CP XIV - Una piedra en el camino - Megan

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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kassiopea
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CP XIV - Una piedra en el camino - Megan

Mensaje por kassiopea » 18 Abr 2019 15:11

Una piedra en el camino

Eran las cinco de la mañana, Katia salió presurosa de su humilde vivienda en los bajos de la ciudad y se dirigió a la terminal de autobuses, tenía una hora y media de viaje hasta la casa de la montaña.

Cuando el autobús se acercaba a la cima la vista se hacía hermosa, a lo lejos, entre las sierras, se vislumbraban las profundas tonalidades anaranjadas y rojizas de un sol que aún se resistía a despertar. Pero la joven estaba absorta en sus pensamientos, sólo deseaba que llegara el domingo, en que luciría su vestido de paseo para ir al cine con su hermana Clara. Ambas adoraban las películas de príncipes que contraían nupcias con hermosas damas; en esas noches Katia no dejaba de soñar, con los ojos abiertos, en un guapo joven que la cortejaba.

Al llegar a su destino, bajó y avanzó por el camino, a lo lejos se veía la gran finca, los primeros rayos del sol iluminaban su rostro y le daban un magnífico color broncíneo. El viento de la cima la acariciaba y, a pesar de las diez horas de trabajo que le esperaban, la joven sonreía.

Cuanto más cerca estaba, escuchaba los ladridos de los perros de la casa, que le daban su bienvenida habitual. Cuando llegó abrió las rejas con su llave, cerró y tras acariciar a sus amigos caninos se dirigió a la entrada trasera, la puerta estaba abierta, era una gran cocina antigüa, pero muy aseada y repleta de accesorios para su trabajo.

Corrió las cortinas, abrió las ventanas, mientras oía el diario despertar de la morada. Perla, el ama de llaves, se ocupaba de correr las cortinas del salón y abrir las ventanas, en tanto la mucama, Celia, se dedicaba a cambiar las flores de las numerosas habitaciones por las que recién había recogido del jardín.

Le gustaba escuchar esos sonidos, eran parte de su vida y le transmitían mucha paz, con un suspiro de serenidad, se puso el delantal y comenzó con sus tareas. Celia estaría esperando el desayuno en unos minutos para llevarlo. Al terminar, se dedicó a recibir a los proveedores que la esperaban en el frente para abastecer la despensa.
Después de preparar las comidas principales del día, la merienda y la cena, dado que nadie venía a almorzar, cocinó para sus compañeras con quienes se sentó a comer y a reír con las anécdotas que le contaban.

El día pasó rápido, a las cinco de la tarde ya tenía todo aseado y ordenado, saludó a las mujeres, cerró las rejas del frente y se dirigió hacia la carretera.
Caminaba tranquila, cuando observó que el autobús ya estaba aparcado y sus compañeros de viaje estaban subiendo. ¡No podía creerlo! Nunca pasaba antes de la hora, por lo que comenzó a correr, gritando que la esperara, pero una gran piedra la hizo caer de rodillas y pegar la cabeza sobre uno de los bordes del camino.

Cuando recobró la conciencia, sin entender lo que había pasado y muy mareada, quitó de su cara algunos mechones de su largo cabello negro, le dolía mucho la cabeza, observó que tenía las rodillas ensangrentadas y la ropa sucia de tierra. Intentó levantarse para volver a la casa y pedir ayuda, cuando observó las blancas patas de un caballo muy cerca de ella. Alzó la cabeza para observar si tenía jinete y no pudo creer lo que vio, tal fue su sorpresa que pensó que seguía desmayada. ¿Era posible que fuera verdad lo que veía? ¿Sería una broma de alguien que la conocía? Porque allí, delante de sus ojos había un guapísimo joven vestido como en las películas que veía los domingos, con un traje blanco cubierto por una gran capa roja, botas de cuero largas y una hermosa corona dorada ¡era un príncipe!

Ante el asombro, se olvidó de su condición física y pudo levantarse. El joven se encontraba frente a ella, le sonrió con ternura, bajó del caballo e intentó aproximarse, pero Katia, se asustó y caminó hacia atrás.

