El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

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La puerta del cielo


Curro.jpg


Cuando Clara se despertó esa mañana, la casa estaba en absoluto silencio. Era la primera vez que ocurría algo así. A esa hora se solía escuchar el tintineo de las cucharillas en las tazas o el murmullo del agua corriendo por las cañerías del cuarto de baño o de la cocina. La ausencia de esos sonidos familiares hizo que intentara girarse en la cama para abrazarse a Curro. Su intento fue en balde y, alarmada, trató de abrir los ojos. Pero también los parpados se negaron a obedecerle.

Clara tenía cinco años y, desde la muerte de su hermano Pablo, era hija única. Pese a la diferencia de edad entre ambos ―él era siete años mayor que ella― siempre habían estado muy unidos. Cuando Pablo enfermó, los padres trataron de ocultarle lo que pasaba hasta que no les quedó otro remedio que decirle la verdad. Mientras estuvo hospitalizado, solo la dejaron visitarlo una vez. A Pablo se le había caído el pelo y tenía un tubo de plástico colgando de la nariz y, al entrar en la habitación, ella se había asustado un poco. Pero en cuanto Pablo le sonrió se le pasó el susto.

Lo peor para Clara fue el día en que sus padres se vistieron de negro y lloraban sin parar. Cuando les preguntó por su hermano, le respondieron que estaba ya en el cielo. Ella se emperró en que quería visitarlo y, para conformarla, le prometieron que el domingo la llevarían a ver la «puerta del cielo». Llegó el día de la prometida visita y, cuando su padre le señaló la tumba familiar y le dijo que dentro estaba Pablo, a Clara se le frunció el entrecejo porque no comprendía que el cielo estuviera allá arriba y la entrada en el suelo. Sin duda era una gran incongruencia, pero la aceptó con la naturalidad con la que los niños suelen aceptar esas cosas.

En realidad, le preocupaba mucho más el hecho de que la puerta estuviera cerrada. Como sola no era capaz de abrirla, le pidió ayuda a su padre, quien aprovechó para explicarle que el único que la podía abrir era san Pedro. En lugar de darse por vencida, Clara golpeó la lápida con las palmas de la mano y luego pegó la oreja a la piedra para ver si se oían pasos. No logró escuchar nada, así que volvió a golpear la lápida con insistencia unas cuantas veces más. La oreja se le quedó helada aguardando la llegada de san Pedro y, aburrida de la infructuosa espera, aceptó la propuesta de su padre de dejar la visita al cielo para otro día.

Se instauró así el rito de acudir los domingos al cementerio y eso le permitió a Clara mantener viva la esperanza de que volvería a ver a su hermano. Pero, entresemana, lo seguía echando mucho de menos y, en un intento porque se sintiera menos sola, sus padres le reglaron a Curro: un burrito de peluche casi tan grande como ella. No tardaron en convertirse en compañeros inseparables. Tanto que incluso dormían uno al lado del otro. Desde que era muy pequeña, Pablo le había leído un cuento antes de dormirse. El libro era gordísimo y contenía un montón de cuentos. Cuando alguno le gustaba mucho, le pedía que se lo volviera leer. Sus favoritos se los acabó aprendiendo de memoria y por eso, aunque todavía no supiera leer bien, ahora era ella la que cada noche le contaba un cuento a Curro.

La noche anterior le había contado de nuevo el cuento que más le gustaba de todos: El príncipe feliz. Era la historia de un monarca que había sido muy querido por su súbditos y del que, a su muerte, habían colocado una estatua en una plaza muy alta desde la que podía ver todo lo que ocurría en la ciudad. La estatua era de plomo recubierto de oro y con dos centelleantes zafiros por ojos. Todos pensaban que el príncipe era muy feliz y, cuando pasaban por su lado, hasta los más desgraciados se congratulaban de saber que al menos había alguien completamente feliz en el mundo. Un día se posó entre sus pies una golondrina, que se dirigía a Egipto a pasar el invierno y se había quedado rezagada por haberse enamorado de un junco.

