CP XIII - Juegos sexuales - Edgardo Benitez

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
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CP XIII - Juegos sexuales - Edgardo Benitez

Mensaje por lucia » 19 Abr 2018 15:55

Juegos sexuales



Apenas éramos unas chiquillas cuando vimos por última vez a papá. Era un lunes del mes y año de la conquista de la Luna, también fue ese el año y el mes que abandonó la ciudad. Así nos lo diría Dolores mucho tiempo después que nos llevara con ella.
Recuerdo el instante último que estuvimos con él, nos tomó de la mano y caminamos hasta la cochera de la casa. Ahí esperamos hasta el momento que se estacionó un coche delante de nosotros de donde salió una señora de vestido azul que cojeaba. Ella solo nos miraba de pies a cabeza, mientras su chofer, también vestido de azul y con un semblante autoritario, nos iba acomodando en el asiento trasero. Esto sucedió en pocos minutos, pero yo sentí que duró una eternidad. A través del cristal pudimos ver como papá, haciéndose acompañar de un cigarrillo, arrolló las mangas de su camisa y esperó que el chofer arrancara el vehículo para decirnos adiós con un beso de mano. Esa fue su última mirada para nosotras.

Con el pasar de los años supimos que con la muerte de mamá, la soledad se apoderó de él obligándolo a intimar con el alcohol; Dolores nos decía que al perderlo todo, era lógico que buscara algún refugio, algo así como que “beber” era un acontecimiento más que conveniente.
Íbamos en el coche sin entender lo que ocurría, por nuestra parte no hubo lágrimas ni preguntas. Solo nos mirábamos sin mediar palabra, posible era por el agrado que nos daba salir de casa.




La señora del vestido azul era Dolores, sería nuestra preceptora. Volvía su mirada sobre nosotras y con sonrisa sarcástica, insistía: «Ya están grandecitas para comprender que van a un nuevo hogar…»
Nos explicaba que allí haríamos lo que ella dijera y que tendríamos que ser obedientes… «Se levantarán temprano a las duchas que compartirán con otras niñas y se dispondrán para ir a clases».
Nos mirábamos las caras con Emelie sin decir nada. Solo advertíamos como Dolores torcía el cuello desde el asiento delantero y a través de la rejilla nos veía a los ojos mientras comenzaba de nuevo a darnos recomendaciones que nos hacía imaginar el futuro que se nos venía encima.
Mientras viajábamos, miraba el paisaje, los árboles gigantescos que iban apareciendo por la carretera, el ganado que pastaba en la planicie, al fondo, distinguía las viviendas que surgían de entre los cerros. El bosquejo de aquellas imágenes, me hacía recordar la que fue nuestra casa, construida con madera casi en su totalidad y aunque tenía algunas partes lúgubres, era acogedora. Desde la segunda planta veíamos y escuchábamos al mar. Durante el día, su magia, su armonía, su esplendor, por las noches sabíamos cuando embravecido, dejaba escapar su bramido al romper sobre el acantilado.


Quise dejar en casa mis recuerdos pero no pude. Me di cuenta que viajaba con ellos, llevo conmigo hasta el último instante. Quizás nunca olvidaré que un día mamá metió el pan al horno y lo sacó hecho un carbón, lo hacía con el propósito de molestar a mi padre y no darle de comer. De la misma manera, una mañana yo olvidé sacarla del baño sauna. Hasta que llegaron del hospital a intentar reanimarla porque estaba tan deshidratada que desmayaba cada diez minutos. Fue imposible salvarla, no se pudo hacer nada para revivirla. Nos aconsejaba que no nos permitiéramos momentos de aburrimiento, que cuando sintiéramos que la desidia intentaba adueñarse de nosotros, buscáramos de inmediato la manera de ponernos a hacer algo, le encantaba vernos tiradas sobre el suelo de la planta baja con la cajita de crayones y algunos libros viejos que nos había dado para que los pintáramos. Hacíamos bigotes y barbas a las mujeres que allí aparecían. También nos deleitábamos con las figuras extrañas y misteriosas que formaban en la pared los mosaicos grisáceos que cubrían los ventanales del lado del jardín, y esperábamos visitas, porque además de nosotros también vivían unos lindos amiguitos por entre medio del maderamen, los vigilábamos hasta que aparecieran para perseguirlos.