El «príncipe» alegremente, le dijo:

— ¡Al fin! No sabes todo lo que te he buscado querida mía.

La joven no respondió, observó que llevaba un escudo heráldico dorado en el cual se observaba el grabado de un gran león con dos largas lanzas cruzadas sobre su cabeza.

Volvió a mirarlo, seguía pensando que era una muy mala broma que alguien le hacía.

El joven tornó a hablarle:

— ¿Por qué no me contestas querida mía? He viajado muchos días para llevarte al reino y hacerte mi esposa.

Eso fue el colmo para Katia que no pudo contener una carcajada.

—Sabía que al final te alegrarías al verme, mi amor.

Katia dejó de reír y lo miró muy seriamente.

— ¿Quién te mandó? ¿Cómo pudiste aceptar hacer el ridículo, cuánto te pagaron?

—Nadie me mandó, fui yo quien decidió venir a por ti, por supuesto con el aval de mi padre el Rey.

La joven sentía dos emociones encontradas, una de rabia porque sabía que alguien le estaba gastando una broma y otra de risa, porque parecía un príncipe de verdad, al menos el papel le salía muy bien. Se quedó mirándolo y comenzó a caminar hacia la casa, pensó que quizá sería obra de Perla y Celia, quienes sabían de su amor por esas películas.

El joven la siguió, ella se volvió y de mala manera le gritó:

— ¡No me sigas! ¡¿No te das cuenta que las bromas de este tipo son muy crueles?! ¡Dile a quien te envió que no sirvió de nada, que no me has engañado!

—Pero tú serás la futura Reina, tienes a todo un pueblo aguardándote.

—No, tengo a mis hermanos que me esperan, pero antes tengo que curarme las heridas.

—Perdona amada mía, sé que estás lastimada, te llevaré al palacio y allí te darán alguna medicina.

—Claro y seguramente me atenderá el mago Merlín. ¡Adiós!

—Lo siento futura esposa, pero deberé usar otro sistema para llevarte.

— ¡Ah sí! ¿Y cuál…? —pudo gritar la chica antes de caer desmayada, cuando el «príncipe» la rociara con una poción que tenía en un pequeño frasco.

Al despertar se frotó los ojos, debió haberse quedado dormida en el autobús, pero notó que estaba acostada ¿dónde estaban sus hermanos? Se sentó en la cama, no era la suya, todo era desconocido, apenas podía creer lo que veía, estaba rodeada de tules, las sábanas eran de seda, la cama era enorme. Se miró y observó que estaba ataviada con un largo vestido blanco de encaje, por un momento se quedó tiesa, no se animaba a moverse, pero cuando quiso salir de la cama, al sacar una pierna cayó al suelo, era una cama altísima.

Desde allí pudo observar la superficie de exquisito mármol de vetas blancas, las paredes estaban empapeladas de verde claro con flores rosas, junto a la cama había una mesita de noche con un candelabro de dos velas ¿velas? En una esquina de la habitación había una mesa con un gran plato y una jarra esculpidos lujosamente y más al centro, dos hermosos sillones, tapizados en terciopelo color café, con sus contornos dorados, las cortinas eran de terciopelo rosa.

Estaba tan maravillada y ensimismada con lo que veía, que cuando escuchó las voces, ya estaban muy cerca de la habitación. Por lo que se le ocurrió meterse debajo de la cama, desde allí vería qué pasaba. Se abrió la puerta y entraron varias mujeres que gritaron al unísono:

— ¡La futura princesa no está!

Los ojos y oídos de Katia no daban crédito a lo que estaba pasando, a tal punto que se dijo que estaba soñando, que era mejor despertar y se pellizcó tan fuerte que no pudo evitar gritar:

— ¡Ay!

Inmediatamente observó que seis ojos la miraban bajo la cama, diciendo a la vez:

—Milady, ¿Qué hace allí?

Tras ser arrastrada desde donde estaba, sentada en uno de los sillones de terciopelo y observada por las tres mujeres vestidas de blanco, sintió un terrible mareo y sólo atinó a decir:

—Ustedes no entienden, yo nunca…

—…seré una princesa.

