toda su vida. Pero, sin duda, estaba triste. Dos lágrimas descendieron por sus mejillas hasta que el viento se las arrebató.
La barca había quedado pegada al peñasco, de modo que sólo unos pocos metros separaban a la muchacha de Samuel. Este siguió contemplándola en silencio, embobado, durante un buen rato. Ella no hacía ningún gesto, ningún movimiento que indicara que hubiera notado la presencia del recién llegado. Continuaba inmóvil, como una escultura divina, pero de sus ojos seguían manando lágrimas.
Por fin, el pescador logró articular algunas palabras.
–¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras?
Ella levantó la cabeza y lo miró. Sus ojos no expresaron ningún sobresalto. Después, bajó la mirada y volvió a descansar su rostro sobre el brazo.
–Dime qué te pasa, muchacha –insistió Samuel–. Si puedo ayudarte…
La joven titubeó unos instantes y respondió con amargura.
–El tiempo se acaba para mí. Ya me queda muy poco. Y después, ya nunca podré ser feliz.
Samuel se quedó unos momentos sin saber qué decir. Por lo manifestado por la bella joven, tampoco podía comprender muy bien qué le ocurría.
–¡Mujer, seguro que hay alguna solución! –intentó animarla–. Si me explicas mejor lo que te pasa, igual puedo ayudarte.
Samuel notó que un fugaz rayo de esperanza cruzaba por los ojos de la muchacha. Cuanto más la miraba, más atractiva le parecía. Era imposible que la naturaleza hubiera hecho algo más bello que lo que tenía enfrente.
–No estoy segura de que me comprendas. Vuestro mundo es distinto del nuestro. Tenéis otra forma de vivir, otras creencias. Si te cuento lo que me pasa pensarás que estoy loca o que se trata de una tontería sin importancia.
–No. Te puedo asegurar que no va a ser así. Si algo te hace llorar y te pone en el estado de tristeza en el que te veo, ese algo tiene que ser importante. No sé si podré ayudarte, pero si está en mis manos el que tu problema se resuelva, al menos lo intentaré.
La joven se quedó pensativa unos momentos y después respondió.
–Me queda muy poco tiempo para encontrar mi carta del destino. Sin ella, mi vida futura será una búsqueda sin sentido. En nuestro mundo, todos tenemos nuestra carta del destino, pero yo la he perdido. Cuando llega el día indicado, esa carta nos muestra la persona que debemos buscar para encontrar la felicidad. Pero si en ese momento no la tenemos, nuestra vida se convierte en una peregrinación sin rumbo. Y ese instante está a punto de llegar. Cuando el sol alcance el centro de su viaje, justamente a mediodía, el plazo se cumplirá.
Samuel miró el sol. Quedaba poco tiempo para que fuese mediodía. Algo en su interior le decía que aquel relato era cierto. Volvió a mirarla, sintió una gran tristeza y una extraña sensación que no sabía explicarse. La belleza de la joven le tenía cautivo y le hurtaba el control sobre sí mismo. Las palabras salieron impetuosas de su boca.
–Si en tu mundo no vas a ser feliz, vente conmigo. Te prometo que te haré feliz. Te colmaré de todo lo que desees. Todo mi cariño y todo mi trabajo serán sólo para ti.
Ella sonrió, y su rostro expresó una dulzura que hizo al joven pescador estar seguro que él también tenía una carta del destino: ella. Sin ella, nunca sería realmente feliz.
–Te lo agradezco –dijo la muchacha–. Pero ya te he dicho que nuestros mundos son diferentes. Nuestra vida está escrita en esa carta. Y si no la tenemos para poder elegir el camino correcto, no podemos alcanzar la felicidad.
Samuel comprendió lo que quería decir. Por muchos esfuerzos que él pudiera realizar, si el destino no lo quería, jamás conseguiría hacerla dichosa. Aunque sus intenciones fueran buenas, el resultado sería perjudicial para la bella muchacha. Ella tenía que encontrar su destino marcado.
–¿Cómo es esa carta? –preguntó el pescador.
–Es una gran concha de color azul. Un azul muy intenso. Y sus bordes están recubiertos de coral blanco. Tiene grabada mi imagen. No hay otra igual.
–¿Dónde la perdiste?
–Aquí, en esta cala, jugando con mis amigas. Después la estuvimos buscando, pero no la pudimos encontrar. Desde entonces, vengo todos los días, pero por más que busco y busco, no la hallo.
El mismo sentimiento de tristeza y desesperanza que tenía ella se apoderó de Samuel. No la podía ayudar. Se sentía completamente inútil y no se le ocurría ninguna idea que pudiera darle ánimos. Miró al mar infinito. La concha podría estar ya muy lejos de allí.
