CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias - Rat

Relatos que optan al premio popular del concurso.

Moderadores: kassiopea, noramu

Avatar de Usuario
lucia
Cruela de vil
Mensajes: 67645
Registrado: 26 Dic 2003 18:50

CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias - Rat

Mensaje por lucia » 14 Abr 2017 09:56

Marión, su mascota, su marido y sus miserias

El sol calentaba con fuerza y, sin embargo, el aire era fresco. El ambiente era muy agradable en el paseo antiguo, una calle peatonal muy transitada. A lo lejos se oía el rugir de los coches y, más cerca, a los extranjeros que hablaban idiomas raros. Había una larga cola en el cine porque estrenaban una película de superhéroes. Algunas chicas muy jóvenes, cuchicheando, salían de una tienda de ropa que se había puesto de moda. Mucha gente estaba sentada en terrazas y entre ellas destacaba una: la del café de la pamela.

Daba gusto ir al café de la pamela, pues tenía la terraza más bonita de toda la ciudad. Había un toldo de colores naranja mango y amarillo limón. La cortina metálica hacía un ruido agudo cada vez que entraba y salía la sonriente camarera, que se contoneaba al caminar y movía su falda con elegancia a cada paso. También había tres mesas adornadas con rosas y tulipanes. Allí se encontraba una pareja con su perro atado a una de las mesas y, en otra mesa, un hombre que leía el periódico. La camarera, dejando una bebida efervescente en la mesa del hombre que leía, echó una mirada a la pareja.

En esa mesa se sentaba Marión, que besaba a alguien. Y es aquí donde surge el drama, puesto que ese alguien no era su marido. ¿Pero qué podía hacer ella? ¡Él era tan guapo, tan atractivo! Era imposible resistirse. Cuando él le acarició la mejilla, ella abrió más la boca y ambos terminaron el beso apretando sus labios. Era la primera vez que Marión besaba a otro y, ruborizada como estaba, miró avergonzada aunque sonriente hacia abajo. Miró donde estaba el perro y este le devolvió la mirada suspicaz, preguntándose por qué habría hecho eso.

Su perro lo sabía y lo había comprendido. La observaba preguntándose por qué ella habría hecho algo así, por qué hacerle esa jugarreta a su marido. Sí, sabía lo que había hecho, había comprendido y Marión, viendo la cara de seriedad del perro, se levantó nerviosa de la silla, lo desató y se despidió tartamudeando, cabizbaja y arrepentida, mirándole de reojo. Su mascota la miraba con recelo. Viendo ella esa expresión, paró en una carnicería.

Dejó al perro fuera y, dejando pasar a una señora mayor que salía, entró. Observó toda la carne allí expuesta y se tomó su tiempo para decidir, esperando el carnicero. Tras un rato mirando y revisando la carne pidió que le pusiera panceta pero que fuera muy buena. La compró para la cena porque era la carne que más gustaba a su marido y le dio un poco al perro, que la aceptó con entusiasmo, siendo que de pura casualidad también era la carne que más le gustaba.

Cocinó con esmero y sin dejar que su marido la ayudase, cortaba las verduras con precisión y controlaba los tiempos de cocción como una experta. Su plato, como siempre, olía exquisito pero el de aquella noche lo hacía mejor que de costumbre. Extendió el mantel, puso los platos y decoró la mesa con una vela perfumada.

Tras cenar, recogieron la mesa, se sentaron en el sofá y ella se apretó contra él para que la rodeara con su brazo. Mientras veían una película, ella le miró y se puso a cavilar. Tendría que mantener ese desliz en secreto. Su marido era muy guapo y le quería mucho. Cierto que el otro era aún más guapo pero a ese no le quería tanto.

Se quedó absorta en sus pensamientos hasta que se dio cuenta de que el perro la miraba con desdén. ¡Oh, diantres! ¿Todavía no le había perdonado eso? De nuevo todos los pensamientos de Marión se fueron a su problema con el chucho que por lo visto no tenía intención de dejarla en paz. Ella se enfadó en ese momento, claro, miró al perro pensando cómo acallarlo.

