CT II - El llanto de la oruga - Gisso (1º Pop)

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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CT II - El llanto de la oruga - Gisso (1º Pop)

Mensaje por lucia » 23 Oct 2017 17:53

El llanto de la oruga

Se coló por la ventana siguiendo el aroma a sexo y sudor que aún flotaba en el ambiente. Revoloteando, sigilosa, se acercó a la cama donde yacía la pareja dormida. Posándose a sus pies observó a ambos, luego a ella, y puso rumbo a su entrepierna deteniéndose a pocos centímetros. Movió las antenas confirmando que la fecundación sería un éxito y se introdujo en su interior. La mujer gimió estremeciéndose inquieta; él, sin despertar, la acercó a su lado y la abrazó. El proceso había comenzado.

Al desmontar del caballo este se derrumbó, relinchando, por el esfuerzo. Entró en la casa.
—Señor, el médico y la enfermera están…
Sin hacerle caso tiró el abrigo al suelo —el sombrero lo había perdido durante el trote—, y corrió hacia la habitación.
—Señor Beltrán, no debería estar…
—Por favor, ¿cómo está mi mujer?
Los lamentos de su mujer se silenciaron justo cuando entraba dando paso al llanto de un bebé. A Beltrán se le iluminó la mirada y se acercó a la cama haciendo caso omiso al médico. La enfermera cortó el cordón y arropó al bebé que se había quedado ya en silencio; su mujer, exhausta, bañada en sudor y lívida, le sonrió al verlo.
—Es una niña —dijo mientras se la acercaba a la madre. Al ir a cogerla empezó a convulsionar y a gritar de nuevo.
Beltrán la cogió de la mano, un chorro de sangre salió de la entrepierna de su mujer. La enfermera dejó a la niña en la cuna cercana y, junto al médico, la empezaron a atender.
—Parece que viene otro. Ya se le ve la cab… Oh, ¡Dios mío!
Al verlo dio un paso atrás asustada llevándose una mano a la boca para ahogar el grito.
—¿Qué ocurre? —gritó Beltrán para hacerse escuchar entre los alaridos de su mujer.
El médico reaccionó y apartando a su compañera, cubrió primero al nuevo recién nacido y luego cortó el cordón, alejándolo enseguida de ahí.
—¿Qué está pasando? —repitió Beltrán dejando a su mujer y acercándose al médico.
—¿Qué es, niño o niña?
Todos se giraron a la mujer ante la pregunta. El médico quedó en silencio y miró hacia su compañera; esta recogió a la niña de la cuna y se la acercó a su madre.
—Es una preciosa niña.
—¿Y el otro?
—¿Otro? —contestó nerviosa—. No ha habido otro…
—¡Pero no lo oye llorar! ¿Dónde está?
Los tres se miraron confusos ya que ninguno de los dos bebés lloraba. El médico le hizo una seña al marido antes de salir de la habitación, Beltrán lo siguió pero antes de marcharse se fijó en su mujer que preguntaba por su hijo que aún estaba llorando mientras la enfermera la intentaba apaciguar. Seguía sangrando, dudó antes de dejarlas a solas. Ya en el pasillo el médico carraspeó antes de hablar.
—Señor Beltrán —Su mirada iba del bulto que llevaba en las manos al rostro del padre—, he visto algún caso como este durante mi vida, pero nunca tal... aberración. Puede sonar duro, lo siento, a veces la vida da estos duros golpes. En estos casos, y más en este, la medicina no puede hacer nada.
El padre abría los ojos más y más con cada palabra del médico.
—Lo que quiero decir —continuó—, es que lo mejor para ustedes y la niña es hacerla desaparecer. Como si nunca hubiera existido o hubiese muerto durante el parto, pero esto es decisión suya.
Dicho esto el médico destapó a la criatura. Al verla al señor Beltrán le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo y un amago de arcada. Sin duda era una aberración de la naturaleza. Tras el impacto visual la decisión fue rápida.
—Algo así no puede vivir en este mundo, aunque sea mi hija —dijo con voz entrecortada—, hay que hacerla desaparecer. De esto no debe enterarse su madre, solo tuvo un bebé. —Siguió observándola con una mirada entre tristeza y asco—. Usted ya ha hecho suficiente en esto, doctor, yo mismo me la llevaré, ahora trate de salvar a mi mujer. Espero que guarde este secreto…
El médico asintió mientras le daba el bulto a su padre. Al cogerla, empezó a moverse un poco, pero más como un insecto que un ser humano. A punto estuvo de caérsele de las manos, pero haciendo tripas corazón la agarró con más fuerza. Al entrar de nuevo el doctor a la habitación escuchó a su mujer como pedía que, por favor, acallaran el llanto de su hija.
Abandonó la casa. En una mano llevaba un farolillo y en la otra al bebé que no dejaba de moverse inquietó. Se internaba más y más en el bosque con la intención de alejarse todo lo que pudiera de la mansión. Lo noche era despejada pero oscura, sin luna, y aunque conocía bien la zona y estaba acostumbrado a caminar por la noche, parecía un lugar distinto. Las sombras danzaban alrededor componiendo extrañas figuras amenazadoras, los típicos ruidos nocturnos le parecían extraños, espeluznantes; pero lo que más le aterraba era el acompasado movimiento del bulto. Escuchó un ruido a su espalda, se giró, no había nada. El bosque menguaba a su alrededor, comenzaba a asfixiarle. Caminó más deprisa cuando un nuevo sonido, de pisadas, llamó su atención. Iluminó la zona con el farolillo y un par de ojos reflejaron la luz. Beltrán retrocedió asustado y tropezándose, cayó al suelo. El bulto rodó hasta el hueco de unas raíces de un monumental árbol cercano. De entre las sombras apareció, ¿un perro salvaje, un lobo? No lo supo con certeza, ya que, cogiendo el farolillo e incorporándose, huyó del lugar. El animal salvaje se acercó con cautela al bulto abandonado. Mientras corría, en la lejanía escuchó más un lamento que un aullido. Regresó al hogar sudoroso y aterrado, intentó calmarse antes de subir a comprobar cómo estaba su mujer; seguía implorando que su bebé dejará de llorar. Al día siguiente Beltrán volvió al lugar donde creía haber abandonado el bulto, no logró encontrarlo.