Entonces vio una estela blanca sobre las aguas que se dirigía en línea recta hacia el peñasco. Se quedó observándola y poco después pudo apreciar que se trataba de un delfín. Y el delfín parecía llevar algo sobre su morro. Algo azul, que destellaba al recibir los rayos del sol. Al llegar a unos metros de donde se encontraban los dos jóvenes, el delfín soltó su carga y se sumergió en el agua.
Samuel tuvo una corazonada y de inmediato se zambulló en el mar, buscando el fondo. Allí abajo, tumbado sobre la arena, como esperándole, se encontraba el delfín. Junto a él, una gran concha azul con bordes blancos. Cuando el pescador llegó hasta ella, vio la imagen de la joven grabada en el exterior. Era su carta del destino. Ya casi no le quedaba aire en los pulmones, así que se dio un fuerte impulso con los pies y logró salir a la superficie. El delfín asomó poco después, hizo un par de cabriolas por encima de la cabeza de Samuel, y aleteando elegante pareció despedirse complacido.
Ella seguía sentada sobre el peñasco, con la cabeza agachada, cubriendo de lágrimas la áspera roca.
Samuel se acercó y depositó la concha en las manos de la muchacha.
–¡Mi carta del destino! –exclamó ella radiante.
Se abalanzó sobre el joven pescador y le abrazó con fuerza.
–¡Gracias… gracias… mil gracias… por haber encontrado mi carta! Eres maravilloso.
Deslumbraba. Todo en ella había cambiado. Incluso su belleza era aún mayor. Samuel permaneció callado, se sentía tan satisfecho al verla tan feliz… ¡Cómo disfrutaría si pudiera estar toda la vida al lado de la muchacha! Sin ella al lado, en cambio, su vida no tendría mucho sentido.
–Nunca podré pagarte lo que has hecho por mí –continuó la joven–. Me has dado la vida; y yo, en cambio, es posible que te haya perjudicado porque presiento que te has enamorado de mí. Yo también siento por ti algo muy especial, pero tengo que seguir mi camino. De todos modos nunca podré olvidarte. Siempre estarás presente en mi memoria. Espero que lo comprendas y que no me guardes rencor.
Samuel lo entendía perfectamente. Sus sentimientos por ella nunca cambiarían. La adoraba ahora y la adoraría toda su vida. Sabía que su destino estaba escrito, pero se resistía a perderla para siempre.
–Quiero ir a tu mundo –dijo el pescador–. Quiero conocerlo y estar a tu lado durante un rato más. Por favor, déjame ir contigo.
Ella se quedó unos momentos sin saber qué hacer. Parecía que dudaba si aquello sería bueno o malo.
–Si quieres venir conmigo, vendrás. Pero ten en cuenta que es un mundo distinto al que perteneces. Debes tratar de que mi recuerdo no se convierta en una obsesión. Debes intentar olvidarme; conocerás otras personas, algún día encontrarás el amor y tu vida se llenará de alegría.
–Quiero ir. Sé que no puedo quedarme allí, contigo, pero quiero ir. Después volveré a mi casa y me apartaré para siempre de ti.
Ella le miró con dulzura y musitó:
–De acuerdo, vamos.
–Espera. Ni siquiera sé cómo te llamas.
–Marina –respondió risueña.
Cogió de la mano a Samuel y juntos se zambulleron en las cristalinas aguas. Se alejaron del peñasco buceando hasta llegar justo enfrente de un tupido arrecife coralino de color blanco. Ella puso su mano sobre un saliente del arrecife y, al instante, la estructura se movió y apareció una pequeña abertura por la que ambos se introdujeron.
Tras bucear unos metros más, emergieron en una cueva natural de impresionante belleza. Bajo un manto de silencio, sólo alterado por el murmullo del agua, Samuel contemplaba asombrado las caprichosas formas de las rocas, sin duda moldeadas por la acción del agua durante largo tiempo. A ambos lados del lago subterráneo surgían multitud de estalactitas y estalagmitas que le daban un aspecto fascinante. La galería acababa en una gran superficie de cristal azulado.
Apoyó la muchacha su mano en el espejo y éste se abrió, franqueándoles el paso. Ante el joven pescador apareció un no menos extraordinario paisaje; una ancha llanura cubierta de flores de los más diversos colores y aromas. A la derecha un enorme bosque, de árboles altísimos y frondosos, que finalizaba bruscamente ante un grandioso palacio de cristal.
–En ese palacio es donde nos reunimos para celebrar nuestras fiestas y acontecimientos más importantes. También las bodas y los nacimientos –explicó Marina.