—Si cariño podrías serlo porque eres muy bonita, ya terminamos de vendarte una rodilla, ahora vamos a por la otra.

Katia abrió los ojos instantáneamente, miró a las mujeres, eran enfermeras, se observó a sí misma, estaba con una larga bata blanca, sentada en un sillón color café.

— ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?

—Te caíste, te golpeaste la cabeza y en las rodillas, tu novio te trajo hasta el hospital.

— ¿Mi qué? ¿Quieren decir que ÉL estuvo aquí? ¿Vieron cómo viste? Evidentemente no le importa hacer el ridículo, alguien le pagó para que lo hiciera, ¡es horrible! Seguro que todos están riéndose de mí.

Cubrió su rostro con las manos y lloró desconsoladamente, una de las enfermeras se inclinó a su lado y acariciando su cabello, le dijo con ternura:

—Hija, te desvaneciste por el golpe en la cabeza y debes haber tenido una pesadilla, pero todo pasó, estás mejor, ya te dejaremos marchar.

—Tengo que irme a casa, mis hermanos estarán muy preocupados por mi ausencia.

—No te preocupes, tu novio te llevará a tu casa, ya nos lo ha dicho.

— ¡Pero si él no es mi novio! ¡¿No lo han visto, debe estar loco andando a caballo vestido de esa forma?!

—Mi niña, aún estás perturbada por el golpe, con el correr de las horas, te olvidarás de todo eso. Él está muy preocupado por ti, para calmarlo le dijimos que fuera a dar un paseo por los alrededores del hospital mientras te atendíamos.

—No entiendo nada, por favor déjenme irme, tengo que ver a mis hermanos.

—Tus rodillas ya están curadas, pero queremos hacerte unas pruebas por golpe en la cabeza.

—Bueno, estás bien jovencita, la próxima vez ten más cuidado cuando caminas, mira por donde los haces.

—Esa piedra nunca estuvo allí, hace años que hago el mismo trayecto y nunca la había visto.

—Pues tu novio la tuvo que apartar del camino según nos dijo. Ya puedes cambiarte cariño.

La joven se puso su ropa sucia, arregló el cabello y tomó su bolso. Se encaminaba a la puerta, tras agradecer su atención a las enfermeras, cuando una de ellas le dijo:

—Será mejor que te acompañe, quiero decirle a tu novio que hay que cuidar tus rodillas y que no vaya muy rápido.

— ¿Qué no vaya rápido? No entiendo.

La enfermera buscó en los alrededores y enseguida una sonrisa apareció en su rostro:

—Bien, aquí la tienes, sana y salva.

Katia miró en la dirección adonde se dirigía la enfermera y abrió los ojos cuan grandes eran, porque allí estaba el «príncipe» aunque observó que ya no llevaba capa ni corona. Vestía un pantalón y camisa blanca, botas de cuero y se abrigaba con un campera roja, estaba parado junto a su motocicleta blanca y en sus manos llevaba un casco dorado.

Con una sonrisa, se acercó a la joven y dulcemente le preguntó:

— ¿Estás mejor? Estaba preocupado, te encontré desvanecida en el camino hacia la casa de la montaña y lo primero que se me ocurrió fue traerte aquí. Aunque fue muy difícil, porque cuando despertaste me trataste bastante mal, pero eso no importa, lo principal es que ya estás bien.

— ¿Eras tú el que me habló todo ese tiempo?

—Sí, quería que despertaras para poder subirte a la moto y traerte aquí, tus rodillas sangraban, no sé cómo no viste esa gran piedra en el camino.

—Discúlpame, ¿Sólo tú estuviste allí? ¿No había nadie más?

—No vi a ninguna otra persona, estuve junto a ti todo el tiempo.

Al ver que el joven parecía sincero y respetuoso, Katia se animó a decirle tímidamente:

—Te lo agradezco.

—No tienes nada que agradecer, ahora me dices donde es tu casa y te llevo, tus padres estarán preocupados por ti.

—Está bien, pero no tengo padres, vivo con mis hermanos.

