Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Novela gótica, de vampiros, hombres-lobo y demás engendros de la noche.

Moderador: julia

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natura
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Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por natura »

Un lugar soleado para gente sombría
Mariana Enriquez


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Editorial: Anagrama (Narrativas hispánicas)
Nro. páginas: 232
Formato: Tapa blanda; ebook; audiolibro
ISBN: 978-84-339-2286-1

Fecha edición: 6 marzo 2024

Sinopsis
Quien ose adentrarse en las páginas de este libro sentirá un escalofrío recorriéndole la espina dorsal, y algunas cosas más. Son doce cuentos de horror, doce relatos sobre el horror: sobre el mal que acecha y los monstruos que surgen de pronto en la realidad más cotidiana, en grandes urbes o pequeños pueblos recónditos.

En uno de los cuentos, una mujer mantiene a raya a los fantasmas que andan sueltos por un barrio periférico de Buenos Aires; entre ellos, los de su madre muerta de una dolorosa enfermedad, los de unas adolescentes asesinadas en la calle, el de un ladrón pillado en pleno robo y el de un chico que huía de un secuestro exprés. En otra historia, una pareja alquila una casa para unas vacaciones en un pueblo que ha ido perdiendo habitantes desde que el tren dejó de pasar; visitan en la estación abandonada la exposición de los perturbadores lienzos de un artista local, pero lo verdaderamente aterrador será conocer al autor de esas pinturas. En otra pieza, los voluntarios de una ONG que reparte comida por barrios marginales son perseguidos por unos niños de pavorosos ojos negros. En otra, una periodista que investiga la historia de una chica desaparecida en un hotel en Los Ángeles, cuyas espeluznantes imágenes recorrieron internet, acaba enfrentándose a otra leyenda de la ciudad…

Después de su monumental y aclamada novela Nuestra parte de noche, Mariana Enriquez vuelve al relato y demuestra que sigue en plena forma como gran continuadora y renovadora del género de terror, al que ha llevado a las más altas cotas literarias. Partiendo de la tradición −desde las novelas góticas hasta Stephen King y Thomas Ligotti−, la escritora explora nuevos caminos, nuevas dimensiones.
Web de la editorial; amazon
Mariana Enriquez regresa al cuento con doce historias de horror. Doce relatos sobre el mal que acecha y la presencia de lo monstruoso.
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Cinexin
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Re: Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por Cinexin »

No sé lo que le pasó a la Mariana pero no queda nada de los dos primeros libros de relatos. Ni terror ni desasosiego ni perturbación ni nada. Es como si vendieran una escritora de terror pero sin terror. Da todo más bien la sensación de tarde triste de los años 50. Escribe muy bien pero ya no es de género. Al menos que sea género feminista y protesta social. Pero de horror ya no queda nada.
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Alice Brandon
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Re: Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por Alice Brandon »

Lo tengo :alegria:

Mariana ya puede escribir lo que le dé la gana, que yo la leeré siempre. Me flipa.
(...)
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Miguel Hernández
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asangrefria
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Re: Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por asangrefria »

El libro no se que tal está, pero el título y la portada son estupendos
Leyendo:

La colonia - Audrey Magee
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Arden
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Re: Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por Arden »

Lo he cogido de la biblioteca así que espero leerlo en el próximo mes. :D
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tardor
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Re: Un lugar soleado para gente sombría - Mariana Enriquez

Mensaje por tardor »

El nuevo libro de cuentos de Mariana Enriquez (como los anteriores ya comentados en este foro) incluye 12 piezas de terror. La mayoría de los cuentos están narrados en primera persona, casi todos por un personaje femenino. No sé si es deformación profesional de Enriquez como periodista, pero ello le da a los cuentos como un plus de credibilidad; no es un narrador omnisciente sino un testigo/protagonista de los hechos, la narración tiene visos de crónica.