Algunas casas de madera cuentan con la peculiaridad de hospedar ratones, los nuestros construían sus madrigueras detrás de los paneles huecos y era bastante usual ver cuando asomaban las narices por el boquete de la madriguera, husmeando el peligro para proteger sus crías. Nosotras conocíamos a perfección si se encontraban en la parte más profunda de la pared, o si se habían marchado a otras guaridas —porque no era ese el único lugar donde podíamos descubrir sus escondrijos—, los había también dentro de las macetas que mamá tenía con algunas variedades de plantas. Ella podía saber a simple vista en cuál de las macetas se encontraba una familia de estos roedores, a partir de ese momento organizaba una batida con las muchachas del servicio doméstico para sacar la maceta hasta el patio y poner cautivos a los pequeños engendros. Es que cuidaba tanto las plantas que las señoras amigas llevaban cuando asistían a las reuniones que organizaban, sesiones que hacían para tratar asuntos que nunca revelaban y que atendían con particular esmero. Cuando eso ocurría la casa era un total silencio y las puertas se cerraban herméticamente hasta por cuatro horas, y aunque nos acercábamos a intentar escuchar lo que hablaban, nunca lo conseguimos. Solo recuerdo que salían del salón de sesiones en silencio, una por una, nunca platicaban entre ellas y no decían ni una sola palabra a nadie.
El viento que se colaba por la ventana del coche, hizo que Emelie cerrara los ojos, parecía dormir, pero la conozco bien, no estaba dormida, se pone así cuando está pensando o cuando trama alguna picardía. Aunque muestra ser mayor, somos de la misma edad, quizás es porque siempre dijeron que nació unos minutos antes, no lo sé, pero había vez, que con sus arrebatos y majaderías no dejaba de incomodar a las personas. Hubo vez que casi me rompe el brazo para que la acompañara a meter en el frízer a una lagartija que capturamos en el jardín, la pusimos en una bolsa de papel para que no se notara. Hasta el día siguiente que volvimos; la pobre estaba tan engarrotada y torcida que tuvimos que esconderla para que nadie se diera cuenta del hecho. Jugamos con ella en la Semana Santa de ese año, sin faltar el Padre Nuestro que rezábamos a diario para librar su alma del purgatorio.
Una de las ventajas de ser gemelas es que la mayoría de actividades que realizábamos las hacíamos juntas, bañarnos, dormir, comer, en fin, llevábamos la vida rodeadas de atenciones por igual. Nuestras diversiones comenzaban desde temprano cuando nos metíamos a la tina. Pasábamos horas en el agua con los juguetes que hacíamos flotar o buscábamos en el fondo. Jugábamos a chapotear, cerrar los ojos, evitar el jabón. Ya después la criada nos fregaba para luego secarnos y vestirnos.
Yadira nos custodiaba por los patios de la casa. Mi madre le había encomendado la tarea de cuidarnos y si era necesario, jugara con nosotras. Ella era una chica hondureña que había llegado al país antes de la guerra, fue repatriada junto a sus padres y vinieron en condiciones calamitosas. Casi siempre hacía lo que le decíamos, sus ojos color tierra y su carita alegre inspiraba confianza, es más, por momentos la convertíamos en nuestra consejera y cómplice de nuestros solaces, como el día que en la habitación jugábamos a los artistas de cine, ella era el jurado, la cintura ajustada y sus caderas ligeras lucían bien un abrigo que sacamos del closet de mamá y que cuidaba con recelo. El juego consistía en saber quién representaba mejor un papel. Emelie era Humphrey Bogart y yo, ni modo, Íngrid Bergman. Ese día nos dimos nuestro primer beso en la boca. La niñera solo nos veía complacida y daba la apertura para que en días posteriores continuáramos el juego. Yadira murió una tarde cuando intentaba alcanzar una muñeca que dejamos caer sobre el altillo del balcón que da al mar. La cuerda de seguridad se cortó tan de prisa que no pudimos evitar cayera al vacío.
Mientras el coche avanzaba veía como Dolores con movimientos histriónicos y sin incomodar al chofer volteaba su cabeza para seguir con lo del reglamento… Ella tenía cara de fantasma. Me cautivan los fantasmas, quizás por eso simpaticé con ella desde un inicio.
Hemos convivido con fantasmas, algunos de ellos se apiñaban en nuestra habitación en aquellas noches de lluvia, a juguetear, a correr por el techo, otros se dedicaban a saltar sobre mi cama mientras intentábamos dormir. Hubo día que mamá, cuando notaba que ya era alta hora de la noche y el bullicio no cesaba, se acercaba despacio hasta nuestra habitación y con un gesto más bien compasivo, los tranquilizaba alumbrándolos con la luz de un quinqué “bendecido”, le llamaba ella, para luego derramar agua “serenada” por el lugar; aunque en realidad, no se marchaban, simplemente se aquietaban y se iban acomodando por cada parte de la habitación, despacio, despacio, hasta dormirse. Más de alguno se quedaba en mi cama, otros en la cama de Emelie.
Es cierto entonces que en nuestras vidas ha habido intensos momentos que los hemos disfrutado con la presencia de apariciones, hemos pasado noches enteras jugando con ellos. Yadira simpatizaba con uno en especial y platicaba con él por largas horas.