A la izquierda se extendía un amplio recinto rodeado de árboles de poca altura que impedían no obstante ver lo que había al otro lado de ellos.
–¿Qué hay allí?
–Ese lugar está destinado para los más pequeños de nuestro mundo. Allí pueden disfrutar de los más variados y divertidos juegos. Mis hermanos pequeños se pasan buena parte del día aquí; cuando retornan a casa, llegan exhaustos pero felices a más no poder.
Su mundo era muy hermoso. A Samuel le hubiera gustado quedarse a vivir en aquel paraíso. Si ella pudiera amarle, se quedaría allí para siempre. Estaba seguro que sería el hombre más feliz del mundo el resto de su vida.
Llegaron a un puentecillo de piedra, bajo el cual discurría un pequeño río de aguas claras repleto de peces saltarines. Tras él nacía un sendero que iba a dar a un sobrio edificio presidido en su fachada delantera por cuatro columnas de color blanco y coronado por una cúpula plateada.
–Ahí tejemos nuestros vestidos, pulimos el coral y elaboramos nuestros alimentos. Es nuestro gran centro de trabajo.
Continuaron andando. El joven pescador se quedaba fascinado con cada cosa que veía. Sí, era un mundo diferente al suyo. Pero era maravilloso. Hubiera podido quedarse allí sin añorar nada de su vida anterior. Pero él sabía que no podía ser. No podría soportar tenerla a ella tan cerca y saber que no le amaba; que amaba a otra persona. No, no lo podría soportar.
De pronto, la muchacha se detuvo.
–Esta es mi casa. Ahora debo entrar y descubrir el contenido de mi carta. Si quieres puedes quedarte.
–No. Es mejor que me vaya. Creo que ha llegado el momento de despedirnos.
–Como quieras. Te recordaré siempre. Si no fuera por ti, mi vida hubiera sido desgraciada. Espero que tú también puedas ser feliz, porque eres bueno y te mereces lo mejor.
–Aunque me va a doler mucho separarme de ti, estoy contento de haberte conocido y haber visto tu mundo. Estoy seguro de que serás muy feliz y me alegro muchísimo por ello.
Samuel se inclinó sobre ella y la besó en la frente.
–Adiós.
–Buena suerte –respondió Marina, mirando con dulzura al joven pescador.
Samuel se dio la vuelta y emprendió el camino de regreso a su mundo. No giró la cabeza ni una sola vez. No quería que ella viera las lágrimas que surcaban sus mejillas. Cruzó en sentido opuesto el espejo azulado y franqueó sin dificultad el arrecife coralino. Allí seguía su barca. Subió en ella y puso rumbo a casa.
Durante todo el día y toda la noche no pudo apartar la imagen de Marina de su pensamiento. Por más que lo intentaba, no podía. Era superior a él. No pegó ojo en toda la noche. A pesar del poco tiempo que habían estado juntos, sabía que la amaba con locura. Ella ahora sería muy feliz. Su carta le habría mostrado dónde encontrar el amor y el destino se habría cumplido. Samuel, por el contrario, había perdido su carta. La había perdido sin ninguna esperanza de recuperarla. La había perdido para siempre.
Cuando se levantó a la mañana siguiente, el joven sintió su cuerpo fatigado; no había descansado nada durante la noche, pero un impulso irresistible le empujaba hacia su barca, le empujaba a volver a la cala de los corales blancos. Necesitaba estar allí y recordar los momentos que había pasado con Marina. Nunca más la volvería a ver, pero en aquella playa siempre permanecería vivo su recuerdo. El cabello dorado azotado por el viento, las lágrimas que brotaban de sus ojos, su tristeza, aquella concha azul, su alegría, el cálido abrazo…
El mar estaba tranquilo, no había prácticamente oleaje y se respiraba una paz infinita. La barca de Samuel se aproximaba despacio a la cala de los corales blancos y el joven pescador seguía ensimismado en sus recuerdos. Tras bordear el pequeño cabo que daba acceso a la playa, Samuel levantó la vista y miró hacia el peñasco.
–¡Marina! –exclamó, con los ojos abiertos como platos.
Ella estaba allí, sonriente, feliz, esperándole con los brazos abiertos.
Samuel saltó de la barca, abrazó a la joven y cubrió su cara de besos.
–Sabía que volverías –dijo ella.
–Pero, ¿por qué estás aquí? –preguntó ansioso el joven.
Marina mostró la concha azul a Samuel, la abrió y éste se quedó perplejo. Perplejo e inmensamente feliz. Porque allí, dentro de la carta del destino de Marina, estaba el rostro de Samuel grabado.
–Vamos –invitó Marina, cogiendo una mano del pescador.
Y juntos se sumergieron en el agua.