El joven montó en la motocicleta y le indicó que subiera detrás, se pusiera el casco y lo tomara con fuerza por la cintura. La joven así lo hizo y mediante sus explicaciones llegaron a la puerta de su casa. Sus hermanos, que miraban por la ventana, salieron a recibirla con mucha preocupación, pero felices de verla. Ella los saludó con todo cariño y en breves palabras les contó lo que le había sucedido y que gracias al joven que la acompañaba estaba bien, todos le sonrieron.

Antes de marchar, Katia le dio las gracias nuevamente y le preguntó su nombre.

—Me llamo Eduardo, pero mis amigos me dicen Eddy.

La chica sonrió por primera vez y el joven se animó a preguntarle:

—Katia, si no te molesta, ¿podría invitarte al cine cuando te quede bien?

Algo sonrojada, la joven le dijo que sí, y le preguntó qué películas le gustaban.

—Me gustan mucho las de la época medieval, de reinos y dragones.

— ¿Y príncipes? — dijo ella sonriendo.

—Siempre los hay en esas películas, ¿cuándo quieres que pase por ti?

— ¿Te parece bien el domingo en la tarde?

—Aquí estaré—dijo el chico, arrancó la moto y se perdió en la calle.

La muchacha entró en la casa y pensó que todo había sido como una película, sólo al ver los vendajes de sus rodillas sabía que en verdad había pasado. Se sentía muy emocionada a pesar de sus heridas y le costó conciliar el sueño.

Al día siguiente, cuando bajó del autobús buscó la piedra que la hizo caer. La encontró a un costado del camino, era grande y nunca la había visto, no se imaginaba cómo había llegado hasta allí.

Iba a continuar su marcha, cuando al mirarla nuevamente, notó algo en uno de sus lados que llamó su atención, se inclinó, la volteó y lo vio: esculpido en la piedra había un escudo heráldico donde se veía a un gran león con dos largas lanzas cruzadas sobre su cabeza.
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Iliria
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Iliria » 22 Abr 2019 20:57

Creo que esta historia podría dar mucho más de sí, pero necesita un repaso. Por ejemplo, mejoraría si cortaras algunas frases con punto y seguido y no abusases tanto de las comas. También veo errorcillos en la puntuación y alguna que otra rima interna que me chirría (destino - camino)...
Mucho hablar, pero luego la de las rimas internas soy yo
:cunao:

Estas cosillas si se pulen dan más empaque al texto.

Como parte positiva, encuentro un relato sencillo, agradable y que transmite serenidad, sobre todo en la parte de los quehaceres de Katia. También me ha gustado el detalle del final, el del grabado en la misteriosa piedra.

Gracias por participar :60:
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rubisco
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por rubisco » 22 Abr 2019 23:56

Hola, autor. Hola, autora :hola: :

Nos traes una entretenida historia de una muchacha que, luego de atender sus quehaceres, sale a la calle y, cuando corre para no perder el autobús (¡Aaaaargh! Mi yo canario me exige escribir “la guagua”) tropieza, lo que le hace perder el conocimiento. Cuando lo recobra divisa a un príncipe a caballo, lo que le resulta imposible y rechaza, asumiendo que se trata de una broma. Poco después cae dormida y cuando despierta de nuevo está en urgencias, siendo tratada de las heridas. Finalmente es entregada al “príncipe”, que resulta ser un motero.

Voy a empezar señalando las cosas que considero mejorables:

Para empezar, la comas y los puntos. Hay muchas personas que omiten las comas. Tú no, pero abusas de ellas hasta el punto de usarlas en lugares donde convendrían puntos. En algunas ocasiones es verdad que la coma o el punto son indistintos entre sí y que el uso de uno u otro no varía el significado o lo varía estableciendo ciertos matices, pero hay otros casos en los que el punto es necesario para separar el verdadero final de una frase y el inicio de otra que no guarda ninguna relación con la primera.

