Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.700 palabras).

Espacio en el que encontrar los relatos de los foreros, y pistas para quien quiera publicar.

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Raúl Conesa
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Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.700 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 15 Ago 2019 21:33

Acabo de terminar esta escena, y como resulta que es la primera escena de sexo que he escrito hasta ahora, creo que me vendrían bien opiniones externas. La dificultad, en estos casos, es alcanzar un equilibrio entre ser demasiado mojigato y ser demasiado soez. Quiero que se entienda lo que está sucediendo, pero sin caer en la pornografía gratuita. Mi intención es que sea una escena romántica, ya que han desarrollado su relación durante varios capítulos y ésta es la primera vez que se acuestan; vamos, que no es el sexo por el sexo.

Dado que esta escena tiene lugar en el capítulo 17, con todo lo que ya ha sucedido y todo lo que ya se ha establecido, me parece necesario dar un poco de contexto que ayude a entender la escena (Podéis saltaros esta parte, pero creo que es útil):

-Es una novela de baja fantasía y aventuras escrita para un público adulto. El ambiente está inspirado en finales del siglo 18 y principios del 19 (Época de las guerras napoleónicas).
-Miguel y algunos compañeros mercenarios naufragaron en una isla llena de "demonios". No son criaturas mágicas, sino una especie humanoide que tiene el aspecto habitualmente asociado a los demonios; a saber: cola, cuernos, piel roja y piernas con esa forma tan típica de la mayoría de animales, con el pie largo y el tobillo alzado. Los demonios no saben apenas nada del mundo exterior.
-Miguel es el protagonista, un mercenario de 38 años que ha sido soldado, corsario y pirata. Lleva su uniforme de húsar (Caballería), menos el sombrero (Para referencia visual, podéis ver imágenes en Google). Es un mujeriego confiado y nada humilde, y que normalmente no se toma las cosas muy en serio. Youa es la primera mujer de la que se enamora desde que violaron y asesinaron a su prometida en su juventud. Tiene una enorme herida en el costillar izquierdo, de ahí que le cueste moverse. Llevaba un par de días tirado en un lugar apestoso mientras se recuperaba lo suficiente para poder andar.
-Youalixail es una joven de 25 años, demonia (Miguel se refiera a ellas como demonietas) y sanadora (Nada de magia: emplea materias primas vegetales). Es una mujer cohibida que consideraba seriamente el suicidio hasta que conoció a Miguel. Habla su lengua, pero su sintaxis y dicción no están del todo desarrolladas. Cuando menciona a "Imaru y Donayi", se refiere a su esposo y bebé asesinados hace poco más de un año. Los demonios están en medio de una guerra étnica, y Miguel la está escoltando al lugar donde podrían estar los supervivientes de su aldea, que ha sido arrasada. Los ténuachtin son su tribu. Tizoc es su hermano. No saben si siguen vivos.
-Se refieren a unos "enemigos", y a un barco llamado "Venganza". Éstos son los enemigos de Miguel, y fueron la causa del naufragio que inicia la novela. Miguel sirvió como maestre en esta nave hasta que organizó un motín. Hasta ahora su objetivo ha sido hacerse con la capitanía de la nave y escapar de la isla.
-El lugar donde tiene lugar la escena fue establecido en un capítulo anterior. Es un balcón natural de piedra situado en la ladera de un desnivel vertical de 50 metros, y es la entrada a una cueva. Hay una cascada justo al lado, por debajo tiene una gran extensión de selva, y de fondo está el mar. La cueva es el escondite de Miguel, donde guarda suministros que necesitan para el viaje.

Sin más, ahí va:

La segunda versión revisada está abajo. Dejo esta primera versión aquí para hacer comparaciones.
INICIO

Ya había entrado del todo la noche cuando cruzaron la cascada y alcanzaron la cuerda oculta entre los arbustos. El lamentable estado de Miguel les había retrasado más de lo que él aventuró. Habían parado, además, a darse un remojón bajo el torrente de la cascada. No oler a cloaca era una de las mayores alegrías que el mercenario había experimentado en los últimos días. Tras desplegar la cuerda por la ladera, bajaron al saliente de piedra, y recorrieron después el túnel, iluminando el camino con pedernal y acero. Al llegar a la cámara central, Miguel prendió la hoguera con la poca leña que quedaba en la cueva. Una vez comprobado que todo estaba en su sitio, comieron algo de cecina, galletas y bayas, y bebieron agua del cubo que con tanta amabilidad habían prestado los piratas al mercenario.

