CO 18 - Ídolos rotos - Prófugo

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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lucia
Cruela de vil
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CO 18 - Ídolos rotos - Prófugo

Mensaje por lucia »

Ídolos rotos

Ciudad perdida, 5 de febrero de 2003

—Lo recuerdo como si hubiese sucedido ayer. Salíamos de esa discoteca que estaba tan de moda. Nos acompañaban tres rubias de muerte. Sin duda, Romu tenía un talento especial con las mujeres. Quizás, si yo tuviera la facilidad de palabra y mintiera tan descaradamente como lo hacía él, pudiera haber sido un digno alumno aventajado en esas lides ¿Quién sabe? Pero no, mi imaginación es limitada y soy demasiado sincero. ¡Tú me conoces bien, Lea! La honestidad es una cualidad importante para mí.

—Tranquilo, Taiks, déjalo así. Tengo que irme. En serio, me están esperando. No tengo tiempo para oír otra de tus aventuras—dice Leandro en voz baja. Se le nota hastiado y agotado, pero tengo que contárselo. Es por su bien.

—Espera, te lo cuento rápido—digo—déjame terminar. Verás. Salimos los cinco muy contentos. Entre Romu y yo nos bebimos por lo menos diez botellas de Cacique 500 aquella noche. Y es que ya sabes, cuando mi hermano y yo nos poníamos a beber, no había quien nos ganase. Éramos dos esponjas insaciables.

Leandro se encuentra al frente mío, pero no me ve. Tuerce la mirada. Es buen muchacho, excelente alumno y un entusiasta deportista. Se encuentra bajo de ánimos, su tesis no progresa adecuadamente, y quiero ayudarlo a motivarse, a ver el mundo con valor y optimismo.

—Romu, riendo a carcajadas y cantando canciones de «Los Panchos» a todo pulmón, posaba sus brazos por encima de los hombros de dos de ellas, mientras yo, un poco más atrás, avanzaba por la calle sin mirar hacia donde dirigía mis pasos. Besaba sin cesar a mi rubia y reíamos, sí, reíamos y nos besábamos mucho, tengo que recalcarlo. En eso, nos detuvo la policía. Eran cuatro agentes fuertemente armados. Nos pidieron que les mostráramos nuestra documentación y claro, nos negamos. ¡Tú sabes, siempre fuimos muy rebeldes! A todo esto, nos esposaron, para luego, empujarnos a los cinco hacia una pared de muy mala manera. Dicha actitud tan déspota y grosera nos molestaba, pero decidimos controlarnos hasta que…uno de ellos escupió a mi rubia. Pecó. Mi cólera fue tan grande que perdí el control y ¡rompí las esposas que ataban mis muñecas! Parecía un miura, era todo nervio cegado por mi ira. Mi hermano me imitó, y sin pensarlo dos veces, nos fuimos encima de esos cuatro policías. Les dimos una paliza inolvidable. Les partimos la madre. Y es que, a las mujeres se les respeta, ¡carajo!

Puedo ver como Leandro, ahora sí, centra su mirada y me ve directamente a los ojos. He logrado captar su interés.

—Anda, Taiks. ¿Quieres hacerme creer que ustedes dos fueron capaces de apalizar a cuatro policías armados? Y lo que es peor, ¿Qué me trague eso de que lograron romper unas esposas? Chico, eso ni McGyver.

—Pero Lea, espera de nuevo. ¿Acaso no recuerdas cuando peleé contra aquellos cinco maleantes y los destrocé usando mi táctica de esperarlos en una esquina, donde no pudieran atacarme por detrás y solo poder hacerlo de dos en dos de frente? Por cierto, admito que luego de despachar a los cuatro primeros quedé algo cansado, por eso el último, que venía solo, fue el que más me costó en hacerle tragar tierra.

—Sí, claro. Recuerdo esa otra anécdota tuya y otras tantas, que casualmente, no tienen testigos que lo confirmen. Habrá que creer en tu palabra, como siempre. No dejes de practicar tu gancho de izquierda. ¡Bye!


