El familiar más temido no es la suegra (Relato)

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Carlos Eduardo Díaz
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El familiar más temido no es la suegra (Relato)

Mensaje por Carlos Eduardo Díaz » 14 Feb 2019 04:24

Hace unos años mi hermano y varios amigos, viajando por el sur tucumano, vivenciaron una experiencia singular. Su destino era la capital provincial.
De pronto uno de los choferes recordó que por aquellos días se festejaba un nuevo aniversario de la fundación de un pueblo cercano, Santa Ana, famoso por un Ingenio azucarero que décadas atrás fue uno de los más grandes y poderosos de Latinoamérica.
Algunos de los muchachos no estaban muy convencidos de tener que desviarse de la ruta sólo para ir a un pequeño y aburrido pueblo. Pero cuando el chofer insistió en que los festejos eran muy populares en la región, que asistían muchas chicas y que solían tocar bandas de rock, logró torcer la voluntad de sus pasajeros.
Al llegar a la entrada del pueblo descendieron todos del micro. A pocos metros pudieron leer un letrero: "Bienvenidos a Santa Ana. Tierra de mitos y leyendas",lo quepareció llamar la atención de los muchachos. Los choferes se miraron entre sí y enseguida, el más viejo de ellos, que era oriundo del lugar, les indicó una reunión que se estaba concretando en el centro de la plaza principal. Más que plaza aquello era un gran parque repleto de frondosos y añejos árboles, algunos de los cuales alcanzaban alturas asombrosas. La noche estaba fresca y algunos lugareños habían organizado un fogón para esperar el momento en que las bandas tocarían. Los allí reunidos eran en su mayoría jóvenes y no podía faltar una guitarra criolla para quien la supiera afinar, amplificando las voces en el canto grupal. Los porteños fueron recibidos con afectuosidad e invitados a participar de los festejos del lugar.
Relatos sobre la historia del pueblo y leyendas varias fueron alimentando la curiosidad y la imaginación de todos, especialmente en los recién llegados. El chofer más joven dijo entonces:

-¡Los changos de Buenos Aires están interesados en la leyenda del Familiar!

Se hizo un notorio silencio. Todos intercambiaron miradas. Los locales parecieron dudar y hasta temer hablar de esa leyenda en particular. Los visitantes percibieron que algo no andaba bien. Finalmente una voz quebró el silencio para decir que aceptaba contar la historia pero advirtiendo también que esa sería la última de la noche. El narrador, un hombre de unos cuarenta años y de voz grave, rechazó el mate de la ronda y aceptó en cambio darle un largo trago a la botella de cerveza Norte que comenzó a circular entre pocas manos. Pareció mirar de reojo a todos los que le observaban con suma expectativa. Se concentró unos segundos en las llamas del fuego e inició su relato:

-La leyenda de El Familiar nace en los orígenes mismos de éste pueblo y atraviesa toda su historia. Se dice que el fundador del Ingenio y Refinería Santa Ana le vendió su alma al diablo. Clodomiro Hilleret y su empresa tendrían fortuna y prosperidad a cambio de alimentar a un enorme y feroz perro que en ocasiones se presentaba con ciertos rasgos humanos. Se podía tener la certeza de la presencia de la bestia por sus terribles gruñidos y por el espantoso sonido que producía al arrastrar su pesada cadena. El perro, siempre se dijo, era propiedad del diablo e incluso hay quienes aseveran, totalmente convencidos, que se trata del mismísimo Satanás. Se alojaba en los túneles que unían la casa del patrón con el Ingenio. Y debía ser alimentado al menos una vez al año con los obreros más revoltosos, aquellos que le diesen más problemas al dueño. Pero también se dice que el apetito del monstruo demoníaco era insaciable por lo que hubo años en que sus víctimas fueron varias.
Esto representaba un negocio redondo para Hilleret: a mayor alimento mayor prosperidad. Mediante engaños el trabajador, la víctima, era conducido a los túneles.
Aquí mismo, bajo nuestros pies, aún corren esos túneles.
No había manera de matar al Familiar pero si el obrero portaba una gran cruz colgada sobre su pecho era probable que pudiera salir sólo con rasgaduras en su piel y vestimentas.
Se dice que los pocos que lograron sobrevivir recibieron mucho dinero para irse muy lejos de aqui, comprando así su silencio.