—¡Papi, ya has llegado!
La niña se lanzó a su cintura y lo abrazó con cariñosa fuerza, tras ella llegó Alicia, su cuidadora mientras el señor Beltrán no se encontraba en casa.
—Señor, la señora está de nuevo…
La mirada de Beltrán se entristeció y apartando a su hija subió a la habitación.
—Alicia, ven, corre, ¿no la oyes llorar? Por favor, haz algo. No quiero oírla llorar.
Se quedó en la puerta observándola en silencio. Había pasado ya once años desde aquel fatídico día en el que había a dado a luz a dos; bueno, a su hija Nuria y una… no sabía aún cómo llamarlo. Durante los primeros meses su mujer estuvo muy mal y padeció de alucinaciones, pero con la ayuda de una potente medicación poco a poco lo fue superando, incluso olvidando, aunque nunca se recuperó del todo. Se convirtió en una sombra frágil de lo que fue. Ahora llevaba unos días que había recaído, volvía a tener esas alucinaciones. ¿La medicación estaba dejando de surtir efecto?
—Papá, ¿cuándo sea mayor estaré igual de loca que mamá?
Beltrán se sorprendió ante la pregunta de Nuria a la cual no había visto llegar y ponerse a su lado. Su mano tembló, intentó contenerse.
—¿Quién te ha dicho eso?
—Unos idiotas del cole…
—¡Nuria!
La niña miró fijamente a su padre tras el grito, luego a su madre y se marchó tarareando mientras abrazaba a su muñeca favorita. No dejó de observarla hasta que bajó por las escaleras.