Recuerdo que papá decía que la casa era habitada por entidades que arrastraban cadenas. Algunas veces escuchábamos el sonar de recipientes que se revolvían, el rechinar de bisagras oxidadas, puertas que se cerraban y habrían. Papá decía que si escuchábamos las carcajadas de mujeres que no nos afligiéramos, aunque a veces por las noches se podía observar niñas que reían mientras intentaban esconderse tras los muebles y lámparas, y que al sentirse descubiertas corrían despavoridas por las escaleras a ocultarse en las habitaciones.
Esa noche, la primera noche, desperté sobresaltada. Sudaba a chorros y me faltaba el aíre. Decidí asomar la mirada hacia la playa que se encontraba resplandecida por la luz de la luna, era una hermosa vista. También me acerqué al pie de la cama de Emelie para cerciorarme que dormía. La habitación estaba fría, y yo empezaba a temblar. Decidí acostarme de nuevo ya que al día siguiente asistiríamos a nuestra primera clase de ballet en la academia para niñas, lugar al que siempre quise asistir. Comencé a relajarme y a tratar de dormir. Unos minutos después, sentí como si algo movía mi cama, como si alguien se encontraba reposado sobre ella. Luego, algo o alguien se deslizaban por debajo de las sábanas y avanzaba hacia mí. La sábana continuaba moviéndose…, y sentí su animosa intención sobre mi pierna y luego sobre la otra, y esta vez no era un sueño, esta vez no era Emilie ni Yadira, ni las niñas que acostumbraban llegar a media noche a dormir conmigo. Esta vez era algo desconocido que resultó ser agradable. Con el claro cuerpo de mi padre y el olor del aguardiente y tabaco rezagado que lo caracterizaba, parecía ser… aunque estaba segura que solo eran fantasmas que anidaban en mi cama.

Mientras el coche cruzaba el portón de barrotes del que iba a ser nuestro nuevo hogar, vi más mujeres y hombres vestidos con ropas color azul que salían al paso a recibirnos. No podía ocultar mi asombro cuando caminábamos por los pasillos junto a Dolores, y otras niñas intentaban tocarnos desde sus habitaciones, sacaban sus brazos y yo trataba de no escuchar lo que nos murmuraban. Por momentos veía en sus rostros formarse una carita de fantasma. Volvía a sentir como me cautivaban los fantasmas, sin perder de vista que esas historias de seres del inframundo tan solo son juegos sexuales.