Terminada su humilde cena, Miguel llevó a Youa de vuelta a su privilegiado balcón. Sentados al borde del vacío, el mercenario se quitó la pelliza y se la puso a la demonieta a modo de manta. Youa apoyó la cabeza en su hombro, y ambos se quedaron mirando el azulado paisaje. No había una sola nube a la vista, sólo ellos, las estrellas y una brisa fresca.

—Mundo parece muy grande aquí.

—Si tú supieras…

—¿Tú visto mucho de fuera? ¿Cómo es?

—Es mucho más grande de lo que imaginas. Hay lugares de todo tipo, cosas que nunca has visto y animales con los que nunca soñarías. Puedes descender por una montaña cubierta de nieve y encontrarte de pronto en un abrasador desierto de arena roja. Puedes navegar por el mar Central y ver criaturas gigantes nadando junto a tu barco. Hay un continente donde no crecen plantas y no vive animal alguno, una tierra venenosa donde nadie se atreve a desembarcar; y en medio de ese continente, tras cientos de kilómetros de yermo desnudo, se encuentra un pueblo, una colonia de muertos vivientes, apartados del resto de la humanidad, en la única región donde crecen plantas, plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Podrías viajar todos los días de tu vida y no pisar la misma tierra dos veces.

Youa se quedó en silencio unos segundos, y entonces suspiró.

—…Fuera nada recordaría a Imaru y Donayi.

Miguel se giró y miró a Youa. Ella apartó su cabeza y le miró con sus dulces ojos de miel.

—¿Quieres abandonar Nexakatl?

—Si tú capturas barco de enemigos, ¿irás?

—…La verdad es que ya no sé qué quiero hacer. Llevo más de un año deseando ser el capitán de la Venganza, pero ahora… ahora te conozco. Vivir aquí, contigo, no suena nada mal. En cuanto acabe vuestra guerra, Nexakatl será un lugar seguro. Podríamos construir una casa y vivir de la tierra.

—Yo no quiero vivir aquí más. Familia ya es muerta. Tizoc y ténuachtin pueden ser muertos. Aunque maseualis ganan guerra, aquí vida de mía es acabada.

—¿Y tú… te marcharías conmigo? ¿Me acompañarías, aunque no sepas nada del mundo exterior?

—Si nosotros somos juntos, sí, iré.

Esgrimiendo una contenida sonrisa, Miguel apartó un mechón del rostro de Youa, acariciando su mejilla con el pulgar, y se acercó a ella al tiempo que posaba la otra mano en su rodilla.

—Entonces ya sé qué quiero hacer.

Sus labios se unieron, se encontraron sus alientos, mezclándose con más y más fuerza. Sus lenguas se entrelazaron e interpretaron una enérgica danza ritual, alimentada por el deseo y la anticipación que habían acumulado desde el día en que se conocieron. La mano derecha de Miguel rodeó su espalda y acarició su perfecto pecho a través del vestido mientras la izquierda subía por sus mallas en busca del tesoro oculto entre sus piernas. Cuando al fin se separaron sus labios, Youa respiraba como si acabara de participar en una carrera de larga distancia. La sonriente demonieta agarró la hebilla de su cinturón, intentado desabrocharlo, y Miguel, al ver que no lograba descifrar el mecanismo, se deshizo él mismo del impedimento, aliviando así la presión que crecía bajo sus pantalones. El mercenario se quitó el dolmán, convencido de que el destino estaba de su lado al no tener que desabrochar cada uno de sus dieciséis botones en un momento en que apenas era capaz de pensar en algo que no fueran los suaves labios de Youa. Ella se quitó la pelliza y la echó junto al dolmán, y entre ambas prendas se formó la manta sobre la cual desatarían su pasión.

Miguel gruñó al recostarse sobre su espalda, sus dientes apretados en una mueca de dolor. Youa le miró con preocupación, apartando de él el agradable calor de su torso desnudo. La demonieta se había deshecho de la parte superior de su vestido, dejando al descubierto sus mayúsculos pechos, la silueta de los cuales relucía con la luz de la luna.