—Estoy haciendo todo lo posible, señor Beltrán.
—Pero está de nuevo…
—Sí, estoy buscando un cambio de medicación que le haga efecto de nuevo, pero no es tan fácil como parece, puede llevar su tiempo.
—Por favor, haga todo lo que esté en su mano.
Alicia, muy alterada, entró corriendo interrumpiendo la conversación.
—¡Señor! No encuentro a su hija. Estaba hace un momento en el columpio y ahora…
Beltrán la miró airado y salió corriendo hacia el parque gritando su nombre, pero su hija no contestaba. Junto al resto de trabajadores que se encontraban en la casa se internaron en el bosque durante varias horas buscándola infructuosamente. Desesperado, regresó a la casa para ponerse en contacto con la comisaría, en ese momento escuchó una canción en el jardín. Así encontró a su hija, balanceándose mientras le cantaba a su muñeca. Beltrán corrió hacia ella.
—¿Dónde te habías metido?
—Estaba con mi nueva amiga —contestó asustada al oír el tono de voz de su padre.
—¿Nueva… amiga?
—Sí, estaba llorando y fui a consolarla, es una niña pero no es como yo. Se llama Sonia.
Al escuchar ese nombre Beltrán se estremeció.
—Y, ¿dónde está ahora esa… esa… niña?
—Ya te lo he dicho, en el bosque, por ahí. Es muy buena, ¿ves? Me ha regalado una muñeca.
Al enseñársela el miedo atenazó el cuerpo de Beltrán; estaba cubierta por una mantita vieja y en muy mal estado, y la muñeca que estaba en su interior no tenía brazos ni piernas, y su rostro; ese rostro… Se le cayó de las manos al reconocer la mantita.
—Papá, no la tires al sue…
—¡No la toques!
La niña se paró en seco y, tras observarlo, salió corriendo hacia la casa.
—Señor, su hija…
Alicia regresaba en ese momento. Beltrán estaba recogiendo el fardo del suelo, al escucharle llegar se giró hacia ella; su mirada daba miedo y estaba temblando. Alicia dio un paso atrás sin saber qué hacer.
—Márchese, está despedida.

Beltrán miraba por la ventana, pensativo; había pasado unos días desde el suceso de la muñeca y aún no concebía lo que había visto, es más, ¿por qué la había llamado Sonia? Así debería de haberse llamado su otra hija si no hubiera sido... Una sombra pasó por la ventana asustándolo en un principio. Nuria corría hacia el columpio con los brazos alzados en horizontal, llevaba unas alas sujetas a la espalda y hacía como si volara. Se sentó y empezó a columpiarse mirando hacia la ventana. Beltrán se apartó dirigiéndose hacia la habitación de su mujer; Alicia ya no estaba para cuidarla y las medicinas seguían sin hacerle efecto, así que se había tomado unos días libres para acompañarla mientras buscaba una sustituta. Llegó a la puerta y se detuvo un momento al escuchar susurrar. Entró, su mujer estaba sentada al borde de la cama arrullando algo entre sus brazos.
—Mira, cariño, nuestra pequeña ha regresado. Chisss, deja de llorar, mamá y papá están aquí.
Beltrán se acercó tembloroso; su mujer estaba abrazando la manta y la muñeca que días antes creía haber tirado a la basura. Se detuvo ante la estremecedora escena y su cuerpo se llenó de ira, gritó mientras le arrebataba el maldito bulto y se lo llevaba de allí.
—No, por favor, no me la quites, no quiero escucharla llorar más, ¡no!
Bajó las escaleras y tomó dirección a la chimenea del comedor lanzando la muñeca al fuego. Su mujer se desgañitó, y si no la hubiera parado Beltrán hubiese metido las manos entre las llamas para salvarla. Él intentó consolarla abrazándola, ella lloraba y gritaba tapándose los oídos.
—¿Por qué? ¿No la oyes llorar? Por favor, haz que se calle, no aguanto más su llanto. Haz que se calle, por favor, por favor, por favor…
Nuria observaba en silencio la escena desde el otro lado de la ventana. Cuando la muñeca se consumió por completo se apartó y empezó a dar vueltas sobre sí misma mientras tarareaba.