En segundo lugar, el nivel de detalle. Es conveniente, incluso necesario, que el relato sea una “montaña rusa” de detallismo. Esto es, que en unos fragmentos detalles mucho y en otros detalles poco. Eso ayuda al ritmo. Lo malo es cuando el detalle no contribuye a la historia o lo hace de forma extraña. Un ejemplo es cuando se menciona que Katia está deseando que llegue el domingo para ir al cine. El propósito evidente de esa frase es describir cómo es Katia y qué gustos tiene, pero creo que, tal como se desarrolla esa parte del relato, interfiere en la descripción de los hechos que se narran. Comento esto porque esa parte la tuve que leer tres veces para ver por qué iba al cine y de pronto se ponía a hacer labores del hogar.

En tercer lugar creo que la historia tiene muchos elementos que la hacen típica, aunque no lo sea. Es bueno que no lo sea, pero es malo que parezca la historia de siempre. ¿Por qué? Porque el lector puede decir “Ah, esto ya lo he leído” y desentenderse. Es como si ahora un artista compone una canción cuyo estribillo empieza diciendo “Deees-paaaa-cito”. ¿La seguirías oyendo? Yo tampoco. :comp punch:

Y en cuarto y último lugar creo que la forma de escribir necesita una vuelta de tuerca. Hay ciertas imprecisiones, ciertas frases extrañas y ciertos giros que no parecen resolverse sólo con una breve revisión, sino que necesitan entrenamiento. Lo de siempre, vamos. Messi no aprendió a marcar goles en una tarde. Aquí también te diré que echo de menos alguna figura literaria que enriquezca el texto.

Y ahora con lo bueno.

Para empezar te alejas de lo clásico: chica tiene accidente-chica despierta en otra dimensión-chica conoce a príncipe-chica se casa con príncipe-chica vuelve al presente-chica cae deprimida y se mete en el mundo de las drogas. Aquí el príncipe sólo es fruto de su imaginación, aunque al final aparece un pequeño detalle mágico, que es el escudo heráldico esculpido en la piedra.

Vayamos al escudo. ¿Por qué aparece al final? Quizás haya sido siempre una talla en la piedra y Katia la haya visto al caer pero la haya olvidado y su subconsciente haya construido el relato del príncipe para darle coherencia. Eso le da un giro muy curioso, que además salva el aspecto mágico y permite buscar una explicación racional (en ese caso te doy las gracias por ello).

Los personajes están bien definidos. Un poco más de descripción no hubiera estado mal, pero hablan por sí mismos y eso ayuda mucho a imaginarse la historia y a seguirla con facilidad. Además, Katia, que es la única que tiene la oportunidad de evolucionar, lo hace, en este caso ajena a su voluntad.

Y por último, pero no menos importante, creo que la historia tiene mucho más trasfondo del que aparenta a simple vista. No es una historia compleja, pero no todas tienen por qué serlo. Es cierto que no encuentro una enseñanza detrás del relato, pero no siempre es necesario que la haya. En algunos casos sólo se busca entretener y creo que ése ha sido tu objetivo.

Gracias por compartirlo :60: y mucha suerte.
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Mister_Sogad
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Mister_Sogad » 23 Abr 2019 15:10

Fantástica historia la tuya, autor/a! Debo decir que me he ido imaginando con facilidad todo lo que ibas contando y eso, creo yo, es un buen trabajo de tu parte. También me ha parecido interesante tu idea, aunque, la verdad, mi mente me ha jugado un par de malas pasadas y he imaginado posibilidades que, me temo, me han seducido más que la historia que finalmente tú has planteado. Por supuesto eso no significa que no sea bueno tu relato, simplemente que yo soy algo soñador (o tal vez incauto) y juego con expectativas demasiado personales.

Por si tienes curiosidad, estas son mis expectativas:

- Cuando el "príncipe" aparece y quiere llevarse a la prota sí o sí, que se casen y demás, he pensado en una historia en la que con ironía se tratara el tema de los típicos cuentos de príncipes y princesas, donde el primero logra lo que quiere sin contar con la segunda, pongamos de ejemplo "La bella durmiente".

- Mi segunda expectativa es quizá algo loca y supongo que demasiado irreal: Ya que la chica parecía "ver" cosas fantásticas o estar en lugares y con gente de otras épocas, se me ha ocurrido que se podría jugar con eso, y hacer que "visitara" algunas épocas diferentes, sin cambiar su situación (la caída, recuperación...); por ejemplo, a parte de lo medieval respecto al príncipe, otro momento que me he imaginado era en el que, al aparecer en escena las enfermeras, se tratara de un momento en torno a La Primera Guerra Mundial (a saber por qué se me ha ocurrido esto, pero me ha seducido).