Según el cuento, esa tarde no había ni una sola nube en cielo y, sin embargo, la golondrina notó que le estaban cayendo goterones de agua encima. Miró entonces hacia arriba y vio que la estatua estaba llorando. Aquella era una golondrina muy sentimental y quiso saber por qué lloraba. Él le respondió que había sido príncipe de la ciudad y que todo el mundo pensaba que era muy feliz. Mientras vivió encerrado en su palacio, lo había sido porque desconocía las desgracias de los demás. Pero a su muerte habían colocado su estatua en aquella plaza y, pese a que su corazón fuese ahora de plomo, le resultaba imposible no llorar al ver las miserias de la gente.

Como los dos se sentían muy solos, no tardaron en hacerse buenos amigos. Llegó, así, el día en el que el príncipe le empezó a pedir favores a la golondrina ya que él tenía los pies fijos al pedestal y no se podía mover. El primero fue que le entregara el rubí de su espada a una madre que era muy pobre y cuyo hijo estaba muy enfermo; el segundo, que le sacara de la cuenca de los ojos un zafiro y se los llevara a un pobre estudiante que estaba hambriento; el tercero, que hiciera lo mismo con el otro para dárselo a una niña vendedora de cerillas que estaba llorando porque se le habían caído todas al río. El príncipe se quedó ciego y, como a la golondrina era una sentimental, le daba mucha pena abandonarlo estando así y pospuso demasiado su viaje. Llegó el invierno con sus nevadas y una mañana amaneció muerta a los pies de la estatua.

Clara sabía, pues, lo peligroso que podía ser a veces no separarse a tiempo de alguien y, sin embargo, cada vez que le contaba a Curro ese cuento, al final le prometía que nunca lo dejaría solo. En realidad, mientras hacía la promesa la niña no pensaba en su actual compañero de trapo sino en su hermano Pablo. Lo seguía echando mucho de menos. Tanto que, las noches en las que le contaba al peluche el cuento del príncipe feliz, soñaba que iba al cementerio y golpeaba la puerta del cielo hasta que san Pedro la abría. Cuando le preguntaba que qué deseaba, ella le respondía que estaba buscando a su hermano Pablo. Entonces san Pedro le explicaba que no la podía dejar entrar porque aún estaba viva y ella, para engañarlo, contenía la respiración hasta que la falta de aire la despertaba.

También esa noche había visitado el cementerio en sueños y había tratado de engañar a san Pedro conteniendo la respiración. Pero desde que se había despertado le estaban pasando cosas muy raras. A través de los parpados notaba que había ya mucha luz y, sin embargo, por más que aguzaba el oído, no conseguía oír el familiar tintineo de las cucharillas en al tazas ni el murmullo del agua en las cañerías. Amén de que, por más que lo intentaba, no era capaz de moverse. Todo era muy extraño esa mañana y, pese a ello, se sentía muy a gusto. Tan a gusto como debió sentirse el príncipe feliz mientras vivió encerrado en su palacio y ajeno a las desgracias de los demás. Pero a Clara no le gustaba estar sola y se consolaba pensando que, en cuanto consiguiera que san Pedro la dejara entrar en el cielo, lo primero que le iba a decir a Pablo es que no se volvería a separar nunca más de él.

Clara notó que se estaba quedando helada y se dijo que la culpa debía ser de Curro que, como era muy friolero, habría tirado tanto de la manta que la había destapado. Por suerte ya era de día y su madre no tardaría en venir a decirle que era hora de levantarse. De hecho, a Clara le pareció que se oían unos pasos a lo lejos y aguzó el oído. No, no podía ser ella porque caminaba demasiado despacio y arrastrando los pies como si fuese una persona muy vieja… Y de súbito ocurrió algo muy extraño: seguía teniendo los ojos cerrados y, sin embrago, podía ver cómo san Pedro abría la puerta del cielo y le indicaba con la mano que entrase. A través de la puerta vio entonces algo que hizo que el corazón le brincara de alegría: ¡Pablo tenía otra vez pelo y ya no le colgaba nada de la nariz! Y a su lado estaba el príncipe feliz mirándola con sus dos brillantes zafiros y, posada en su hombro, la golondrina agitando las alas…

