CP III: "El escritor"- Shardin

Relatos que optan al premio popular del concurso.

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Arwen_77
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CP III: "El escritor"- Shardin

Mensaje por Arwen_77 » 14 Abr 2008 16:51

5º. Concurso primavera 2008

El escritor


“No hay crimen perfecto ni criminal sin castigo”


- Siempre acaba con la misma frase – dijo con desden Julia mientras se alejaban del televisor a un rincón aparentemente más intimo- siempre.
A esa hora de la tarde no solía haber bullicio en la cafetería, aun así Julia y Marta se habían acercado a la barra cuando empezó la entrevista.
- No te entiendo –Marta la miraba incrédula. Julia observo como todavía había un brillo en los ojos de su amiga que delataban que aquel odioso escritor seguía conservando su magnetismo- Es el hombre perfecto, guapo, sensible y bastante inteligente. Aunque bueno esas novelas policíacas suyas son un poco macabras para mi gusto.
- Si yo te contara –Replico Julia con un hilo de voz mientras se sentaban.
- Eso cuenta que tú eres su mejor amiga.
- De su mujer, de Andrea –interrumpió Julia- y si –amenazo- te voy a contar, siempre fui de la opinión que estas cosas habría que hacerlas publicas, pero ella se niega: “por no hacerle daño” “por su imagen pública” usa excusas como esas cada vez que se desahoga y siente cargo de conciencia. Me desnuda su intimidad, me enseña lo vergonzante que no querrías enseñar a nadie y solo se preocupa por la opinión que tendré de su amado… ¡Ja! ¡Pues que opinión quiere que tenga!
Julia tomo aliento y comenzó a relatar con una voz apasionada mezcla de tristeza y odio, ese odio que nace al enfrentarnos a la injusticia sin solución, a la impotencia del observador que no sabe o no puede ayudar. Marta inmóvil, sumamente atenta escuchaba como una Andrea jovial y simpática iba sucumbiendo ante un marido “hombre perfecto” controlador y verbalmente violento por igual. El horror se adueñaba de la narración con algunos ejemplos de primera mano y con otros confesados por Andrea entre lágrimas.
-¿Pero de esas graves? ¿Tres veces? – interrumpió el relato comiéndose literalmente las uñas.
- Que yo sepa en los cinco años que llevan casados si. Por suerte hace tiempo de la ultima vez que se le ocurrió a ese gañan tocarla, cuatro meses mas o menos, por aquel entonces andaban separados, más bien ella le había dejado, el tenia líos de faldas, ¿te sorprendes? Ya le has visto en la tele y como sabes hombre e infiel son sinónimos, este por muy celoso que sea no iba a ser una excepción, si si hija mía no me mires tan sorprendida, es celoso, de hecho esa ultima ummm, bueno ya sabes, la ultima vez que la puso la mano encima; creyendo que ella le había abandonado para irse con otro e incapaz de pensar siquiera que fuera porque no aguantaba más. Eso si, estos últimos meses he visto muy raro a Roberto algo pasa, pero no se si para bien o para mal, yo no me fío, ayer mismo hable con Andrea parece otra, me asegura que Roberto a cambiado, que tenga paciencia – decía alzando cada vez más su delicada y normalmente contenida voz - pero yo no se, ¿como puede cambiar un hombre así?
La charla se había alargado bastante mas de lo habitual, la cafetería empezaba a llenarse y no parecía el mejor lugar para confesiones discretas, pero nada de esto desanimo a las contertulias que siguieron hablando hasta atípicas horas.

Andrea y Roberto, 3 meses antes.