—¿Hace dolor? —dijo acariciando la piel alrededor de la herida.

Miguel agarró su cintura y tiró de ella, acercándola al alcance de un apasionado beso, una poderosa distracción que permitiría a la caballería asaltar su punto débil.

—Éso nunca me ha detenido —dijo al separarse sus labios, y la demonieta exhaló un súbito gemido al notar sus dedos, que como valientes soldados habían conquistado el valle situado entre sus muslos.

Youa, jadeando con la más amplia sonrisa que Miguel jamás hubiera visto en ella, pasó una pierna por encima de él y, sentada sobre su regazo, tiró de las prendas inferiores del mercenario, liberando su deseoso miembro. Miguel, mientras tanto, había desabrochado su camisa, y tiró después de la ropa de Youa. Mientras se deshacía de la camisa, la demonieta se alzó para terminar de bajarse las mallas, y se quedó de pie sobre él, la viva imagen de una diosa, una escultura en honor a la forma femenina. El mercenario contempló con lujuria la gloria de su desnudez. Las kuakatl, después de todo, no eran muy distintas a las humanas. Todo estaba donde debía estar. Todo. Youa se puso a cuatro patas sobre él, como una leona jugando con su presa, y Miguel, que no aguantaba seguir viendo sus suculentos pechos bailoteando con impunidad, se llenó la boca y lamió sin contemplaciones. Sus dedos, mientras tanto, obraban su magia: apenas los controlaba, actuaban por instinto, acariciando las partes más sensibles del cuerpo de Youa. Ella se posicionó poco a poco sobre su cintura, exhalando un prolongado gemido, hasta que al fin, bajo el cielo estrellado, ambos se convirtieron en uno.

La demonieta se movía con el ímpetu de un animal salvaje, subiendo y bajando con la ayuda de Miguel, que con gusto prestaba sus manos para impulsar sus sedosas nalgas. Él gruñía, no de dolor, o al menos sólo en parte. Tras un par de gozosos minutos, el mercenario sintió que algo masajeaba sus gónadas. Al principio no le hizo caso, siendo como era que tenía los pechos de Youa en sus manos y no quería perder el hilo de su rítmica danza. Sin embargo, a los pocos segundos ella se inclinó hacia delante, apoyando sus manos sobre el pecho de Miguel para propulsarse arriba y abajo; y fue entonces que el mercenario se preocupó, ya que si las manos de Youa estaban sobre su pecho, ¿qué era lo que jugaba con sus testículos? Pasados unos segundos de tensa perplejidad, la cual supo ocultar en buena medida, Miguel suspiró aliviado al comprender la situación.

Fue en ese preciso instante que supo, sin la más remota duda, que los demonios movían la cola a voluntad.

Su pasión continuó ininterrumpida, los gemidos de Youa dieron paso a intensos temblores de placer, los gruñidos de Miguel se convirtieron en rugidos de león, y cuando sus cuerpos al fin alcanzaron el clímax, Youa cayó derrotada sobre él, apenas capaz de moverse, aún presa de las convulsiones que agitaban sus pechos sobre el rostro del mercenario, quien no dudó en aprovechar la situación para llenarse de nuevo la boca. Sudorosos y jadeantes, permanecieron abrazados, besándose con las pocas energías que les restaban mientras Youa recuperaba el control de su cuerpo y Miguel se subía los pantalones, hasta que ella fue capaz de deslizarse a la derecha, su pierna envuelta alrededor del mercenario, agarrada firmemente a él como si fuera un árbol desde el cual temiera caer.

Minutos después, habiendo vuelto la respiración de Youa a la normalidad, Miguel, con una pícara sonrisa, deslizó su mano por el rostro de la demonieta, y colocó su pelo tras su puntiaguda oreja.

—Si ésto te ha gustado, espera a que me recupere del todo, y ya verás.

Youa exhaló una encantadora risita y besó el cuello del mercenario.

—Gustado mucho —dijo, y cerró los ojos con el rostro pegado a su pecho—. Tú cura rápido, yo quiero ver.

El mercenario echó un último vistazo al cielo y cerró los ojos.

No había una sola nube a la vista.
FIN

¿Qué os parece? ¿Es demasiado limpia? ¿Demasiado explícita? ¿Es la transción del diálogo al acto demasiado abrupta? ¿Cambiaríais el lenguaje empleado? No os cortéis, quiero opiniones sinceras.
Última edición por Raúl Conesa el 19 Ago 2019 01:56, editado 3 veces en total.