La presencia de su querido hermano y de los protagonistas de su cuento favorito hizo que Clara volviese a ser la niña totalmente feliz de antaño. Nunca más se pensaba separar de ellos y le iba a pedir a Pablo que le siguiera leyendo cuentos. Entusiasmada con el reencuentro, no se le ocurrió volver la vista atrás antes de que san Pedro cerrara de nuevo la puerta. Fue una gran suerte que no lo hiciera porque, de haberlo hecho, es muy probable que se le hubiera aguado la fiesta al ver a sus padres vestidos otra vez de negro y llorando con desconsuelo. Y tampoco le habría mucha gracia enterarse de que aquellas dos palabras, «muerte súbita», que tan machaconamente repetían los presentes, habían sido el abracadabra que le había abierto por fin la puerta del cielo.

Puerta del cielo.png

***


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Última edición por jilguero el 15 Jun 2024 10:56, editado 2 veces en total.


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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »

Gretogarbo escribió: 13 Jun 2024 13:34 ¡Pero qué desalmados! ¡Tenías que haberte puesto delante de las máquinas, jilguero!
Y tener al menos un momento de gloria al salir en la portada del diario de Cádiz: Muere aplastada por una excavadora una mujer que intentaba proteger la madriguera del conejo eremita de la Playita de las Mujeres.


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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »


Hoy, Cata, he preguntado a los que están trabajando en lo que fue el jardín de Tomás y me han dicho que ahía va hormigón y que no saben que pondrán encima del hormigón, si lo pintaran o pondrán césped artificial.

Había dos empelados de los que limpian la playa y a esos les he dicho que se va a morir. Me han dicho que comida no le va a faltar. Por lo visto ellos le están poniendo.

A ver si Tomás no echa arena fuera estos día y se salva. Porque como eche arena encima del hormigón cuando estén trabajando no sé yo... Y el panorama es desolador.

Asfalto.jpg
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Gretogarbo »

jilguero escribió: 18 Jun 2024 13:49... el panorama es desolador.
Pues sí, jilguero, pinta muy mal para Tomás. Lo que no sé es si el hecho es denunciable o no. Quizás tu amigo Tolomew Dewhust pudiese iluminarte/iluminarnos.
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »

Gretogarbo escribió: 19 Jun 2024 11:52 Lo que no sé es si el hecho es denunciable o no.
No creo que sea denunciable. Lo suyo sería cogerlo y soltarlo en la marisma. Y sobre todo que ya me dirás cómo sacas a Tomás de ahí. Hoy ya estaban echando hormigón. Mañana sacaré una foto.


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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »


Mira, Cata, operario cotilleando en la madriguera de Tomás ayer.

Cotilleo.jpeg


Y estado actual hoy del asfaltado. Hoy había una trabajadora de la playa poniéndole comida. Le he preguntado si come y dice que cree que sí. Yo he estado mirando a ver si veía cagarrutas y no hay. Así que parece que no se atreve a salir.

Asfaltado.jpg


Y aunque la Galenia secunda sea una planta invasora, está tapando los restos secos de la pita y la pared pintarrajeada. Aparte de que es bonito el efecto de jardín colgante.

Invasora.jpg
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »

:hola: Un saludo, Cata, desde la otra banda de la ciudad y con Levantito.

Ahora toca escuchar el ángelus para recordar a los inquilinos del convento de al lado...

¿Qué será de ellos? :cunao:


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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Tolomew Dewhust »

¿Todos bien? ¿Tomás dónde anda, ha sido reubicado?