—¿No te gusta la peli? —preguntó el marido.
—Eh… —titubeó, solo podía pensar en el chucho.

¡Qué perro más malo! ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué la escrutaba de forma tan inculpadora? Solo había sido una vez, ni siquiera se había acostado con él. Solo un beso. El perro seguía aguantándole la mirada y ella se preguntaba, si el maldito seguía haciendo eso, si no podría ser que su marido acabara enterándose de su secreto, ¡oh, su terrible secreto!

Ella empezó a llevarle todos los días un juguete nuevo al perro, que ladraba satisfecho en el momento. Pero como el perro caprichoso que era, se le pasaba el entusiasmo enseguida y no tardaba mucho a mirarla con menosprecio una vez más. Marión se sentía amenazada. ¿Pero qué podía hacer sino seguir comprando frivolidades? Al menos el perro dejaba de mirarla durante un rato aunque, evidentemente, terminó ocurriendo lo que tenía que ocurrir.

—¿Por qué le compras tantas cosas al perro? —preguntó el marido.

«¿Está dudando?», pensó Marión, «¿qué le habrá dicho el perro?».

Tras contestar ella con una pequeña excusa. El marido sacó al perro a pasear y ella se quedó en la habitación, en silencio, y sola. Era una habitación decorada de forma magnífica, paredes de color celeste con cuadros de barcos y el mar, una lámpara de techo sencilla pero elegante y unos armarios oscuros que contrastaban con la claridad de todo lo demás. Miraba al infinito. Se sentía a gusto sola, pensando, sentada sobre la manta que cubría la cama y se preguntó si era tonta por creer que el perro le pudiera haber dicho algo a su marido. O quizá él ya sabía algo y no le decía nada para torturarla. Resopló. ¡Vaya un marido!

Y si ese fuese el caso, ¿por qué iba él a torturarla? ¿Era tan horrible lo que había hecho? Suspiró. «Nunca debí haberlo hecho», pensó.

Su móvil sonó. Era aquel hombre tan guapo, el estúpido que la había embaucado para que la besara. ¿Y ahora qué hacía? ¿Respondía o no? ¿Debería acordar una cita con él para cortar su relación? Eso la pondría en peligro de nuevo. ¿Y si se pensaba que eran amantes? ¿Sería capaz de desafiar a su marido?

—¡Oh, no, no, no, no, no, no, no!

Y mientras se debatía entre contestar o no hacerlo, el móvil seguía sonando incansable. Se puso nerviosa, ¿y si empezaba a llamarle a todas horas? ¿Y si se obsesionaba con ella? O peor, podría averiguar el número de su casa y llamar allí. ¡Podría contestar su marido!

—No, no… —murmuró llevándose las manos a la cabeza.

Sin pensarlo más tomó el teléfono y empezó a vociferar:

—¡Tú! ¡No me llames más! ¿No ves que me estás hartando ya con tus llamadas y tus mensajes. No, no, ¡no te dejo hablar! Escucha… no, escucha… Ya sí, es la primera vez que me llamas… Perdona, sí… No, no quería decir que ¡No! ¡No trates de llamarme más! ¡No, cállate! No me llames más, por favor.

Colgó de sopetón y lanzó bien lejos su móvil.

—¡Ay, que no me llame más, que no me llame más!

Marión era una pequeña niña cuando conoció a su marido, fue en una clase de ballet que hacían en su colegio. Ella llevaba un bonito vestido blanco y un tutú. Mientras se ponía sus diminutas zapatillas vio a un chico un año mayor que ella que pasaba por allí para ir a otra actividad extraescolar. Salió corriendo a verlo pasar por el estrecho pasillo de la escuela. Él la miró justo antes de entrar a su clase de francés pero no le hizo el menor caso. De sopetón la madre la tomó del brazo y tiró de ella diciendo que su clase empezaba ya, y que qué hacía parada como una tonta en medio del pasillo.