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Berlín » 17 Oct 2016 22:08

Lo siento, reconozco que las descripciones son preciosas, el cuento está bien narrado y no he visto errores, pero me ha parecido un poco manido y el final bastante previsible. De hecho en cuanto el marino se ha levantado medio enfermo para volver a la cala he imaginado algo así, incluso que pondría en la carta algo así como : Marina se casará con quien encuentre la carta.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"
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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Gisso » 18 Oct 2016 20:51

...
Última edición por Gisso el 14 Nov 2016 20:59, editado 3 veces en total.

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Verditia » 18 Oct 2016 21:20

Un bonito cuento de sirenas sin sirenas :D

Marco: La verdad es que es un relato con muchas descripciones. Puedo imaginar perfectamente la cala, los corales, la cueva, el palacio... es bastante preciso todo el lugar. Quizá la parte donde Marina describe su mundo se me ha hecho más monótona, pero entiendo que es necesaria para entender lo paradisíaco del lugar.

Personajes: Marina es la imagen perfecta de la sirena, sin serlo; una ninfa del mar, quizá. Actúa como tal porque ese es su papel. Samuel, sin embargo, me ha parecido muy conformista, supongo que es un chico de buen talante, pero quizá un poco más de insistencia por su parte hubiese quedado más dramático. Por ejemplo, tenía ganas de conocer el mundo de Marina, y cuando ella va a abrir su carta, prefiere marcharse. Si ha tenido curiosidad para visitar el mundo de ella, ¿no tendría curiosidad para saber qué le depara su carta?

Historia: tiene ese aura de cuento popular que, aunque predecible, es bonita porque acaba bien. Lo único que quizá echo en falta es algo más de ritmo, pero esto ya es a gustos, claro.

Nivel de Fantasía: Grimm

Me recuerda a: La sirenita de Andersen, versión no dramática.
Alma de fuego, la 1ª novelucha de la saga Invocatio
https://www.amazon.es/dp/B00UQXDLCK

¡Ya la 5ª novelucha! Las heridas abiertas
https://www.amazon.es/dp/B076GMLMS5

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Gabi » 19 Oct 2016 18:53

Me pareció todo muy obvio y previsible.
Quizás en un concurso de género infantil pegaría más, porque parece orientado a más jóvenes.
Por otro lado está muy bien escrito y se lee fácil.
Gracias por compartirlo y suerte :60:
"Sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón".

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por jilguero » 23 Oct 2016 00:29

Un cuento muy agradable de leer. Está bien escrito y se explica todo con detalle, incluso lo obvio para un adulto. Eso le da un toque aún más infantil o lo hace apto para todos lso públicos, que también se puede mirar desde esa otra perspectiva.

La historia es sencilla y bastante previsible. Pero aún así la he leído con gusto.

Conclusión, un relato muy agradable de leer y muy correcto. Pero por su sencillez y por ser previsible no es un texto que destaque pensando en el concurso. Suerte. :60:

PD: hoy autor me he despertado pensando en tu calita :D
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



Los hilos de Ariadna :60: El niño del tirachinas

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Agüita y fanguito de mis entretelas forever

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por prófugo » 23 Oct 2016 13:29

Estimado(a) autor(a):

Relato hermoso..muy hermoso!