No era una mansión, ni siquiera una segunda residencia en el campo. La villa era moderna, lo suficientemente pequeña para que fuera atendida por un ama de casa sin más ayuda que Sofía una agricultora, la cual ayudaba una vez por semana. Pequeña pero adaptada, por expreso deseo de su dueña Andrea, a la atención de los viñedos que circundaban tota la zona, no había bodega solo producción de uva. Roberto el dueño de los impresionantes terrenos y de las más modesta aunque útil casa solo había puesto como condición a la compra de la morada familiar, que a esta se le pudiera acondicionar una gran biblioteca-despacho insonorizada, la buhardilla había sido perfecta para tal fin y en ella se encontraba ahora Roberto perdiendo el tiempo tras haber escrito unas mas que satisfactorias siete paginas de su nueva novela.

Andrea subía las empinadas escaleras como todos los días a esa hora del mediodía, de la bandeja que transportaba emanaba tales olores que antes de terminar el rutinario ascenso a Roberto le anuncio la hora el normalmente olvidado estomago reclamando el aromático contenido de la bandeja.

- Hoy no te vayas, por favor. Quédate y hablemos –Andrea no contesto, no miro a su marido, dejo la bandeja y se puso a recoger mecánicamente.
- Por favor –insistió mientras se acercaba a la comida- lo siento, lo siento mucho no volverá a ocurrir, pero, ¿Por qué me haces enfadar? Anda no seas tonta, si sabes que sin ti me muero, te necesito más que a nada en el mundo.
- Roberto entiéndeme, me lo has prometido, no más infidelidades.
- Me estas acusando otra vez –respondió en tono amenazador, se contuvo, Roberto no entendía como había llegado a esa situación, el siempre se hizo respetar en su casa y ahora aquella que decía quererle no era capaz de confiar en el, y en este preciso momento que lo estaba pasando tan mal con su problema – perdona así empezó la discusión de ayer, pero ¿Por qué no confías en mi?
-No puedo, no pienso hacerlo, mátame si quieres, pero no conseguirás que te facilite tus conquistas.
- Andrea no seas injusta sabes que he cambiado, no me acuses por quererte, porque cuando te he hecho daño ha sido por mi inmenso amor a ti, o ¿crees que a mi me gusto hacerlo? De todas formas sabes que no volverá a pasar.
En ese momento Andrea se indigno por dentro, <<promesas>> –pensó- <<también me prometiste que me matarías si te dejaba otra vez, dices que has cambiado pero no te has desecho esa bala con mi nombre que me enseñaste aquel ultimo día de furia>>.
- Te creo si no, no hubiera vuelto contigo –mintió sintiéndose una cobarde a pesar de estar plantándole cara por primera vez en su vida- dime ¿que vas ha hacer entonces?
- Pues lo más inteligente cariño, si era solo que me molestaba que no confiaras en mi, pero como siempre te voy a ser fiel, me da igual saber que es la cosa esa que sabe a rayos y donde la consigues.
Andrea sonrió por primera vez desde que empezara esa discusión, no se podía creer que le hubiera echado un pulso y hubiera ganado, se sentía peligrosamente eufórica.

Roberto no olvida, 15 Días después.

La casa tenia un garaje con capacidad para dos coches, Andrea lo usaba también para guardar material que usaba en los viñedos, poca cosa, ya que aunque a Andrea le gustaba adjudicarse alguna tarea para atender su amado terreno, estos estaban bien mantenidos por Diego el capataz y su cuadrilla que se encargaban de todos lo viñedos de la zona.
En ese momento Roberto observaba como Andrea habría un armario estrecho y sacaba de el los puñeteros recipientes que desprencitaba, vaciaba, lavaba concienzudamente y rellenaba con el preciado contenido. No cabía en si de gozo, ¡era eso! No le había costado mucho tiempo saber que ella lo guardaba en algún lugar del garaje, pero no se imaginaba eso, el buscando el frasco antes guardado en el baño, ese frasco mucho mas grande de medio litro, ese que tan secretamente conseguía su amada esposa sin que el supiera como (cosa naturalmente que le repateaba). No lo había encontrado porque la muy puta no se había limitado a esconderlo, como pensó en cada desesperante registro, sino que además ahora lo trasegaba a esas pequeñas ampollas de Driatrem XM450 (un veneno usado para roedores, sobretodo topillos). Esto tuvo que reconocer era muy inteligente, ya que tenían la media perfecta para una dosis de su Viagra particular.
Roberto cerró la webcam cuando vio que su espiada esposa terminaba su tarea, pero dejo encendido el portátil y se desnudo más excitado ante el hecho de haber descubierto el secreto, que por saber que ella venia para hacer uso del matrimonio. Ahora se le planteaba un nuevo problema pero ya tendría tiempo de solucionarlo.

