CP XIII - Madre - elultimo

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
Cruela de vil
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CP XIII - Madre - elultimo

Mensaje por lucia » 21 Abr 2018 20:05

MADRE

La música sigue sonando. Creo que me voy a quedar dormida. ¿Qué hago aquí, mamá? ¿Cómo me has podido traer a un sitio así? ¡Esto es un aburrimiento! Qué ganas tengo de que acabe todo y poder irnos a casa. La orquesta comienza a tocar otra canción. ¡Más violines no, por favor! ¿Es que no va a terminar nunca? Miro a mi alrededor, hay mucha gente. Mamá está a mi lado. Todos parecen estar absortos con la música. Agacho la cabeza y me miro los pies. Incluso me ha comprado un vestido nuevo muy elegante. Supongo que esto es importante para ella, así que no digo nada.

Y el sonido se transforma en murmullo…

Una mujer camina a través del trajín de calles de la gran ciudad. Da la impresión de que lo hace sin rumbo, perdida. Llega a un parque y se tumba, exhausta, sobre la hierba. Busca algún lugar conocido al que ir, pero todo es nuevo para ella. No puede recordar nada del sitio en donde se encuentra, pero allí está, por lo que deduce que debería ser un lugar conocido. ¿Por qué entonces es incapaz de llegar a ningún lado?

Piensa en dar media vuelta y deshacer el camino andado. Así quizás llegue al principio de todo y pueda volver a empezar, pero al girarse y ver por donde había venido todo le parece desconocido. Anochece y la luna comienza a resplandecer extraña en el cielo. Corre sin saber bien hacia dónde va, esperando llegar a algún sitio, pero allí todo es extraño, nuevo. A final, se encuentra en una solitaria estación subterránea. Una suave melodía de violines se escucha a través de la megafonía. Se sienta en un banco y comienza a llorar de desesperación.

Una luz se acerca a través de la infinita oscuridad del túnel.

Y el murmullo se transforma en silencio…

La Mujer en la Luna mira a la asustada zorra asomarse a través de la entrada de su madriguera mientras le lanza piedras con el único objetivo de divertirse. La zorra mira a la luna con desesperación. Tiene hambre y necesita salir a cazar algo.

La oscuridad es la gran alidada de la Mujer en la Luna. Con su resplandor ha conseguido ocultar el resto de luces del firmamento, dando, con su turbio brillo, la sensación de estar todo cubierto de cenizas.

La zorra entra en su madriguera y se acurruca junto a su cría, dándole calor y consuelo. En un rato tratará de volver a salir. Sabe que tiene que hacerlo pronto porque en cuanto amanezca no le será tan fácil conseguir una presa.

La zorra intenta sacar de nuevo la cabeza a través de la estrecha apertura y una piedra le golpea el hocico. Grita de dolor. Allí arriba la Mujer en la Luna ríe mientras se prepara para arrojar una nueva piedra al animal herido, momento que aprovecha este para correr a refugiarse a la sombra de un arbusto.

La Mujer en la Luna parece haberse percatado del movimiento de la zorra. La busca con ímpetu, pero no consigue verla; así que, llena de rabia, lanza una ristra de grandes rocas hacia la madriguera que hacen que la entrada quede oculta e inaccesible.

La zorra levanta triste la cabeza hacia el firmamento y comienza a aullar con todas sus fuerzas. Una nueva piedra le cae cerca, otra más, una tercera le pasa rozando… Pero a la zorra parece no importarle y sigue aullando, furiosamente, desconsolada, con la mirada fija más allá de la luna, en un punto perdido del cosmos que, de repente, ha comenzado a brillar.

Y el silencio se transforma en oscuridad…

– …ya no sé qué hacer con ella, papá. Hoy me han llamado otra vez del colegio porque le han vuelto a dar un toque de atención… ¿Que qué ha hecho? Lo de siempre: tirar piedras a otros niños… Puede que tengas razón… Sí… Sí… Seguro que solo es una fase, pero no es la primera vez y me preocupa que… Sí, seguro que estoy exagerando, pero es que ahora en casa también está más desobediente que nunca…

Detrás de la puerta, la niña escucha como su madre habla por teléfono. Le había mandado ordenar su cuarto, pero no le daba la gana de hacerlo. Ella lo único que quería era jugar. Odiaba a su madre por no dejarle hacer lo que ella quería. Y luego estaban esos memos del colegio que se dedicaban a cantarle todas esas cosas estúpidas sobre su pelo gris.