Pues pasaba a saludaros, pero también para plantearos un asunto que me tiene intrigado estos días. He retomado las carreritas por un sendero de tierra junto a las salinas de Chiclana, sendero que, actualmente, se encuentra en obras. Hay una máquina excavadora levantando fango y tiene a medio hacer un carril, no sé si para bicicletas o para vehículos (aunque el acceso a estos está de momento restringido). A lo que voy: desde que está la excavadora levantando fango en el margen de las salinas, en el tramo en cuestión hay un fortísimo olor a estiércol que en nada se parece al típico de las marismas al que estamos acostumbrados. Seguro que Jilguero arroja algo de luz al respecto. No sé si al remover esa tierra emergen obscuros secretos de la fauna y flora de los esteros, :dragon:.

Sigue siendo una delicia transitar por allí, aunque en ciertas zonas haya que aguantar la respiración y apretar el paso. Os dejo una fotillo para que os hagáis una idea del entorno.

Esteros y salinas.jpg

Me comenta Cata que os dé recuerdos a todos. Anda estos días contentilla porque ya tiene a uno de sus retoños con título universitario, que no es que a estas alturas de la película sirva de mucho pero la mujer tenía una espinita al respecto (cosas de madres). En un par de semanas me la llevo para tierras menos gaditanas y más malagueñas y si consigo engañarla para echarle una foto la compartiré con vosotros, para que veáis lo lozana que sigue la moza.

Espero que todos estéis bien en vuestros cuarteles de verano. Aprieta el lorenzo y es bueno tener a mano un bujío donde esquivar las calores que se nos vienen...
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Gretogarbo »

Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05... desde que está la excavadora levantando fango en el margen de las salinas, en el tramo en cuestión hay un fortísimo olor a estiércol que en nada se parece al típico de las marismas al que estamos acostumbrados. Seguro que Jilguero arroja algo de luz al respecto.
Seguro que jilguero te ilustra mucho mejor. Mientras, te cuento que yo frecuento una playa, gallega para más señas, semisalvaje, ergo sin duchas para los pies ni demás estructuras humanas, en la que hay un tramo muy enfangado cuando estamos en bajamar, y el gustazo pedal que da enterrarse por encima de las rodillas en esa masa nunca va a acompañado del disgustazo oloroso a estiércol (que de esto también habría que hablar porque a mí no me desagrada).
Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05Me comenta Cata que os dé recuerdos a todos.
Aunque no tengo el gusto, un saludo a la santa que ha inspirado este recuncho.
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Tolomew Dewhust »

Efectivamente, Greto, habría que hablar largo y tendido sobre el olor a estiércol. Tampoco me desagrada del todo. He de decir que mi padre tenía hace muchísimos años una granja de gallinas ponedoras, y me crié en ese ambiente y con aquellos aromas, :cunao:.

Por otro lado, hace un par de semanas participé en una carrerita en San Fernando que transitaba por los caños de la Isla dentro del acuartelamiento de los Infantes de Marina, y cuya gracia está en atravesar tres pasos de fango en el que te quedas varado hasta la cintura como en arenas movedizas. Yo me retiré en el segundo tramo al comprobar que iba a ser imposible cruzar luego el tercero (el segundo tramo era de 200 mts y el último de 1800mts...); aunque me lo pasé bomba y sufrí como un condenao. A lo que voy, que me desvío: el olor del fango de los caños era el natural de las marismas, o el que acostumbro por estos lares. Sin embargo, el que emana de la obra que están realizando es como a putrefacción pura. No sé, tendré que invitar a Jilguero a pasear un día por aquí para que nos lo aclare, :mrgreen:.
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Gretogarbo »

Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:38... cuya gracia está en atravesar tres pasos de fango en el que te quedas varado hasta la cintura como en arenas movedizas.
Eso son palabras mayores.

Veo ahora que dije en mi intervención anterior "por encima de las rodillas" cuando debería haber dicho "por encima de los tobillos".
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por jilguero »

Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05 ¿Todos bien? ¿Tomás dónde anda, ha sido reubicado?
De Jilguero te puedo decir que está bien, en la otra banda de la ciudad, lo que ocurre que está muy silencioso, quizás proque se ha contagiado del silencio que adivina al otro lado de la pared. Es una presencia, la de las carmelitas descalzas, silenciosa pero, al mismo tiempo, muy sonora. cada verano no puede evitar sentir su influjo. De hecho, hace un rato andaba tratando de tener un encuentro (ficticio) con fray Antonio a ver si le dejan hacer dentro una estancia (ficticia también) :mrgreen:.