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Iliria
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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Iliria » 22 Abr 2018 12:04

He encontrado esta narración un tanto enrevesada. Creo que necesita un pequeño repaso en cuanto a puntuación y ritmo en las frases.
Entiendo que es una historia de fantasmas que ven dos niñas, pero no acabo de encontrar la relación con el título (ya nos contarás...)
¿Las niñas matan accidentalmente a la madre y luego a la criada? :roll:

Suerte :hola:
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Fernweh
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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Fernweh » 22 Abr 2018 22:19

¡Hola, autor/a!

Si he entendido bien el relato, hablas de unas hermanas que de pequeñas sufrieron abusos sexuales por parte del padre, y que, al morir la madre, el padre se da a la bebida y por eso los servicios sociales se hacen cargo de las niñas. Pero no sólo eso, porque resulta que la niña que cuenta la historia está bastante perturbada y se vengó de la madre por no tratar bien al padre (¿o por no hacer nada por evitar lo que ocurre en la casa? ) y por eso se "olvidó" de sacarla de la sauna, y también ayudó a que se produjera el accidente de la tal Yadira ¿por celos quizá? ¿Era el padre el fantasma con el que Yadira tanto simpatizaba? Y luego está lo que hacen con la pobre lagartija :cry: (¿ Eso de rezar para evitar que su alma vaya al purgatorio lo aprenden del padre porque hace lo mismo con ellas?). Y hay más, pues se deja intuir que entre las dos hermanas también hay algo de esos juegos sexuales cuando mencionas que se dan ese primer beso en la boca. Y los demás fantasmas... ¿ Son otras niñas que el padre llevaba allí (¿o que se alojaban allí porque la casa era una especie de hostal?) y abusaba también de ellas? ¿Les obligaba el padre a tener esos juegos sexuales entre ellas?

Si el relato no tiene nada que ver con lo anterior me temo que la perturbada voy a ser yo...
Aunque también contribuye a no tener las cosas del todo claras el hecho de que la narración está algo desordenada, saltando de un suceso a otro sin ton ni son, sin una estructura clara que sitúe los hechos en el tiempo y con ello haciendo que el lector pueda perder el hilo de la historia. Y hay otro tipo de desorden que no sé muy bien como explicar, pero voy a poner un ejemplo para que lo veas:
En la segunda línea nos hablas de Dolores, dos líneas más abajo de una señora vestida de azul, en el siguiente párrafo otra vez aparece Dolores, y al fin, en el párrafo siguiente nos enteramos de la señora vestida de azul era Dolores.
Quizá es un detalle sin importancia, pero a mí me ha mareado un poco.

También he encontrado frases un poco liosas entre las que destaco estas:
Nos mirábamos las caras con Emelie sin decir nada.
Sé que quieres decir que Emilie y ella se miraban a la cara en silencio, pero así queda raro, como si dijeras que los que iban en el coche se miraban a la cara mientras Emilie no decía nada.
Quise dejar en casa mis recuerdos pero no pude. Me di cuenta que viajaba con ellos, llevo conmigo hasta el último instante.
Supongo que quieres decir que llevará esos recuerdos consigo hasta el final de su vida, pero al decirlo en presente choca mucho ese "último instante". También puede ser que te refieras a que tiene esos recuerdos presentes en el momento de contar su historia, pero eso es evidente porque de lo contrario no la estaría contando... En cualquier caso, se te pasó poner el artículo los después de la coma, y eso hace que la frase me suene aún más rara.


Lo de las plantas me ha dejado un poco loca... ¿Por qué tanto secreto? ¿Qué plantaban? ¿Marihuana? ¿Amapolas? :loco:


Resumiendo:
Me gusta que tan sólo dejes intuir algunas cosas como la culpabilidad de las hermanas en la muerte de la madre y la niñera, que te refieras a las otras víctimas del padre como fantasmas y las presentes como almas puras que no tienen ni idea de lo que ese malnacido está haciendo con ellas. Me gusta también que no te recrees en esos abusos y el pasotismo de la madre ante ellos y te centres más en hacer ver los efectos que han tenido en las dos hermanas, sobre todo en la que cuenta la historia.