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Yelena de Rusia » 17 Ago 2019 20:40

Hola. Las frases son muy largas. Y muchas veces usas la palabra demonieta. :evil:
¿Conflicto? Mediación. Confidencial, voluntaria, económica. Llegar a un acuerdo es mejor que pelearse. El conflicto lo resuelven Vds. con la ayuda del mediador.

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 17 Ago 2019 21:39

Vaya, no se me había ocurrido pensar en eso. Suele decirse que las frases cortas, al leerse rápido, dan una mayor sensación de velocidad y energía. Siempre lo aplico a las escenas de acción, pero en ésta se me ha pasado por completo. La revisaré, no debería costar mucho segmentar algunas de las frases más largas.

Lo de la palabra demonieta, ¿crees que podría ser por falta de costumbre? Es una palabra esencialmente inventada por el protagonista cuando ve a Youa por primera vez, al sonarle "demonia" demasiado tosca y severa. A estas alturas de la novela esperaría que el lector esté acostumbrado a que se refiera así a ella. Es casi como un apodo.

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Yelena de Rusia » 17 Ago 2019 22:24

Y una cosa más. ¿Una chica de 25 años habla así? ¿Tan letrada e inteligente es?
Es mucho más grande de lo que imaginas. Hay lugares de todo tipo, cosas que nunca has visto y animales con los que nunca soñarías. Puedes descender por una montaña cubierta de nieve y encontrarte de pronto en un abrasador desierto de arena roja. Puedes navegar por el mar Central y ver criaturas gigantes nadando junto a tu barco. Hay un continente donde no crecen plantas y no vive animal alguno, una tierra venenosa donde nadie se atreve a desembarcar; y en medio de ese continente, tras cientos de kilómetros de yermo desnudo, se encuentra un pueblo, una colonia de muertos vivientes, apartados del resto de la humanidad, en la única región donde crecen plantas, plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Podrías viajar todos los días de tu vida y no pisar la misma tierra dos veces.
¿Conflicto? Mediación. Confidencial, voluntaria, económica. Llegar a un acuerdo es mejor que pelearse. El conflicto lo resuelven Vds. con la ayuda del mediador.

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 17 Ago 2019 22:42

Eso lo dice Miguel (Es hijo de un conde: recibió una excelente educación). Si te fijas, el diálogo anterior es el que está mal expresado, al no hablar Youa la lengua del todo bien (¿Tú visto mucho de fuera? ¿Cómo es?).

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 18 Ago 2019 00:42

Bien, aquí está la primera revisión. He separado algunas de las frases más largas en fragmentos más cortos, especialmente las que tenían la estructura "Sujeto A hizo esto, Sujeto B hizo lo otro". También he recortado algunos segmentos que me han parecido innecesarios, y he expandido el párrafo que establece el escenario antes del diálogo. Aparte de eso, sólo algunos cambios menores (Notablemente, he cambiado la metáfora de la caballería, de "asaltar" a "alcanzar". Me estaba chirriando usar el verbo asaltar en una escena de sexo).

La segunda revisión está más adelante. Dejo ésta para comparar.

INICIO

Ya había entrado del todo la noche cuando cruzaron la cascada y alcanzaron la cuerda oculta entre los arbustos. El lamentable estado de Miguel les había retrasado más de lo que él aventuró. Habían parado, además, a darse un remojón bajo el torrente de la cascada. No oler a cloaca era una de las mayores alegrías que el mercenario había experimentado en los últimos días. Tras desplegar la cuerda por la ladera, bajaron al saliente de piedra, y recorrieron después el túnel, iluminando el camino con pedernal y acero. Al llegar a la cámara central, Miguel prendió la hoguera con la leña que había acumulado en la cueva. Una vez comprobado que todo estaba en su sitio, comieron algo de cecina, galletas y bayas, y bebieron agua del cubo que con tanta amabilidad habían prestado los piratas al mercenario.