Por otro lado, como siempre aquí no tengo internet, aunque este año una vecina ha cambiado su wifi, es más potente y a ratos, como ahora, me puedo conectar (tengo su permiso). De hecho he entrado en el foro (hace unos días lo intenté y estaba fuera de servicio) para mostrarle a Cata la azucena de porcelana en flor (Alpinia zerumbet). Es al primera vez en la vida que la veo en flor. La verdad es que sé muy poco de ella y no sé si es raro eso de que no la haya visto antes en flor. Me documentaré y, si encuentro algo interesante, os lo contaré.

Alpinia.jpg
Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05 ¿Tomás dónde anda, ha sido reubicado?
La última semana no he tenido noticias, ya que amanezco en el otro extremo. Pero mañana tengo que ir por allí y bajaré a saber qué ha pasado. La última vez que estuve, hablé con una de las limpiadoras de la playa y me dijo que ni comida ni agua le iba a faltar. Pero la cosa es que, hasta ahora, Tomás no solía comer lo que le dejaban en la puerta de al madriguera sino que salía a ramonear en las plantas de los alrededores. Ahora que esto es imposible no sé si habrá recapacitado y se come lo que le dejan.
Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05 A lo que voy: desde que está la excavadora levantando fango en el margen de las salinas, en el tramo en cuestión hay un fortísimo olor a estiércol que en nada se parece al típico de las marismas al que estamos acostumbrados.
Sería importante saber primero cuál es el olor de la marisma que para tí es típico. Porque cuando baja la marea, si te metes en la parte donde te hundes en el fango, si volteas una pella de este, verás que aparece fango negro y ese tiene un intenso olor a metano, que para mi es ya también el olor a marisma pues es el habitual de los muestreos.

Ese olor sí se que se debe a que es una capa anóxica donde se está descomponiendo la materia orgánica (restos de animales y plantas que han muerto). Y huele a metano proque se produce ese gas pero también gases sulfurosos que tienen un olor muy desagradable. Este olor, que es muy frecuente en cuanto remueves fango anóxico, es mucho más intenso y degradable en zonas donde hay o hubo salida de aguas fecales de los pueblos, ya que esas llevan mucha materia orgánica en suspensión, mezclada con más cosas. Hace años que eso está prohibido pero al excavar podrían estar removiendo sedimentos de antaño donde se está dando ese proceso de putrefacción.

También se me ocurre que sea una zona donde haya habido cultivo intensivo de peces, a slo que echan pienso. Lo que no consumen se va a acumulando en el fondo y al máquina lo puede estar removiendo.

Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:38 A lo que voy, que me desvío: el olor del fango de los caños era el natural de las marismas, o el que acostumbro por estos lares.
¿Era fango negro? De ser así, olería a metano, como cuando hay un escape de gas ciudad. Y si ese olor es para ti el habitual de la marisma, el de la excavadora no sabría que decirte, salvo lo que te he comentado de los piensos de peces. Y que le devuelvo el saludo.
Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05 Me comenta Cata que os dé recuerdos a todos.
Pues dile de parte de Jilguero que, si vine algún día por Cádiz, que avise.
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Gretogarbo »

jilguero escribió: 03 Jul 2024 13:28Ese olor sí se que se debe a que es una capa anóxica donde se está descomponiendo la materia orgánica (restos de animales y plantas que han muerto). Y huele a metano proque se produce ese gas pero también gases sulfurosos que tienen un olor muy desagradable. Este olor, que es muy frecuente en cuanto remueves fango anóxico, es mucho más intenso y degradable en zonas donde hay o hubo salida de aguas fecales de los pueblos, ya que esas llevan mucha materia orgánica en suspensión, mezclada con más cosas. Hace años que eso está prohibido pero al excavar podrían estar removiendo sedimentos de antaño donde se está dando ese proceso de putrefacción.
Lo dicho: una master class.
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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