Desde entonces ella iría detrás de él hasta que se casaron. Cualquier excusa era buena para acercarse. Cualquier cosa que la hiciese más guapa a sus ojos era una buena idea. Nunca había sido mala, nunca había traicionado la confianza a nadie, nunca había sido desagradable con nadie. Y en un momento, ¡todo por los aires! Finalmente, mientras oía el sonido de llaves de su marido al entrar en casa, tomo la decisión:

Decidió contarle la verdad después de la cena, si todo iba mal por lo menos no tendría que seguir siendo escrutada por el maldito y vicioso perro de malvados ojos al que antes quería como mascota, como amigo. Y así, tras cenar, se oyó lo que se tenía que oír.

¡Qué música tan terrible, las diputas conyugales! La confesión lenta, la disculpa en presto y el fortísimo interminable. Tras la pelea decidieron no dormir juntos. Esta sinfonía de tan poco gusto terminó con el marido yendo a la habitación, dando un portazo. Marión quedó sola en el salón, triste como nunca lo habría estado antes.

Con lágrimas en los ojos se acercó al sofá dispuesta a hacer de él una cama y mientras estaba en ello el perro se acercó con uno de sus juguetes, uno que le había comprado por acallarlo, una pelotita de color naranja. La dejó en el suelo y sonrió satisfecho, jadeando un poco y sacando la lengua. Marión miró a su perro, apretó el puño y le dijo, muy enfadada:

—¡Eres imbécil!

Avatar de Usuario
Berlín
Vivo aquí
Mensajes: 12733
Registrado: 04 Ago 2009 10:07
Ubicación: Barcelona, más bonita que nunca

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Berlín » 21 Abr 2017 15:05

El perro, Marion, y su marido

Me parece un relato desenfadado, entretenido, que se lee de manera agradable. La idea del perro chivato me ha hecho mucha gracia. Tal vez he echado de menos que explicaras cómo se conocieron ese hombre guapo y ella, porque tal como lo cuentas parece que se conocieron en esa misma terraza y se dieron el beso sin más preámbulos. Lo dicho, entretenido.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"

Avatar de Usuario
Iliria
Foroadicto
Mensajes: 3362
Registrado: 23 Jul 2014 23:13
Ubicación: En el lado oscuro de la risa (D.D)

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Iliria » 21 Abr 2017 21:17

Creo que en conjunto el relato es entretenido, se lee bien. El autor/a deja entrever la mente desquiciada de la protagonista.

Como pero, no es un género que me tire mucho (en lo personal). También decir que la historia se me ha quedado un poco escueta; podrías haber mostrado más extravagancias de Marión o darle más juego al perro.

Gracias por tu historia :60:
"Yo no sigo a Tanis. Sólo vamos en la misma dirección" (Raistlin Majere)

Runners aquí: che-niata

Avatar de Usuario
prófugo
Melón
Mensajes: 5004
Registrado: 04 Nov 2011 04:37
Ubicación: En algún lugar de la Moncha

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por prófugo » 23 Abr 2017 12:17

Hola autora :D

Me ha gustado tu criaturita...es simpática y está bien escrita...aunque tiene una tarea ardua para poder competir con las demás en este concurso.

Pero quédate con que has escrito algo de buen nivel y de la que debes estar orgullosa.

Miedito me da Marión :cunao: :dragon:

Mejor sigo soltero y sin perra que me ladre.

Un fuerte abrazo y gracias por compartir con nosotros tu trabajo :60:

Enviado desde mi ALE-L21 mediante Tapatalk
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

Avatar de Usuario
Paraná
No tengo vida social
Mensajes: 1285
Registrado: 07 Feb 2017 18:02
Ubicación: Tucumán - Argentina

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Paraná » 25 Abr 2017 01:08

¡Santo dios, qué beso más caro! Simpatiquísimo relato. ¡Buenas dotes de narrador/a, escritor/a! Me ha encantado la historia por lo disparatada, fresca, ágil, bien llevada. Se lee de un tirón. Y el perro... ¡ah, el perro se lleva la palma!