Al día siguiente no espero mucho tras ver marchar a su esposa, Bajo a un limpio y ordenado garaje y abriendo el estrecho armario del fondo se puso a cavilar una solución ante su problema. Empezó a recordar cuando empezó todo, fue al poco de su reconciliación al mes o así, el había mantenido su palabra, mas que nada porque estaba en plena elaboración de su nueva novela lo cual lo tenia todo el día en casa lejos de reuniones con editores o promociones salvajes y sobre todo lejos de los vicios carnales (excluyendo a su Andrea) que casi le supusieron su primer divorcio. Fue de repente, un día como otro cualquiera, estaba bastante excitado, Andrea estaba deslumbrante, se cuidaba mucho para el, lo que le llenaba de orgullo, pero nada, no pudieron hacer nada. Estuvo obsesionado una semana, se sentía un inútil, sentía una vergüenza de la que no creía capaz a ningún adulto. Lo peor era que el deseo no desperecía, se sentía reventar. Andrea entonces lo ayudo, insistió en que usara Viagra y unos cuantos potingues mas. Pero cuando empezó a perder la esperanza llego, Andrea le dio un tan asqueroso como maravilloso potingue y volvió a ser el mismo.

Es hora de actuar.

Se presento un problema, estaba terminando su novela, volvieron las reuniones tenían mucho por hacer, escribir es casi el menor trabajo que da publicar un Best-Seller, necesitaba esa maravilla de la química. Al principio le fue fácil escamotearle dosis a Andrea, ella se negaba a decirle donde se conseguía, pero nada mas, solo tenia que ir al baño servirse de su elixir salvador y hacerle una nueva marca a la botella. No le duro mucho tiempo el engaño, Andrea sin explicación alguna se lo llevo, apunto estuvo Roberto de ir a buscarla y arrancarle su secreto como debería haber hecho desde un principio, se contuvo, no dijo nada, se consoló sabiendo que si algún día se sanaba o descubría como auto-abastecerse de su Viagra particular se la iba a pagar todas juntas, ¡oh! ¡Si! Seria doloroso, esa zorra se iba a enterar. Pero en fin, así estaban las cosas le tocaba ser mas listo que ella, tenerla contenta, bueno por que no, así seria mas dulce el momento que la viera sangrando, suplicándole por haber sido una cruel arpía con su marido que la quería tanto.
Roberto perdido en tales pensamientos abría y cerraba el armario y una idea ya habitaba su cerebro, era pequeña, tímida pero ya rompería el cascaron, estaba, que era lo importante y prometía poder sustraer toda la una remesa de dosis sin que ella sospechara, suficiente por el momento.

Sobre ruedas.

- Si no te importa, para Julia es muy importante.
- Pero yo tengo que acercarme al pueblo, no podré ayudar a Sofía a limpiar el garaje, me llevará todo el día –improvisaba nervioso Roberto, no podía creer su suerte.
- Bueno, así el coche estará fuera.

Tan solo dos días antes Roberto paseaba por una empedrada carretera descartando las erráticas y minúsculas aceras, observaba las fachadas encaladas que brillaban al sol de la mañana, puertas abiertas y vecinas charlando y sobre todo no podía apartar la vista de los anacronismos que aparecían a cada paso, aquí un Video-club con su maquina expendedora mal insertada en una blanca fachada, allá un cibercafé con miles de violentos póster que adornaban la pared entre unas ventanas de madera azul celeste algo agrietadas. A media mañana salía de su destino, portaba en la mano una bolsa con un ticket de compra y once frascos del Driatrem XM450.
Desde entonces había estado pensando como sacar de casa a Andrea, ya no le hacia falta pensar mas.