Me puse en la piel de ese pescador de nombre Samuel y lo entiendo perfectamente...yo también me hubiese enamorado de semejante belleza y me iría triste a casa sabiendo que no podrá ser mía.

Menos mal que la historia tiene un final feliz..y los dos juntos en el mundo de ella :D

Enhorabuena! Me has alegrado la mañana :60:


Enviado desde mi ALE-L21 mediante Tapatalk
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por kassiopea » 24 Oct 2016 09:50

Este relato habría quedado estupendo en el recopilatorio infantil (no sé si el autor/a participó en aquel concurso) :D Es una historia muy bonita que refleja un aura dulce y mágica de cuento infantil. Me parece muy bien escrito, haciendo gala de unas descripciones encantadoras que sin duda te sumergen en ese mundo mágico.

Lo que me ha ocurrido es que me hubiera gustado saber más cosas de ese interesante mundo que nos sugieres, me estaba cautivando pero se me ha terminado en lo mejor... Empezando por la hermosa joven, por ejemplo, no parece que se trate de una sirena, puesto que al describirla no se hace referencia a que tenga cola de pez. ¿Quiénes serán esas criaturas que viven en las profundidades de la cueva? Y justamente el título se refiere a los "secretos del océano" (mira que eso prometía misterio), pero es que luego el relato se centra básicamente en la búsqueda de esa carta del destino :cry:

Ay!, la carta del destino. Cuando Marina explica que necesita su carta del destino para saber qué le depara el futuro y, así, encontrar su felicidad, justo he intuido lo que iba a pasar. Me ha parecido demasiado predecible esa historia, aunque repito que sí es bonita. Además, apenas Samuel empieza a buscar, aparece el delfín con la carta... Hubiera estado bien algún giro más sorpresivo, o centrar la aventura en la misteriosa ciudad de esas criaturas, mira que me he quedado con ganas de explorar esos secretos marinos que prometían tanto. Por otro lado, está muy bien que hayas conseguido captar tanto mi interés que me quedara con ganas, no sé si me explico :wink:

Un cuento muy bonito y una lectura muy agradable, autor/a. Gracias por participar y te deseo mucha suerte :60: :60:


Pd. Qué bonito nombre el de Marina. Me ha hecho recordar el libro de Zafón.
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Ororo » 24 Oct 2016 13:24

Este relato tampoco me acaba. Además de ser demasiado tierno para mi gusto, cosa que no tienes por qué tener muy en cuenta, me ha parecido algo aburridillo, previsible y con poca carga emocional. No he visto pasión ni he sentido lo que los protagonistas.

El enamoramiento de él me ha parecido muy rápido y poco creíble y la actitud de ella, muy pasiva, como un objeto.
No está mal escrito, eso seguro, pero no me ha gustado. Lo siento.
No soy lo que escribo; soy lo que tú sientes al leerme.