Como en los libros anteriores el escenario suelen ser barrios urbanos y los relatos se ambientan en Argentina (casi todos). Enriquez combina el horror sobrenatural con ambientes degradados, donde no es rara la violencia y la marginalidad, y el elemento sobrenatural, aunque sea el tema del relato, suele combinarse con violencia, en especial contra mujeres, drogadicción y pobreza urbana o al menos una clase media muy venida a menos (no se le escapa a nadie, a poco que esté informado, que está describiendo la actual realidad argentina).

Así el terror del cuento se potencia por el entorno donde se da, un poco como aquello de “llover sobre mojado” y a veces deja la duda (al menos a mí me da esa impresión) de si el horror sobrenatural no es una excrecencia casi natural del horror, la violencia y la degradación del entorno. La degradación supura horror, y a veces el horror real casi supera el sobrenatural. Casi parece también natural que otros elementos que utiliza Enriquez en sus cuentos sean las enfermedades mentales (en especial la depresión o la esquizofrenia, con los efectos secundarios nocivos de la medicación, y la correlativa duda sobre la “veracidad” del relato, ¿me está contando lo que realmente pasa o es un delirio?), la violencia sexual y el maltrato familiar. La escritora tampoco esquiva la crítica y el varapalo a los poderes públicos argentinos (véase “Ojos negros”, entre otros) y las menciones a las secuelas de la dictadura.

En la mayoría de los cuentos los elementos sobrenaturales se manifiestan subrepticia y paulatinamente en la vida cotidiana de la narradora, de manera que la duda y extrañeza ante la auténtica naturaleza de lo percibido es un elemento más del desasosiego y la incertidumbre que puede provocar en el lector.

Es un libro de cuentos, y los comentaré con más o menos detalle uno por uno tratando de no destriparlos, aun así, a quien no le gusten los espóilers queda avisado.

Como se advertía en los mapas antiguos
HIC SUNT DRACONES

Mis muertos tristes
Una médico sesentona cuenta que vive en un barrio degradado (de Buenos Aires, supongo) y que empieza a atraer manifestaciones de los fantasmas de ese barrio y los vecinos le endosan velis nolis tanto el papel de médium como el ser la causa de esas manifestaciones de gente que murió en el barrio. Enriquez mezcla una clásica historia de aparecidos con la actualidad argentina (violencia callejera, secuestros exprés, degradación de las ciudades y barrios, etc.). Vecinos de una clase media que apenas logra sacar cabeza de la degradación del barrio (epítome de la del país), que se aísla con indiferencia de su entorno y que los fantasmas parecen en cierta manera unir aunque solo sea para reaccionar con egoísmo frente a la “epidemia” fantasmal que los pone cara a cara frente a la indiferencia culpable que mostraron ante su muerte. El relato recuerda un poco “El patio del vecino” de “Las cosas que perdimos en el fuego”.

Los pájaros de la noche
El cuento parte de un mito (según el propio relato, ignoro si es cierto o una invención) de la provincia de Entre Ríos y del río Paraná en el que las mujeres por
“la desobediencia, la mala conducta o el amor desesperado”
una vez muertas son castigadas a convertirse en pájaros y a partir de aquí la narradora explica una historia bastante oscura a medida que avanza, engarzando la decadencia de su mansión familiar, su enfermedad en la piel, el internamiento de su hermana en un psiquiátrico con una enfermedad metabólica y la violencia familiar. Como en muchos de sus cuentos Enriquez solo da pistas dejando al lector la “solución”.
Parece el relato de una muerta cuya enfermedad no es tal sino que su cuerpo va pudriéndose sin que ella lo advierta, aunque también se apunta que la narradora no es más que una imaginación de su hermana durante su internamiento
Suele decirme, por ejemplo, que yo no existo, que soy un retazo de su imaginación, que me vio por primera vez cuando estuvo internada en el neuropsiquiátrico y que, desde entonces, la sigo a todas partes
.
Bueno, se admiten apuestas, crearle incertidumbre al lector también es una forma, si no de terror, de desasosiego e incomodidad.