Pero, finalmente, todo era más natural que todo eso.

Suerte primaveral. :60:
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Tolomew Dewhust
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Tolomew Dewhust » 23 Abr 2019 18:10

Tú sí puedes ganar este año, porque has separado los párrafos con doble espacio.

Bien hecho.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Tolomew Dewhust
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Tolomew Dewhust » 23 Abr 2019 18:11

Como consejo para que también ganes el año que viene, te diré que no separes los párrafos con doble espacio, porque parece el texto más largo de lo que en realidad es.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
si te gusta, es tu castillo.

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por lunaroja » 23 Abr 2019 21:01

Un relato entretenido, que de verdad recuerda a las típicas películas de domingo, pero que no por eso lo desmerece.
Interesante la propuesta, especialmente el final con la piedra.
Yo hubiese jugado quizás un poco más con más cambios de época ( un rollo así tipo Outlander) pero,claro,eso quizás hubiese alargado el texto en demasía.
En todo caso,a pesar de lo previsible del relato,deja un grato sabor.
Mucha suerte!

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por ACLIAMANTA » 25 Abr 2019 00:05

Un relato sencillo, sin mayores pretensiones, bien escrito, fácil de leer aunque no hubiera sobrado un repaso para mejorar la puntuación.

De otra parte, durante la lectura me pareció que hay detalles y situaciones que no aportan a la historia y que bien podrían suprimirse. Y para terminar encontré el final extraño y muy poco impactante.

Suerte para el autor!
Para cuando me ves tengo compuesto,
de un poco antes de esta venturanza
un gesto favorable de bonanza
que no es, amor, mi verdadero gesto.

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Tolomew Dewhust » 27 Abr 2019 22:30

Muy mono...

Imagen

Aparte del problema con la puntuación, que es un poquito mejorable (pero que tiene fácil solución, con un repasito por parte de un buen lector cero), la trama es también un pelín... ¿cómo diría?... infantil, apta solo para un público con más vergüenza que el que nos visita (y del que formo parte) y con menos maldad.

Curiosamente, y creo que te lo han mencionado por aquí más arriba, cuando el texto se te va de las manos y se aleja de la idea que quieres enfocar, y narras como quien no quiere la cosa el quehacer diario de la prota dirigiéndose a la casa en la que trabaja y realizando allí sus labores, el cuento adquiere una dimensión totalmente distinta, y se crece. De ser tú, indagaría más ese campo (olvídate de princesas de cuentos y de historias manidas) y transcurre por la cotidianidad de quien prefieras... igual nos llevamos contigo una grata sorpresa en otro concurso.

Por no dejar cojo el comentario y hacer alguna referencia al texto que nos ocupa, pues la verdad es que no lo disfruté demasiado. Tal vez para un concurso de temática juvenil u infantil no hubiera estado mal, :wink:.
Tengo un castillo con ventanas a la mar y una puerta sin portal,
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Megan » 27 Abr 2019 23:24

Autor/a, un relato algo confuso, al menos para mí.
Estás en el presente y de pronto en el pasado, no soy quien para
decirte cómo debías haberlo relatado. Además el final no lo entendí,
lo siento pero no se que quisiste decir con lo del escudo en la piedra.
No tengo mucho para decirte, será que leí tres tan hermosos
y ahora te tocó a vos y te me quedaste corto/a.

Suerte y gracias por compartirlo :D

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Mario Cavara » 28 Abr 2019 09:55

Un relato que entronca con los tradicionales cuentos de príncipes y princesas, aunque sea en el plano onírico. Me ha gustado. Está escrito con el estilo cándido propio de ese tipo de relatos. Quizá peca de un introito un tanto excesivo antes de abordar la trama; pero eso no es óbice para que resulte agradable su lectura. El hecho de que la mayor parte esté en forma de diálogo facilita, qué duda cabe, dicha lectura, aunque, a mi juicio, el autor o autora abusa un poco de ese recurso. Por lo demás, me gustó ese final con el escudo heráldico grabado en la piedra. Muy original.