Terminada su humilde cena, Miguel llevó a Youa de vuelta a su privilegiado balcón. Allí había pensado en ella, y ahora la tenía a su lado. No podía pensar en un mejor lugar. Sentados al borde del vacío, el mercenario se quitó la pelliza y se la puso a la demonieta a modo de manta. Youa apoyó la cabeza en su hombro, y ambos se quedaron mirando el azulado paisaje. Las copas de los árboles se mecían a su alrededor como las olas de un océano negro. No había una sola nube a la vista, sólo ellos, las estrellas y una brisa fresca.

—Mundo parece muy grande aquí.

—Si tú supieras…

—¿Tú visto mucho de fuera? ¿Cómo es?

—Es mucho más grande de lo que imaginas. Hay lugares de todo tipo, cosas que nunca has visto y animales con los que jamás soñarías. Puedes descender por una montaña cubierta de nieve, sólo para encontrarte de pronto en un abrasador desierto de arena roja. Puedes navegar por el mar Central y ver criaturas gigantes nadando junto a tu barco. Hay un continente donde no crecen plantas y no vive animal alguno, una tierra venenosa donde nadie se atreve a desembarcar; y en medio de ese continente, tras cientos de kilómetros de yermo desnudo, se encuentra un pueblo, una colonia de muertos vivientes, apartados del resto de la humanidad, en la única región donde crecen plantas, plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Podrías viajar todos los días de tu vida y no pisar la misma tierra dos veces.

Youa se quedó en silencio unos segundos, y entonces suspiró.

—…Fuera nada recordaría a Imaru y Donayi.

Miguel se giró y miró a Youa. Ella apartó su cabeza y le miró con sus dulces ojos de miel.

—¿Quieres abandonar Nexakatl?

—Si tú capturas barco de enemigos, ¿irás?

—…La verdad es que ya no sé qué quiero hacer. Llevo más de un año deseando ser el capitán de la Venganza, pero ahora… ahora te conozco. Vivir aquí, contigo, no suena nada mal. En cuanto acabe vuestra guerra, Nexakatl será un lugar seguro. Podríamos construir una casa y vivir de la tierra.

—Yo no quiero vivir aquí más. Familia ya es muerta. Tizoc y ténuachtin pueden ser muertos. Aunque maseualis ganan guerra, aquí vida de mía es acabada.

—¿Y tú… te marcharías conmigo? ¿Me acompañarías, aunque no sepas nada del mundo exterior?

—Si nosotros somos juntos, sí, iré.

Esgrimiendo una contenida sonrisa, Miguel apartó un mechón del rostro de Youa, acariciando su mejilla con el pulgar. Se acercó a ella al tiempo que posaba la otra mano en su rodilla.

—Entonces ya sé qué quiero hacer.

Sus labios se unieron. Se encontraron sus alientos, mezclándose con más y más fuerza. Sus lenguas se entrelazaron e interpretaron una enérgica danza ritual, alimentada por el deseo y la anticipación que habían acumulado desde el día en que se conocieron. La mano derecha de Miguel rodeó su espalda y acarició su perfecto pecho a través del vestido. La izquierda subía por sus mallas en busca del tesoro oculto entre sus piernas. Cuando al fin se separaron sus labios, Youa respiraba con la profundidad propia de quien ha participado en una carrera. La sonriente demonieta agarró la hebilla de su cinturón, intentado desabrocharlo. Miguel, al ver que no lograba descifrar el mecanismo, se deshizo él mismo del impedimento, aliviando así la presión que crecía bajo sus pantalones. El mercenario se quitó el dolmán, convencido de que el destino estaba de su lado al no tener que desabrochar cada uno de sus dieciséis botones. Ella se quitó la pelliza y la echó junto al dolmán, y entre ambas prendas se formó la manta sobre la cual desatarían su pasión.

Miguel gruñó al recostarse sobre su espalda, sus dientes apretados en una mueca de dolor. Youa le miró con preocupación, apartando de él el agradable calor de su torso desnudo. Se había deshecho de la parte superior de su vestido, dejando al descubierto sus mayúsculos pechos. Su silueta relucía con la luz de la luna.

—¿Hace dolor? —dijo acariciando la piel alrededor de la herida.

Miguel agarró su cintura y tiró de ella, acercándola al alcance de un apasionado beso, una poderosa distracción que permitiría a la caballería alcanzar su punto débil.

—Éso nunca me ha detenido —dijo al separarse sus labios. Ella exhaló un súbito gemido al notar sus dedos, que como valientes soldados habían conquistado el valle situado entre sus muslos.