La desgracia en la cara
El título del cuento es (casi) un espóiler. Narra una historia donde las mujeres de una familia transmiten una suerte de maldición a las hijas (al parecer no a los hijos), casi como una alteración genética. La maldición se introduce en la familia como consecuencia de la violación por lo que parece un ser sobrenatural. Violencia familiar, depresión y alcoholismo, silencio por vergüenza de la propia víctima, incredulidad, miedo y suicidio, son algunas de las reflexiones sobre la violación que suscita este cuento. No obstante no es directamente un cuento sobre la violación, pero Enriquez mezcla distintos tipos de terror y elementos tanto reales como sobrenaturales para producir la inquietud y duda. La repugnancia ante las descripciones corporales es un resorte más que Enriquez utiliza en este y algún otro cuento.

Julie
No se sabe si los ángeles tienen sexo pero los fantasmas están muy salidos y el EspiriTinder es la nueva disciplina ocultista de la que habla este cuento que tiene su lado humorístico y sarcástico (más que divertido). La trama del cuento es sencilla pero Enriquez aprovecha para hablar de aspectos como las diferencias económicas entre Norteamérica y Sudamérica, las deficiencias del capitalismo (el turismo sanitario que origina una sanidad pública deficiente en Estados Unidos), los que “huyen” de Argentina en busca de su lugar al sol y encuentran un eclipse, y (por si fuera poco) la dictadura de la imagen femenina que impone estereotipos y exigencias crueles
Latinos ricos, rubios, de apellido alemán: sus vecinos no sabían muy bien cómo ubicarlos porque venían de Sudamérica, pero se apellidaban Meyer. De todas maneras, la primera hija delataba la sangre morena infiltrada, la de mi abuela india: Julie tenía los ojos oscuros y muertos de un ratón, el pelo implacable siempre erizado, la piel del color de papel madera. Creo que mi tía llegó a decir que era una hija adoptiva para diferenciarse (...) Julie era bizca, obesa, estaba vestida con un equipo de gimnasia de algodón color gris y el viaje en avión le había hinchado las manos. Pensé que no había nada que salvar: hay gente que se deja estar, que va demasiado lejos, que un día se levanta y está loca y monstruosa. Julie era así. El pleno abandono
Como en muchos cuentos de Enriquez el auténtico horror en este es la familia y no los fantasmas. Pero además, después de haber contado la historia de forma no exenta del todo de cierto sarcasmo, le da un giro final al cuento que añade sobrecogimiento al horror, evita un final explícito y deja al lector (al menos a mí) con la duda sobre el final de la protagonista (que en este caso no es la narradora, aunque el cuento esté en primera persona). Pero bueno, creo que los cuentos de terror deben evitar a) un final feliz y b) dar todas las explicaciones como la insufrible Jessica Fletcher.

Metamorfosis
“El cuerpo no es un castigo: el castigo es que se hable tanto de él hasta que duele tenerlo” Sonia Budassi, “Animales de compañía”
es la cita que encabeza este cuento y que ya dice bastante de su contenido. En muchos cuentos de Enriquez hay un elemento de relación enfermiza con el propio cuerpo (por parte de mujeres), y en ocasiones es esta relación la que introduce el elemento más perturbador aunque no sea sobrenatural. La protagonista de este relato (también en primera persona) es una mujer en el climaterio que debe someterse a una cirugía para extirparle un mioma benigno pero bastante grande en el útero. Pide ver el tumor y decide conservarlo, no solo en una heladera. La repugnancia ante lo corporal más que el horror es el principal instrumento del que se sirve Enriquez en este relato.