Bueno, aún no me he presentado. Me llamo Richard y mis amigos, conocedores de mi gran reputación como guerrero de alto nivel, me apodan «Taiks», en homenaje al gran Mike Tyson. Estudio en la universidad más reconocida del país, y si no ocurre ningún imprevisto, en dos años, a lo sumo, seré un importante y orgulloso «Ingeniero Mecánico». He descartado jugosas ofertas como, por ejemplo, la de hacer mi tesis para la NASA, al pensar que tendría que hacer el doble esfuerzo de transcribirla al inglés y al español. Y es que, no tengo tiempo que perder. Lo siento por ellos.


He llegado a casa. Entro a la cocina y me encuentro con Isa lavando una olla. No me saluda, tan solo me dirige una mirada de las suyas, de esas que desde hace dos años ha adquirido. Ha pasado de ser una tierna ovejita indefensa hasta convertirse en una feroz loba con sed de venganza. Reconozco que me intimida, pero no quiero ni debo demostrarle miedo. Ella tiene que saber que aquí, en casa, ahora el que manda soy yo. Es mi hermana menor y me debe un respeto. Para ello, es necesario que me vea como un hombre fuerte y seguro. Papá nos abandonó hace años por otra mujer, dejándonos solos al cuidado de nuestra madre, aquejada de una terrible enfermedad que la llevó a la muerte. Desde entonces, nuestro Romu tomó las riendas del hogar hasta hace escasos meses. Ahora no está, ha partido para no volver, y el que tiene que llevar los pantalones bien puestos en casa soy yo.
Me dispongo a comer un arroz blanco con albóndigas que Isa ha preparado. Como siempre, todo muy soso, insípido. Se nota que lo hace de mala gana. A veces la veo y me recuerda a ese personaje de Sierva María, del gran Gabo, con su extensa cabellera y ese demonio interno a punto de saltar. Termino lo que tengo en el plato y lo dejo todo ahí, encima de la mesa, mientras me dirijo a mi cuarto. Me siento en la cama, estiro el brazo y alcanzo un bolígrafo más una libreta, medito un poco y empiezo a escribir:

Estimado Rómulo.

¿Qué tal, Brother? Se te extraña mucho en esta casa. De más está recordarte que tanto nuestro primo Lucho como tú han sido siempre mis guías, mis ejemplos a seguir.
Intento ser ese hombre fuerte, que no se amilana ante nada ni nadie. He dejado de ser ese gordito cobarde que se orinaba en los pantalones cada vez que te veía colérico, con claros síntomas de embriaguez y drogadicción, paseando por la casa con ese pantalón de boxeo similar al de Apolo Creed, y en donde guardabas siempre, en su interior, dentro de una funda negra, esa Magnun Smith@Wesson que con solo mostrarla hacía que me temblaran las piernas.
Agradezco que hayas sido estricto y severo conmigo. Esas palizas que me dabas dejando mi cara como un cromo, esas metidas de mano que me introducías por el ano para que decidiera si quería ser un hombre de verdad o una mariquita plumífera, me han servido para ser un hombre mucho más fuerte. Quiero demostrarte a ti, a Lucho y al mundo entero que no soy menos que nadie, que soy digno de ti, un Martínez Araujo que marca territorio y no se deja pisotear.


Ciudad perdida, 14 de febrero de 2003

Me dirijo a las canchas deportivas de la universidad y allí me encuentro con Pablo «Bo» Borges. Sin duda, uno de los personajes más extraños, misteriosos y enfermos que he conocido en mi vida. No tiene amigos, solo yo le hablo y oigo. Me da dolor verlo siempre en soledad, peleando con su yo interno, con sus traumas y complejos. Es un tipo alto, delgado, extremadamente rígido -parece que los únicos músculos que mueve son los de sus piernas al caminar-, solo gira los ojos de un lado para el otro para observar lo que tiene a su alrededor y es de piel morena clara. Se considera negro, pobre, infeliz y débil. Tan solo presume de sus altos conocimientos en psicología, que ha ido adquiriendo de tanto leer y estudiar.