Avatar de Usuario
prófugo
Melón
Mensajes: 5004
Registrado: 04 Nov 2011 04:37
Ubicación: En algún lugar de la Moncha

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por prófugo » 25 Abr 2017 07:59

Paraná escribió:¡Santo dios, qué beso más caro! Simpatiquísimo relato. ¡Buenas dotes de narrador/a, escritor/a! Me ha encantado la historia por lo disparatada, fresca, ágil, bien llevada. Se lee de un tirón. Y el perro... ¡ah, el perro se lleva la palma!
Deja a Gava y a su palma tranquilos. :lengua:

Enviado desde mi ALE-L21 mediante Tapatalk
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

Avatar de Usuario
Dama Luna
No puedo vivir sin este foro
Mensajes: 719
Registrado: 26 Ene 2016 21:18
Ubicación: Atravesando la Montaña Negra

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Dama Luna » 25 Abr 2017 16:30

Me gusta la intro, muy como de cine, una cámara que va husmeando hasta encontrar una escena que le gusta y empieza a rodar.
En un primer momento, no sé por qué, pensaba que iba a tener un toque gore.

Creo que la historia se va desinflando conforme se ve que la paranoia con el perro no da para más, y el final no es nada sorprendente.

Con la pregunta "¿Por qué le compras tantas cosas al perro?", pensaba que iba a haber un giro de tuerca. Pero no. La historia no tiene mucha miga, falta un algo que sorprenda, que ocurra ese algo que durante todo el relato piensas que va a ocurrir y nunca llega.

En cuanto a la forma, está bien escrito. Si acaso, echarle un ojo para evitar gerundios, que hay unos cuantos y afean bastante, sobre todo si se usan mal, como es el caso aquí.
Suerte.

Avatar de Usuario
jilguero
Vivo aquí
Mensajes: 15533
Registrado: 05 Abr 2010 21:35
Ubicación: En las ramas del jacarandá...

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por jilguero » 25 Abr 2017 17:43

Bien escrito y entretenido. Ocurrente lo del perrito voz de la conciencia que me ha recordado (como personaje) al pajarito voz de la conciencia que nos regaló la germana. :D También allí había un Noooooooooooooooooo :roll:

Al terminarlo me he dicho: "estuvo bien mientras duró".

Quiero decir con ello que es un texto desenfadado, de los que te hace pasar un buen rato y luego pues lo olvidas y ya está. :mrgreen:

Pero, oye, regalar buenos momento a los lectores tampoco está mal. :wink:
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



Los hilos de Ariadna :60: El niño del tirachinas

***********************************************
Agüita y fanguito de mis entretelas forever

Avatar de Usuario
Ratpenat
Murciélago
Mensajes: 5744
Registrado: 24 Sep 2012 14:11

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Ratpenat » 28 Abr 2017 11:38

Qué poco me gustan los perros :evil: Pensaba que se lo iba a cargar o algo. Estoy decepcionado :8_siii_siii:

En realidad me ha gustado, es gracioso. Gracias por compartir.

Avatar de Usuario
Spicata
No puedo vivir sin este foro
Mensajes: 877
Registrado: 31 Oct 2009 15:41
Ubicación: Donde las estrellas se cruzan con el viento

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Spicata » 29 Abr 2017 12:43

Gracioso e interesante, Marión ve su propia frustración en el rostro de su perro, un espejo que le recalca momento tras momento lo que hace bien y lo que hace mal. ¡Menos mal que el perro no le contó nada al marido!. Bonita historia desenfadada, si tuviese que poner un pega, he percibido leer demasiadas veces la palabra "mesa" en los dos primeros párrafos. Pero bueno... nada que interrumpa la lectura.