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Isma » 24 Oct 2016 16:17

—Oye, mozo —dijo Geralt—. Si en vez de una sirena bellísima el pescador hubiera encontrado a una vieja arrugada, ¿crees que le habría ayudado?
—Pues no sé, hombre. ¿Quizás sí?
—Yo te digo que no. Esa no es la naturaleza humana. Solo se ayuda a cambio de algo.
—¿Y por qué cazas tú monstruos, Geralt?
El brujo no contestó. Se pasó la mano por la cicatriz que le cortaba la cara e hizo una mueca. Me había costado encontrarle. Tuve que seguir su rastro a través de una docena de relatos y al final lo había encontrado aquí. Estaba sentado sobre el tema, esperando tranquilamente.
—Me duele el zilum —dijo. Preferí no responder—. Llevo aquí sentado horas y el hijo de su madre no aparece.
—¿Quién? —No me había parado a pensar que si Geralt estaba aquí, quizás estaba cazando algún monstruo. Miré a mi alrededor con recelo.
—Quién no, sino qué. Estoy cazando a un Tolo. Los habitantes de este lugar dicen que sus comentarios son espantosos y me han contratado para encargarme de él.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Había oído hablar de aquel ser. Mejor sería que me diera prisa.
—¿Qué te ha parecido el relato?
—En mi experiencia, si algo sale del mar y no es un pez, más vale que tengas alguna de estas a mano —Señaló sus dos espadas, la de acero y la de plata, apoyadas contra la piedra.
—Bueno, es fantasía...
—Suponiendo que fuera como dices y que la mujer no sea un monstruo babeante con un número impar de ojos y tentáculos putrefactos, una boca circular llena de colmillos y un aliento de mil demonios, una piel supurante de veneno y flemas y un aullido infernal, que ya es mucho suponer, no veo coherente que el objetivo de su vida sea que encuentre a su media naranja.
»Verás, mozo. He tenido mucho tiempo para zascandilear de aquí para allá y he aprendido de la condición humana. Las personas son seres mutables y nada dura para siempre. La felicidad se escurre por entre los dedos como el agua. Y nunca sabes que has sido feliz hasta que dejas de serlo.
Creo que asentí. Aquello sonaba muy coherente, sobre todo en los labios de Geralt de Rivia. Odiado y temido por ser más rápido y más fuerte que un humano. Estigmatizado por su aspecto, atormentado por su pasado: y sin embargo siempre dispuesto a dejarse la piel por aquellos mismos que le marginaban.
—Vete ahora —me dijo—. Pero antes de que te vayas quiero que sepas una cosa. Si comentas mal, iré a por ti.
Tragué saliva y no dije nada. Mejor que no supiera lo que estaba haciendo en esos precisos momentos.

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Tolomew Dewhust » 26 Oct 2016 12:33

Hooola, :D. Un cuentecillo ameno de leer y bien desarrollado.

Dos cositas:

A. - La idea.

Es lo que menos debe importarte de mi comentario, pues tú has desarrollado un texto partiendo de lo que has considerado interesante para ti, de tú idea, el germen, el meollo (the meollet, como decimos los valencianos). La idea a mí no me convence, por convencional.

Sin embaaaaaargo, una vez tú has decidido desarrollarla (es decir, que tú sí le veías potencial al asunto), lo único a lo que puedes sacar provecho de este comentario es de la parte B.

B. - Desarrollo.

Ya he dicho que está muy bien.

Cierta linealidad, eso sí, que, ojo, no siempre es algo peyorativo (se me viene ahora como ejemplo el otro relato que ya he comentado, El guerrero pixelado, donde el argumento fluye cuesta abajo y sin frenos pero, es casi lo que la historia pide). En tu caso es un pelín distinto pues, al tratarse de un tema manido, el lector (o al menos yo), busco tras cada línea algo que rompa la línea argumental, que me sacuda y me dirija a otros derroteros que no sean los ya esperados.

Poco que aportar en cuanto a sugerencias para la hora del recopilatorio. Si acaso, una frasecilla "Pero ese día los peces no parecían muy dispuestos para convertirse en la cena de Samuel", donde cambiaría ese "para" por un "a", eliminando también el "muy" (Ej: Pero, ese día los peces no parecían dispuestos a convertirse en...). Y luego un tema más subjetivo, en cuanto al uso de comas y del punto y seguido, llamativo sobre todo en el párrafo en el que la chica explica el tema del extravío de su Carta del destino.

Minipunto para ti por nombrar la Caleta (tú le das un uso distinto al que yo empleo, pero como estoy que lo regalo, pues ea). Otro minipunto por enseñarme lo que es una rada (zona fuera del puerto donde un barco puede echar anclas, cerrada, con apertura al mar).

Ah, otra cosilla, la descripción de la chica. Se me queda corta. Dices textualmente que ella "Era físicamente distinta".... pero luego no nos la describes físicamente para que veamos esas "mutaciones" (esperamos cola, vale, no tiene, pero ¿por qué es físicamente distinta?) Aludes a tonalidad violácea y color del cabello; considero que si es tan distinta a un humano tendrías que detallarlo minuciosamente, o directamente eliminar el término "físicamente".

Más cosas... se enamora el chico muy pronto, ¿eh? :lol: O a él le ha ido regu en la vida y el pobre no se come un rosco o, como yo creo, e igual podrías haberlo insinuado por ahí o dejarlo caer de algún modo, ella, inconscientemente le ha embrujado, hechizado o echado un veneno en la sopa mientras tomaban el aperitivo de la una.