La noche había caído y Beltrán, exhausto y borracho, apuraba una quinta copa de coñac. Había mandado a dormir a Nuria, y su mujer parecía que reposaba intranquila tras darle una buena cantidad de pastillas. El silencio que dominaba ahora la casa le parecía acogedor a la vez que perturbador, solo roto por el tic-tac del reloj de péndulo que observaba a través de la copa. Estaba a punto de dar la medianoche.
Una sombra serpenteante entró por la abertura de la puerta de la habitación de la esposa acercándose sigilosa a la cama, subiendo y quedándose a la espera entre las piernas de la mujer. Esta abrió los ojos, rojos y vidriosos, y observó a la sombra.
—Deja… De… Llorar… No… Aguanto… Más…
Beltrán, con la copa vacía, observaba el suave balanceo del péndulo; izquierda, derecha, izquierda, derecha. Entonces se dio cuenta que ya no oía el tic tac, todo estaba en silencio, y cuando el reloj iba a empezar a dar las doce escuchó un sonido sordo seguido de un terrible llanto. Se llevó instintivamente las manos para taparse, pero no logró silenciarlo. Se quedó mirando con fijeza el péndulo en su pausado balanceo. Beltrán abrió mucho los ojos, algo iba mal. Salió a la carrera hacia la habitación de su mujer; junto a la puerta abierta se encontraba Nuria en pijama y con las alas puestas. Se giró hacia él.
—Papá, mamá se ha hecho pis.
Apartó a su hija y entró en la habitación. Como el péndulo que había estado observando su mujer se balanceaba colgada del techo; izquierda, derecha, izquierda, derecha. El orín recorría sus piernas mojando la alfombra. Gritando su nombre, fue hacia ella e intentó levantarla para aflojar la presión de la soga. El llanto regresó a su mente haciéndole soltar a su mujer que, tras un crujido, cayó al suelo sin vida. Beltrán la abrazó gritando y llorando mientras Nuria los miraba y, aun así, ese terrible lloriqueo se le clavaba en la cabeza crispándole los nervios. ¿Ese era el llanto que ella escuchaba? ¿Y por qué ahora lo escuchaba él? ¿Qué clase de maldición era esa? Debía de haber una forma de acabar con eso. Entre lágrimas acomodó a su mujer y salió de la habitación bajando al comedor para coger una lámpara, dispuesto a internarse en el bosque.