—¿Qué tal «Bo»? —le pregunto acercándome y sentándome a su lado—¿Todo bien?

—Si te parece que puedo estar bien siendo un simple negro, que no puede presumir siquiera de tener un pene grande, que no tiene mujer que lo complazca ni tierra donde caer muerto, que siente como todo el mundo lo mira con asco, de forma despectiva y que, para colmo, ha sido botado de esta universidad hace dos trimestres y no es capaz de asumirlo ni confesarlo en casa, pues… ¿ya me dirás?

—Pero… ¿Qué dices? ¿Otra vez con esos complejos a flor de piel? Ya te he dicho cientos de veces que no eres negro, y aunque lo fueras no sería ningún problema. Y esa milonga de que te ven despectivamente ¡no me fastidies! Levántate y sal a comerte el mundo…aquí sentado quejándote no vas a conseguir nada.

—Hoy lo he estado imaginando—hablaba con la mirada perdida y un atisbo de sonrisa en sus labios— Soñaba con que era un gran empresario, fuerte y poderoso, casado con una mujer espectacular a la cual engañaba con otras, pero da igual, ella me respetaba y quería. Eso sí, para complacerla, le buscaba un tipo musculoso, rubio de ojos claros, con un miembro viril destacado, con el fin de que quedara embarazada y tener así, con ella, hijos rubios hermosos y bien dotados. Y en caso de tener niñas, ser yo el primero en desvirgarlas, al ser quien las ha criado y amado más que nadie.

—¡Madre mía! Estás loco, realmente estás para que te encierren. Espero que estés de broma conmigo y no lo digas en serio. Eres un peligro. Mira, me voy, venía a contarte que ayer por la noche salí de casa a comer unas hamburguesas en la de Chucho. Tenía tanta hambre que me devoré seis de esas que llevan de todo, acompañado de una Coca Cola de dos litros. La barriga estaba a punto de estallarme, pero aquí me tienes, sano y fuerte como un toro.
—¿Y todo eso a que viene? De todas maneras, me alegro por ti. Eso sí, para la próxima ponte como reto beber también una lavadora de Nesquik, ya sabes, para que luego te resulte más fácil evacuar esas impurezas sobrantes.

—Eres un enfermo. Vete a otro psicólogo, debe haber alguno que pueda dar con la tecla.

Me doy la vuelta y me voy. «Bo» necesita ayuda, pero es demasiado abominable tenerlo un minuto más al frente mío. No tengo más clases por hoy. Vuelvo a casa.

Estimado Rómulo:

Hola de nuevo, Brother. ¿O prefieres que te llame por tu nombre? Es que ya sé que odiabas que te dijera Romu. Eso era de mariquitas, decías, y tú no estabas para educar y mantener basuras de ese estilo. En casa tenía que ser un viril macho, como Lucho y claro, como tú.

Bueno, te cuento que hoy vi en la universidad al «Bo» Borges del que tanto te he hablado. Está cada vez peor, como una cabra. Lo bueno de él es que siempre me cree y no pone en entredicho mis actos. Recuerdas cuando te comenté que se le acercó a una mujer, mientras amamantaba a su pequeño bebé y él, moviendo solo los ojos y labios, le preguntó: ¿Joven, le causa placer y excitación darle pecho a su hijo? Pobre criatura, salió corriendo despavorida pensando que tenía a su lado a un potencial violador o enfermo sexual. Pues bueno, lo que me dijo hoy es aún mucho peor, pero ya te lo contaré con detalles otro día. Necesito estudiar. Tengo para mañana una prueba de Termodinámica y otra de Mecánica de los fluidos, y ya sabes, necesito aprobar, quiero graduarme pronto, ya no estás tú para traer dinero a casa, aunque fuese ganado de esa forma ilegal con esos negocios tan tuyos. Tú me entiendes.