Youa, jadeando con la más amplia sonrisa que Miguel jamás hubiera visto en ella, pasó una pierna por encima de él. Sentada sobre su regazo, tiró de las prendas inferiores del mercenario, liberando su deseoso miembro. Miguel, mientras tanto, se había desabrochado la camisa, y tiró después de la ropa de Youa. Mientras se deshacía de su camisa, Youa se alzó para terminar de bajarse las mallas. Se quedó entonces de pie sobre él, la viva imagen de una diosa, una escultura en honor a la forma femenina. El mercenario contempló con lujuria la gloria de su desnudez. Las kuakatl, después de todo, no eran muy distintas a las humanas. Todo estaba donde debía estar. Todo. Youa se puso a cuatro patas sobre él, como una leona jugando con su presa. Miguel, que no aguantaba seguir viendo sus suculentos pechos bailoteando con impunidad, se llenó la boca y lamió sin contemplaciones. Sus dedos, mientras tanto, obraban su magia. Apenas los controlaba, actuaban por instinto, estimulando las partes más sensibles del cuerpo de Youa. Ella se posicionó poco a poco sobre su cintura, exhalando un prolongado gemido, hasta que al fin, bajo el cielo estrellado, ambos se convirtieron en uno.

La demonieta se movía con el ímpetu de una fiera salvaje. Subía y bajaba con la ayuda de Miguel, que con gusto prestaba sus manos para impulsar sus sedosas nalgas. Él gruñía, no de dolor, o al menos sólo en parte. Tras un par de gozosos minutos, el mercenario sintió que algo masajeaba sus gónadas. No le hizo caso al principio, siendo como era que tenía los pechos de Youa en sus manos y no quería perder el hilo de su rítmica danza. Sin embargo, a los pocos segundos ella se inclinó hacia delante, apoyando sus manos sobre el pecho de Miguel para propulsarse arriba y abajo. Fue entonces que el mercenario se preocupó, ya que si las manos de Youa estaban sobre su pecho, ¿qué era lo que jugaba con sus testículos? Pasados unos segundos de tensa perplejidad, la cual supo ocultar en buena medida, Miguel suspiró aliviado.

En ese preciso instante supo, sin la más remota duda, que los demonios movían la cola a voluntad.

Su pasión continuó ininterrumpida. Los gemidos de Youa dieron paso a intensos temblores de placer. Los gruñidos de Miguel se convirtieron en rugidos de león. Cuando sus cuerpos al fin alcanzaron el clímax, Youa cayó derrotada sobre él, apenas capaz de moverse, presa de las convulsiones que agitaban sus pechos sobre el rostro del mercenario. Sudorosos y jadeantes, permanecieron abrazados, besándose con las pocas energías que les restaban. Youa recuperó el control de su cuerpo mientras Miguel se subía los pantalones. Pasados unos segundos fue capaz de deslizarse a la derecha, su pierna envuelta alrededor del mercenario, agarrada firmemente a él como si fuera un árbol desde el cual temiera caer.

Minutos después, habiendo vuelto la respiración de Youa a la normalidad, Miguel, con una pícara sonrisa, deslizó su mano por el rostro de la demonieta, y colocó su pelo tras su puntiaguda oreja.

—Si ésto te ha gustado, espera a que me recupere del todo, y ya verás.

Youa exhaló una encantadora risita y besó el cuello del mercenario.

—Gustado mucho —dijo, y cerró los ojos con el rostro pegado a su pecho—. Tú cura rápido, yo quiero ver.

El mercenario echó un último vistazo al cielo y cerró los ojos.

No había una sola nube a la vista.
FIN

¿Mejor?
Última edición por Raúl Conesa el 19 Ago 2019 01:36, editado 1 vez en total.

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kassiopea
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por kassiopea » 18 Ago 2019 03:55

Hola, Raúl. Es una escena muy bonita, me ha gustado mucho. Muy bueno lo de la cola :)

Como cositas a comentar, creo que hay un exceso de adjetivos que anteceden al nombre. Por ejemplo: "humilde cena", "privilegiado balcón", "mejor lugar" (estos tres en tres frases consecutivas), "mayúsculos pechos", "deseoso miembro", "suculentos pechos", "sedosas nalgas", "gozosos minutos", "súbito gemido" y "valientes soldados" (estos dos últimos en la misma frase). "Pícara sonrisa" y "puntiaguda oreja" también están en la misma frase. Además, tal vez se podría evitar la repetición de "pechos" utilizando "senos".