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Tolomew Dewhust escribió: 03 Jul 2024 12:05 Anda estos días contentilla porque ya tiene a uno de sus retoños con título universitario, que no es que a estas alturas de la película sirva de mucho pero la mujer tenía una espinita al respecto (cosas de madres).
Olvidé preguntarte sin ese retoño era el mediano. Se el caso o no, enhorabuena al licenciado.
Gretogarbo escribió: 03 Jul 2024 12:18 y el gustazo pedal que da enterrarse por encima de las rodillas en esa masa nunca va a acompañado del disgustazo oloroso a estiércol (que de esto también habría que hablar porque a mí no me desagrada).
Gretogarbo escribió: 03 Jul 2024 12:52 Efectivamente, Greto, habría que hablar largo y tendido sobre el olor a estiércol. Tampoco me desagrada del todo.
Desde luego en esto de los olores hay gustos para todos. Cuando Jilguero vivía asilvestrado con sus hermanos allá donde tuvo lugar la batalla de Munda, los domingos nos montaba mi padre en el land-rover e íbamos al pueblo a misa y a visitar a los abuelos.

Justo antes de llegar al pueblo, había un matadero y había un intenso y desagradable olor a cochiquera. No sé si el intenso aroma lo producían los cochinos en espera de ser matado o si estaban en una finca colindante. La cuestión es que al acercarnos entraba en el coche aquella intensa fragancia y, mientras todos nos quejábamos entre risas, mi hermana mayor aspiraba hondo porque decía que le encantaba ese olor. Jajaja.
Gretogarbo escribió: 03 Jul 2024 12:18 te cuento que yo frecuento una playa, gallega para más señas, semisalvaje, ergo sin duchas para los pies ni demás estructuras humanas, en la que hay un tramo muy enfangado cuando estamos en bajamar, y el gustazo pedal que da enterrarse por encima de las rodillas en esa masa nunca va a acompañado del disgustazo oloroso a estiércol
Imagino que por tu tierra el mar combate fuerte y no habrá esos aromas porque no se producen sedimentos anóxicos en zonas superficiales. Aunque seguro que rías adentro bajo las mejilloneras habrá zonas con sedimento también apestoso. Pero si no se descubre ni se le voltea pasará desapercibido.


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Re: El bujío de Santa Catalina 2 (Bordeando la realidad)

Mensaje por Gretogarbo »

jilguero escribió: 03 Jul 2024 15:44... había un matadero y había un intenso y desagradable olor a cochiquera. No sé si el intenso aroma lo producían los cochinos en espera de ser matado o si estaban en una finca colindante.
Si no recuerdo mal, los animales destinados a sacrificio no pueden estar más de 24 horas en los corrales del matadero con la legislación actual. De cualquier forma, es posible que ese olor de tu infancia se debiese a los excrementos en las fosas o balsas de purín pero yo apostaría a que se debía más bien al acúmulo de vísceras, pieles y demás subproductos. No creas que hoy en día hule mucho mejor en los alrededores de un matadero. A unos diez kilómetros de mi casa hay uno, y cuando te aproximas a él, el olor que desprenden las balsas de decantación de todas las aguas sucias que se generan durante el faenado es mucho peor que el de los excrementos. A mí me resulta increíble que los vecinos puedan vivir allí.
jilguero escribió: 03 Jul 2024 15:44Imagino que por tu tierra el mar combate fuerte y no habrá esos aromas porque no se producen sedimentos anóxicos en zonas superficiales. Aunque seguro que rías adentro bajo las mejilloneras habrá zonas con sedimento también apestoso. Pero si no se descubre ni se le voltea pasará desapercibido.
Bueno, la playa a la que me refiero está en una Ría Alta y ya muy cerca del mar abierto por lo que está mucho más expuesta a las aguas oceánicas de lo que están las Rías Baixas, así que te doy la razón porque se supone que son lodos más batidos, removidos y aireados.
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