Beltrán erraba bajo el acechó de multitud de miradas que se iluminaban a su paso. De vez en cuando tenía que apoyarse en algún árbol para no perder el equilibrio o se detenía para taparse los oídos en un intento desesperado por acallar el llanto. Lo había pensado pero le parecía imposible y, aun así, quería encontrar el lugar; tal vez encontrara alguna explicación o solución, aunque fuera ya demasiado tarde para su mujer. Entre el llanto escuchó un ruido a su espalda. Se giró, lámpara por delante para iluminar el lugar; una sombra se escabulló entre los arbustos.
—¿Quién anda ahí?
Como respuesta le llegó el llanto más nítido, parecía emerger por donde se había perdido la sombra. Salió corriendo, pero no encontró nada. Un ruido a su derecha, de nuevo una sombra escabulléndose entre la maleza.
—¡Detente! Espera…
¿Cuánto tiempo estuvo persiguiéndola hasta tropezar, cayendo exhausto de rodillas? No lo sabría decir, tal vez una hora o toda una vida. Beltrán comenzó a llorar y golpear la tierra con desesperación.
—Por favor, calla. Deja de llorar. ¡Déjame en paz!
En ese momento el silencio se apoderó del lugar. Beltrán, sorprendido, levantó la cabeza y miró a un lado y a otro buscando la lámpara, estaba junto a unas raíces de un gran árbol. Había tenido suerte al no volcarse, podría haber provocado un incendio. Al acercarse ahogó un grito al ver donde había caído. Empezó a escarbar y rebuscar desesperado y, al fin, lo encontró. Entre el hueco de las grandes raíces lo vio; el cadáver de la aberración, sin brazos ni piernas, solo el tronco y un cráneo malformado. Una visión de su hija al nacer le vino a la mente junto a la repulsión que tuvo al ver que se parecía más a una oruga que a un ser humano.
—¿Esta es tu venganza por abandonarte y dejarte morir?
Un ruido de pasos sobre la hojarasca hizo girarse a Beltrán y ante él apareció una sonriente Nuria con las alas puestas en la espalda. Su rostro se transformó en una mueca y el llanto llegó de nuevo a los oídos de Beltrán con más fuerza teniendo que llevarse las manos a la cabeza en un acto desesperado por protegerse. El llanto se detuvo, Nuria comenzó a dar vueltas sobre sí misma junto a sus alas mientras reía. Se detuvo en seco y lo miró de nuevo con maldad en los ojos.
—Yo soy hija de mami. Ella era tu hija… pero tú no eres mi padre.
Entonces todo cobró sentido y la observó con odio. El llanto volvió de nuevo con fuerzas renovadas. Beltrán comenzó a revolcarse por tierra mientras lloraba de dolor y desesperación bajo la atenta mirada de Nuria. Pero no podía dejar que esto acabara así y sacando fuerzas de flaqueza, se acercó hasta ella. Incorporándose, agarró con fuerza su delicado cuello y comenzó a apretar. Pero ella no dejaba de sonreír mientras lo miraba con fijeza y, al verla, su rabia aumentaba y estrujaba con más furia. Seguía sonriendo. Perdieron el equilibrio y ambos cayeron al suelo, él sobre ella. Cuanto más apretaba con menos potencia se escuchaba el llanto; pero la sonrisa no la perdió hasta que poco a poco comenzó a ponerse morada. Abrió la boca en busca del aire que no llegaba a sus pulmones, sin embargo, no luchó por zafarse. Sus ojos iban perdiendo el brillo de la vida hasta apagarse, igual que el llanto. Su corazón dejó de latir, pero su sonrisa maliciosa se quedó dibujada en su rostro. Beltrán la soltó, cayendo de espaldas; se miró las manos y dio un largo alarido hacia el cielo. Así se quedó hasta casi al amanecer. Levantándose, se internó en el bosque vagando entre la espesura. Nadie supo nunca nada más de él.

El pequeño cuerpo de Nuria miraba inerte como el cielo cogía un hermoso color azul. De su sonrisa emergieron unas mariposas que, emprendiendo el vuelo, empezaron su búsqueda para continuar su ciclo.

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Isma » 26 Oct 2017 20:59

Zacatrás: otro embarazo. Estamos finos en el concurso. De los cinco que llevo leídos, en tres el tema va de parturientas.

Este relato me ha gustado mucho. Está escrito con precipitación, me parece, y es una pena, porque tiene bastantes giros y momentos muy buenos. El hecho de que la hermana que sobrevive sea la descendiente de la criatura, y no la que es abandonada, me parece fantástico, así como el tema recurrente del llanto que el lector asume se debe a quien no es. Muy, muy bien. Un momento magnífico es la huida inicial a través del bosque con el recién nacido en brazos. Se nota que el autor sabe de qué va esto de generar tensión.

¿Por qué digo que me parece que está escrito con precipitación? Creo que una mano de tijera le habría venido bien. Le he cogido un poco de manía al tal Beltrán, que habla cuando no debe y dialoga como un robot. ¿Y la tal Sonia, dónde está? Tongo. ¿De dónde sale la muñeca esa que se parece a la otra hija? Tongo tongo tongo. La escena de la muñeca, por los diálogos y por lo que cuenta, creo que era evitable.

De lo poco que llevo, este me parece uno de los más terroríficos. ¡Mucha suerte!

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por prófugo » 26 Oct 2017 22:08

El otro relato es el culpable, Isma. Ha puesto a parir también a las mujeres de los demás relatos.