Los muchachos porteños notaron que varios de los lugareños se estaban marchando presurosos, casi sin despedirse. Mi hermano preguntó entonces como podía entenderse el final decadente del Ingenio, cuya acta de defunción recibiría con los gobiernos militares de los años setenta.
A los jóvenes locales que aún permanecían junto al fogón les resultó llamativo que ese estudiante de la gran ciudad evidenciara un genuino interés en una leyenda local que para muchos de "afuera" sólo eran fábulas inventadas por los poderosos de turno con el claro objetivo de causar miedo en la población y ocultar perversas verdades.
Toda la atención volvió a recaer en el narrador:

-Según la leyenda pudieron pasar dos cosas: o Hilleret no cumplió su parte del trato, lo que habría llevado a que el diablo lo arrojara al infierno o que al morir se llevara su secreto a la tumba. Es muy probable entonces que los herederos de Hilleret nunca hayan estado enterados de su pacto con el diablo.

Algo parecía no cerrar en el relato y uno de los amigos de mi hermano, que venía prestando mucha atención a lo que se decía, preguntó:

-Pero si El Familiar, como usted dijo, era imposible de matar, ¿porqué el Ingenio comenzó a decaer aún antes de la muerte de Hilleret? Hay quienes dicen que uno de los trabajadores encerrado en los túneles sí pudo matar al perro diabólico y que esa fue la razón de la decadencia del Ingenio y con él la de todo el pueblo.

El hombre bebió otro trago, pareció algo nervioso con aquel razonamiento. O quizás con la respuesta que dió a continuación:

-Sí. Muchos afirman eso. Pero a todos ellos yo les pregunto: ¿Cómo se explica entonces que aún hoy en día muchos vecinos y extranjeros aseguren haberlo visto y oído merodear por los cañaverales y por las humildes viviendas del pueblo?

Ya no hubo tiempo para intentar responder. Un grito cruzó la reunión electrificando a los jóvenes tucumanos:
-¡Ya está tocando Camorak y empezaron con el tema de El Familiar!

En efecto, fue como si los changos de esa banda metalera hubiesen sido contagiados por el espíritu reinante en aquel fogón del parque de Santa Ana.
Por los amplificadores el cantante vociferaba:

"Maldito patrón del Ingenio, tienes un pacto sangriento. Más grande la zafrá será si a tus obreros lográs condenar. Noche tras noche el demonio espera. Almas condenadas por la eternidad. ¡Su apetito es infinito, ya nadie los salvará!"

Cómo si hubiesen sido poseídos por el propio demonio, los tucumanos ya corrían raudamente cuando los porteños cayeron en la cuenta que el único que había permanecido en su lugar, con una notoria cara de preocupación, era el narrador:

-¡Vayan changos...tantas invocaciones a El Familiar no puede traer buenas consecuencias!

El fuego ya casi expiraba produciendo el natural avance de las sombras del parque. De pronto, a sus espaldas, una sucesión de lamentos caninos los sobresaltó. De inmediato, desde lo más profundo de la oscuridad que los iba asfixiando, percibieron nítidamente que algo o alguien, arrastrando una cadena, se aproximaba a ellos. A ninguno se le ocurrió quedarse a esperar y ver que sucederia. Los porteños salieron proyectados cuál bala de cañón. Y seguramente jamás han de olvidar aquella sentencia que el cantante parecía decirles desde el escenario:

"¡Enfrento mi destino con gran sufrimiento. Los sentidos se me escapan, me vuelvo demente. Sólo soy carne inerte para sus dientes. Mi lucha será en vano, Satanás es su respaldo!"

En un lapsus de valentía uno de ellos, sin dejar de correr, miró hacia atrás: ¡El narrador ya no estaba!


Carlos Eduardo Diaz

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lucia
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Re: El familiar más temido no es la suegra

Mensaje por lucia » 14 Feb 2019 20:29

Muy buena la forma de ir aumentando la tensión :mrgreen: Pero tengo debilidad por las historias de terror alrededor de fuegos.

Además, me has hecho recordar a la tucumana del foro, que anda desaparecida de un tiempo acá :(

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