– …sí, mañana. A hablar con su profesora sobre su comportamiento… A las cinco…

¡El abuelo venía mañana! El abuelo le caía bien. No le trataba de forma diferente como las demás personas. En el fondo, sabía que mamá le decía las cosas por su bien, pero de vez en cuando se merecía un respiro. Mamá iría a hablar con la maestra y ya sabía lo que eso significaba: unos días sin lo primero que se le ocurriese a mamá que sabía que a ella le gustaba. Pero también sabía que esos días siempre se quedaban en la mitad si fingía portarse bien y ser obediente.

– … aquí te espero… Adiós, papá… Yo también. Un beso.

La madre tira a su lado el móvil sobre el sofá y sube el volumen de la televisión, sin embargo, no parece estar escuchando nada. La niña vuelve a su cuarto, hace una pelota con toda la ropa que tiene tirada por el suelo y la mete en el armario. “Con eso bastará”, piensa.

Al día siguiente el abuelo llega puntual.

– ¿Cómo está hoy mi nieta favorita?

– Abuelo, ¡soy tu única nieta!

– ¡Eso es lo que tú te crees! Acabo de ir a la fábrica de nietas a encargar unas cuantas más.

– ¡Ja!

El abuelo ríe con la boca muy abierta. Cada vez que iba a verla le gustaba hacerle rabiar.

Su madre sale del baño, donde se ha terminado de arreglar, coge el bolso y las llaves del coche y abre la puerta de la calle.

– Volveré lo antes posible, papá. En el frigorífico tenéis cosas para merendar si tenéis hambre. Y tú, hija, no hagas rabiar mucho a tu abuelo.

La besa.

La niña mira a su madre medio satisfecha, medio enfadada. Le gustaba tanto como que le molestaba que su madre pensase que cuando estaba con el abuelo era igual que cuando estaba con ella.

– Abuelo, ¿a qué quieres que juguemos hoy?

– Cariño, ¿qué te parece si hoy hacemos algo especial?

Una mueca de satisfacción aparece en la cara de la niña. Con el abuelo siempre se lo pasaba bien, pero cuando hacían cosas especiales era cuando más disfrutaba. Una vez montaron una cabaña bajo la mesa del comedor y se pasaron allí metidos toda la tarde; incluso encendieron una hoguera. En otra ocasión salieron al jardín y cavaron sendos agujeros en los que se tumbaron y permanecieron allí acostados, con los ojos cerrados hasta que llegó su madre. ¿Qué es lo que se le había ocurrido hoy al abuelo?

– Coge el abrigo.

– ¿Vamos a jugar en el jardín?

– No. Nos vamos a dar un paseo por la ciudad.

– Pero mamá se enfadará.

– ¿Y eso te preocupa?

– Bueno… no. Pero ¿cómo iremos? Tú no tienes coche.

– Iremos en tren. ¿Te apetece?

– ¡Sí!

La niña se pone el abrigo y se recoge el pelo sobre la cabeza cubriéndolo con una gorra.

– Así pareces un chico.

– Lo prefiero a que todo el mundo me mire y se ría de mí.

El tren avanza a través de casas, campos y estaciones en las que sube y baja gente. En el vagón se puede escuchar el murmullo de las conversaciones entre los pasajeros y música ambiental a través de altavoces que se cortaba cada vez que se anunciaba la llegada a una nueva estación. Al aproximarse a la ciudad, las vías dejan de estar a cielo abierto y el tren comienza a discurrir por oscuros túneles construidos bajo los edificios.

Niña y abuelo se apean en una estación solitaria y silenciosa. La niña se sienta un momento en un banco para atarse los cordones de las zapatillas y un escalofrío recorre su cuerpo al sentir que algo a su lado le había rozado. Mira su mano y encuentra una gota transparente.

Se lame.

Está salada.

Se sientan en la terraza de una cafetería y piden un gofre con chocolate y un batido de fresa para ella y un té con leche para él.

– Cariño, ¿por qué no te quitas esa gorra?

– Porque no quiero que nadie vea mi pelo.

– Pero a tu pelo no le pasa nada.

– Mi pelo es gris, abuelo.

– ¿Y qué? El mío también.

– Pero tú eres viejo.

– Y tú joven.

La niña no comprende bien a donde quiere llegar su abuelo y se queda callada esperando que este continuase.

– Cariño, si te tapas ahora cuando eres joven, ¿qué vas a hacer cuando seas vieja?

– ¡Pero los demás niños se ríen de mí!

– Y eso te molesta, ¿verdad?

– Sí

– Y cuanto más ven que te molesta, más se ríen de ti, ¿verdad?

– Sí

El abuelo permanece en silencio un rato para que su nieta asimile la información que acaba de recibir.