Al día siguiente antes de la llegada de Sofía en su casa ya lo había dispuesto todo, corto el agua de la casa, tenía los frascos llenitos de Té al limón, estos a su vez estaban en el armario sustituyendo a los codiciados frascos que llenara Andrea, los espacios vacíos de las estanterías lo lleno con pequeñas botellas de agua sucia destapadas. El estrecho armario, con unas buenas manchas de grasa en la puerta, colgaba de la pared por dos escarpias que tras un cortecito oportuno no conservaban forma de ele.
- Tenemos cortes de agua a menudo, no te preocupes vuelve pronto, de todas formas puedo ir a buscar agua del pozo – dijo mirando su reloj.
- No se preocupe –respondió Sofía- de todas formas fregar es lo ultimo, ya habrá vuelto el agua para entonces.
No fue muy lejos, dejo el coche donde considero que no se vería desde la casa y regreso andando, se acomodo encendiendo el portátil y espió el progreso de Sofía, el pulso se le acelero, ella había visto las manchas, limpiaba la puerta, resistía, limpió el lateral, nada, y por fin Sofía termino de limpiarlo y se concentro en una estantería cercana. No podía creerlo había estado tan cerca. Escucho el escándalo, un grito y miro su ordenador incrédulo, el armario había desaparecido del encuadre. Sofía con un cubo en la mano abandono el garaje. Poco después la suela del zapato de Roberto remediaba el buen estado del único frasco superviviente a tal desastre, recogía las botellas de agua, tiraba las dos escarpias originales al suelo y extraía las manipuladas. Su victoria había sido plena.

Cuando empezaron los viajes, no tardo en acudir a un huelebraguetas de la ciudad, un ex-policía metido a detective, que si bien no era barato prometía discreción, pues lo que mas miedo en el mundo le daba, no era que la situación perdurara, sino que se supiera de su problema. Esto le planteaba más quebraderos de cabeza, pues si bien el detective daba con el secreto de Andrea, ya no la necesitaría, pero si su chantajista mujer sospechaba que el había solucionado la dependencia que le llevaba a su actual sumisión, podría contar públicamente sus miserias, se le helo la sangre, era aterrador. En fin cada impedimento a su tiempo ya se le ocurriría que hacer con ella.

El entierro.

Miro como sellaban el nicho, separaba las paredes de mármol y flores de los muertos del gris cemento de los que estamos por morir. La ceremonia había sido sencilla y corta, pero eso no impedía que sintiera anhelos de terminar. Una preocupación importunaba su templanza ante la situación, ¿se notara mi desinterés absoluto por este duelo?, tenia que reconocer que había un gran vacío, pero iluminado por la chispa del futuro, una nueva vida, una segunda vida, una segunda oportunidad que no pensaba volver a desperdiciar pues ahora tenía más experiencia, mas sabiduría.