Por último, cuando ella le dice a él "Te he perjudicado porque presiento que te has enamorado de mí"... mmm.... no me convence demasiado, es muuuuuy blandito, como casi todo el conjunto... nos estás dando la información de manera muy directa. En lugar de darnos todo tan mascadito, puedes optar por describir emociones, cómo perciben cada uno los gestos del otro, que si tiemblan, se estremecen, obviando decir directamente que él se ha enamorado, que ella no sé qué... (ojo, son percepciones como ves subjetivas).

Me quedo con que, in the future, partiendo de una idea rompedora (o que a mí me lo parezca), tienes recursos para desarrollarla con garantías de éxito.
Tienes un poquito de ná menos de un ocho, :lol:.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por rubisco » 27 Oct 2016 18:33

Analizo el último relato que me queda, y por ello voy a hacerlo con calma.

Cuando leo un texto me planteo tres cosas:
1) Qué intención calculo que tenía el autor.
2) Qué cosas considero que serían mejorables.
3) Qué impacto me ha dejado la historia, teniendo en cuenta el punto 1).

Como bien han comentado otros compañeros, esta historia tiende a ser un relato infantil, lo que no es impedimento para que esté aquí porque, a fin de cuentas, cumple con su cometido de ser un relato de fantasía. Teniendo en cuenta eso, creo que la linealidad del argumento es entendible y que éste, aunque sea previsible, cumple con su cometido de despertar sentimientos en un lector de su público objetivo.

Lo digo porque desde que Marina dijo que su carta le marcaba el destino, ya me olía que su destino era estar con Samuel. Eso se debe a la conjunción de dos factores: que es una historia sencilla y que yo soy muy enrevesado :lol:

La historia está muy bien escrita, con un léxico adecuado (salvo palabras como rada, que tuve que buscar en el diccionario :oops: ) y con diálogos suficientes y que aportan la información necesaria. El ritmo está muy bien llevado, la lectura no cansa e incluso me atrevo a decir que la narración, aunque no es inmersiva, sí que invita a sentirse en una barca ondeando al son del mar. También me merecen atención los personajes; estereotipados, de acuerdo al tipo de relato, pero coherentes en su forma de actuar y realistas.

No te prometo un puesto muy alto en la lista, porque hay relatos muy currados, pero creo que entras en puntos :D ¡Mucha suerte!
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rubisco
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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por rubisco » 27 Oct 2016 18:34

Isma escribió:—Oye, mozo —dijo Geralt—. Si en vez de una sirena bellísima el pescador hubiera encontrado a una vieja arrugada, ¿crees que le habría ayudado?
—Pues no sé, hombre. ¿Quizás sí?
—Yo te digo que no. Esa no es la naturaleza humana. Solo se ayuda a cambio de algo.
:meparto: :meparto: :meparto:
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Megan
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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Megan » 27 Oct 2016 19:57

Es un relato sencillo, pero desprende ternura.
Está bien narrado y las descripciones muy bien elaboradas.
Me gustó mucho.
Que tengas mucha suerte :60:

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Topito
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Re: CF 2 - Secretos del océano

Mensaje por Topito » 27 Oct 2016 23:15

Agradable. Me ha entretenido aunque ya imaginara el final.

No creo que pueda aportar más de lo que te han dicho más, pues opino más o menos lo mismo.


No obstante, aunque sea un cuento infantil, siempre se puede dar un giro más inesperado.

Por cierto, he leído lo de "manido" y odio esa palabra. Yo la borraba del diccionario. Lo manido siempre se puede utilizar y agradar al lector porque se lo cuentan de una forma diferente a la ya leída anteriormente. ¿Cuantos libros nos hablan de amor, de la muerte, de los celos, de la madre que nos pa... y nos embelesan sin remedio? Pues eso. No obstante, en este caso creo que te ha faltado darle tu visión personal. Un poco de sal solo elaborado por ti, autor.

Sabes escribir y narrar. Sabes utilizar todas las herramientas de la escritura. Eso no se duda. Ya te he visto que sabes hacer mesas y sillas. La próxima espero una silla Luis XVI y una mesa arart decó. ¿Ok?
leyendo: Haruki Murakami
leyendo cuentos: Zuñiga, O´Connor, Fitzgerald, Chéjov, Matute

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