Mucha suerte.
"son tiempos difíciles para los soñadores"

Avatar de Usuario
Gavalia
Vivo aquí
Mensajes: 10945
Registrado: 03 Jul 2008 13:32
Ubicación: a saber....

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Gavalia » 30 Abr 2017 18:52

Yo he tenido una sonrisa tontilla durante todo el relato. Es una historia que derrama humanidad. Esa dosis de locura con la que convivimos diariamente, que de repente, cobra vida y nos obsesiona como si no hubiera otra cosa en el mundo. El principio me da la sensación de desarrollarse con algo de precipitración, sensación mía, ni caso. El final con chucho de por medio y todo, me ha gustado bastante. ¿Qué culpa tendrá el pobre de las idas de olla de su incontrolable dueña?. Algo de inocencia con ese gesto final hacia el cánido. Lo he pasado bien, sin más, pero se me acabó pronto. Suerte y gracias por compartir.
La mamá arropaba a su pequeño niño invidente mientras le susurraba al oído...
Si no te portas bien... cambio los muebles de sitio... :twisted:

Avatar de Usuario
jilguero
Vivo aquí
Mensajes: 15533
Registrado: 05 Abr 2010 21:35
Ubicación: En las ramas del jacarandá...

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por jilguero » 02 May 2017 19:45

Dije que estuvo bien mientras duró, pero está teniendo efectos colaterales. :batman:

Hoy me he cruzado con un gallo al salir del trabajo y, cuando ha girado la cabeza y me ha mirado, me he acordado del perro de tu relato. Y es que, no sé si ha sido por sugestión o por qué, pero juraría que me ha mirado de manera recriminadora, como si yo le hubiera hecho algo. :meparto:

Ya ves, autor, que no ha sido el recuerdo de tu texto tan efímero como supuse. :wink:
El esfuerzo para llegar a las cimas basta
para llenar un corazón de hombre



Los hilos de Ariadna :60: El niño del tirachinas

***********************************************
Agüita y fanguito de mis entretelas forever

Avatar de Usuario
rubisco
No tengo vida social
Mensajes: 1879
Registrado: 15 Oct 2016 12:17
Ubicación: Tenerife

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por rubisco » 02 May 2017 20:58

Querido autor, querida autora:

Alguien debería haberle dicho a Marión que el perro no tiene culpa de nada, que todo es producto de su subconsciente, pero como los humanos somos así de egoístas, tratamos de culpar a los demás de la irracionalidad de nuestros actos y de la incapacidad de emanciparnos de nuestro sentimiento de culpa.

Dicho esto, al lío:

Me gusta tu forma de escribir. Es clara, amena y bastante gráfica, y no busca la belleza literaria a costa del entendimiento. Me pareció original, además, el principio. Me dio la sensación de que me aproximaba en vuelo rasante al bar, hasta que me detenía ante la mesa.

La idea es sencilla. Probablemente sea la más sencilla del concurso junto con El balón encolado y Cuentos de verano 2017, pero la tuya tiene la suerte de estar bien ejecutada, porque hay una conclusión creíble y una serie de acontecimientos también creíbles que llegan a ella, sin que hayas tenido que introducir elementos forzados.

En cuanto a estilo, quizá sólo mencionaría un par de frases que me rechinaron:
El autor o la autora escribió:Algunas chicas muy jóvenes, cuchicheando, salían de una tienda de ropa que se había puesto de moda.
No veo la razón para escribir esto en lugar de Algunas chicas muy jóvenes salían cuchicheando de una tienda de ropa que se había puesto de moda; dice lo mismo, es más fácil de leer y no desaparece ningún elemento poético o artístico.
El autor o la autora escribió:La camarera, dejando una bebida efervescente en la mesa del hombre que leía, echó una mirada a la pareja.
Esta frase no me parece natural. El acto de dejar la bebida es uno: se posa el vaso y ya está; sin embargo la mirada puede sostenerse. Me pega más el gerundio en la mirada, no en el posado del vaso. Algo así: La camarera, echando una mirada a la pareja, dejó una bebida efervescente.... O incluso eliminaría el gerundio, que a mi juicio es innecesario: La camarera, mientras echaba una mirada a la pareja, dejó una bebida efervescente en la mesa del hombre que leía.