Por cierto, tengo algo importante que decirte. Isa se ha marchado de casa. Precisamente hoy, que cumple dieciocho años. Ha dejado una nota donde decía que nos detestaba a todos. Familia machista y asquerosa donde las haya. A papá por abandonarnos, a mamá por haber sido siempre débil y sumisa, a mí por ser un lastimoso cobarde de mierda, y a Lucho y a ti por destrozarles la vida desde tan niña. Sé que no se arrepiente de habérsela mordido, tirando de ella hasta arrancarla de cuajo. Lo volvería a hacer con sus dientes teñidos de sangre. Lucho, desde la cárcel, sufre desde entonces lo mismo que ella recibió durante aquellos días negros. A ti te lo hizo pagar de otra manera. Merecías haber sufrido más. A mí me odiara siempre en silencio por no ayudarla, por no intentar evitar toda esa mierda que ustedes le hicieron, como habría hecho un hermano fiel, un verdadero hombre. Y ¿querías que perdiera mi virginidad con ella? Menos mal que en eso sí fui lo suficientemente fuerte y me negué, a pesar de que, por ello, recibí terribles palizas de tu parte y aquellas otras «acciones» que prefiero no recordar.

Gracias por destrozarnos la vida, Bro, tanto tú como Lucho, sin olvidarme de papá. Gracias de nuevo por lograr que hoy sea el tipo que ves, una basura que se avergüenza hasta de verse en el espejo.

De tu hermano varón menor, el que te ha idolatrado, pero que ahora desea ver como ardes en los infiernos.
Con amor.
Tu Richi.

Ciudad perdida, 14 de febrero de 2015

—Señor Borges, aquí me tiene. He tardado, pero lo he logrado—digo entusiasta, con orgullo— El negocio se ha cerrado satisfactoriamente. En menos de una semana, tres lindas ucranianas de dieciocho a veinte años vendrán a unirse a su nosotros. Y claro, no hace falta recordar que usted será el primero en catarlas. Pronto volveré a retomar contactos con los asiáticos, a ver si conseguimos a dos o tres jovencísimas camboyanas, tal como usted desea.

—¡Buen trabajo! Los clientes ya están cansados de tantas caribeñas mulatas y bembonas. Era hora que dieras una a derechas, Richi. ¡Quién me ha visto y quién me ve! Lo mismo va por ti. Tan superhéroe de Hollywood que eras, ¡Todo un Bruce Willis! Jurabas que te creía. ¡Ja!, mírate ahora, lamiendo mis pies, sí, los pies de este negro que ha conseguido su sueño. Recuerdo que te burlabas, me llamabas loco, iluso. Te hice caso, levanté vuelo y salí a comerme el mundo. Aquí me tienes, triunfando, como un señor. No de manera honrada ni limpia, pero ya ves, ahora soy un alto empresario con poder, mucho poder, y disfrutando de los placeres de la vida —dijo, frotándose las manos con júbilo y luciendo una media sonrisa en su rostro rígido.

—Tiene razón, señor Borges —haciendo una pequeña reverencia— Le agradezco que a pesar de todos aquellos agravios que pude ocasionarle, nos haya brindado su mano.

—Deja de alabarme tanto y dile a la triste de tu hermana que despierte de su siesta y salga a trabajar ya. Que aproveche mientras las otras no llegan. En diez minutos abriremos las puertas. Me debe mucho dinero, al igual que tú, y te recuerdo que ya está envejeciendo. Tiene treinta años, el culo y las tetas caídas y, en este negocio, los clientes las quieren jovencitas, no carcamales, con todo bien puesto y firme. Recuerda felicitarla de mi parte por su cumpleaños —dijo con desprecio.

—Entendido, señor Borges. Eso haré.