– ¿Alguna vez has mirado a la luna?

– ¡Pues claro, abuelo!

– ¿Y te parece más importante que el sol?

– La luna es gris y fea mientras que el sol es brillante y nos da calor.

– ¿Y crees que eso a la luna le importa?

– Abuelo, la luna es una cosa ¡no le puede importar nada!

Otro silencio.

La niña agacha la cabeza y empieza a jugar con sus manos, indecisa. Cuando se da cuenta, sujeta la gorra con una mano y el pelo despeinado le cae sobre la cara.

– Estás preciosa. Tu pelo no es gris, es del color de la luna, del color de la luz de la noche.

La niña se pasó la mano por el cabello y volvió a colocarse la gorra. Esta vez sin ocultarlo, dejando que cayese por los lados. Sonríe. Levanta la cabeza hacia el cielo esperando ver a su nueva aliada, la luna, pero todavía es muy temprano y la noche tardará en llegar. Más ahora que en el cielo parece haber dos soles.

– Como las cosas van a ser diferentes a partir de ahora, quizás te merezcas un regalo. Conozco una juguetería cerca de aquí, ¿te apetece que vayamos?

En la juguetería el dependiente la lleva a la sección de muñecas.

– Abuelo, no quiero una muñeca.

– ¿Entonces qué quieres?

– Quiero ese peluche.

– ¿Cuál? ¿Este?

– Sí, ese del zorro.

Y la oscuridad se transforma en vacío…

En el fondo del pozo, la mujer dormida sueña con la luz. Camina sin más, sin un destino fijo. No importa por donde siempre que haya luz. Se para, alza la cara, cierra los ojos y deja que los rayos calienten sus mejillas. Sigue caminando por el sol, pero el tiempo avanza y las sombras van ganando terreno a la luz. La mujer dormida corre todo lo rápido que puede para alcanzar los resquicios de la luz más rezagada, pero sus piernas no dan más de sí y la oscuridad acaba invadiéndolo todo. Ahora, las tinieblas lo rodean todo y la mujer dormida no tiene forma de escapar de ellas.

La mujer dormida comienza a llorar.

Una niña aparece entre las sombras. La mujer dormida la mira. La niña tiene el pelo gris y emana un tenue brillo. La niña alarga la mano, limpia las lágrimas que caen sobre el rostro de la mujer dormida y desaparece.

La mujer dormida está muy cansada, se duerme y sueña con la luz. Con la luz y con niñas con el pelo gris y con música de violines.

Y el vacío se transforma en la nada…

La música por fin ha terminado. No sé el tiempo que llevamos aquí, pero ha sido eterno. Giro la cabeza y miro a mamá, pero a quien veo es a mí misma llorando. Ya no queda nadie más que nosotras dos.

Me miro los pies, no llevo zapatos. No son mis pies.

Ahora soy mamá.

Veo como me alejo.

La luz arrasa con todo a su paso.

Ya no hay nada ni nadie.

Ni tiempo, ni palabras, ni oscuridad, ni vacío, ni yo.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por prófugo » 23 Abr 2018 23:20

Estimado(a) autor(a):

Buen trabajo a pesar de no haber terminado de entender bien el final.

Además, supongo que a mitad del relato, la zorra que da calor a su cria y necesita salir a cazar algo...y que recibe le pedrada...es el peluche de zorro que el abuelo le compra a la niña "luna" ..que supongo, está jugando con ella e imaginando todo...la angustia de la zorra de verse cazada con las piedras o, lo que es peor, ver como la niña le tapa la entrada de la madriguera y ella siente el temor de no poder volver y rescatar a su cría...y por eso ahuya sin cesar.
Al final no termino de entender que ella se haya convertido en la madre. Bueno...supongo que ella ya era la madre y se ha visto reflejada en su hija..pero mejor espero a que mis compañeros comenten y así enterarme mejor :-)

Tienes un par de fallitos tontos (despistes) al principio del relato...pero sin importancia.

Ha sido una agradable lectura. ¡ Enhorabuena! :60:
Leyendo: Anna Karénina - Lev Tolstoi

Recuento 2019
De locura Gracias, Tolo :-) --->Imagen

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Tolomew Dewhust
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 26 Abr 2018 16:38

Paranoia total, :luf:. Me gusta.

Eso sí, no he cogido ni media, :cunao:. Ya vuelvo cuando Isma cuelgue sus powerpoints.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Iliria » 28 Abr 2018 00:54

Creo que se me ha ido mucho la pinza interpretando el relato, pero allá voy: la mujer de la luna es la propia niña (el abuelo le ha inculcado la idea de la luna a través del color de su cabello). Puede que la niña tire piedras a los niños que se ríen de ella, pero conecta de algún modo con un mundo paralelo en el que repercuten sus acciones del mundo real...