No me gusta la narración sobre todo por su desorden y por las frases poco claras.

Y así me hallo tras leer tu relato :vb_570: (ya veremos quien gana).
¡Mucha suerte en las votaciones!
" El futuro es más ligero que el pasado, y los sueños pesan menos que la experiencia porque la vida no vivida es más leve, tan leve."
Marie Luise Kaschnitz

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por ACLIAMANTA » 25 Abr 2018 00:06

Algo sórdida la historia, bien escrita aunque con una que otra coma o punto no muy bien ubicados, me mantuvo enganchada de principio a fin.
Al terminar, con un final inesperado pero a mi parecer falto de contundencia, se me ocurrió que el relato era un poco largo y tal vez sobran unas cuantas líneas en el desarrollo o al autor le faltó tiempo para darle un buen repaso y ordenar mejor las ideas.
Para cuando me ves tengo compuesto,
de un poco antes de esta venturanza
un gesto favorable de bonanza
que no es, amor, mi verdadero gesto.

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prófugo
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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por prófugo » 26 Abr 2018 23:18

Estimado autor:

Sinceramente no me ha gustado mucho. La historia no me ha enganchado ni seducido, en buena parte porque la redacción no me ha parecido de buena calidad. Creo que necesita un repaso y pulirlo algo más.

Lamento no poder ser más positivo con tu criatura...espero sepas perdonar :cry:

Un abrazo y suerte :60:
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Tolomew Dewhust » 28 Abr 2018 18:28

Aaaaaaarribaaa.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Tolomew Dewhust » 28 Abr 2018 19:16

Muere gente, eso siempre es bueno.

Luego está lo de las chiquillas, que por momentos parece que están como una regadera, por momentos las intuímos víctimas de su padre o de los fantasmas. Tal vez sea un poco de todo...

A lo que voy: la historia está muuuuy bien. De las más fuertecitas que hemos leído en este concurso (fuertecita de "importante", no que sea para +18). De ahí la rabia de que esté redactado de aquella manera.

De todas formas, lo de contar las cosas de otro modo tiene arreglo. Lo bueno es que las ideas ya las tienes en la cabeza, y que son potentes.

Muy bien.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Megan » 28 Abr 2018 20:51

No está mal, un poco entreverado, pero en una segunda lectura pude entender
que esas nenas no eran muy buenas, quizás por el abuso.
Aunque eso no justifica que hayan matado a las dos mujeres.
Es una historia moderna, con un tema del momento y a pesar de que necesitó dos lecturas,
puedo decir que me gustó.

Mucha suerte y gracias por compartirlo :D

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Berlín » 28 Abr 2018 21:43

Mientras el coche cruzaba el portón de barrotes del que iba a ser nuestro nuevo hogar, vi más mujeres y hombres vestidos con ropas color azul que salían al paso a recibirnos. No podía ocultar mi asombro cuando caminábamos por los pasillos junto a Dolores, y otras niñas intentaban tocarnos desde sus habitaciones, sacaban sus brazos ...
Bueno, yo diría que un colegio no parece.

En fin, el relato me ha resultado bastante ameno, pese a algunas formas de expresión que se me han antojado un tanto extrañas. Fantasmas, asesinatos, más incesto, la madre que se la "olvidan" en la bañera por no tratar bien al padre, el padre que parece ser que se cuela en las camas infantiles. En fin, fuertecillo para oidos tiernos.