—Y tú, prepárate para mañana por la noche. Viene Cortellucci, el italiano millonario de la semana pasada. Quiere más «guerra» contigo. Parece que quedó satisfecho luego de ese masaje y baño termal, con todos los extras que tan dulce y fieramente le proporcionaste. ¡Así me gusta! —dice, dándome unas palmadas en la espalda y giñando un ojo— Esta vez vendrá con un amigo, otro viejo depravado con mucho dinero. Espero sigan llenando mis arcas durante mucho tiempo más. Serás muy complaciente y totalmente servicial con ellos, ¿verdad, Richi? Quiero que alarguen su estadía todo el fin de semana. Ponte en forma mental y físicamente. Lo vas a necesitar.

—Lo seré, sin duda. El más complaciente y servicial que puedan encontrar esos dos señores y, evidentemente, usted, mi estimado señor Borges. Todo saldrá bien. Cuente con ello.

—Más te vale, Richi. Ah, por cierto, hoy te dejaré a cargo del negocio. Pretendo emborracharme de felicidad. Mi querida esposa acaba de anunciarme que al fin seré padre de una niña —dice, esbozando una sonrisa— Esto hay que celebrarlo. Parece que el danés al fin metió gol.
Un libro es un mundo por descubrir.

¿Todes? ¿Qué clase de animal son los todes?
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Mister_Sogad
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Mister_Sogad »

Menudo relato el tuyo, autor/a. Creo que tu intención es bastante audaz; has plasmado la realidad de mucha gente jugando con la depravación, el machismo, la pobreza, la violencia, etc. Sin embargo, no me acaba de encajar el cómo lo has contado.

En mi mente he tenido que rehacer varias veces las escenas que iban surgiendo, creo que porque no me quedaba clara la realidad de tu prota. Es decir, al inicio lo imaginaba un parlanchín bravucón de buena familia, para luego descubrir que podía ser un cobarde de familia obrera con problemas, y, finalmente, pensar en un desgraciado de familia pobre y marginal. Todo esto, en mi mente claro está, influía en su alrededor, en sus circunstancias. Tal vez era tu intención el que el lector fuera reconstruyendo y reconstruyendo lo que le ofrecías, pero me temo que a mí esto ha hecho que estuviera menos centrado en la historia de lo que me gustaría. Quizá sea fallo mío, lo siento.

Te deseo suerte, autor/a. :60:
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noramu
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por noramu »

Me gusta el título, Ídolos rotos. Tiene fuerza. La historia un poco menos. Narras unos hechos durísimos en un ambiente inicialmente familiar de marginación, miedo, sometimiento y violencia y luego en un entorno "empresarial" de prostitución. No acabo de verle sentido al "todo", al conjunto. Aparte de la denuncia de los hechos, por supuesto. De poner en conocimiento lo que pasó o pudo pasar y generar un rechazo a ello. No veo un relato. Probablemente sea un problema mío, autor, así que no me hagas mucho caso. Lo que sí te digo es que veo una buena redacción y un correcto uso del lenguaje. Con otro tema más amable seguro que la próxima me seduces.
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prófugo
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por prófugo »

Uff..relato fuerte donde los haya.

Un ser convertido en mitómano debido al machismo y la violencia que vive en su entorno...tanto por su hermano como por su primo. Pobre Isa...sin comentarios.

El otro chico, el tal Borges...un peligro tenerlo libre...sin medicar.

Me ha entretenido y hasta gustado.....aunque es muy fuerte y desagradable lo que se relata.

Un abrazo :60:
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Tolomew Dewhust
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Tolomew Dewhust »

Me lo he leído un par de veces pero creo que voy a aguardar a Halloween para retomarlo. Un relato fuertecito donde los haya, aunque aún no he encontrado su nexo con el hecho real que lo motiva.