Autor/a, no me lo tengas en cuenta... :dragon:

En este relato hay algo que se me escapa, pero le encuentro su aquel. Lo malo ha sido el final: no le he visto mucho sentido a la figura de la madre en ese momento, y eso me ha descolocado.

Suerte :hola:
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por ACLIAMANTA » 28 Abr 2018 16:41

Un relato bien escrito, con un tema atractivo, fácil de leer pero no tan fácil de entender.
El lamento por una maternidad que no pudo ser?
Aquí tendré que volver para, con los comentarios de otros foreros, entender de qué va la historia.
Para cuando me ves tengo compuesto,
de un poco antes de esta venturanza
un gesto favorable de bonanza
que no es, amor, mi verdadero gesto.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Megan » 28 Abr 2018 21:09

Autor/a, escribís muy bien.
Me gusta como se va resolviendo el relato, cada etapa es un sentimiento,
y al final ella es madre, parece que era lo que quería lograr.
Si lo entendí bien, te puedo decir que me gustó el tema y como lo narraste.

Mucha suerte y gracias por compartirlo :D

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Berlín » 29 Abr 2018 18:23

No acabo de entender este relato, pero al menos dejaré constancia de mis impresiones, porque más no puedo hacer, autor, y te juro que me da rabia, porque tiene un nosequé que me gusta. Hay algunos hilos conductores o claves como la luna, los violines, esa zorra y sus cachorros, pero no alcanzo a unirlos para darle forma y sentido. Ante todo supongo que si la niña tiene el pelo gris debe tener algún tipo de enfermedad, tal vez degenerativa, tal vez ella intuya que no alcanzará una edad adulta, tal vez intuya que nunca será madre. Aquí veo una conexión entre la mujer en la luna y la niña. La mujer en la luna le lanza piedras a la zorra, envidiosa supongo de su maternidad. La niña lanza piedras a los niños y luego cuando su abuelo le quiere comprar una muñeca ella le pide un zorro. ¡Que me aspen si entiendo un puto carajo! Encima tengo la puñetera cancioncilla de Mecano machacándome el cerebro "...luna quiere ser madre y no encuentra querer que la haga mujer..."
La niña se agacha y le cae una lágrima que se supone viene de arriba. Y el final ya me ha vuelto loca, no lo entiendo.

En fin autor, a ver si viene alguien con más neuronas.
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Sinkim » 29 Abr 2018 23:33

Me ha gustado como está escrito pero he de reconocer que me he perdido bastante y es una pena porque la historia prometía bastante :D Me han encantado las frases que has usado para cambiar de escenas, son precioas :lol:

Voy a poner una interpretación que he hecho de las distintas escenas y cuando se resuelvan las autorias ya me tirarás por tierra todos los puntos :cunao: :cunao:

1ª) La madre y la hija de pelo blanco viendo un concierto.
2ª) La madre perdida tras la muerte de su hija y llorando al oir los violines y recordando la escena anterior con su hija
3ª) La niña jugando con su peluche del zorro.
4ª) Explicación de como la niña consigue el peluche. La lagrima que le cae a la niña en la mano supongo que será la de su madre que años más tarde estará en ese mismo banco llorando por la muerte de la niña.
5ª) La madre moribunda que agonizando ve el espíritu de la hija que le guía hacia la luz.
6ª) La niña y su madre en el más alla fusionándose con el universo.
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:12

El abuelo es la luna.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:13

Sinkim escribió:6ª) La niña y su madre en el más alla fusionándose con el universo.
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Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:16

Berlín escribió:¡Que me aspen si entiendo un puto carajo!
:meparto:

Berlín escribió:En fin autor, a ver si viene alguien con más neuronas.
:hola:

La niña es el abuelo. Por eso tiene el pelo blanco.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:26

La niña del pelo blanco puede ser Tormenta, la de Xmen.

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Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:31

Bien, ahora en serio. Lo he leído tres veces. El caso es que leerlo me gusta, aunque no entiendo qué me quiere contar el autor. Esta sensación la he tenido antes aquí mismo con otro autor, y en Los Foreros Escriben con fielpoesía...

Ya nos contarás, :hola:.
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:33

La ilusión que le va a hacer al autor comprobar que tiene cinco o seis comentarios más, y la decepción que se va a llevar cuando vea que son todos míos... :cunao:.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
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Re: CP XIII - Madre

Mensaje por Tolomew Dewhust » 30 Abr 2018 19:34

Ya paro.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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