:60: Suerte, compañero, compañera.
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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Sinkim » 28 Abr 2018 23:53

La idea del relato me ha gustado mucho más que la ejecución que se me ha hecho cuesta arriba en unas cuantas ocasiones :oops: Las historias de gemelos siempre dan mucho juego con esa relación tan especial que se establece entre ellos, me hubiera gustado que le sacaras más partido a eso :D :D
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Gisso » 01 May 2018 21:01

Edito: como no tengo capacidad lectora, prefiero quitar mi comentario en esta xxxx de relato.
Última edición por Gisso el 31 May 2018 13:01, editado 1 vez en total.

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Meiko » 02 May 2018 12:29

Lo siento, no me ha gustado. A ver, tienen mucho que ver los gustos personales, la temática me cuesta. Las historias demasiado duras no son lo mío, soy muy blanda :lol: También me costó seguir el hilo en algunos tramos, pero lo achaco a que por el tema elegido yo tiendo a dispersarme. El título no me termina de encajar porque además desvela parte del argumento.

Por el lado bueno, creo que el tono que utilizas va bien a la historia, no entras en detalles, insinuando ciertas cosas, y también me gusta el juego con la supuesta inocencia de unas niñas y su maldad. Por ahí muy bien. Imagino que en otras historias me engancharás más.

Gracias por compartirlo :60:

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Nínive » 03 May 2018 18:52

¿Soy yo o en otro concurso se presentó un relato con temática similar de fantasmas y referencias sexuales? ¿Lo he soñado? El caso es que en el índice no le encuentro... Me estaré volviendo loca... :mrgreen:
Bien, este relato está deslavazado. Y es una pena porque intuyo una pluma con mucho potencial detrás, pero esa pluma emborrona. Demasiados flecos por los que pasas de puntillas, demasiados círculos para no contar lo explícito. Demasiados saltos y piruetas. Las ideas me parecen desordenadas, al igual que la forma de contarlas. En vez de llevar de la mano al lector, lo giras hasta marearlo un poco y luego lo sueltas. Entiendo que en tu cabeza está todo muy claro y los significados de las imágenes, también, pero ten un poco de compasión con el lector y limpia un poco el cristal para no verlo todo distorsionado.

¡Ala! ¡A seguir escribiendo! :60:
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Y el aullido del lobo negro se coló bajo la piel nevada de la loba...

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Onomatopeya » 03 May 2018 20:56

La primera parte no me enganchaba mucho, la parte del medio me ha gustado bastante y al final se ha vuelto a desinflar. Es un poco cacao maravillao, un arroz a lo que haya, es decir, que has mezclado tantos géneros que te confunde. La idea no está mal si la hubieras simplificado.

En cuanto a la escritura no es mala sin ser excelente, con un poco de práctica mejoraría rápido y centrándote en algo más concreto puedes estar en el top de otros concursos.

Suerte
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-Una piedra.
-¡Venga ya!

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Re: CP XIII - Juegos sexuales

Mensaje por Isma » 03 May 2018 23:46

:hola:

Me ha resultado una lectura interesante. El punto de vista de las niñas está bien logrado. La protagonista describe y describe lo que ella recuerda, concatenando memorias y vaivenes con esa indolencia de la infancia en la que tanto da una muerte como un caramelo, todo visto a través del prisma del momento eterno. El final me parece lo más notable de todo. Igual, la niña se cree o quiere creer, como si fuera un juego más, en que los fantasmas son reales y que esa aparición termine invadiendo su cama. Escalofriante.

En la parte formal me he sentido bastante confuso. Faltan muchas preposiciones y dudo si será el modo de expresarse de allende los mares y para el que mi mente endurecida no es capaz de adaptarse. No lo sé. Bailan los tiempos verbales de cuando en cuando, se separa el sujeto del predicado, y la elección de palabras podría ser más certera. Hay información redundante o innecesaria, aunque bajo esa premisa -la protagonista es una niña que narra sin orden ni concierto- es plausible.

Me ha gustado por resultarme interesante, pero le queda un trecho para que me guste de verdad.

¡Suerte!

Aquí te pongo el relato comentado de mi puño y letra (con estas reglas de interpretación que comentaba en el foro general).
-> Juegos sexuales (comentarios Isma)

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