Un lugar soleado para gente sombría
En mi opinión el mejor cuento del libro junto con “Julie”, y el título es casi un espóiler. Una periodista argentina cuya carrera empezó escribiendo crónicas sobre hoteles, cementerios, casas y otros lugares relacionados con sucesos o manifestaciones sobrenaturales (elemento autobiográfico), con motivo de un viaje a Nueva York le propone al editor de la revista para la que realiza colaboraciones un reportaje sobre una muerte inexplicada de una joven en un hotel de mala fama/muerte de Los Ángeles, que se ha hecho viral en YouTube. El reportaje es también una excusa y ejercicio de nostalgia y duelo para volver a visitar dicha ciudad donde tiempo atrás vivió una relación con un joven drogadicto muerto por sobredosis. Asimismo el editor le propone escribir sobre un puma (llamado P-22) que ha sido visto merodeando peligrosamente cerca de una zona residencial de Los Ángeles. El cuento (también en primera persona) mezcla los lugares habituales de Enriquez: gente enferma y con trastornos mentales, marginalidad, pobreza urbana y degradación, drogadicción y marginalidad, asesinatos, junto con otros elementos sobrenaturales (sesiones de invocación a los muertos, una posible reencarnación, leyendas urbanas sobre asesinos en serie). A Enriquez se le suele criticar que no cierra sus cuentos, es cierto pero sus cuentos tampoco suelen tener una clara línea narrativa por lo que no hace falta cerrar nada en sentido estricto, ella sugiere, el resto lo pone/debe ponerlo el lector. Por otra parte la portada del libro se corresponde muy de cerca con este cuento y es un ejemplo de lo que intento explicar. La ilustración no “cuenta” ninguna historia, pero es muy sugerente si bien cada cual debe “dejarse sugerir”.

Los himnos de las hienas
El cuento empieza con una cita de “Stella Maris” de Cormack McCarthy que también es casi un espóiler
“Sites that had been host to extraordinary suffering will eventually be either burned to the ground or turned into temples”
(Lugares que han albergado tan extraordinarios sufrimientos no pueden acabar más que reducidos a cenizas o transformados en templos, trad. Luis Murillo Font). Una pareja gay visita un palacio en ruinas que fue centro de detención y tortura durante la dictadura. El palacio funciona como una especie de batería psíquica que almacena recuerdos de las atrocidades que en él se cometieron pero Enriquez deja en la sombra (como le gusta hacer) si la manifestación psíquica que narra el protagonista (también en este caso en primera persona) es efecto del encantamiento del edificio o consecuencia de la medicación antidepresiva que ha dejado de tomar recientemente. En una entrevista, que no recuerdo dónde leí, la escritora dice que un palacio semejante usado como centro de detención y tortura sí existe en medio de la Pampa. También en este caso el cuento se asemeja a “La casa de Adela” de “Las cosas que perdimos en el fuego”.

En mi opinión el atractivo de los cuentos de Mariana Enriquez está en la habilidad que tiene para combinar el aspecto sobrenatural, o al menos inexplicable racionalmente, con los aspectos reales y conectados con la actualidad. Me refiero a la problemática situación argentina (que no tiene por qué ser solo argentina, pero supongo que ella es la que conoce mejor), temas de actualidad como la violencia sexual, la degradación y pobreza en el supuesto “primer mundo”, internet y redes sociales especialmente en su aspecto de excrecencias como leyendas urbanas, creencias estúpidas, sectas, culto a la imagen “normativa”, etc. Por eso no me resultan tan atractivos aquellos cuentos en que tiende al relato de terror más clásico o convencional, como me parece que son los cuatro siguientes.

Diferentes colores hechos de lágrimas
Quizás el más convencional de los cuentos. La socias de una tienda de ropa de segunda mano comprueban en persona la maldición que un viudo rico y celoso echó sobre su mujer. He leído que el cuento puede ser una crítica a la impunidad de las clases ricas argentinas por los crímenes y su comportamiento durante la dictadura. Puede mirarse así pero a mí no me dio ese pálpito.

La mujer que sufre
Otro cuento bastante convencional, una mujer se ve inmiscuida involuntariamente en la agonía de otra mujer que sufre cáncer. Como en otro cuento (“Julie”), Enriquez aprovecha internet y la tecnología de los smartphones como vehículo de las manifestaciones de lo sobrenatural.

Cementerio de heladeras
Un juego infantil acaba en una (supuesta) muerte accidental (o no tanto) y sigue persiguiendo a dos de los protagonistas en su edad adulta. Stephen King tiene en “It” una trama parecida.