Vaya potencia! :dragon:

Perdón por el off topic..autor :-)

Enviado desde mi ALE-L21 mediante Tapatalk
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

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rubisco
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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por rubisco » 26 Oct 2017 22:45

Querido autor, querida autora:

Ésta es mi primera felicitación del concurso. No he apreciado instantes verdaderamente terroríficos, pero sí he visto la constante tensión de averiguar qué es lo que va a pasar y ese miedo latente a que algo aparezca en cualquier momento. Y a pesar de la expectativa no me he encontrado decepcionado de no encontrar un gran impacto de terror. Todo eso supone que, aunque me parezca más un relato de suspense con pinceladas de terror, lo considere muy bien traído.

En líneas generales el argumento está bien construido, aunque me marea la forma de cambiar las escenas. En escenas tan cortas, la falta de ubicación hasta bien entrada la descripción juega en contra, provocando una sensación de desorientación que saca brevemente del relato. Eso es algo que habría tratado de resolver.

También aprecio algunos problemas en cuanto a la coherencia de los personajes. Nuria, por ejemplo, me pareció que tenía algunos comportamientos que no me parecieron lógicos. Lo mismo pensé de la madre pero en su caso acabé entendiéndolo.

Creo que tu punto fuerte está en las descripciones. Eso, combinado con el ritmo y el suspense, hacen que tu relato sea de lo mejorcito que he leído hasta ahora.

¡Mucha suerte en las votaciones y gracias por compartirlo :60: !
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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por raumat » 27 Oct 2017 08:21

¡Por Dios! ¡Qué imaginación tan calenturienta tienen algunos!
He leído el primer párrafo y me he ido directo a vomitar.
Después ha entrado una polilla en mi habitación, y he pensado: "Menos mal que soy chico"... Aun así, un escalofrío me ha recorrido el espinazo.
¡Qué angustia de familia!, ¿no?... Pobre Beltrán...
Excelentemente escrito, mantiene la tensión de principio a fin.
Me ha gustado un montón. Terrorífico, de verdad.
Gracias al autor por compartirlo y suerte en el concurso.

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Isma » 27 Oct 2017 09:33

Isma escribió:¿Y la tal Sonia, dónde está? Tongo. ¿De dónde sale la muñeca esa que se parece a la otra hija? Tongo tongo tongo.
Ayer me quedé pensando sobre esto. Es posible que Nuria se lo inventara, por supuesto, pero me parece rizar el rizo. La niña no puede saber (¿memoria eidética de un recién nacido?) cómo era su hermana. Si pensamos en que todo es sobrenatural entonces sí, claro. A un ente maligno se le permite cualquier cosa. Pero me parece un aspecto innecesario.
prófugo escribió:El otro relato es el culpable, Isma. Ha puesto a parir también a las mujeres de los demás relatos.

Vaya potencia! :dragon:
Alguno podría haber sido original y haber dejado embarazado a un hombre. Ahora que lo pienso, a ti te quedaría bien una barriguita, profu :cunao:.

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por rubisco » 27 Oct 2017 09:54

Isma escribió:¿Por qué digo que me parece que está escrito con precipitación? Creo que una mano de tijera le habría venido bien. Le he cogido un poco de manía al tal Beltrán, que habla cuando no debe y dialoga como un robot.
Pensamos igual. Voy llamando a Cristóbal Montoro, que de tijeras sabe un rato.
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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Sinkim » 27 Oct 2017 12:49

Me ha gustado mucho este relato, el giro final de las identidades me ha parecido muy bueno y el hecho de que el padre acabe matando a Nuria me ha sorprendido, pensaba que iba a aparecer el auténtico padre de la criatura para absorber la vida de Beltran igual que el monstruo hizo con su hija en el vientre de la madre :twisted:

Me parece que está muy bien escrito y que sabes llevar al lector de un sentimiento a otro con mucha facilidad :D :D
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por konchyp » 27 Oct 2017 20:22

Hola aut@r :hola:

Voy a ser breve. Me ha gustado mucho tu historia, creo que ha tenido un impacante comienzo, se ha desarrollado bastante bien, una historia bien definida con un final sorprendente. El principio y el final es un acierto, el primero porque te pone los pelos de punta, el segundo porque te deja con una sensación satisfactoria.