Llego a casa, no quiso compañía. Pensaba en disfrutar unos buenos momentos de su recién estrenada soledad. Dejo las llaves despreocupadamente en la entrada, tras encender la radio se sentó cómodamente en el sofá y releyó la crónica de un suicidio.
En el periódico se relataba como el escritor había cenado con I.O.S. (principal testigo de los hechos). Tras salir del restaurante, ya en la habitación del hotel, en la que según palabras de la testigo “le acompañe solo y únicamente por que durante la cena le vi mal anímicamente, no vaya usted a pensar” mientras estaba encargando el cava, escucho el alboroto procedente del cuarto de baño, la joven entro y vio la horrible escena. El suicida abría la boca esperpénticamente, de la cual colgaba como si de un can se tratara una enorme lengua morada, una mano se agarraba la garganta como apartando una invisible garra que quisiera estrangularlo, con la otra mano intentaba aferrarse a unas estanterías como si por asirse a algo sólido pudiera aferrase a la vida, pero solo conseguía vaciar estas de su contenido provocando el mayor de los estruendos. Tras un retorno al teléfono de la chica y de unas incomprensibles explicaciones, acudió el personal de seguridad, no tardo más que un par de minutos en aparecer, suficiente para que lo único que se pudo hacer fuera llamar a la policía e intentar ocultarlo inútilmente a los curiosos.
La policía encontró una ampolla vacía y una decena más sin usar. Tras la autopsia se decreto muerte por ingestión de sustancias toxicas, concretamente Driatrem XM450 y tras una breve investigación la policía descubrió que el propio difunto había comprado todos los frascos unos días antes “seguramente ya con la intención de suicidarse” declaro el comisario en jefe. Por ultimo en la crónica se especulaba del estrés al que están sometidos los autores de Best-seller y demás explicaciones de pseudos-psicólogos especulando sobre las tendencias suicidas de Roberto.

Andrea dejo el periódico, Su cruel marido nunca sospecho nada, se comportó como que ella había calculado <<era tan previsible>>. Fue a la estantería donde se encontraban los ejemplares de las novelas de su difunto marido, tras los libros había instalado una pequeña caja fuerte, de ella saco la Demo-Provera ya no la iba a necesitar nunca más, tendría que acordarse de llamar a Julia y avisarla que ya no recibiría más aquellos paquetes.
Todo empezó un día que andaba (irónicamente) buscando noticias en los periódicos, Andrea solía buscar noticias curiosas, extravagantes, para que Roberto las incluyera como argumentos secundarios en sus novelas. Cierto día al poco de su reconciliación, encontró una noticia que narraba como en la cárcel de Taylor en Texas se estaba suministrando Demo-Provera a unos presos acusados de violación y pederastia, pero hubo dos problemas, esta sustancia no inhibía el deseo solo invalidaba al individuo físicamente y la segunda y mas grave que el manganeso anulaba la acción de este castrador químico, el alcaide no entendía que pasaba hasta que descubrieron que los presos limaban los barrotes de hierro y que con su ingesta podían satisfacer sus despreciables instintos, aunque fuera a fuerza de onanismo recordando solitariamente sus atroces crímenes.
No sabia Julia que razón tenia cuando le afirmaba: “¡es increíble! en Internet puedes comprar cualquier cosa que exista”. Comprar desde el cibercafé el manganeso fue de lo mas fácil y para su sorpresa conseguir Demo-Provera no le fue mucho más arduo.
Regreso de sus recuerdos al escucharle, le resulto desconcertante oír la voz del malogrado Roberto, le estaban dedicado un especial en su memoria recordando cortes de entrevistas, la voz de Roberto inundaba el salón:
“No hay crimen perfecto, ni criminal sin castigo”.
- Al menos no te equivocaste en tu segunda sentencia, cariño.

FIN
Última edición por Arwen_77 el 30 Abr 2008 20:22, editado 1 vez en total.
:101: Lorenzo Blanco y los crímenes inoportunos - Eduardo Arias

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SHardin
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Mensaje por SHardin » 15 Abr 2008 17:38

Leído, buen planteamiento.

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1452
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Mensaje por 1452 » 16 Abr 2008 01:12

¡Me gusta! Es maquiavélico :lol:
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El Ekilibrio
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Mensaje por El Ekilibrio » 16 Abr 2008 12:09

1452 escribió:¡Me gusta! Es maquiavélico :lol:

Cuando Mil y pico tiene razón, yo no se la quito.
Me gusta y en especial como remata la narración con las dos últimas líneas. También la feminidad de todo el relato me ha cautivado... a pesar del Driatrem XM450 ...