Se detectan algunos errores sintácticos. Por ejemplo, en la frase: “Cuando el autobús se acercaba a la cima la vista se hacía hermosa, a lo lejos, entre las sierras…”, debería existir una coma tras cima, así como un punto o, al menos, punto y coma después de hermosa. La frase debería haber sido redactada así: “Cuando el autobús se acercaba a la cima, la vista se hacía hermosa; a lo lejos, entre las sierras…”

Por otro lado, en la frase “Cuanto más cerca estaba, escuchaba los ladridos de los perros de la casa, que le daban su bienvenida habitual” se produce una aliteración por la cercana presencia de tres formas verbales terminadas en “aba”. Se podría evitar recomponiéndola así: “Al acercarse, escuchó los ladridos de los perros de la casa, que le daban su bienvenida habitual”. Hemos quitado las dos primeras, dejando una sola y la frase suena mucho más limpia.

Cuando se lee “cuando escuchó las voces, ya estaban muy cerca de la habitación. Por lo que se le ocurrió meterse debajo de la cama, desde allí vería qué pasaba”, resulta muy abrupto el punto delante de la locución “por lo que”, lo idóneo sería una coma, o bien suprimirla sencillamente.

Pero, ya digo, más allá de esos ligeros errores, el relato me ha resultado ameno en líneas generales.

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Ginebra » 28 Abr 2019 19:03

los relatos de príncipes y princesas, o sea, de material romántico, no son lo mío. A pesar de ello lo he podido disfrutar en una segunda lectura más atenta, pues en la primera me he perdido un poco. Algún fallo, como los señalados por Mario, pero la idea es buena, pues le das un poco la vuelta y lo haces actual. La atmósfera, lo cotidiano de la vida de la protagonista, aunque pueda parecer lenta, a mi se me hace hermosa, me gusta ella -el príncipe no, pero repito, eso ya es cosa mía-

por cierto, ¿casco dorado? :shock:

buen trabajo, mucha suerte! :D
Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias. Eduardo Galeano

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Berlín » 29 Abr 2019 08:42

Tienes algunas frases que están construidas de una manera que no rueda, no fluye. Supongo que con un repaso se arreglaría mucho.
Cuando recobró la conciencia, sin entender lo que había pasado y muy mareada, quitó de su cara algunos mechones de su largo cabello negro, le dolía mucho la cabeza, observó que tenía las rodillas ensangrentadas y la ropa sucia de tierra.
Luego en cambio tienes alguna frase muy bella, como esta: Cuando el autobús se acercaba a la cima, la vista se hacía hermosa; a lo lejos, entre las sierras, se vislumbraban las profundas tonalidades anaranjadas y rojizas de un sol que aún se resistía a despertar.

No me gustan los cuentos de príncipes y de princesas, de hecho en mi blog los pongo a parir de vez en cuando. Tu cuento, bello en algunos páramos y de complicado recorrido en otros, así en conjunto me parece bienintencionado, de los que te arrancan una sonrisa, pero no mucho más.

Pero oye, por esa frase que te he remarcado, la frase bella, debes seguir perseverando ¿entendido? :60:
"Que escribir y respirar no sean dos ritmos diferentes"

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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por raumat » 30 Abr 2019 09:07

Romántico relato, con sus príncipes y princesas, sus vestidos y sus palacios…
Pobre Katia… Ese golpe en la cabeza la ha dejado que no sabe muy bien por dónde anda… :lol:
Una historia de amor muy tierna, agradable y entretenida de leer.
Gracias al autor por compartirlo y suerte en el concurso.

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Sinkim
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Re: CP XIV - Una piedra en el camino

Mensaje por Sinkim » 02 May 2019 21:48

Una historia muy entretenida y mágica, una sencilla historia de principes azules y cenicientas pero con unos toques originales que le dan una vuelta de tuerca y mantienen el interes de la historia :D :D :D
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.

:101: RECUENTO 2017 :101:

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