Por otra parte, yo no utilizaría la palabra "gónadas" como sinónimo de testículos en una escena de sexo, pues suena a léxico muy técnico y rompe un poco la magia del momento.

Esto es lo que he visto, no sé si te servirá de ayuda. Un abrazo :60:
Para este Sant Jordi, el recopilatorio "Girándula en la niebla" ya disponible en Amazon

Leed en Los foreros escriben: Desbarre en el orfanato abretelibrense

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Grifoenfurecido » 18 Ago 2019 09:16

Hola!
Desde mi punto de vista, algunas partes son demasiado gráficas. Sin leer el resto de la novela es difícil decir si quedarán bien o no. Es decir, si eres igual de gráfico al narrar escenas de violencia, por ejemplo, entonces perfecto. Si tiendes a ser más sutil, igual la escena es demasiado descriptiva.
Yo evitaría ir narrando cada cosa que hacen, y más bien destacar un par de ideas que ayuden a meterse en la escena, para después centrarse en gestos, movimientos, etc (por ejemplo, la mención del rugido de león me gusta, pero lo de la cola de demonio lo veo demasiado explícito). Por otro lado, y quizás por ser mujer y tener otra mirada, no me gustan las constantes alusiones a pechos bamboleantes, pechos perfectos, pechos mayúsculos, nalgas sedosas... Aunque tenga todo ello, creo que no aporta nada, y a mí me parece que resta credibilidad, como si vieses a dos actores porno haciendo todo estupendamente con sus perfectos cuerpos imposibles. Además, si la escena la contases desde una perspectiva femenina, ¿repetirías sin parar lo grande que el mercenario tiene el miembro? (a mí es lo que menos me interesa de la escena, sino que quiero verlos interactuar, si sienten algo, si hay gestos de cariño o solo es algo sexual, etc). ¿Es importante para la escena saber el tamaño de los pechos de la chica? Todo lo que imaginemos será siempre mejor que leerlo tal cual, creo yo. Aunque por otro lado, debo decir que me gusta tu forma de narrar, me he quedado con ganas de saber más de la historia de fondo.
Un saludo :-)

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 18 Ago 2019 11:29

Es muy útil. Veré de rebajar el uso de adjetivos donde pueda. Gracias por tomarte el tiempo para comentarlo.

P.D: Lo de la cola fue un momento de inspiración. Es la conclusión de un "chiste" que empieza varios capítulos atrás, cuando comento que Miguel se está acostumbrando al aspecto de los demonios, pero que no termina de entender si mueven las colas a voluntad, o de forma inconsciente.

P.D 2: No había visto el post de Grifoenfurecido, lo de arriba es la respuesta a kassiopea.

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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 18 Ago 2019 13:41

Grifo (Casualmente, el símbolo de la nación de Miguel), la verdad es que soy bastante explícito con la violencia. Más de uno se ve con las tripas en el suelo o la cabeza partida por la mitad. El mismo Miguel tenía las costillas al aire dos días antes (Youa le ha salvado la vida).

¿Lo de la cola te parece explícito? No termino de verlo. Mi intención era introducir un elemento cómico, jugando con el hecho de que Miguel es un mujeriego (Y algo putero), pero que, al no haberse acostado nunca con una demonia, no había considerado los posibles usos sexuales de sus colas (Seamos sinceros: si los humanos tuvíeramos cola, la usaríamos para estas cosas).

En cuanto al lenguaje de la narración, en parte entiendo lo que dices (Y voy a revisarlo), pero también creo que encaja en contexto, conociendo mejor a Miguel como personaje. No sólo es un mujeriego, es que también es un poco adicto al sexo (En parte como sustitución a su anterior adicción al opio).