El flash-back de Marión era potente, y quizá hubieras podido explotarlo más. Pero si hay algo que modificaría ipso-facto es esto:
El autor o la autora escribió:De sopetón la madre la tomó del brazo y tiró de ella diciendo que su clase empezaba ya, y que qué hacía parada como una tonta en medio del pasillo.
Esa forma de contarlo está bien en una charla informal, pero creo que una narración merece una frase más elaborada, sobre todo porque en ésta hasta se me traba la lengua. Te propongo algunas alternativas (aunque hay más):
De sopetón la madre la vio parada como una tonta en medio del pasillo la tomó del brazo y tiró de ella porque su clase empezaba ya.
De sopetón la madre la tomó del brazo y tiró de ella preguntándole por qué estaba como una tonta en medio del pasillo cuando su clase empezaba en breve.
De sopetón la madre la tomó del brazo y tiró de ella.

—Tu clase empieza ya. ¿Qué haces parada en medio del pasillo como una tonta?




Son ideas, autor o autora, que iba viendo a medida que leía, pero que no tienen porqué ser mejores, simplemente que a mí me gustan más y que yo habría usado si yo hubiera escrito el relato, porque tu relato me gusta.

Lo normal es que consiguieras algún punto por mi parte, pero son muchos relatos y hay mucha competencia, así que no puedo asegurártelo.

Gracias por compartirlo :hola: .
"La papelera es el primer mueble en el estudio del escritor"

¡Ya puedes visitar mi sitio web!

Avatar de Usuario
Tolomew Dewhust
Foroadicto
Mensajes: 3897
Registrado: 16 Ago 2013 11:23

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Tolomew Dewhust » 03 May 2017 09:59

Ni caso a las sugerencias de Rubisco. Le faltan comas por todos lados...
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

Avatar de Usuario
Tolomew Dewhust
Foroadicto
Mensajes: 3897
Registrado: 16 Ago 2013 11:23

Re: CPXII - Marión, su mascota, su marido y sus miserias

Mensaje por Tolomew Dewhust » 03 May 2017 10:21

:cunao:, ¿a qué estamos hoy?


Querida Larús,

... hoy he recibido tu carta.

Va perdiendo fuelle conforme avanza :comp punch:, (por desgracia, porque podría ser bastante gracioso el relato). Ya que nos desvelas nada más empezar el meollo -el besito con el amigacho y la mirada suspicaz del perrito- tendrías (creo) que haberte limitado luego a ofrecernos una escalada hacia la locura de la prota, casi como lo has hecho, pero más en plan radical.

Lo digo porque luego se vuelve un poco plano el asunto, cuando ella vuelve a casa, la cena, el marido y tal... Y hubiera estado bien que, con tal de asegurarse el silencio de su mascota, lo hubiera agasajado no comprándole panceta o un juguetito que pita, sino algo más brutal, de menos a más, en plan: visita al fisio, pedicura, baño relajante con burbujas y jacuzzi, comprarle un amigote, comprarle una amigacha, un viaje a París... y, al final, como dice Rat, viendo que nada funciona, cargárselo.

Otro opción (la que más me hubiese gustado a mí) es eliminar el último tercio del relato (cuando cuentas cómo conoció Marión a su marido) y presentárnos ahí la misma historia desde el punto de vista del perro. Y, tras saber que Marión está convencida de que su perro se la tiene guardada, comprobar que él ni se dio cuenta del beso de marras :dragon:.


Lo que hablamos el otro día de darnos los números de móvil, ¿cómo lo ves?


Siempre tuyo, T.D.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

Responder