Felicidades
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Mensaje por al_bertini » 16 Abr 2008 12:50

Un crimen muy bien organizado, felicidades :)
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1452
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Mensaje por 1452 » 16 Abr 2008 20:12

El Ekilibrio escribió:
1452 escribió:¡Me gusta! Es maquiavélico :lol:

Cuando Mil y pico tiene razón, yo no se la quito.


Así me gusta :lol:
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Mensaje por Katia » 19 Abr 2008 13:28

Trabajando con word... Existe una tecla llamada F7: ¡úsala! Es un buen consejo, ya verás :wink:
La amabilidad sólo puede esperarse de los fuertes, son los débiles los que son crueles (Leo Rosten)

Lee mi novela El colisionador de hadrones

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Mensaje por Roland » 19 Abr 2008 14:18

Me ha gustado, pero para mí pierde el mérito por las faltas de ortografía. Creo que ese aspecto es esencial para que un relato llegue a comunicar. Mis ojos acaban estancados en las faltas y pierdo el hilo de la lectura.
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Mensaje por Emma » 23 Abr 2008 17:55

Coincido con Roland, me quedaba atascada en el texto, bien por una falta de ortografía o por una carencia de signos de puntuación. Eso ha hecho que no lograra entrar en la historia :roll:
Aún con todo, bien planteado y bien rematado. Las frases finales es lo que más me ha gustado.
Gracias.

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isabelita
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Mensaje por isabelita » 23 Abr 2008 18:16

Es una historia bien pensada. Lástima de las faltas de ortografía :(
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ciro
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Mensaje por ciro » 23 Abr 2008 23:11

Redundo en lo dicho. Alguna falta de ortografía de bulto. De todas maneras para mi si tiene merito la historia mas que el medio y la historia está bien.

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Gabi
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Mensaje por Gabi » 24 Abr 2008 00:58

A mi la historia me gustó, aunque confieso que me perdí un poco en la parte de Roberto y el cambio de los frascos :oops: .
Qué terrible puede ser una mujer vengativa :twisted:
Felicitaciones para el autor!
"Sé selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón".

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coralf
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Mensaje por coralf » 25 Abr 2008 17:25

Para que luego digan que las mujeres no podemos hacer crimenes perfectos. :roll:

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eskarina
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Mensaje por eskarina » 27 Abr 2008 17:58

Uno de mis favoritos :D
Confieso que yo "premio" más la historia que la corrección de las faltas de ortografía (¿qué sería de autores como García Márquez, famosos por su pésima ortografía :lol: ?) y por tanto no me desvían la atención al leer - aunque ciertamente ganaría puntos.
Me ha parecido una historia que engancha, muy buena. Resaltaría además el hecho de que termine (casi) con la misma frase con la que comienza, y que además es el centro de todo; es un pequeño detalle, pero me ha gustado :wink:
Si las cosas nunca cambiaran, no habrí­a mariposas.

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SHardin
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Mensaje por SHardin » 30 Abr 2008 18:03

Saludos, he aquí mi relato.

Quería dar las gracias a todos los lectores. En especial a todos los que habéis escrito vuestras impresiones, han sigo fundamentales para mi.

Gracias Eskarina, Coralf, Gabi, Ciro, Isabelita, EMMA, Roland, Katia, Al_bertini, El Ekilibrio y a Indómita 1452

Lo siguiente que me toca hacer :oops: difícil:
Perdón por las faltas de ortografía, mil perdones. Intente eliminarlas, pero me fié demasiado del Word (Katia créeme lo usé). Nunca presto atención a los acentos (cosa que ya estoy corrigiendo en cada mensaje que mando) y pensé que el cacharro este me evitaría el trabajo. No tengo excusa, lo repase varias veces pero quede ciego ante estas faltas. Ha día de hoy el relato está corregido (gracias a 1452) y veo lo evidentes que eran. Sin más otro saludo.
Última edición por SHardin el 30 Abr 2008 19:25, editado 1 vez en total.

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