Te pongo un ejemplo. Esto es desde el punto de vista de un amigo suyo, varios capítulos atrás, justo después de que Miguel conociera a Youa. Acaban de llegar a los límites de esta aldea de demonios, y no saben si pueden fiarse de ellos (Hasta ahora todos los demonios que han visto han sido agresivos). El hermano de Youa les invita a esperar en la aldea a un contacto que está de camino, y aunque Miguel se niega por razones de seguridad, en cuanto ve a Youa acepta la invitación para ir él solo a la aldea, dejando a sus compañeros atrás. Es un acto de pura insensatez, y lo hace sólo por la atracción física que siente por ella (El desarrollo de su relación es posterior):

"El demonio los miró extrañado y se encogió de hombros. Tras apartar con brío los arbustos que tenía enfrente, Miguel caminó hasta ellos, y los tres se pusieron en marcha ante los ojipláticos rostros de Lucrecia y Nobuhiro. Los veteranos, por otro lado, conocían de sobra la fascinación del capitán por la forma femenina. Tanto era así que a los tres les resultaba extraño que Lucrecia no hubiera conocido aún esa faceta de su personalidad. Uno de sus más célebres romances, en el cual se vieron involucradas dos princesas ardhiáticas, por poco no acabó con su cabeza en el cadalso, y aun así su único lamento era que una de ellas ordenase la ejecución.

Todavía visitaba a las hermanas cuando sus viajes les llevaban a aquel reino. Aunque, por aprecio a su cuello, ya no intentaba yacer con ambas al mismo tiempo".

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Yelena de Rusia
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Yelena de Rusia » 18 Ago 2019 14:37

Grifo, ¿qué es "gráfico" aquí? Define "gráfico" en la literatura. Por favor. Gracias.
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Grifoenfurecido » 18 Ago 2019 16:37

No sé si estoy colocando la respuesta correctamente, que es mi tercer mensaje en el foro, disculpad si lo hago mal.
Buenas Raúl, si sueles ser explícito en temas de violencia y demás, entonces me parece que el tono de la escena es adecuado. Por eso te decía que sin el contexto es difícil opinar. Y ahora que me hablas un poco de Miguel, veo aún más claro que el contexto y el personaje son fundamentales para determinar si una escena está bien narrada o no. En abstracto yo la veo bien escrita, con algún matiz de los que te puse pero que viendo lo que me cuentas del personaje creo que seguramente si leyese la novela no vería nada fuera de lugar.
Buenas, Yelena. "Gráfico" es un adjetivo que significa "explícito", en literatura y en el lenguaje común. Diccionario RAE, acepción tercera: "Dicho de un modo de hablar: Que expone las cosas con la misma claridad que si estuvieran dibujadas". En el caso de Raúl, ir contando cada movimiento que hacen dentro del encuentro sexual, con mucho detalle. Siento si me expliqué algo mal.

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Yelena de Rusia
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Yelena de Rusia » 18 Ago 2019 17:13

No, no. Hablas bien. Yo soy extranjera, de Rusia, algunas palabras no las entiendo. Por eso lo pregunto. Gracias por habérmelas explicado.
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Raúl Conesa
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por Raúl Conesa » 18 Ago 2019 17:49

Siempre es complicado encontrar el equilibrio entre la mojigatería y el porno explícito. Personalmente, le tengo alergia a frases del estilo de "su flor de la pasión recibió gustosa la embestida de su portentosa masculinidad". Si os fijáis, aunque se entiende a la perfección lo que están haciendo en todo momento, la única mención en esta escena a un órgano reproductor es la vez que digo "miembro". Recuerdo una escena de sexo de "Antes de que los cuelguen": la palabra verga aparecía tres o cuatro veces.

Hay que decir que, aunque la narración entra en algunos detalles, los único actos explícitamente sexuales de la escenas son 3: cuando Miguel se da un banquete, cuando siente la cola de Youa, y la mención de pasada de tener sus pechos en sus manos. Lo demás es todo bastante indirecto.

Pero sí, es cierto que se centra bastante la atención en el cuerpo de Youa. Eso es algo que miraré la próxima vez. No obstante, lo de las sedosas nalgas se quedará. Es necesario para una posterior referencia humorística.

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lucia
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Re: Escena de sexo. (Extracto de novela. 1.500 palabras).

Mensaje por lucia » 18 Ago 2019 21:43

Me ha pasado como a Raúl, la cursilería del lenguaje en la escena erótica es más propia de un texto decimonónico, o escrito sugiriendo ese ambiente, que en un texto escrito en lenguaje directo y protagonizado por un mercenario mujeriego.

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