Voy a google a buscar imágenes cachondas y ahora vuelvo.
Por ti yo ando este camino aunque pierda la cabeza.
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Gavalia
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Gavalia »

Creo que la estructura por la que has optado para darle forma a tu trabajo me ha dado más trabajo de lo esperado para atar todos los cabos.
La mezcla del pasado con el presente, cartas incluidas, y un futuro desconcertante hacen que la propuesta sea interesante. Transmite de forma intensa la ironía que destilan las cartas a Romu. La desilusión, la impotencia, el dolor, la rabia, la decepción, creo que es lo mejor del relato. El final no me ha cuadrado mucho, esperaba otra cosa, será que la vida es verdad que da muchas vueltas. La rédacción se nota que has intentado cuidarla.
Saludos y suerte.
Nunca voy a la iglesia,
Pero estoy en el altar,
Si me buscas en la guerra,
Dos veces me encontrarás.
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Berlín »

Pues no sé, la verdad es que me he hartado de mirar en google a ver si daba con alguna información esclarecedora y nada. Luego he subido la vista hasta el titulo y supongo que la clave del relato está ahí. He mirado en el mundo del boxeo a ver si encontraba a alguien con esos apellidos Martinez Araujo y no me ha dicho nada. ídolos rotos. Bueno, pues supongo que me tengo que quedar conque la vida a veces hace estas cosas.Un sujeto universitario que viene de una familia desastrosa, machista, incalificable y que al final acaba de un modo bastante chungo.

En fin, la verdad es que tu forma de escribir me ha llamado mucho la atención. Así y todo, sin acabar de cuadrarla, la historia no me ha dejado indiferente.

Qué buena esa mención a Gabo.
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Megan
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Megan »

Autor/a, un relato muy fuerte.
Está muy bien escrito, claro que te deja con un
sentimiento de desánimo, al ver la miseria en la que
viven tantas personas, y más aún cuando se trata de gente joven.
Lo narraste con bastante crueldad, pero te salió muy bien.
No sé qué hacer contigo autor/a, porque te quiero dar
puntos, pero no encontré la anécdota y eso es prioridad en este
concurso.

Suerte y gracias por compartirlo :D
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Rey Tomate
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

¡Dios! Si me acercan un rallador a la cara me duele menos. ¿Esto qué es?
No me ralles.
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Rey Tomate
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

Como decía Van Gaal: "Todo negatifo, nunca positifo". Jaja.

A ver, mucha crueldad por todas partes, mucha miseria, ni un rayito de esperanza por ahí salvo para el brother, al que ahora le va de lujo explotando sexualmente a sus amigos y a las niñas esas que trae... Un poco heavy.
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Rey Tomate
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

Las cartas son un muy buen recurso, enhorabuena por ahí. Pero creo que más bien debieras insinuar, más que dar tanta información mascadita, porque se ve a las claras que es algo que diriges al lector, y no al destinatario.
No me ralles.
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

El hermano sádico en la cárcel, Isa fue violada por todo el que pasaba por allí, el padre los abandonó y ellos tenían que cuidar a la madre enferma... :cunao: Cuando uno se pasa de frenada el lector se inmuniza ante lo que está leyendo, deja de sentir empatía por el prota o los protas, y desconecta de la historia.

Con un poquito de sufrimiento ya valía, pero tú metiste ahí toda la artillería.
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

Vale que no quiera colaborar con la NASA, :dragon:... pero que la excusa sea que debía enviar su tesis en español y en inglés, y que eso sería mucho curro... ejem... casi me trituro yo solo, no sé si me explico.

La historia no va a ser de mis favoritas, pero reconozco el curro que tiene elaborarla y, en su género, podría estar bien. Solo que hay que cuidar estos detalles para que todo resulte creíble y congruente.
No me ralles.
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Rey Tomate
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por Rey Tomate »

¿Os habéis pensado lo de hacerme moderador o qué?
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Re: CO 18 - Ídolos rotos

Mensaje por prófugo »

Rey tomate...has roto alguna vez unas esposas y te has dado de mamporros con esos de la pasma?

Sí...esos malvados malísimos :cunao: :twisted:
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