Poco que decir, me ha gustado la idea del insecto/parásito que utiliza al humano para reproducirse y la historia que la empapa, bueno, diríamos que la típica en estos casos (me viene a la cabeza el capítulo de los simpsons en el que descubren que Bart tiene un hermano gemelo encerrado en el desván) pero ha estado muy bien llevada con un suspense que engancha.

Lo único que no me ha quedado claro es en qué época se desarrolla. Quizá se me ha pasado, pero no es más que un minúsculo detalle.

No podría pensar en un final mejor al que le has dado :)
El pequeño cuerpo de Nuria miraba inerte como el cielo cogía un hermoso color azul. De su sonrisa emergieron unas mariposas que, emprendiendo el vuelo, empezaron su búsqueda para continuar su ciclo.
Creo que vas a estar en la cima y algún que otro puntillo te llevarás por mi parte.

Buen trabajo y gracias por compartir esos llantos estremecedores que nos recuerdan que no debemos de dormir con el culo al aire! :mrgreen:

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Dulcineaa » 28 Oct 2017 02:17

Bueno, esto sí que es terror. La historia está muy bien llevada, con una tensión que va calando hondo en el lector: lo envuelve y no lo suelta. Todos los elementos que aparecen al promediar el cuento: la muñeca, la amiga imaginaria, las alas de la niña, son señales que, sin embargo no revelan lo que ocurre y se mantiene el suspenso. El final: impecable. Es el mejor relato de lo que voy leyendo. Felicitaciones autor o autora y suerte!!

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Gisso » 29 Oct 2017 22:35

Bueno, pues otro relato que no está nada mal y que leo seguido. Sin embargo, si el otro tiene calidad narrativa, en este pasa lo contrario; parece que se intenta centrar más en el terror que en la calidad y parece que precipitado.

Sin muchas florituras nos adentras en una historia con momentos que, sin llegar a ser terroríficos, me han puesto los pelillos de punta de los cuales me quedo sin duda con este "—Papá, mamá se ha hecho pis.". También tenemos un giro final que, aunque una vez que lo sabes se ven las pistas que se van dando, llega a sorprender. Me deja intrigado que son esas "mariposas".

Un relato que no está mal para pasar un poco de angustia.

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Gavalia » 30 Oct 2017 15:13

Me parece una historia bastante simple pero entretenida. Desde mi puto de vista propone más de lo que ofrece. La primera parte me parece algo precipitada para después mejorar el ritmo hasta el final. Un final que en honor a la verdad no me esperaba al resultar que la hija sana es la de la oruga. Me gustó la escena del estrangulamiento, muy visual, de primer plano en pantalla diría. Me hubiera gustado ssber más del porqué de la mariposa y a cuento de que va embarazando al personal. Misterios de la inspiración supongo. Entiendo lo que cuenta pero no me gusta demasiado como me lo cuenta con salvedades muy concretas. En global no me ha llamado demasiado la atención pero no deja de ser un trabajo más que digno. Te doy un 7 de momento. Saludos y suerte.
-¡Qué felices éramos hace quince años!
-Pero si en ese entonces no nos conocíamos.
-Por eso María, por eso... 8)

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por konchyp » 30 Oct 2017 15:28

Gavalia escribió:Desde mi puto de vista propone más de lo que ofrece.
:mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por rubisco » 30 Oct 2017 15:46

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Re: CT II - El llanto de la oruga

Mensaje por Tessia » 30 Oct 2017 15:47

Es el primero que leo y me ha gustado bastante.

La lectura se hace ágil y rápida aunque en algunos momentos un poco precipitada.
Un detalle que, para mi, entorpece el relato es el uso de "lugares comunes" que se podían haber trabajado un poco más ..."la vida da estos duros golpes"..."le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo"..."...aberración de la naturaleza". Y algún otro. Ese uso excesivo le quita calidad a la imaginación del lector.

Me gusta el final, aunque me confunde un poco lo del nombre "Sonia" ¿cómo sabe Nuria que se iba a llamar Sonia, si ni siquiera los padres sabían que venían dos niñas?

Enhorabuena, autor/autora.
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