Un artista local
Un cuento con tintes bastante lovecraftianos: seres humanos vermiformes, babosas y orugas peludas, sectas que buscan procreadoras y en el que utiliza la repugnancia que pueden provocar las descripciones corporales. Una pareja hace turismo por una zona desolada de la Pampa en busca de un pueblo que sufre las consecuencias del aislamiento a que se ve abocado desde que queda sin uso la línea de ferrocarril. También internet es en este caso la vía por la que conocen la aldea. Cuando llegan notan aspectos que no cuadran mucho con la “normalidad”, como madres e hijas demasiado parecidas entre sí, niños que dicen tener treinta años, repugnancia física ante las orugas; las rarezas se van acumulando y cuando se descubre el misterio termina en un final de Grand Guignol. Aprovecha esta idea de la Pampa vacía para el tópico de que el aislamiento acaba atrayendo monstruos y lo chungo que es hallarse aislado en medio de un pueblo raro y desconocido. He leído que se lo compara con “Los niños del maíz” de King, a mí me recuerda más a “Los misterios del gusano” del mismo King.

Quiero aclarar que el hecho de encontrar parecidos entre las tramas de King y Enriquez no es en ningún caso una insinuación de copia o plagio. Los dos escriben historias de terror y las influencias y parecidos son inevitables, pero a mí no me da la impresión de ser un más de lo mismo. En todo caso, como ya he dicho antes, cuando Enriquez se inclina por una trama y una historia más “convencional” es cuando creo que en parte pierde su “punch”. Me parece que escribe más en su estilo cuando crea la confusión (y la duda) entre el horror de la realidad cotidiana y el de lo inexplicable casi como una consecuencia necesaria del primero, que cuando se inclina por el relato de horror más convencional.

Ojos negros
Otro cuento de tintes lovecraftianos, pero uno de los mejores en mi opinión. Una chica y sus compañeros que trabajan en una ONG para atender a los sin techo son perseguidos por dos seres que parecen niños (“pibitos”) pero que de humanos solo tienen la apariencia. La sensación de horror, extrañeza y peligro con que la protagonista los describe y las consecuencias de lo que se supone que han hecho (porque no se describe) con una compañera que los ha atraído al barrio donde vivía, Enriquez los comunica de forma bastante verosímil (para lo que es una narración de tema sobrenatural). No obstante la única violencia más o menos explícita que aparece en el relato es en la descripción del ambiente degradado en el que se mueve la protagonista, degradación física, moral y del entorno, fealdad, maldad, malos olores y violencia. Nada de la visión digna y romántica de la pobreza, sino brutti, sporchi e cattivi, como en la película de Ettore Scola (1979), y en medio de esos “monstruos” aparecen los otros. Forzando mucho la interpretación es casi como si Enriquez viniera a decir que tales monstruos son la sublimación y quintaesencia de la violencia que los que viven en los márgenes de la dignidad supuran y lanzan contra los que, indiferentes y por desidia (sin ahorrar ningún bastonazo a los poderes públicos), han permitido esa marginalidad y empujado a ella a los seres humanos que han tenido peor suerte con el reparto que les ha tocado. Igual le pongo demasiada imaginación, pero me parece un buen relato para cerrar la colección porque me demuestra la habilidad de Enriquez para introducir subrepticiamente la inquietud y el sobrecogimiento en medio de la violencia real que está a un solo paso más allá de las puertas de nuestras casas.

Para acabar he leído que Enriquez en este libro se repite. Yo más bien diría que ha encontrado un estilo de escribir relatos (no he leído ninguna de sus novelas -aún) y por ello es normal que se parezca a sí misma. Cada libro es diferente de los otros pero a la vez se parecen (por algo son cuentos de terror escritos por la misma persona), yo al menos sí he encontrado lo que esperaba que hallaría en este libro, y suscribo lo que ya se ha dicho antes, a mí también me siguen flipando sus cuentos

tardor
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